{"id":3279,"date":"2015-09-18T18:17:24","date_gmt":"2015-09-18T23:17:24","guid":{"rendered":"http:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3279"},"modified":"2020-02-04T11:49:47","modified_gmt":"2020-02-04T17:49:47","slug":"el-acontecer-de-los-fanaticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3279","title":{"rendered":"El acontecer de los fan\u00e1ticos"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"line-height: 1.5em;\">\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/acontecerfans2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-3280\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/acontecerfans2.jpg\" alt=\"Kate Hudson And Matthew McConaughey On &quot;TRL&quot;\" width=\"1536\" height=\"1012\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/acontecerfans2.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/acontecerfans2-300x197.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/acontecerfans2-1024x674.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1536px) 100vw, 1536px\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<blockquote><p>No podr\u00eda haber mejor forma de explicar la historia que narra la autora de esta cr\u00f3nica, que como inicia la misma: \u201cSer fan no es s\u00f3lo disfrutar de algo o de alguien que nos roba los suspiros, ser fan es llevar al m\u00e1ximo los decibeles de locura por el \u00eddolo en cuesti\u00f3n\u201d. Ya est\u00e1: a leer.<\/p><\/blockquote>\n<h4>Priscila Mac\u00edas<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ser fan no es s\u00f3lo disfrutar de algo o de alguien que nos roba los suspiros, ser fan es llevar al m\u00e1ximo los decibeles de locura por el \u00eddolo en cuesti\u00f3n; o al menos eso aprend\u00ed hace varios a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Eran tiempos de la simetr\u00eda, los mechones y los colores, los acampanados de mezclilla y los \u2018huesitos\u2019 de la cadera al aire. Pero ella era m\u00e1s cl\u00e1sica, c\u00f3moda y sin glamour m\u00e1s all\u00e1 del maquillaje. Martha era una chica de cuerpo regordete que presum\u00eda su corte de cabello arriscando sus rizos para que no le cubrieran m\u00e1s all\u00e1 de la oreja izquierda, ese casta\u00f1o siempre ten\u00eda una perfecta cobertura con gel de sobrecito.<\/p>\n<p>Sus hombros parec\u00edan atra\u00eddos al suelo cada que \u2018comadreaba\u2019 con alguna de sus amigas, encorvaba hacia adelante la parte baja de la nuca y con movimientos casi mec\u00e1nicos llevaba sus u\u00f1as a los dientes rotos, que como mini sierras carcom\u00edan tambi\u00e9n los \u2018cueritos\u2019 al borde de su cut\u00edcula. Ten\u00eda una sonrisa alzada y cuando miraba el reloj, se le ca\u00eda en forma de pucheros sinceros.<\/p>\n<p>Hab\u00edan pasado cuatro horas y apenas eran las 12 del d\u00eda. Sus tenis de terciopelo rosa parec\u00edan cansarle, pero ella continuaba inmutable y ansiosa, cuidando su lugar n\u00famero tres en la fila. Las chicas del lugar cuatro y cinco se recargaban en los barandales grises, de ladito, agradeciendo -sin decirlo- que ella les diera sombra.<\/p>\n<p>Ya era la una de la tarde, hab\u00eda expectaci\u00f3n, sudor y ansiedades. Pancartas improvisadas, lonas con \u2018extra dise\u00f1o\u2019 de colores, tupidas en brillos, frases, firmas y fotograf\u00edas. Ya la fila se hab\u00eda estirado hasta dar la vuelta por la avenida Alemania, el lugar tres se multiplic\u00f3\u00a0 hasta por 61 veces, pero deb\u00edamos esperar un par de horas m\u00e1s.