{"id":3364,"date":"2018-11-01T13:09:35","date_gmt":"2018-11-01T19:09:35","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3364"},"modified":"2021-04-21T10:32:09","modified_gmt":"2021-04-21T15:32:09","slug":"que-regresen-los-amaneceres-naranjas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3364","title":{"rendered":"22 de abril: un recuerdo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3367\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/gante22-de-abril-.jpg\" alt=\"\" width=\"571\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/gante22-de-abril-.jpg 571w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/gante22-de-abril--300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Un a\u00f1o m\u00e1s de las tr\u00e1gicas explosiones del 22 de abril en Guadalajara. La cicatriz ha cerrado ya, luego de tantos a\u00f1os, pero eso no quiere decir que se haya olvidado lo sucedido. En este espacio hemos publicado ya varios testimonios que tienen que ver con aquel triste suceso. Para no dejar pasar este a\u00f1o, as\u00ed nada m\u00e1s, el aniversario vig\u00e9simo sexto, ahora la fot\u00f3grafa y viajera D\u00e1nae Kotsiras debuta en esta p\u00e1gina con una cr\u00f3nica en la que recuerda ese d\u00eda.<\/em><\/p>\n<h4><\/h4>\n<\/blockquote>\n<h4>D\u00e1nae Kotsiras<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La j\u00edcara se vac\u00eda sobre la tierra de las macetas, mi mano derecha dirige la orquesta de agua que diluye los tonos c\u00e1lidos de esta sinfon\u00eda de abril.<\/p>\n<p>La melod\u00eda de la voz de mi abuela se cuela entre el verde follaje de su jungla casera, su acento pueblerino mitiga el sonoro rugir del caos que impera ah\u00ed donde comienza el marco de esa enorme puerta de madera que da a la calle de Santa M\u00f3nica.<\/p>\n<p>Se siente en el piso la vibraci\u00f3n de un cami\u00f3n que sube por la calle Garibaldi con ruta hacia Santa Teresita y otro cami\u00f3n que baja por la calle Reforma camino a los desconocidos terrenos que est\u00e1n de la \u201cCalzada para all\u00e1\u201d, donde se levanta mi \u00fanico referente: el Mercado Libertad o San Juan de Dios.<\/p>\n<p>Mi abuela, con todo y que me lleva sesenta y seis a\u00f1os de ventaja en este mundo, parece tener m\u00e1s energ\u00eda que una amazona y m\u00e1s gracia que mis seis a\u00f1os de edad. Carga las cubetas con agua como profesional de halterofilia y se r\u00ede con m\u00e1s armon\u00eda que una orquesta de canarios cantores cuando se eleva el sol de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Son las diez de la ma\u00f1ana y ya tiene resuelto el d\u00eda: desayunamos sus imperdibles frijoles fritos con tortilla caliente, huevo revuelto y un t\u00e9 para m\u00ed porque sabe muy bien que odio la leche.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s toma una cubeta, me estira una j\u00edcara y dice: \u201c\u00c9chale un jicarazo a cada maceta, pero mientras h\u00e1blales bonito a las plantas, tambi\u00e9n sienten y luego se malogran si no las quieres, son como una, pero no hablan\u201d.<\/p>\n<p>Le sonr\u00edo y contin\u00fao la sinfon\u00eda del jicarazo con agua, de repente con tanto zangoloteo siento que me sube un eructo por la garganta que me sabe \u00e1cido, vomito un poco y en ese instante ruge la tierra, se oye un estallido que suena a que algo explota, as\u00ed como se escucha en las pel\u00edculas cuando dos camiones chocan.<\/p>\n<p>Lo primero que viene a mi mente es que choc\u00f3 una pipa de esas del gas por ah\u00ed cerca. Se inunda el cielo de un silencio conventual, irrumpe el ruido y se escuchan las ambulancias. Despu\u00e9s viene otra explosi\u00f3n y el v\u00f3mito brota de mi cuerpo.<\/p>\n<p>-Abuelita, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 pasando?<\/p>\n<p>Me toma con firmeza de la mano y dice:<\/p>\n<p>-\u201cVamos a prender la tele para ver las noticias, ah\u00ed vamos a saber de qu\u00e9 se trata tanto alboroto\u201d.<\/p>\n<p>Llegamos a la habitaci\u00f3n donde est\u00e1 la televisi\u00f3n y mi t\u00eda ya est\u00e1 viendo las noticias. Mientras se enchina la pesta\u00f1a nos dice:<\/p>\n<p>-Acaba de explotar el barrio de Analco.<\/p>\n<p>Mi abuela le echa una mirada de preocupaci\u00f3n a su hija, ambas voltean a verme y repiten: \u201cEstamos a unas veinte cuadras de donde acaba de explotar\u201d.<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 c\u00f3mo medir la distancia, pero me suena a que estamos muy cerca, solo pienso en que pap\u00e1 y mam\u00e1 vienen en camino con mi reci\u00e9n nacido hermano desde Santa Teresita.<\/p>\n<p>El noticiero enfoca im\u00e1genes de un cami\u00f3n arriba de una casa, un tr\u00e1iler trepado arriba de m\u00e1s casas, gente tirada en el piso, algunos muertos sin cabeza y no creo en zombies, pero estoy contemplando una masacre en la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pap\u00e1 y mam\u00e1 llegan, corro a abrazarlos y, mientras le jalo a pap\u00e1 el pantal\u00f3n, le suplico: \u201c\u00a1V\u00e1monos, est\u00e1 explotando, v\u00e1monos lejos, nos va a alcanzar la explosi\u00f3n!