{"id":1251,"date":"2012-01-03T04:43:39","date_gmt":"2012-01-03T04:43:39","guid":{"rendered":"http:\/\/elhuevocojo.com\/?p=1251"},"modified":"2012-04-13T05:27:08","modified_gmt":"2012-04-13T05:27:08","slug":"gracias-pero-no-gracias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=1251","title":{"rendered":"GRACIAS, PERO\u2026 \u00a1NO GRACIAS!"},"content":{"rendered":"<h4><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/bicicleta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1289\" title=\"bicicleta\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/bicicleta.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"768\" \/><\/a><\/h4>\n<h4><span style=\"color: #3366ff;\">La protagonista de esta historia de verdad se empe\u00f1\u00f3 en utilizar su bicicleta como vio que lo hac\u00edan en el primer mundo, lo que pasa es que estamos en el tercero y las im\u00e1genes que observ\u00f3 mientras pedaleaba las pudo haber concebido sin dificultad Luis Bu\u00f1uel. V\u00e1yanse de paseo con ella y disfruten y sufran casi como ella el calvario que signific\u00f3 andar en bici unos cuantos kil\u00f3metros para decir: debut y despedida.<\/span><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\">Por: F\u00e1tima L\u00f3pez Iturr\u00edos<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><em>Corr\u00ed&#8230; Corr\u00ed hasta que mis m\u00fasculos ard\u00edan y mis venas<br \/>\nbombeaban \u00e1cido de bater\u00eda y, luego&#8230; Segu\u00ed corriendo.<\/em><\/p>\n<p align=\"right\">El club de la pelea.<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Bicicletas\u2026 \u00a1Uf! No atinaba qu\u00e9 escribir cuando me dijeron que ese era nuestro tema para la cr\u00f3nica semanal. Porque, en realidad, hace mucho tiempo que no me subo a una bicicleta, casi una d\u00e9cada. Y no estando convencida de volver a montar una, tan s\u00f3lo por vivir para mi cr\u00f3nica la experiencia de una inmersi\u00f3n, decid\u00ed hacer uso de uno de mis mejores recursos: la memoria.<\/span><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0As\u00ed que me regres\u00e9 al tiempo en que las bicicletas todav\u00eda eran tema tab\u00fa y no exist\u00eda nada de ciclo v\u00edas, ni se politizaba el asunto de la movilidad urbana. Era cuando el auge de la bici apenas comenzaba a tomar las calles y pocos \u00e9ramos quienes la consider\u00e1bamos un excelente medio de transporte. Era tambi\u00e9n el tiempo en el que los celulares eran art\u00edculo de lujo, exclusivos de la clase alta, y todav\u00eda no se repart\u00edan como tazos en las Sabritas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Estando yo reci\u00e9n llegada del otro lado del Atl\u00e1ntico, en donde me acostumbr\u00e9 a ver circular ese medio de transporte, quise aqu\u00ed continuar con las buenas costumbres aprendidas y compr\u00e9 mi bicicleta. Sin embargo mi experiencia no fue ni remotamente parecida a lo vivido. De hecho, me bast\u00f3 con utilizarla una segunda ocasi\u00f3n para guardarla en el patio de mi casa y no volverla a usar jam\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Esa fat\u00eddica ma\u00f1ana de s\u00e1bado, d\u00eda cuando mi enamoramiento con la bicicleta feneci\u00f3, todo comenz\u00f3 de manera bastante normal. Yo, armada de valor y con actitud suficiente para motivar a toda mi familia aunque no con la debida dosis de convencimiento, decid\u00ed que no hab\u00eda algo mejor para desayunar que unos deliciosos molletes del mercado de Tlaquepaque. Para efectos de situar geogr\u00e1ficamente las distancias, su servidora viv\u00eda a tan s\u00f3lo escasas cuadras del Parque Metropolitano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Con todo listo \u2014tenis, licras, playera, cabello recogido, sudadera y actitud\u2014 emprend\u00ed mi recorrido. A las ocho de la ma\u00f1ana tom\u00e9 por avenida Vallarta. En realidad no hubo mucho tr\u00e1fico, por lo que la traves\u00eda fue sumamente agradable. Pas\u00e9 por el motel Lor, un \u201cverdadero motel familiar\u201d citaba el letrero de la entrada; vi c\u00f3mo hab\u00edan graffiteado Los Cubos, recorr\u00ed La Gran Plaza, observ\u00e9 las pancartas de los manifestantes en contra de la apertura del Men\u00b4s Club, me detuve en la tienda L\u00e1mparas y Candiles de L\u00f3pez Mateos; segu\u00ed derecho, y, casi a las nueve de la ma\u00f1ana, yo estaba cruzando Mariano Otero. Mi est\u00f3mago comenz\u00f3 a requerir combustible para continuar, as\u00ed que decid\u00ed buscar una fondita.