<\/p>\n<p>Minutos antes, la fila de feromonas\u2026digo, de adolescentes, parec\u00eda hacer una representaci\u00f3n de \u201csombra aqu\u00ed, sombra all\u00e1, maqu\u00edllate, maqu\u00edllate, un espejo de cristal y m\u00edrate, y\u2026\u201d lleg\u00f3 el momento: todas adentro. Bueno, casi todas. Menos de la mitad entr\u00f3 al estudio de televisi\u00f3n, donde se presentar\u00edan cinco j\u00f3venes de no m\u00e1s de 1.80 cent\u00edmetros de alto que con gran flexibilidad bailaban y que, con su voz, eran capaces de mantener a un centenar de mujercitas bajo el sol a cambio de verlos 30 minutos a lo lejos.<\/p>\n<p>Mi hermana, Fany y yo desconoc\u00edamos la din\u00e1mica del que madruga Dios lo ayuda y decepcionadas caminamos a la parte de atr\u00e1s para sentarnos en un parque con tintes de estacionamiento. Mientras reflexion\u00e1bamos lleg\u00f3 un tumulto de f\u00e9minas, como marcha del sindicato rumbo al Z\u00f3calo, gritando consignas de amor y de deseo, pero Martha no era la l\u00edder y tampoco resaltaba, s\u00f3lo iba con pancarta en mano donde eran: ella y \u00e9l, el que siempre usaba botas.<\/p>\n<p>Su amor plat\u00f3nico estaba ah\u00ed frente a ella, pero saludaba a otras, sonre\u00eda para los flashes que sal\u00edan de las c\u00e1maras de rollito \u2013de otras\u2013, abrazaba a otras de tacones y \u2018huesitos\u2019 fuera de la pretina del pantal\u00f3n\u2026 sus ojos se expandieron hasta donde le permitieron los cuadrados lentes, tom\u00f3 impulso, corri\u00f3 sin importarle meter sus tenis de terciopelo rosa al charco que dej\u00f3 el \u201cviene-viene\u201d, nada era m\u00e1s importante para una fiera que su presa. No faltaba m\u00e1s de un metro para llegar a \u00e9l y tropez\u00f3\u2026Quiz\u00e1 fue una piedra imprudente o el bordecito de la banqueta mal hecha que se le traves\u00f3.<\/p>\n<p>Ya nada importaba: cay\u00f3. Se desplom\u00f3, rendida sin meter las manos\u2026\u00e9l s\u00f3lo la mir\u00f3. Se estremeci\u00f3 la sonrisa del chico de rizos rebeldes y alguna injuria sali\u00f3 de la boca del de brazos fuertes, salt\u00e9 de asombro, pero la levantaron. Tem\u00ed se le saliera el relleno cremosito por ese rasp\u00f3n y le acerqu\u00e9 su pancarta. Se incorpor\u00f3 con la sonrisa en alto y sali\u00f3 una orden desde un coche negro:<\/p>\n<p>-V\u00e1monos.<\/p>\n<p>Un ambiente f\u00fanebre imper\u00f3 en el lugar: ellos ya no estaban, \u00e9l se fue.<\/p>\n<p>Y al final, no import\u00f3 nada m\u00e1s, ni el tiempo que pas\u00f3 bajo el sol, ni su pantal\u00f3n roto, ni el ardor de las marcas de asfalto en su rodilla derecha, porque se eclips\u00f3 la tarde y con ella, el coraz\u00f3n de una fan m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>P.D. Hace unos meses en las redes sociales me encontr\u00e9 con su perfil, continu\u00f3 en su lucha: fue presidenta de un club de fans. Se desconoce si sus sentimientos fueran exclusivamente correspondidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 No podr\u00eda haber mejor forma de explicar la historia que narra la autora de esta cr\u00f3nica, que como inicia la misma: \u201cSer fan no es s\u00f3lo disfrutar de algo o de alguien que nos roba los suspiros, ser fan es llevar al m\u00e1ximo los decibeles de locura por el \u00eddolo en cuesti\u00f3n\u201d. Ya est\u00e1: a leer. Priscila Mac\u00edas &nbsp; Ser fan no es s\u00f3lo disfrutar de algo o de alguien que nos roba los suspiros, ser fan es llevar al m\u00e1ximo los decibeles de locura por el \u00eddolo en cuesti\u00f3n; o al menos eso aprend\u00ed hace varios a\u00f1os atr\u00e1s. Eran tiempos de la simetr\u00eda, los mechones y los colores, los acampanados de mezclilla y los \u2018huesitos\u2019 de la cadera al aire. Pero ella era m\u00e1s cl\u00e1sica, c\u00f3moda y sin glamour m\u00e1s all\u00e1 del maquillaje. Martha era una chica de cuerpo regordete que presum\u00eda su corte de cabello arriscando sus rizos para que no le cubrieran m\u00e1s all\u00e1 de la oreja izquierda, ese casta\u00f1o siempre ten\u00eda una perfecta cobertura con gel de sobrecito. 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