{"id":2426,"date":"2012-07-23T16:09:01","date_gmt":"2012-07-23T16:09:01","guid":{"rendered":"http:\/\/elhuevocojo.com\/?p=2426"},"modified":"2021-06-08T11:08:34","modified_gmt":"2021-06-08T16:08:34","slug":"con-vista-al-lago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=2426","title":{"rendered":"Con vista al Lago"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Tzurumu\u0301taro-El-Huevo-Cojo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4152 aligncenter\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Tzurumu\u0301taro-El-Huevo-Cojo-1024x614.jpg\" alt=\"\" width=\"744\" height=\"446\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Tzurumu\u0301taro-El-Huevo-Cojo-1024x614.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Tzurumu\u0301taro-El-Huevo-Cojo-300x180.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Tzurumu\u0301taro-El-Huevo-Cojo-768x461.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Tzurumu\u0301taro-El-Huevo-Cojo-640x384.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/Tzurumu\u0301taro-El-Huevo-Cojo.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 744px) 100vw, 744px\" \/><\/a><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #3366ff;\">Ante el ansia de probar cosas nuevas, el protagonista se siente como ni\u00f1o en 25 de diciembre. No sabe que a la vuelta de una rueda puede estar la cat\u00e1strofe&#8230; o la maravilla.<\/span><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #808080;\">Por: V\u00edctor C\u00e9sar Villalobos, \u00abEl Chiva\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Primera Parte)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Te levantas como ni\u00f1o en 25 de diciembre, no a ver qu\u00e9 te trajo el Ni\u00f1o Dios, ya sabes que no existe -ni dios, ni el ni\u00f1o (el que fuiste y en el que te hicieron creer)- ni los regalos. Con los ojos del tama\u00f1o de una moneda de diez pesos te pones la ropa adecuada para rodar. Hoy es el d\u00eda. Lo has esperado desde que llegaste a P\u00e1tzcuaro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Tardas en decidir qu\u00e9 mochila debes llevar: una espaciosa, pero que hace mucho bulto o una peque\u00f1a donde apenas hay lugar para el impermeable, la bomba de aire y la funda de la c\u00e1mara. Te pones los guantes amarillo fluorescente. Guardas los lentes de sol (a\u00fan el astro rey no asoma de entre las nubes). Est\u00e1s listo para subirte en Brunhild.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Brunhild la has nombrado en honor a las culturas germ\u00e1nicas a las que te remite el nombre de la marca y tu veneraci\u00f3n por Wagner, por su Tetralog\u00eda de los Nibelungos. Nada de eso importa ahora que llevas tu casco sobre la cabeza y est\u00e1s listo para rodar por primera vez fuera de una ciudad. Has elegido (te ha sido dado) comenzar en un id\u00edlico lugar lleno de naturaleza y vegetaci\u00f3n exuberante: Michoac\u00e1n y su zona lacustre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">De \u00faltimo momento has decidido que tomar\u00e1s la ribera oriental del Lago de P\u00e1tzcuaro. Sales sin m\u00e1s. El d\u00eda, con el fr\u00edo de una ma\u00f1ana que no termina de desperezarse, se siente h\u00famedo y astillado en la cara. Sabes que debes ir por la carretera de Morelia hasta el entronque hacia Quiroga, pero al ver las v\u00edas del tren, decides tomar ese camino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">No bien has pasado unas cuantas quintas y hoteles (aqu\u00ed es la medida no-oficial, pero l\u00fadica), te metes por una brecha. Quieres bordear el lago lo m\u00e1s cercano a su vera. Llegas a unos campos de f\u00fatbol, como a unos quinientos metros de la orilla. No se ve m\u00e1s camino. Todo es verde y peque\u00f1as flores amarillas que adquieren una nota vibrante en contraste con el cielo gris y las pocas paredes ro\u00eddas alrededor. Saludas a algunos corredores madrugadores y enfilas de regreso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Por la lluvia de la semana, no puedes irte al lado de los rieles, tus tenis comienzan a atascarse en el barro rojizo, piensas en la mujer de Lot, que en mal ingl\u00e9s tapat\u00edo -mocho y b\u00edblico- es la mujer de \u00abAlot\u00bb. Tomas de nuevo la carretera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Al entrar por Tzurum\u00fataro te sientes tan emocionado de estar tan \u201clejos\u201d que tomas unas fotos de la iglesia, con tu bici en primer plano. Contin\u00faas por la carretera hacia Quiroga. Haz decidido tomar la carretera de Ihuatzio-Cucuchucho-Tzinzunzan que hace una \u201cc\u201d por la orilla del lago, contrario a la directa que va a Quiroga y que parte en dos a Tzinzunzan (por un lado deja a la iglesia y el pueblo y por el otro a las y\u00e1catas de Tanganxuan, m\u00edtico h\u00e9roe p&#8217;urh\u00e9pecha), pero debes llegar al entronque.