{"id":2168,"date":"2012-05-16T13:54:22","date_gmt":"2012-05-16T13:54:22","guid":{"rendered":"http:\/\/elhuevocojo.com\/?p=2168"},"modified":"2021-05-03T14:21:56","modified_gmt":"2021-05-03T19:21:56","slug":"maestros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=2168","title":{"rendered":"Maestros"},"content":{"rendered":"<h4><span style=\"color: #3366ff;\">El autor de la presente cr\u00f3nica hace un breve recorrido de lo que recuerda sobre sus maestros (maestras, m\u00e1s bien) de la primaria y secundaria. Y se asombra -como muchos- por la alegor\u00eda monstruosa del monumento al Maestro que ya est\u00e1 en la avenida de los <em>\u00eddems<\/em>.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/monumento-al-maestro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-4107\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/monumento-al-maestro.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"563\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/monumento-al-maestro.jpg 900w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/monumento-al-maestro-300x188.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/monumento-al-maestro-768x480.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/monumento-al-maestro-640x400.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #999999;\">Por David Izazaga<\/span><\/p>\n<p>La primera imagen que tuve de un maestro fue femenina: en el k\u00ednder en el que estaba todas eran mujeres, recuerdo que mi maestra se llamaba Mar\u00eda Elena y que nos trepaba a todos (no hemos de haber sido muchos) en una combi naranja, para llevarnos a pasear. Saliendo del k\u00ednder, dos cuadras despu\u00e9s, se deten\u00eda para subir a su novio. Todos aplaud\u00edamos cuando aquel tipo, chaparro, moreno y con la cabellera como la de Maradona en sus mejores tiempos, se sub\u00eda, entregaba un ramo de rosas a la maestra y le daba un beso en la boca.<\/p>\n<p>Luego, en la primaria, las cosas no fueron distintas. De primero a sexto, siempre tuve maestras. La de primero se llamaba Olivia y ten\u00eda una verruga en la nariz. Yo le ten\u00eda p\u00e1nico, pues se la pasaba jal\u00e1ndole las patillas a los que no contestaban lo que les preguntaba y de vez en cuando aventaba el borrador encima de alguna cabeza que, supongo, le produc\u00eda a ella dolores de cabeza. Ten\u00eda un tino incre\u00edble, nunca le vi fallar. Y una voz aguda que a\u00fan recuerdo si hago un esfuerzo. En tercero tuve una maestra que supongo se llamaba Isabel, pues todo mundo le dec\u00edamos \u201cChabe\u201d. Era muy delgadita y dientona y ha de haber sido guapa, porque mi pap\u00e1 nunca falt\u00f3 \u2013ese a\u00f1o- a las juntas. La de tercero era gritona, se llamaba Meche y era esposa del director. Gracias a ella me aprend\u00ed las capitales de los pa\u00edses del mundo. La de quinto se llamaba Nati y con ella nos burl\u00e1bamos de la de sexto, que se llamaba Mati y era mit\u00f3mana. Nos contaba que iba a llevar a su sobrina con el Papa para que le oficiara sus quince a\u00f1os.<\/p>\n<p>No conoc\u00ed maestros hasta la secundaria. Recuerdo, desde luego, a \u201cKabubi\u201d: nuestro profesor de Art\u00edsticas, que era chaparrito, jorobado y muy dicharachero. Y tambi\u00e9n a un maestro que se apellidaba Gallo y que nos daba matem\u00e1ticas. Lo suyo lo suyo eran los dibujos, pues nos daba puntos si hac\u00edamos alguno en el cuaderno al principio de cada unidad. Al prefecto m\u00e1s temido le dec\u00edan \u201cEl Pirata\u201d: siempre caminaba por el patio con una regla T en la mano, que golpeaba contra cualquier cuerpo contundente que se encontrara. El m\u00e1s querido se llamaba Felipe y tej\u00eda chambritas en su tiempo libre. A este le terminamos diciendo \u201cFelip\u00f3n\u201d. \u201cLa Momia\u201d era una maestra milenaria, de pelo blanco, que se sentaba en el escritorio a dar clase y a la que s\u00f3lo le escuchaban los de la primera fila. Un d\u00eda que se enferm\u00f3, nos pusieron de suplente a un maestro que se la pasaba llenando de pentagramas el pizarr\u00f3n, se paraba al frente y con un l\u00e1piz que hac\u00eda subir y bajar lentamente de arriba abajo con su manita derecha, nos ped\u00eda que repiti\u00e9ramos con \u00e9l frases que iban del \u201cti-ti-ta-ta\u201d al \u201cta-ta-ti-ti\u201d. Ese maestro, obviamente, termin\u00f3 llam\u00e1ndose \u201cEl Titi tata\u201d. Tiempo despu\u00e9s (ver\u00eddico) nos lo encontramos chofereando un troleb\u00fas.