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El Mercado de Abastos fue mi salvaci\u00f3n. \u00a1Llegue ah\u00ed completamente ba\u00f1ada en sudor! Sent\u00eda toda la ropa pegada al cuerpo, pero eso no era lo molesto, lo molesto era tener que cubrirme con la sudadera amarrada a la cintura, porque las curvas de mi cuerpo resaltaban m\u00e1s de lo normal, parec\u00eda <em>springbraker<\/em> en un concurso de playeras mojadas; as\u00ed que, aunque no quisiera y aunque me estaba sofocando por dentro, tuve que taparme.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Aquella humedad me hizo recordar cu\u00e1ndo, traumada por mis protuberancias, decid\u00ed incursionar en el fascinante mundo de los infomerciales: entusiasmada con la idea de un cuerpo ideal en menos de una semana, orden\u00e9 unos pants reductores. S\u00ed, tal y c\u00f3mo est\u00e1n pensando, uno de esos conjuntos de pantal\u00f3n y playera deportivos elaborados completamente con pl\u00e1stico, sin ning\u00fan aparato especial o complemento metab\u00f3lico alguno para perder peso, tan s\u00f3lo material osm\u00f3tico que logra hacer sudar al cuerpo como si fuera pollo empalado en rosticer\u00eda, y al que s\u00f3lo ves c\u00f3mo le escurre la grasa por doquier. En fin, cubierta con tal indumentaria y esperando ser la siguiente Lupita Jones, con dicho equipo dur\u00e9 tan s\u00f3lo una hora; sin embargo, la deshidrataci\u00f3n ocasionada por esa p\u00e9rdida de liquido me dur\u00f3 todo el d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Con semejante recuerdo de mi transpiraci\u00f3n y exudando, orden\u00e9 una botella de agua y un licuado grande de pl\u00e1tano, prote\u00edna que me dur\u00f3 lo suficiente para montar de nuevo y seguir por todo L\u00e1zaro C\u00e1rdenas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Cubierta con chorros de sudor pas\u00e9 por lo que antes era el Instituto de Ciencias Forenses, lugar donde se sacaban las cartas de polic\u00eda, llegu\u00e9 hasta la Chrysler y ah\u00ed, que me espanto a\u00fan m\u00e1s que en el edificio viejo del Seguro Social: \u00a1una ambulancia casi me lleva de calcoman\u00eda en su defensa!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Segu\u00ed pedaleando. Un olor a cerveza que lleg\u00f3 a mis fosas nasales abri\u00f3 mi apetito una vez m\u00e1s. Imagin\u00e9 una <em>lager<\/em> de barril y unos pretzels. El licuado ya hab\u00eda desaparecido de mi sistema digestivo y mi cuerpo lo estaba resintiendo. Vi la Sider\u00fargica. Todo iba bien, sin embargo, al cruzar por el Parque de la Solidaridad y ver a unos chavos de doce a\u00f1o \u00abmone\u00e1ndose\u00bb, hizo que decayera mi \u00e1nimo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">M\u00e1s delante vi a una pareja fornicando atr\u00e1s de un carro. La chava no se ve\u00eda mayor de quince a\u00f1os, el se\u00f1or rondaba los cuarenta. Sorprendida y asqueada pas\u00e9 la f\u00e1brica de velas. Llegu\u00e9 al cruce de las v\u00edas del tren, alcanc\u00e9 a o\u00edr algo que no ven\u00eda de muy lejos y, aparejado a ese sonido, percib\u00ed una horda de personas \u2014entre se\u00f1ores y j\u00f3venes\u2014 que corr\u00edan enardecidos. No supe atinar si quer\u00edan alcanzar una buena posici\u00f3n para subirse al vag\u00f3n, quitarme la bici o algo peor. La psicosis me atrap\u00f3 por completo y s\u00f3lo quise desaparecer de ah\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">No obstante, despu\u00e9s de hora y fracci\u00f3n de andar pedaleando, mi cuerpo no era el m\u00e1s \u00e1gil; de hecho iba m\u00e1s lento que una se\u00f1ora con carrito de supermercado esperando en la fila de la caja para pagar con vales de despensa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El terror de verme completamente a merced de ese grupo tan enardecido hizo que pedaleara lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. En mi desesperaci\u00f3n, hice caso omiso de La Ley de Murphy y, en consecuencia, ca\u00ed en el primer bache que estaba frente a m\u00ed. Mi rodilla derecha cedi\u00f3 completamente ante el pavimento y la herida