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p><span style=\"color: #000000;\">El antrop\u00f3logo George Foster describe de manera precisa el lago y sus alrededores: \u201cEl Lago de P\u00e1tzcuaro\u2026 tiene forma de luna en cuarto creciente, cuyos dos cuernos apuntan hacia el oriente para abrazar el cerro llamado Tariaqueri, en cuya pendiente Norte y al lado del agua se levanta Tzintzuntzan. Las regiones colindantes est\u00e1n sembradas de conos volc\u00e1nicos que se elevan hasta casi los 4.000 metros\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En medio de esa nada llena s\u00f3lo con el verdor del campo, las monta\u00f1as y dos o tres vacas, escuchas el sonido fat\u00eddico. Ese aire nefasto que nunca debi\u00f3 haber salido de la c\u00e1mara de tu llanta trasera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Sabes que no traes parches y has olvidado la bomba de aire en la otra mochila, por lo que deber\u00e1s caminar hasta alg\u00fan lugar donde la civilizaci\u00f3n alcance para una vulcanizadora. No paras de lamentarte tu poca previsi\u00f3n y tu mala suerte. No decides si regresar por donde vienes o continuar: volver implicar\u00eda renunciar a lo que ya hab\u00edas recorrido, meterte de nuevo a la cama y dormir hasta que el sol saliera; como a eso de las doce: tomar helado directamente del recipiente mientras ves un churro de comedia rom\u00e1ntica. El esp\u00edritu de aventura puede m\u00e1s que la derrota y contin\u00faas hacia el entronque de Ihuatzio. Cada paso es de lodo y humedad; los pies m\u00e1s mojados, lentos y molestos. Sigues maldici\u00e9ndote.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Pasas fincas enormes y vac\u00edas de decoraci\u00f3n art nac\u00f3 y sembrad\u00edos de ma\u00edz. A tu izquierda, lejos, ves el lago, esa vana promesa de idilio y tranquilidad. A veces tienes que irte por la carretera sorteando autos porque no hay camino para peatones, como en esa curva. Miras pasar los colectivos y piensas si no ser\u00e1 mejor dejar la bici en alg\u00fan lado, amarrada, y continuar camino en cami\u00f3n. Contin\u00faas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Por fin llegas al entronque. Hay una vulcanizadora. A lo lejos agradeces al se\u00f1or que sale justo detr\u00e1s del cuartito donde llantas de todos tama\u00f1os llenan pisos y paredes. Le preguntas si puede arreglar la c\u00e1mara de la bici, ingenuo. A \u00e9l le cuesta trabajo hacerlo porque arregla s\u00f3lo de auto, por lo visto. No tiene cambio cuando le pagas. Caminas hacia enfrente donde venden menudo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Aprovechas para desayunar, pero el menudo es malo: poca carne y a penas sabroso en ese rojo con perlas de grasa que es el caldo, pero seguramente mejor que los tacos de chorizo y carne asada que el se\u00f1or cocina justo cuando llegas. Pero la gente es amable y hablas de deportes con ellos. Te han visto llegar con el vulcanizador y te preguntan de d\u00f3nde vienes, de la bicicleta y de f\u00fatbol. Les haces un r\u00e1pido recuento, te despides fraternalmente y regresas por tu bici.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Llegas a Ihuatzio. Ves a los burros echados en la plaza que da la bienvenida al pueblo. La plazuela tiene una peque\u00f1a y\u00e1cata que remata con un coyote aullando. Tomas unas fotos casi como turista gringo maravillado por el <em>mexican curious<\/em>, cuando un se\u00f1or como de cincuenta a\u00f1os pasa con su sombrero de ala grande y te saluda. Entiendes que te dice \u201caguas\u201d y le preguntas si son peligrosos. \u201c\u00a1Qu\u00e9 va! Si nom\u00e1s est\u00e1n ah\u00ed echados\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p><span style=\"color: #000000;\">Giras hacia las y\u00e1catas, las verdaderas, del lugar. Las y\u00e1catas son las construcciones ceremoniales de los pur\u00e9pechas. Estas particularmente se parecen por su rigidez a las que se hac\u00edan en el centro de M\u00e9xico. Por desgracia (o afortunadamente), est\u00e1n excavando la \u201cPlaza de Armas\u201d, que est\u00e1 rodeada, al este y oeste, por una muralla, al sur por las dos y\u00e1catas y al norte por lo que parece fueron palacios o residencias de nobles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">De regreso por el camino de las y\u00e1catas hacia el centro del pueblo, la r\u00faa empedrada y serpenteante te regala la postal de un viejo hombre, encorvado y con sombrero a la usanza que, bast\u00f3n en mano, se dirige hacia la iglesia del lugar, de la que apenas se ve un poco del front\u00f3n y el campanario debido a la pendiente que hay entre el pueblo y la zona arqueol\u00f3gica. Desear\u00edas tener la habilidad de Van Gogh, aunque esos grises del cielo den m\u00e1s la sensaci\u00f3n de estar narrados por Lovecraft. Mal y tarde te acuerdas de la c\u00e1mara y cuando quieres capturar la imagen, es imposible.