{"id":3350,"date":"2018-02-28T12:33:11","date_gmt":"2018-02-28T18:33:11","guid":{"rendered":"http:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3350"},"modified":"2018-02-28T12:41:05","modified_gmt":"2018-02-28T18:41:05","slug":"los-ultimos-cachorros-adios-a-la-kodak","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3350","title":{"rendered":"Los \u00faltimos Cachorros (Adi\u00f3s a la Kodak)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Kodak-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3349\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Kodak-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Kodak-2.jpg 1280w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Kodak-2-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Kodak-2-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Kodak-2-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Su participaci\u00f3n en uno de los equipos de f\u00fatbol de la Kodak es el pretexto de Mois\u00e9s Navarro para contarnos un poco lo que ah\u00ed suced\u00eda. Si ahora uno circula por Mariano Otero, justo frente a las oficinas del diario MURAL, podr\u00e1 percatarse de los movimientos de tierra: en un tris tiraron lo que hab\u00eda y la historia de lo que pas\u00f3 en la Kodak qued\u00f3 entre los escombros. A menos que alguien comience a contar, como lo hace ahora el autor en el presente texto. Seguimos con el intento de rescatar recuerdos de los lugares de la ciudad que est\u00e1n desapareciendo.<\/p><\/blockquote>\n<h4><\/h4>\n<h4>Mois\u00e9s Navarro<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La primera vez que vi aterrizar un helic\u00f3ptero baj\u00f3 de \u00e9l un tipo canoso, de traje y bigote poblado. Alguien que por estos d\u00edas me cae bastante mal, aunque haya sucumbido al olvido de la ingrata pol\u00edtica: Alberto C\u00e1rdenas Jim\u00e9nez. A penas sali\u00f3 del \u00e1rea de riesgo de las aspas del helic\u00f3ptero, el chiquillal se le dej\u00f3 ir encima. Debo admitir que yo tambi\u00e9n lo hice. Me apena confesarlo, pero qu\u00e9 remedio. Adem\u00e1s, sent\u00eda la incorregible necesidad de tenderle la mano al aficionado atlista m\u00e1s famoso del momento. Algo de empat\u00eda deb\u00eda de mostrar ese se\u00f1or por otro sufrido rojinegro. Ya ni recuerdo si mi hermano estaba ah\u00ed tambi\u00e9n. Pero s\u00ed s\u00e9 que le preguntaba a cada ni\u00f1o por su equipo de preferencia. Chivas, Am\u00e9rica, Cruz Azul y hasta Necaxa salieron a relucir. A todos les hizo mala cara. El hombre m\u00e1s poderoso del estado s\u00f3lo aprob\u00f3 al par de ingenuos rojinegros que seguir\u00edan sufriendo futbol\u00edsticamente por el resto de sus vidas.<\/p>\n<p>La segunda y \u00faltima vez que vi aterrizar un helic\u00f3ptero, fue en el mismo lugar, pero baj\u00f3 un mono diferente. Esta vez no fue \u201cBebeto\u201d, fue alguien m\u00e1s importante: el flacucho de Ernesto Zedillo Ponce de Le\u00f3n. Pero con el entonces Presidente nada de saludos ni pl\u00e1ticas futboleras. Aterriz\u00f3 m\u00e1s lejos y los hombres de traje aburrido se lo llevaron caminando r\u00e1pidamente por aquel campo \u2014ahora convertido en cementerio de \u00e1rboles\u2014 de futbol de la ya extinta Kodak, all\u00e1 por Mariano Otero y Prado de los Cedros.