<\/p>\n<p>Estaba en la prepa cuando descubr\u00ed, un d\u00eda que puse atenci\u00f3n, el monumento al maestro. Se encontraba entonces en el Jard\u00edn de San Francisco, del lado de la calle que todos creen es Revoluci\u00f3n, pero que se llama Kundhart, entre Corona y 16 de Septiembre (ya se lo llevaron de ah\u00ed, a Dios gracias, y lo colocaron \u2013me informan- en alg\u00fan punto de la avenida de Los Maestros). La alegor\u00eda no puede ser m\u00e1s clara y sugerente: se trata de un monstro de dos cabezas y un solo cuerpo, que surge de un basamento de piedra. Una de las cabezas habla con una ni\u00f1a y parece decirle: \u201cma\u00f1ana tampoco hay clases\u201d; la otra, la combativa, parce gritar: \u201cDelegado: ya no hay galletas en la sala de maestros\u201d.<\/p>\n<p>Escribo esto a manera de exorcismo, pues yo, a veces, tambi\u00e9n soy maestro.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/davidIMG_1345.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-3291\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/davidIMG_1345-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"145\" height=\"109\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/davidIMG_1345-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/davidIMG_1345-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/davidIMG_1345.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 145px) 100vw, 145px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\">David Izazaga es coordinador de los Talleres de Cr\u00f3nica de la Librer\u00eda Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. Es escorpi\u00f3n con ascendente en Libra, no le gusta la sardina, ama el pulpo y, por supuesto, cree que el fin del mundo est\u00e1 siendo anunciado por medio de la multiplicaci\u00f3n de los \u201cviene-viene\u201d. Dio clases durante diez a\u00f1os en las \u00c1reas de Humanidades (que ya no existen) de la UDG (que a\u00fan existe) y en las Preparatorias 7, 10 y la Regional de Puerto Vallarta.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor de la presente cr\u00f3nica hace un breve recorrido de lo que recuerda sobre sus maestros (maestras, m\u00e1s bien) de la primaria y secundaria. Y se asombra -como muchos- por la alegor\u00eda monstruosa del monumento al Maestro que ya est\u00e1 en la avenida de los \u00eddems. Por David Izazaga La primera imagen que tuve de un maestro fue femenina: en el k\u00ednder en el que estaba todas eran mujeres, recuerdo que mi maestra se llamaba Mar\u00eda Elena y que nos trepaba a todos (no hemos de haber sido muchos) en una combi naranja, para llevarnos a pasear. Saliendo del k\u00ednder, dos cuadras despu\u00e9s, se deten\u00eda para subir a su novio. Todos aplaud\u00edamos cuando aquel tipo, chaparro, moreno y con la cabellera como la de Maradona en sus mejores tiempos, se sub\u00eda, entregaba un ramo de rosas a la maestra y le daba un beso en la boca. Luego, en la primaria, las cosas no fueron distintas. De primero a sexto, siempre tuve maestras. La de primero se llamaba Olivia y ten\u00eda una verruga en la nariz. Yo le ten\u00eda p\u00e1nico, pues se la pasaba jal\u00e1ndole las patillas a los que no contestaban lo que les preguntaba y de vez [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4107,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,14],"tags":[692,92,561,1281,116,699,700,152,695,698,696,694,1279,686,1280,697,693,762],"class_list":["post-2168","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-david-izazaga","category-las-cronicas","tag-avenida-de-los-maestros","tag-cronica","tag-cronistas-tapatios","tag-dia-del-maestro","tag-el-huevo-cojo","tag-el-pirata","tag-el-titi-tata","tag-guadalajara","tag-jardin-de-san-francisco","tag-kabubi","tag-kinder","tag-kundhart","tag-maestro","tag-maestros","tag-monumento-al-maestro","tag-primaria","tag-revolucion","tag-taller-de-cronica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2168","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2168"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2168\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4108,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2168\/revisions\/4108"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4107"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2168"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2168"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2168"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}