{"id":2203,"date":"2012-05-29T05:11:33","date_gmt":"2012-05-29T05:11:33","guid":{"rendered":"http:\/\/elhuevocojo.com\/?p=2203"},"modified":"2014-02-27T22:59:10","modified_gmt":"2014-02-28T04:59:10","slug":"arrancame-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=2203","title":{"rendered":"Arr\u00e1ncame la vida"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/BN_MASTRETTA_5235746871.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3008\" alt=\"BN_MASTRETTA_523574687[1]\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/BN_MASTRETTA_5235746871.jpg\" width=\"620\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/BN_MASTRETTA_5235746871.jpg 620w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/BN_MASTRETTA_5235746871-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\">Mastretta es amable, saluda, se toma fotos, sonr\u00ede, levanta la mano al m\u00e1s fiel estilo de los pol\u00edticos, todo lo hace sin fallas: el ritmo al saludar, el modo de cuidar la ondulaci\u00f3n de la mano con la t\u00e9cnica \u201cahora me ves las u\u00f1as, ahora no me las ves\u201d, el modo de acomodarse el cabello con un ligero rebote de cabeza, corto a la izquierda, largo y en\u00e9rgico a la derecha&#8230;<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #888888;\">Por: H\u00e1blame del Mundo<\/span><\/strong><\/p>\n<p>\u00c1ngeles Mastretta entra al auditorio como una reina de belleza sobre la pasarela. \u00a0Flota sobre la alfombra como la mism\u00edsima Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner en plena expropiaci\u00f3n petrolera. Es el Coloquio de Escritores Letras del Pac\u00edfico, en Tepic, y Mastretta camina por el pasillo derecho como una estrella fulgurante, una rockstar rebelde que, sin embargo, canta un pop meloso patrocinado por la refresquera que provee todas las chispas de nuestras vidas. Anda con un andar de princesa, es una <em>mirreyna<\/em> escritora con buena fama entre las mujeres, aunque los mismos escritores no la consideren una ciudadana leg\u00edtima de la rep\u00fablica de las letras. En internet, sus fotos de estudio compiten con los portafolios de modelos que se alquilan para el lanzamiento de productos o la apertura de sucursales, a veces de plano para chulear candidaturas gachas o, ya sin m\u00e1s remedio, para caminar veinte segundos en alg\u00fan debate desorganizado por el IFE. Si no supiera que tiene algunos libros publicados jurar\u00eda que se trata de una actriz oto\u00f1al en plena presentaci\u00f3n de su m\u00e1s reciente <em>teledramon\u00f3n<\/em>. No lo niego: es inevitable sentir que por unos segundos yo tambi\u00e9n <em>Soy Totalmente Palacio<\/em>.<\/p>\n<p>Sobre ella, Ang\u00e9lica Gorodischer ha escrito: <em>\u201c<\/em><em>Que Isabel Allende, \u00c1ngeles Mastretta o Marcela Serrano escriban historias horribles sobre lo divinas y sufridas que somos las mujeres alimenta estereotipos y vende libros, pero no aporta nada a nivel de literatura ni de g\u00e9nero\u201d. <\/em>Mastretta le habr\u00eda respondido, sin temor a equivocarme, que la suerte de la fea a la bonita le vale madre, porque su traje sastre es una chulada que brilla como la dentadura de Brad Pitt, y su blusa magenta hace un juego di-vi-no con la jerga que le adorna el pescuezo y que m\u00e1s tarde me enterar\u00e9 que se llama \u201cchalina\u201d. No luce como Elba Esther Gordillo, pero se defiende.<\/p>\n<p>Mientras llega al centro del sal\u00f3n va saludando con la mano derecha, luego, sincron\u00eda de por medio, alza la izquierda y baja la derecha, para finalmente alzar ambas como una se\u00f1al anticipada de que su conferencia sobre Amado Nervo y la literatura del fin del mundo ser\u00e1 un \u00e9xito. La t\u00e9cnica del saludo es un trancazo porque hasta el que esto escribe alcanza a sentir el efecto saludador, que es como si ella misma hubiera llegado hasta mi butaca a tenderme la mano. El auditorio para 150 personas est\u00e1 abarrotado, no hay un solo asiento vacante; afuera han dispuesto de sillas y una pantalla para que nadie se quede sin verla y sin o\u00edrla, aunque irremediablemente se quedar\u00e1n sin oler el suave perfume que desprende su chalina cada que se ajusta la cabellera con el estilo de una modelo de champ\u00fas.