que ya ten\u00eda, recuerdo del futbol de unos d\u00edas antes, desapareci\u00f3 completamente pero s\u00f3lo para dar paso a una se\u00f1ora rajada que horas despu\u00e9s fue merecedora de doce puntadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La adrenalina recorr\u00eda mi cuerpo. El dolor era inexistente. Los hombres segu\u00edan gritando enloquecidos. Yo estaba completamente hist\u00e9rica. Como pude sub\u00ed a mi bicicleta. Parec\u00eda que iba volando. Mis piernas eran m\u00e1s veloces que a las ocho de la ma\u00f1ana. Cruc\u00e9 frente a varias empresas de tracto camiones, mensajer\u00edas, refaccionarias. No recuerdo c\u00f3mo pude cruzar El \u00c1lamo, pero cuando vi la glorieta donde instala la Expo-Ganadera segu\u00ed pedaleando como desaforada, pas\u00e9 el edificio Telmex y contin\u00fae; no me detuve hasta que vi el Elektra de la esquina. Finalmente me sent\u00e9 en la esquina de Ni\u00f1os H\u00e9roes y Ju\u00e1rez, justo en el centro de Tlaquepaque. Comenc\u00e9 a revisarme.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Todav\u00eda asustada por lo sucedido, con el dolor invadiendo mi cuerpo, pens\u00e9 lo qu\u00e9 deb\u00eda hacer. Montar no estaba en mis planes, as\u00ed que camin\u00e9 media cuadra buscando la primer tiendita para comprar una tarjeta de tel\u00e9fono y llamar al causante de tanto dolor: mi novio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Porque ese d\u00eda, cuando despert\u00e9, en un est\u00fapido arrebato de romanticismo decid\u00ed darle la sorpresa de desayunar con \u00e9l. Pobre, no sab\u00eda de mi traves\u00eda, ni del susto que le iba dar ese s\u00e1bado, a las diez de la ma\u00f1ana, y yo con mi rodilla reventada cual granada a punto de ser comida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00c9l pas\u00f3 por m\u00ed y fuimos directo al hospital.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Al d\u00eda siguiente, en las noticias le\u00ed que un grupo de indocumentados en una redada hab\u00edan sido perseguidos por vecinos de por la zona de las v\u00edas del tren; al parecer \u00e9stos cansados de los robos y violaciones de aquellos. Los vecinos fueron apoyados por la Mutualidad de Taxistas y por la estaci\u00f3n de minibuses que ah\u00ed paraba. Todos en bola fueron a exigirles que se retiraran de la zona. Todo termin\u00f3 cuando lleg\u00f3 la polic\u00eda y aclar\u00f3 la situaci\u00f3n. No recuerdo si fueron deportados, ni tampoco qu\u00e9 les pas\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">S\u00f3lo s\u00e9 que la cicatriz de mi rodilla, la psicosis vivida y el cansancio que me dur\u00f3 m\u00e1s de veinticuatro horas, fueron suficientes para decirle a la bici: Gracias, pero\u2026 \u00a1No, gracias!<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"color: #3366ff;\"><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/autor_fatima.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1306\" title=\"autor_fatima\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/autor_fatima.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>F\u00e1tima L\u00f3pez Iturr\u00edos es abogada de profesi\u00f3n, pero escritora de coraz\u00f3n. Una de sus frases preferidas es: \u00abperro que ladra, no muerde\u00bb. Esta es su primera cr\u00f3nica en esta p\u00e1gina y no porque no tenga qu\u00e9 contar, al contrario: historias le surgen a diario, es que hab\u00eda que empezar y ahora lo ha hecho ya, as\u00ed que ag\u00e1rrense que viene lo mejor.<\/span><\/span><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La protagonista de esta historia de verdad se empe\u00f1\u00f3 en utilizar su bicicleta como vio que lo hac\u00edan en el primer mundo, lo que pasa es que estamos en el tercero y las im\u00e1genes que observ\u00f3 mientras pedaleaba las pudo haber concebido sin dificultad Luis Bu\u00f1uel. V\u00e1yanse de paseo con ella y disfruten y sufran casi como ella el calvario que signific\u00f3 andar en bici unos cuantos kil\u00f3metros para decir: debut y despedida. &nbsp; Por: F\u00e1tima L\u00f3pez Iturr\u00edos Corr\u00ed&#8230; Corr\u00ed hasta que mis m\u00fasculos ard\u00edan y mis venas bombeaban \u00e1cido de bater\u00eda y, luego&#8230; Segu\u00ed corriendo. El club de la pelea. 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