<\/p>\n<p>Un d\u00eda le dije a mi pap\u00e1 que quer\u00eda entrenar f\u00fatbol. Tendr\u00eda ocho a\u00f1os. A \u00e9l le dio risa. Mi abuelo materno me hab\u00eda regalado un bal\u00f3n de f\u00fatbol con el escudo del Santos Laguna y entonces se me meti\u00f3 la idea de patear ese bal\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del jard\u00edn de mi casa. Cuando tuve el bal\u00f3n decid\u00ed que le ir\u00eda a Santos, luego al Jalisco, luego al Necaxa, despu\u00e9s a las Chivas y por \u00faltimo al Atlas. Ni me pregunten por qu\u00e9. Ni a mi pap\u00e1, ni a mis dos abuelos les gustaba ese deporte. Mi pap\u00e1 y su padre jugaban frontenis, mi otro abuelo front\u00f3n. Como sea, mi padre se inform\u00f3 de equipos cercanos a mi casa. Mi vecino de enfrente entrenaba con su t\u00edo en uno: Los Cachorros de Kodak. Por medio de un t\u00edo pol\u00edtico, que laboraba en Kodak, termin\u00e9 inscrito ah\u00ed. Despu\u00e9s un par de compa\u00f1eros de primaria jugaron conmigo. O yo con ellos, porque yo era titular, pero de la banca.<\/p>\n<p>No s\u00e9 contra quien jugamos el primer partido, pero s\u00ed s\u00e9 que nos estaban poniendo una madriza. Yo los ve\u00eda desde la comodidad de la banca. El Pancho (el entrenador que adem\u00e1s era empleado de ah\u00ed de Kodak) luc\u00eda desesperado. No pod\u00edan pasar de media cancha. Estaban acorralados. Como el Cruz Azul cuando se dej\u00f3 remontar en aquella estrepitosa final contra el Am\u00e9rica. El Pancho me dijo: \u201cvas, Mois\u00e9s\u201d. Y fui. A realizar mi debut en el f\u00fatbol once contra once que ser\u00eda el futbol m\u00e1s cercano al profesional que he jugado en mi vida. Escuch\u00e9 las indicaciones y no ejecut\u00e9 ninguna. \u201cCubres a aquel y aquel\u201d y nom\u00e1s entr\u00e9 y se me olvid\u00f3 en qu\u00e9 parte de la cancha estaba. Yo quer\u00eda ser el h\u00e9roe, el defensa aguerrido que sacara a su equipo adelante, pero nom\u00e1s atin\u00e9 a dar un par de puntapi\u00e9s a los del otro uniforme. Cuando menos no se fueron limpios.<\/p>\n<p>Todas mis incursiones en la cancha fueron as\u00ed. Cuando los partidos estaban irremediablemente definidos entraba yo. Como \u201cKik\u00edn\u201d Fonseca en el Benfica o el \u201cChicharito\u201d en el Real Madrid. En otro partido, Cachorros jug\u00f3 contra un equipo de ni\u00f1os m\u00e1s chicos y estaban metiendo una goliza. Hasta nuestro portero estaba sentado en media cancha, nom\u00e1s le falt\u00f3 sacar una revista como el \u201cTubo\u201d G\u00f3mez. As\u00ed que ah\u00ed fui, antes de que se terminara el partido a jugar de bulto para que nuestro equipo terminara de ganar como 11-0.<\/p>\n<p>Por lo mismo sucedi\u00f3 lo que ten\u00eda que suceder. Como al \u201cTil\u00f3n\u201d Ch\u00e1vez cuando lo bajaron al Tapat\u00edo, a mi junto con Rigo nos bajaron de categor\u00eda. \u00c9l iba de delantero y yo de defensa central. De la 87 bajamos a la 88 y 89. Fuimos titulares en todos los partidos y quedamos en \u00faltimo lugar de la liga. Por eso el Pancho no nos quer\u00eda. Est\u00e1bamos salados, por no decir que \u00e9ramos maletas. Manuel, el entrenador de la 88, entend\u00eda las cosas diferentes: \u00e9l pon\u00eda a jugar a todos. Buenos, regulares, maletas y troncos por igual. Sab\u00eda que, como dice la Patti Smith, \u00e9ramos unos chiquillos y que los pap\u00e1s madrugaban demasiado los s\u00e1bados y domingos, pues jug\u00e1bamos a las 8:00 am. Pancho se sent\u00eda el \u201cTuca\u201d Ferretti.