<\/p>\n<p>El 80 \u00f3 90 por ciento de quienes han llenado el auditorio son se\u00f1oras que acaban de salir de la est\u00e9tica. Tal parece que las conferencias de Mastretta impulsan la microeconom\u00eda de los salones de belleza, los Liverpool y, en algunos casos, el pasillo de libros del Soriana. Unos cinco minutos antes el auditorio luc\u00eda semivac\u00edo, lleno \u2013si es posible decirlo\u2013 s\u00f3lo por el fantasmal rumor de unos seis poetas que se desga\u00f1itaban tratando de emocionar a los quince o veinte valientes dispuestos a escuchar met\u00e1foras del calibre de una AK-45. Frente a este imponente armamento de im\u00e1genes, el de Mastretta pasar\u00eda los retenes entre risas de pena ajena; pero vale m\u00e1s medir esas risitas de sarcasmo, porque con todo y que sus armas literarias apenas lleguen a resorteras, ella ha llenado el auditorio y afuera le espera \u2013al menos\u2013 otro ej\u00e9rcito de 150 mujeres ansiosas de saludarla antes de que la humedad de la tarde les descomponga el peinado y se eche a perder la foto que ma\u00f1ana pondr\u00e1n en el perfil del Facebook.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil acertar con la edad de las mujeres; as\u00ed maquilladas es m\u00e1s complicado que adivinar los n\u00fameros que al siguiente domingo saldr\u00e1n ganadores en el Melate. Un <em>paneo<\/em> r\u00e1pido me dice que las m\u00e1s j\u00f3venes rondan los 25, y las mayorcitas los 50. Una que otra se sale de la media estad\u00edstica, pero son las menos. Muchas de ellas traen lentes para el sol colocados como peineta sobre el tinte del cabello, otras, vestidas como para un coctel, abrazan uno, dos, tres o hasta cinco libros de \u00c1ngeles Mastretta. Uno supondr\u00eda que para coleccionar la firma basta con un libro, pero es posible que est\u00e9n ah\u00ed los libros de la amiga, de la hija, de la suegra\u2026 o que se trate de una exhibici\u00f3n de inexplicable cultura. Salvo que leer <em>Mal de amores<\/em> funcione para explicar la experiencia profunda de crear mundos posibles a trav\u00e9s de las letras, yo \u2013insisto: yo\u2013 no lo creo. Pero uno nunca sabe.<\/p>\n<p>Impecable: administra la energ\u00eda, la sonrisa no cae, no cesa, saluda bonito, habla pausada, se \u201csale\u201d del gui\u00f3n para contar uno que otro chistorete de la vida real, hace pausas hermos\u00edsimas (siempre es bueno cuando calla un poco) y todo lo hace sin generarle una sola angustia arrugadora al saco blanco, a la blusa magenta, a la chalina floreada; y no hay posibilidad alguna de que se empolve los zapatos porque, como ella misma lo ha dicho, encarg\u00f3 que el aire acondicionado apenas se encendiera, de modo que sin aire y con 150 sardinas metidas en una lata sellada el polvo se aflige y se guarda en las texturas de la alfombra.<\/p>\n<p>A Mastretta la invitaron para hablar sobre Nervo y la literatura del fin del mundo, pero al final dedica unos minutos al tema y saca de la manga (una manga blanca, de una tela que a veinte metros se ve que vale m\u00e1s que todo lo que traigo encima) cuatro cuentos breves, que suenan a an\u00e9cdotas personal\u00edsimas. Sus relatos, como las novelas de Televisa, suceden en envidiables escenarios; uno tiene la impresi\u00f3n de que valdr\u00eda la pena tener dinero no por el dinero mismo o por lo que compra, sino porque parece que la gente se hace muy chistosa cuando lo tiene. Le suceden las cosas m\u00e1s ins\u00edpidas, pero que al toque de su mano se vuelven en simpatiqu\u00edsimas ocurrencias que uno, simple mortal, jam\u00e1s tendr\u00e1 al alcance. A veces tambi\u00e9n da la impresi\u00f3n de que es la peque\u00f1a trampa de sentir empat\u00eda con una obra que no tiene nada para la mayor\u00eda de los mexicanos, quienes apenas resisten la media quincena sin raspones: la trampa de la literatura aspiracional a la que nos enganchamos a la primera y m\u00e1s peque\u00f1a de las coincidencias triviales. Sus historias est\u00e1n llenas de mujeres ejemplares que terminan perpetuando los roles de siempre. Ha de ser por eso que son ejemplares. O ha de ser que leer a \u00c1ngeles Mastretta y cafetear sus libros en un Sanborns donde una rebanada de pastel cuesta lo mismo que un d\u00eda de salario m\u00ednimo, es tan cat\u00e1rtico como participar en una revoluci\u00f3n sobre la igualdad de g\u00e9neros. Pero eso es algo que debo consultar con mi psicoanalista; es que tener un psicoanalista es tan chic despu\u00e9s de todo.