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Es esa impresi\u00f3n la que te lleva a recordar la segunda vez que viniste a P\u00e1tzcuaro: Era viernes de tianguis en el que los pobladores de las comunidades cercanas, del lago y de la sierra, se juntan en una plaza para hacer trueque con sus productos, artesan\u00edas, animales, frutas, verduras, pescado, bordados y m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El ambiente y la memoria te llevan a ver en el aire a la mujer morena de arrugas sempiternas que llevaba un c\u00e1ntaro enorme envuelto con una arpilla que le rodeaba los hombros, en otro tiempo, en otro siglo, la hubieras visto caminando, encorvada, con su bulto por la vereda que lleva a la ciudad. Piensas en c\u00f3mo se ha detenido el tiempo aqu\u00ed, en este sitio donde no se sabe c\u00f3mo, es uno de los estados con m\u00e1s alta marginaci\u00f3n y desigualdad, pero con una belleza \u00fanica y donde se respira esperanza en cada bocanada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #3366ff;\"><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/autor_victor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/autor_victor.jpg\" alt=\"\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #3366ff;\">V\u00edctor C\u00e9sar Villalobos \u00abEl Chiva\u00bb (Guadalajara 1978). Deber\u00eda decir mucho de s\u00ed mismo, pero prefiere esta frase de Pierre Reverdy como epitafio: \u00abNecesito tanto tiempo para no hacer nada, que no me queda tiempo para trabajar\u00bb. Actualmente vive y disfruta de la vida a la orilla del contaminado Lago de P\u00e1tzcuaro con el riesgo o la buenaventura de que le salgan tres ojos o seis dedos.<\/span><span style=\"color: #3366ff;\"><br \/>\n<\/span><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante el ansia de probar cosas nuevas, el protagonista se siente como ni\u00f1o en 25 de diciembre. No sabe que a la vuelta de una rueda puede estar la cat\u00e1strofe&#8230; o la maravilla. &nbsp; Por: V\u00edctor C\u00e9sar Villalobos, \u00abEl Chiva\u00bb. (Primera Parte) 1 Te levantas como ni\u00f1o en 25 de diciembre, no a ver qu\u00e9 te trajo el Ni\u00f1o Dios, ya sabes que no existe -ni dios, ni el ni\u00f1o (el que fuiste y en el que te hicieron creer)- ni los regalos. Con los ojos del tama\u00f1o de una moneda de diez pesos te pones la ropa adecuada para rodar. Hoy es el d\u00eda. Lo has esperado desde que llegaste a P\u00e1tzcuaro. Tardas en decidir qu\u00e9 mochila debes llevar: una espaciosa, pero que hace mucho bulto o una peque\u00f1a donde apenas hay lugar para el impermeable, la bomba de aire y la funda de la c\u00e1mara. Te pones los guantes amarillo fluorescente. Guardas los lentes de sol (a\u00fan el astro rey no asoma de entre las nubes). Est\u00e1s listo para subirte en Brunhild. Brunhild la has nombrado en honor a las culturas germ\u00e1nicas a las que te remite el nombre de la marca y tu veneraci\u00f3n por Wagner, por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,19],"tags":[829,92,1180,561,116,839,838,833,831,835,832,830,261,834,762,836,837,840,841],"class_list":["post-2426","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-las-cronicas","category-victor-villalobos","tag-bicicleta","tag-cronica","tag-cronista","tag-cronistas-tapatios","tag-el-huevo-cojo","tag-ihuatzio","tag-lago-de-patzcuaro","tag-michoacan","tag-outdoors","tag-purhepecha","tag-paisaje-michoacano","tag-paseos-en-bicicleta","tag-patzcuaro","tag-purepecha","tag-taller-de-cronica","tag-tanganxoan","tag-tzintzuntzan","tag-tzurumutaro","tag-yacatas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2426","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2426"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2426\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4154,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2426\/revisions\/4154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2426"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2426"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2426"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}