<\/p>\n<p>Jug\u00e1bamos contra los distintos equipos del Cervantes, contra los del colegio An\u00e1huac, contra el Cedi, contra los del Country Club. A los del Country les met\u00ed el \u00fanico gol que marqu\u00e9 bajo el uniforme de Cachorros de Kodak. Me lleg\u00f3 un rebote que conect\u00e9 con el empeine y lo met\u00ed al \u00e1ngulo. Mis pap\u00e1s estaban recostados en el pasto echando chisme c\u00f3modamente con Manuel el entrenador. Ninguno de los tres vio el gol. Yo platiqu\u00e9 aquella haza\u00f1a en cada oportunidad que tuve. Jam\u00e1s mencion\u00e9 a mis amigos que aquel partido lo perdimos por default.<\/p>\n<p>El \u00e1rea recreativa de Kodak ten\u00eda dos canchas de f\u00fatbol grandes. Una chica, un par de quioscos, un peque\u00f1o diamante de b\u00e9isbol, un par de canchas de b\u00e1squet de cemento, un recorrido con grava roja para los corredores, canchas de front\u00f3n y frontenis, juegos infantiles, arenero y un espacio para aerobics o clases para se\u00f1oras.<\/p>\n<p>Me coment\u00f3 mi t\u00edo que cualquier empleado de confianza pod\u00eda hacer uso de las instalaciones con ciertos requisitos, que inclu\u00edan el apartado de la instalaci\u00f3n, su cuidado y esas cosas. Casi nadie las utilizaba. A veces se ve\u00edan fiestas infantiles; muy de ma\u00f1ana, algunas personas se ve\u00edan trotando. S\u00f3lo dos veces vi a un par de ni\u00f1os haciendo uso del diamante de b\u00e9isbol. Las canchas de front\u00f3n estaban terriblemente desaprovechadas. A veces nos mandaban a que estrell\u00e1ramos el bal\u00f3n contra la pared, por encima de la l\u00ednea amarilla. Las canchas de fut s\u00ed eran utilizadas por el equipo oficial de la Kodak, los que no eran Cachorros. Seguido hab\u00eda encuentros ah\u00ed, casi todos por la noche. A\u00f1os despu\u00e9s reemplazaron una de las canchas por una de f\u00fatbol r\u00e1pido. Pronto ya nada se utiliz\u00f3.<\/p>\n<p>Cada veinte de noviembre la Kodak se pon\u00eda de fiesta. Hab\u00eda eventos de todo tipo: deportivos, recreativos, kermesse, m\u00fasica todo el d\u00eda. Iniciaban con el himno nacional, la marcha que lo acompa\u00f1aba y luego tambora y al final mariachi. Comida a lo tarugo. Much\u00edsima gente. En uno de esos eventos nos dieron la medalla y el trofeo del campeonato (a los del 87, no a los del 88 que \u00e9ramos r\u00e9malos), pero como a m\u00ed y a mi compa\u00f1ero nos ten\u00edan de reserva en la 87 (jug\u00e1bamos el partido con la 88, luego est\u00e1bamos de banca con la 87) nos tocaba tambi\u00e9n medalla. Ya ni s\u00e9 a qui\u00e9n le ganamos el campeonato. Seguramente fue a los de manzanas Tarahumara (nuestro Am\u00e9rica, nuestro Atlas era la Kodak del sindicato). Recuerdo que me form\u00e9, no fui de los primeros, pero tampoco de los \u00faltimos. En eso se me acerc\u00f3 el Pancho y me dijo \u201cf\u00f3rmate hasta el final\u201d. Yo me le qued\u00e9 viendo. Repiti\u00f3 lo mismo. Me sal\u00ed de la fila y no volv\u00ed. Con las l\u00e1grimas en los ojos le dije a mi pap\u00e1 \u201cv\u00e1monos\u201d y \u00e9l s\u00f3lo preguntaba que por qu\u00e9. Yo camin\u00e9 m\u00e1s r\u00e1pido y \u00e9l detr\u00e1s de m\u00ed, y yo todav\u00eda m\u00e1s r\u00e1pido y \u00e9l en silencio me segu\u00eda. Mudo \u00e9l, dej\u00f3 de preguntarme. Mudo yo, no explicaba nada. Mudos los dos nos fuimos caminando a casa. Todav\u00eda un par de compa\u00f1eros me alcanzaron y me ofrecieron la medalla. Yo nom\u00e1s menee la cabeza como si me ofrecieran crema de calabaza. \u201c\u00bfEst\u00e1s seguro?