<\/p>\n<p>En alguna parte del discurso ella misma nos recuerda que es una simple mortal como todos nosotros y, de refil\u00f3n, nos trae tambi\u00e9n el recuerdo de su esposo: la an\u00e9cdota dice, palabras m\u00e1s, palabras menos, que ella misma (s\u00ed, ella misma, as\u00ed como lo est\u00e1n leyendo, as\u00ed lo dijo) es v\u00edctima de la maldita cultura androc\u00e9ntrica que nom\u00e1s no deja que este pa\u00eds salga del hoyo. Cuenta que un d\u00eda mand\u00f3 por un libro a su \u201casistente\u201d (no nos hagamos: todos tenemos asistentes que nos eviten pisar la librer\u00eda), y que, pasado el tiempo le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfYa tiene mi libro?\u201d a lo que el asistente le respondi\u00f3 con un seco: \u201cNo, se\u00f1ora, <em>es que el se\u00f1or<\/em> me mand\u00f3 por vinos\u201d. Chulada de paisaje que nos ense\u00f1a que es posible vivir bien de unas letras que apenas respiran, tener asistente y mandarlo por \u201cvinos\u201d, as\u00ed, en plural, porque la gente bien ni va a las librer\u00edas ni es capaz de ir por su propio guachicol a la esquina. Pero hagamos justicia con la ense\u00f1anza que ha puesto en nuestro camino: el asistente y su esposo \u2013de Mastretta\u2013 encarnan aqu\u00ed a la cultura machista que nos impide que m\u00e1s \u00c1ngeles Mastrettas anden por ah\u00ed publicando sus males amatorios o sus mundos iluminados. De las escritoras serias nadie dice nada, de las v\u00edctimas de la violencia pocos se acuerdan, pero el simp\u00e1tico pasaje del asistente nos ha ense\u00f1ado lo cruel que es el machismo cuando de decidir entre el libro de <em>la se\u00f1ora<\/em> y los vinos <em>del<\/em> <em>se\u00f1or<\/em> se trata. La vida es injusta, m\u00e1s de una se\u00f1ora ha dicho para s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Dec\u00eda que de refil\u00f3n nos recuerda a su c\u00f3nyuge: a veces se nos olvida que tambi\u00e9n es la esposa de H\u00e9ctor Aguilar Cam\u00edn, <em>el se\u00f1or<\/em>, el mismo que es se\u00f1alado como beneficiario de las \u201cmenciones positivas\u201d que algunos gobiernos pagan para que se hable bien de ellos en el tiempo efectivo de algunos programas. Lo cual no es delito, pero es \u00e9ticamente muy cuestionable para uno que se pretende intelectual.<\/p>\n<p>A veces, tambi\u00e9n, se nos olvida que como escritora ser\u00e1 prescindible en unos a\u00f1os, y que identificarla con la misma palabra con la que nos referimos a Garc\u00eda M\u00e1rquez, por ejemplo, es un abuso que no merece ni el peor de nuestros enemigos escritores. <em><\/em><\/p>\n<p>Y a veces, simplemente no alcanzamos a ver la contradicci\u00f3n de ser una se\u00f1ora pudiente criticando a otras se\u00f1oras pudientes con las que se codea en los mejores cocteles de los m\u00e1s inaccesibles sitios, los mismos a donde s\u00f3lo tienen acceso dos clases de personas: los mismos pudientes y los meseros. Un amigo me dijo que me ensa\u00f1aba con ella, que era lo mismo que hac\u00edan algunos alumnos de letras cuando les daba por hacer sociolog\u00eda en los lupanares. Si es lo mismo, le dije, yo se lo cambio.<\/p>\n<p>Mastretta es amable, saluda, se toma fotos, sonr\u00ede, levanta la mano al m\u00e1s fiel estilo de los pol\u00edticos, y todo lo hace sin fallas: el ritmo al saludar, el modo de cuidar la ondulaci\u00f3n de la mano con la t\u00e9cnica \u201cahora me ves las u\u00f1as, ahora no me las ves\u201d, el modo de acomodarse el cabello con un ligero rebote de cabeza, corto a la izquierda, largo y en\u00e9rgico a la derecha. Hasta la aparente manera de interrumpir los relatos con unas todav\u00eda m\u00e1s aparentes ocurrencias a vuelo de p\u00e1jaro. Todo es natural; el tipo de naturalidad a la que se llega tras un arduo y a\u00f1ejo control esc\u00e9nico.\u00a0El apellido, n\u00f3tese, es un delator del artificio.