{"id":1539,"date":"2012-03-22T15:12:15","date_gmt":"2012-03-22T15:12:15","guid":{"rendered":"http:\/\/elhuevocojo.com\/?p=1539"},"modified":"2021-06-08T12:02:35","modified_gmt":"2021-06-08T17:02:35","slug":"la-margarita-dijo-no","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=1539","title":{"rendered":"La margarita dijo no"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4158 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/La-Margarita-dijo-No-Alicia-Preza.jpg\" alt=\"\" width=\"772\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/La-Margarita-dijo-No-Alicia-Preza.jpg 772w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/La-Margarita-dijo-No-Alicia-Preza-300x171.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/La-Margarita-dijo-No-Alicia-Preza-768x438.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/La-Margarita-dijo-No-Alicia-Preza-640x365.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 772px) 100vw, 772px\" \/><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #3366ff;\">Una cita que puede definir el rumbo de la relaci\u00f3n. La ocasi\u00f3n esperada por a\u00f1os y s\u00f3lo una oportunidad para que todo sea perfecto. Los medios tan comunes para lograrlo pero no siempre la respuesta es como la imaginamos.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #999999;\">Por: Alicia Preza<\/span><\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Treinta minutos antes de la hora pactada lleg\u00f3 a la cita. Camin\u00f3 muy despacio hasta la mesa que reserv\u00f3 meticulosamente unos d\u00edas antes. Las exigencias no eran pocas: un lugar bien iluminado pero con luz tenue, de manteles largos como para esconder algo debajo, cerca del escenario pero no tanto como para distraerse, una mesa para cuatro aunque s\u00f3lo llegaran dos.<\/p>\n<p>La sola elecci\u00f3n del lugar ideal para pasar esa noche era ya motivo de angustia, preparar el resto de la sorpresa fue agonizante. Dio las \u00faltimas instrucciones a los encargados del lugar y se sent\u00f3 a esperar. Solo. Admir\u00f3 el techo del lugar, no pod\u00eda despegar su vista de la l\u00e1mpara: una medusa dorada de cristales sucios que parec\u00eda torturarlo con cada haz de luz que desprend\u00eda.<\/p>\n<p>Pasaron los minutos. M\u00e1s de los que ten\u00eda contemplados. Sali\u00f3 a esperarla.<\/p>\n<p>Conoc\u00eda a la chica desde hace algunos a\u00f1os pero no se atrev\u00eda a hablarle de formalismos. Hace algunas semanas quiso interrumpirla mientras hablaba de ropa y pel\u00edculas de moda, para decirle que le importaba un bledo la maravillosa actuaci\u00f3n de Daniel Radclife en el nuevo filme, que s\u00f3lo quer\u00eda que fuera su novia y caminar con ella de la mano una noche. S\u00f3lo eso. Pero tuvo miedo de su respuesta.<\/p>\n<p>La despreocupada joven lleg\u00f3 sonriente saludando con un beso en la mejilla. Un fraternal abrazo, seguido de una alabanza por lo bien que se ve\u00eda metido en el saco negro y la corbata tinta, fueron el ritual que esperaban los meseros para poner en pr\u00e1ctica el plan del <em>s\u00ed<\/em>.<\/p>\n<p>Fueron conducidos a la \u00fanica mesa de manteles rojos iluminada por una vela aromatizante de canela. La chica, sorprendida por la casualidad, peg\u00f3 la nariz a la cera tibia musitando que era su fragancia favorita. El tiempo pas\u00f3 lento para \u00e9l. Cada vez tardaban menos en salir las gotas rebeldes de sudor, que no eran vencidas por el pa\u00f1uelo que intentaba abatirlas.\u00a0 Llegaron y se fueron las bebidas, los platillos y los clientes.<\/p>\n<p>El m\u00fasico cantaba a placer del p\u00fablico cada estrofa. Observaba al chico apretando y aflojando la corbata tinta de vez en cuando, sin embargo, esper\u00f3 paciente el momento indicado para la canci\u00f3n m\u00e1s importante de la noche.<\/p>\n<p>Un ramo gigante de margaritas revueltas entre rosas apareci\u00f3 por la puerta, cargado por uno de los meseros del lugar. Lo coloc\u00f3 sobre la mesa mientras la chica miraba asustada a su acompa\u00f1ante, quien, en un acto contorsionista, sac\u00f3 de debajo de la mesa una peque\u00f1a bolsa de regalo estampada en corazones rojos, con la cabeza de un conejo de peluche asomada entre las tiras de papel picado.<\/p>\n<p>La m\u00fasica volvi\u00f3, la canci\u00f3n convenientemente estaba llena de <em>te amos. <\/em>Ella sonre\u00eda nerviosa sin decir una palabra, escuchaba atenta al cantante mientras su amigo se frotaba las manos mojadas en el pantal\u00f3n. Hasta que lleg\u00f3 el momento. Subi\u00f3 a la tarima, tom\u00f3 el micr\u00f3fono cantando para ella la \u00faltima estrofa de la canci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0 Te amo\/ aunque no es tan f\u00e1cil de decir\/ y defino lo que siento con estas palabras\u2026\/ Te amo<\/em><\/p>\n<p>El aplauso un\u00edsono de los presentes caus\u00f3 el rubor esperado en el rostro de la chica, quien sonri\u00f3 t\u00edmidamente e invit\u00f3 al joven a bajar, a sentarse a su lado. El m\u00fasico incit\u00f3 al p\u00fablico a pedir el tan popular y solicitado beso. \u00c9l baj\u00f3 del escenario de un brinco caminando directamente hacia el rostro de su amada. Pero ella lo detuvo fr\u00edamente con una mano. Sutilmente agradeci\u00f3 al int\u00e9rprete, tom\u00f3 su bolsa de mano y sali\u00f3 del lugar seguida por la expresi\u00f3n de terror de su anfitri\u00f3n.<\/p>\n<p>Un momento de silencio por las propuestas fallidas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un largo rato el chico regres\u00f3 con el saco y la corbata tinta empu\u00f1ados en una mano. Se avent\u00f3 en la silla a esperar su cuenta mientras se perd\u00eda en el olor de las flores, a\u00fan frescas en la mesa. Tom\u00f3 del ramo una margarita y con furia comenz\u00f3 a deshojarla. Se detuvo en el \u00faltimo p\u00e9talo blanco. Lo mir\u00f3 unos segundos y golpe\u00f3 su frente contra la mesa. Probablemente la repuesta de la margarita fue la misma que tanto tem\u00eda. Probablemente la margarita dijo <em>no.<\/em><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/alicia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-3020\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/alicia.jpg\" alt=\"\" width=\"103\" height=\"103\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/alicia.jpg 541w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/alicia-290x290.jpg 290w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/alicia-300x300.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/alicia-50x50.jpg 50w\" sizes=\"auto, (max-width: 103px) 100vw, 103px\" \/><\/a>Alicia Preza tiene un solo vicio marcado: el caf\u00e9. No es raro encontrarla por la ciudad en cafeter\u00edas y sitios llenos de historias de parejas y desamores. Si la ves, no le huyas, d\u00e9jala que hable de ti.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una cita que puede definir el rumbo de la relaci\u00f3n. La ocasi\u00f3n esperada por a\u00f1os y s\u00f3lo una oportunidad para que todo sea perfecto. Los medios tan comunes para lograrlo pero no siempre la respuesta es como la imaginamos. 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