{"id":3264,"date":"2015-09-10T18:22:37","date_gmt":"2015-09-10T23:22:37","guid":{"rendered":"http:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3264"},"modified":"2020-02-04T11:49:14","modified_gmt":"2020-02-04T17:49:14","slug":"yo-quiero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3264","title":{"rendered":"Yo quiero"},"content":{"rendered":"<h1><span style=\"font-size: 14px; line-height: 1.5em;\">\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/yoquieroGaga_meme2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-3266\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/yoquieroGaga_meme2.jpg\" alt=\"yoquieroGaga_meme2\" width=\"600\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/yoquieroGaga_meme2.jpg 600w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/yoquieroGaga_meme2-300x182.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/span><\/h1>\n<blockquote><p>Todos tenemos una historia referente a la primera vez que incursionamos en el \u00e1mbito laboral. Unos de manera natural y otros de manera forzada, pero es una cita a la que casi nadie falta. Esta es una breve historia de esas.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Mago Rodr\u00edguez<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi primer trabajo fue clandestino, nocturno y mi padre me lo consigui\u00f3. Una \u00a0camiseta blanca de cuello redondo con estampado de franjas rosas ne\u00f3n y un gatito de ojos tan grandes (como de monedas de diez pesos) que a trav\u00e9s de aquella vitrina parec\u00eda decirme: \u00a1ll\u00e9vame! (y que mi pap\u00e1 se negaba a comprarme) fue el asunto determinante para que yo, a mis doce a\u00f1os, quisiera trabajar.<\/p>\n<p>\u201cEl dinero no nace en los \u00e1rboles, si lo quieres trabaja\u201d, era el lema de vida de mi progenitor y que repet\u00eda con firmeza cada que uno de sus hijos intentaba obtener un bien material que se catalogara por \u00e9l como innecesario.<\/p>\n<p>Podr\u00eda relatar todas las razones utilizadas por mi padre para persuadirnos de la compra, pero esa ser\u00eda otra historia. En ese momento estaba m\u00e1s que decidida a obtener la camiseta, no iba a permitir bajo ninguna ocurrencia que me hicieran cambiar mi deseo.<\/p>\n<p>Mi primer intento fue solicitarle a mi hermano (que es un a\u00f1o y medio mayor) que me contratara en su f\u00e9rtil negocio de lava carros<i>, <\/i>el cual, le daba cuantiosas ganancias. En un mes logr\u00f3 comprarse, entre otras cosas, sus anhelados tenis \u201cMichael Jordan\u201d \u00a1originales! Pero la solicitud fue rechazada sin que por lo menos aquel individuo conociera mis capacidades. El primog\u00e9nito ese hab\u00eda creado un monopolio y no pensaba ceder una plaza ni a su familiar m\u00e1s cercano.<\/p>\n<p>Pero eso no me desanim\u00f3: vivir en el s\u00f3tano de un edificio comercial de tres pisos, repleto de oficinas con secretarias entaconadas que se alimentaban bajo un estricto r\u00e9gimen de cigarros y coca colas, me abr\u00eda un amplio abanico de posibilidades. Sin dinero para invertir, pero con una tienda a un par de cuadras, hacer mandados era una opci\u00f3n sin riesgos. Desgraciadamente mi complexi\u00f3n de ni\u00f1a de ocho a\u00f1os no me ayudaba como carta de presentaci\u00f3n. Nadie se animaba a pedirme que saliera del edificio por temor a que me atropellaran al cruzar la avenida, o peor \u00a0a\u00fan: que un mal oliente robachicos me secuestrara.<\/p>\n<p>En una semana s\u00f3lo hice dos mandados: repartir los recibos de arrendamiento y entregar la correspondencia, tareas por lo que solo obtuve cinco pesos y un pu\u00f1ado de caramelos de esos que en el centro tienen una pasa.<\/p>\n<p>Para mi pap\u00e1, estas ganas laborales no pasaron inadvertidas. Ser\u00eda por darme una ense\u00f1anza de vida o empujado por su sue\u00f1o guajiro de retirarse de trabajar y ser mantenido por su tr\u00edo de v\u00e1stagos, nunca sabr\u00e9 qu\u00e9 lo llev\u00f3 a ofrecerme un trabajo sencillo, sin prestaciones, en horario nocturno y con un sueldo de cincuenta pesos por quincena. Pero con una condici\u00f3n: no pod\u00eda decir que trabajaba, ya que siendo menor de edad, nadie ver\u00eda con buenos ojos m\u00ed incursi\u00f3n en el \u00e1mbito laboral.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 importaba! Ganar\u00eda lo suficiente para que en dos quincenas pudiera comprar mi camisa y me sobrar\u00edan veinticinco pesos para un par de calcetas Periquita.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue el inicio de mi vida laboral: dos cubetas, una franela, escoba y trapeador ser\u00edan mis primeras herramientas de trabajo. Me dediqu\u00e9 a limpiar oficinas de noche, en la seguridad de mi casa y con el resguardo de mi padre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Todos tenemos una historia referente a la primera vez que incursionamos en el \u00e1mbito laboral. Unos de manera natural y otros de manera forzada, pero es una cita a la que casi nadie falta. Esta es una breve historia de esas. &nbsp; Mago Rodr\u00edguez &nbsp; Mi primer trabajo fue clandestino, nocturno y mi padre me lo consigui\u00f3. Una \u00a0camiseta blanca de cuello redondo con estampado de franjas rosas ne\u00f3n y un gatito de ojos tan grandes (como de monedas de diez pesos) que a trav\u00e9s de aquella vitrina parec\u00eda decirme: \u00a1ll\u00e9vame! (y que mi pap\u00e1 se negaba a comprarme) fue el asunto determinante para que yo, a mis doce a\u00f1os, quisiera trabajar. \u201cEl dinero no nace en los \u00e1rboles, si lo quieres trabaja\u201d, era el lema de vida de mi progenitor y que repet\u00eda con firmeza cada que uno de sus hijos intentaba obtener un bien material que se catalogara por \u00e9l como innecesario. Podr\u00eda relatar todas las razones utilizadas por mi padre para persuadirnos de la compra, pero esa ser\u00eda otra historia. En ese momento estaba m\u00e1s que decidida a obtener la camiseta, no iba a permitir bajo ninguna ocurrencia que me hicieran cambiar mi deseo. Mi primer [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3266,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,1101],"tags":[],"class_list":["post-3264","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-las-cronicas","category-mago-rodriguez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3264","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3264"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3264\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3429,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3264\/revisions\/3429"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3266"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}