<\/p>\n<p>Mientras se me ocurre que puedo salir a tomar un poco de aire saltando las tres c\u00e1maras de televisi\u00f3n y las veinte o treinta personas que cierran el pasillo izquierdo, Mastretta anda ya por el \u00faltimo de los cuentos; del auditorio a reventar no se mueve nadie, con disimulo las mujeres se van adelantando unos cent\u00edmetros tratando de anticipar la fila de fans que, al l\u00edmite de la euforia, se plantar\u00e1n como frente a un monumento que firma dedicatorias apenas entendibles. Yo, mientras me toco la frente para sortear la inminente neuralgia, voy repitiendo para mis m\u00e1s angustiados adentros: \u00a1Arr\u00e1ncame la vida, arr\u00e1ncame la vida\u2026!<\/p>\n<p><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-1307\" title=\"autor_hablamedelmundo\" alt=\"\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/28630_1283701772503_6136567_n1.jpg\" width=\"200\" height=\"200\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><strong><strong>H\u00e1blame del m<\/strong>undo.<\/strong>\u00a0Es un escritor fantasma. Nadie lo ha visto y se sospecha que su obra es una invenci\u00f3n. Ha publicado bajo diferentes pseud\u00f3nimos, siendo una inc\u00f3gnita qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es obra suya. Incluso puede que estemos frente a un autor sin obra. De \u00c1ngeles Mastretta la gusta que tiene las manos chiquitas.\u00a0<\/span><\/p>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mastretta es amable, saluda, se toma fotos, sonr\u00ede, levanta la mano al m\u00e1s fiel estilo de los pol\u00edticos, todo lo hace sin fallas: el ritmo al saludar, el modo de cuidar la ondulaci\u00f3n de la mano con la t\u00e9cnica \u201cahora me ves las u\u00f1as, ahora no me las ves\u201d, el modo de acomodarse el cabello con un ligero rebote de cabeza, corto a la izquierda, largo y en\u00e9rgico a la derecha&#8230; Por: H\u00e1blame del Mundo \u00c1ngeles Mastretta entra al auditorio como una reina de belleza sobre la pasarela. \u00a0Flota sobre la alfombra como la mism\u00edsima Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner en plena expropiaci\u00f3n petrolera. Es el Coloquio de Escritores Letras del Pac\u00edfico, en Tepic, y Mastretta camina por el pasillo derecho como una estrella fulgurante, una rockstar rebelde que, sin embargo, canta un pop meloso patrocinado por la refresquera que provee todas las chispas de nuestras vidas. Anda con un andar de princesa, es una mirreyna escritora con buena fama entre las mujeres, aunque los mismos escritores no la consideren una ciudadana leg\u00edtima de la rep\u00fablica de las letras. En internet, sus fotos de estudio compiten con los portafolios de modelos que se alquilan para el lanzamiento de productos o la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3008,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,13,14,1],"tags":[725,714,720,716,721,732,724,717,728,727,729,718,726,723,719,612,731,730,722,715],"class_list":["post-2203","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hablame-del-mundo","category-jorge-diaz","category-las-cronicas","category-uncategorized","tag-amado-nervo","tag-angeles-mastretta","tag-arrancame-la-vida","tag-coloquio-letras-del-pacifico","tag-culebron","tag-editoriales-independientes","tag-elba-esther-gordillo","tag-encuentro-de-escritores","tag-gabriel-garcia-marquez","tag-hector-aguilar-camin","tag-ife","tag-libros-invisibles","tag-literatura-del-fin-del-mundo","tag-liverpool","tag-mal-de-amores","tag-nayarit","tag-pena-nieto","tag-sobornos","tag-soy-totalmente-palacio","tag-tepic"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2203","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2203"}],"version-history":[{"count":40,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2203\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3009,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2203\/revisions\/3009"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3008"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2203"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2203"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2203"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}