\u201d, pregunt\u00f3 mi pap\u00e1. Y seguimos. Me mantuve enojado, pero eso s\u00ed: desayun\u00e9 mi chocomilk y el huevo revuelto que me esperaba antes de subirme a jugar Nintendo. A los d\u00edas, por fin expliqu\u00e9 la raz\u00f3n de mi berrinche.<\/p>\n<p>Ya ni recuerdo los nombres de mis compa\u00f1eros. Paso por las canchas y ya ni me parecen tan grandes. Cuando jugaba, comprend\u00eda por que en los Supercampeones tardaban cap\u00edtulos y cap\u00edtulos en pasar el medio terreno de juego. El campo parec\u00eda enorme, las porter\u00edas inabarcables. Mi abuelo me dijo que Jorge Campos estaba muy enano y yo no lo pod\u00eda creer \u00bfC\u00f3mo le hac\u00eda para alcanzar el travesa\u00f1o? A\u00fan tengo mis espinilleras y mi playera con el n\u00famero 12 que dice \u201cMOISES EMM\u201d porque el Emmanuel no cupo completo. A Manuel, como a Sergio Bueno toda su vida, lo cesaron como t\u00e9cnico. Yo ten\u00eda que volver con el Pancho y yo ya no regres\u00e9 a la Kodak. El equipo se desintegr\u00f3 cuando el resto de los compa\u00f1eros ingres\u00f3 a la secundaria.<\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s me encontr\u00e9 a Pancho. Iba regresando de la prepa y \u00e9l caminaba con su overol de Kodak junto con otro compa\u00f1ero. Lo vi a la distancia, pero no lo reconoc\u00ed. Pas\u00f3 junto a m\u00ed y dijo \u201chola\u201d. Le regres\u00e9 el saludo, pero no acat\u00e9 que fuera \u00e9l. Mi memoria hizo su trabajo media cuadra despu\u00e9s. Ya la Kodak hab\u00eda cedido terrenos a Technicolor y a Superama. Las noticias de recortes de trabajadores eran cada d\u00eda m\u00e1s frecuentes. Pancho migr\u00f3 a Estados Unidos. Mi t\u00edo fue de los \u00faltimos en irse de la empresa. Al final vendieron y los nuevos due\u00f1os pusieron lonas negras alrededor de la reja que abarcaba la Kodak. Enterarse fue como saber que tu vecino, el \u201cbuena onda\u201d, se muda a otra parte de a ciudad. Por la noche se escuchaban escombros y escombros caer. A veces ni dorm\u00eda de pensar en eso. Edificios feos aparecieron y otros m\u00e1s est\u00e1n por construirse. Distrito La Perla, le dicen.<\/p>\n<p>No puedo evitar sentir nostalgia cada que camino por ah\u00ed o de preguntarme qu\u00e9 ir\u00e1 a pasar con el \u00e1rea recreativa y c\u00f3mo se va a transformar. Pero tambi\u00e9n me da risa, risa de ver a aquel chiquillo orgulloso que se neg\u00f3 a recibir la \u00fanica medalla deportiva que recibir\u00eda en su vida, risa de pensar que mi mam\u00e1 a\u00fan le guarda rencor al Pancho por m\u00e1s que hayan pasado veinte a\u00f1os. Risa porque siempre dimos por hecho que una empresa de aquel tama\u00f1o no desaparecer\u00eda nunca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Su participaci\u00f3n en uno de los equipos de f\u00fatbol de la Kodak es el pretexto de Mois\u00e9s Navarro para contarnos un poco lo que ah\u00ed suced\u00eda. 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