\u201d.<\/p>\n<p>Mi pap\u00e1 no sabe de qu\u00e9 hablo y mi mam\u00e1 me observa raro mientras carga en sus brazos a mi peque\u00f1o hermano.<\/p>\n<p>Se escucha el noticiero de fondo mientras los adultos discuten qu\u00e9 es lo que tienen que hacer. Mi padre solo dice que debe ir a trabajar y le pide a mi madre quedarse con mi abuela y mi t\u00eda.<\/p>\n<p>Mi padre se marcha y yo no quiero que se vaya, para qu\u00e9 quiere trabajar si la ciudad se est\u00e1 desmoronando. Comienzo por dar vueltas por el patio donde est\u00e1 toda la alineaci\u00f3n de macetas que desprenden un esperanzador olor a tierra mojada. El calor es insoportable y solo pienso en la maldita explosi\u00f3n, me recorre la ansiedad por el cuerpo y se escucha otro estallido. Solo escucho los gritos desde el cuarto donde est\u00e1 la televisi\u00f3n. Me acerco a mi madre, t\u00eda y abuela, las miro y veo a mi hermano acostado entre dos almohadas, lo jalo suavemente de las piernas para acerc\u00e1rmelo, lo levanto con cuidado y lo abrazo, me acerco a mi mam\u00e1 mientras repito: \u201cMam\u00e1, v\u00e1monos, tenemos que irnos, tengo miedo de que vaya a explotar otra vez\u201d.<\/p>\n<p>Mi madre se sorprende por mi rapidez al tomar a mi hermano entre mis brazos, me pide que lo deje, hago caso omiso y me acerco a la puerta, mi \u00fanico pensamiento es salirme a la calle y pedir ayuda para escapar.<\/p>\n<p>Alguien abre la gran puerta de madera, es mi otra t\u00eda y viene acompa\u00f1ada con mi prima, dicen que la gente est\u00e1 corriendo asustada por las calles, que todos vienen de la Calzada hechos la madre y se rumora que hay que correr hacia Santa Teresita porque all\u00e1 no va a explotar.<\/p>\n<p>Solo escucho que dicen que huele a gas, que las alcantarillas botan las tapas y \u00e9stas salen volando por los aires, pienso en la cat\u00e1strofe, ya no quiero mirar el televisor y grito: \u201c\u00a1Vinicio est\u00e1 chiquito, hay que salvarle la vida, v\u00e1monos por favor!\u201d.<\/p>\n<p>Mi madre me quita a mi hermano de los brazos y me pide que me calme. Empiezo a llorar.<\/p>\n<p>Mi prima me lleva con ella a su cuarto y dice: \u201cEsp\u00e9rate a que lleguen los dem\u00e1s, yo creo que en un rato m\u00e1s nos vamos, van a llamarles por tel\u00e9fono para ver si est\u00e1n todos bien\u201d.<\/p>\n<p>La casa de mi abuela es el lugar donde convergemos todos y ah\u00ed seguro todos llegan. Mi otro hermano est\u00e1 con mis t\u00edos en otra casa y mi madre llama para preguntar si corren peligro, pues ellos est\u00e1n m\u00e1s cerca de donde est\u00e1 explotando.<\/p>\n<p>Comienzan a alistarse y el maldito noticiero sigue transmitiendo las noticias en vivo desde el barrio de Analco.<\/p>\n<p>Son las once de la ma\u00f1ana y ya explot\u00f3 ocho veces. Once con quince y los noticieros reportan las \u00faltimas dos explosiones.<\/p>\n<p>Es la ma\u00f1ana m\u00e1s t\u00e9trica y desesperante de mi vida, tengo seis a\u00f1os y siento que voy a morir atrapada en esa inmensa casa en cuanto explote. La imaginaci\u00f3n de un ni\u00f1o es ilimitada y las im\u00e1genes del noticiario refuerzan mis ideas del apocalipsis tapat\u00edo.<\/p>\n<p>Vuelvo por mi hermano, lo tomo entre mis brazos y me salgo a la calle, mi mam\u00e1 corre tras de m\u00ed y me dice: \u201cD\u00e1nae, no la chingues, est\u00e1s loca, se te va a caer el ni\u00f1o\u201d, y yo solo la miro, respondo con el llanto en el rostro: \u201cT\u00fa est\u00e1s m\u00e1s loca porque te quieres quedar a morirte aqu\u00ed, v\u00e1monos por favor, va a explotar\u201d.<\/p>\n<p>La gente corre desesperada por las calles, gritan que huele a gas y que hay que correrle porque ya dijeron los de Protecci\u00f3n Civil que va a seguir explotando.<\/p>\n<p>Mi mam\u00e1 me dice: \u201cOk. Deja voy al mercado a comprar para hacer de comer, regreso y nos vamos\u201d.<\/p>\n<p>Vinicio permanece dormido entre mis brazos, tiene solo dos meses que naci\u00f3 y ni enterado de lo que pasa, quisiera tener la mitad de su tranquilidad pero no puedo. Le tengo p\u00e1nico al gas desde siempre y mi instinto de sobrevivencia muy alerta, no quiero morir como toda esa gente que aparece en las im\u00e1genes de las noticias.<\/p>\n<p>Mi madre llega, salen todos de casa y comenzamos a planear el escape, alguien de la calle grita: \u201cEst\u00e1n par\u00e1ndose camionetas para evacuar a la gente del centro\u201d.<\/p>\n<p>Comenzamos a pedir avent\u00f3n sobre la calle de Garibaldi y algunos no se paran, llevan el rostro del p\u00e1nico en sus autos vac\u00edos.<\/p>\n<p>Por fin una camioneta se detiene y nos preguntan: \u201c\u00bfPara d\u00f3nde van? Nosotros podemos acercarlos\u201d.\u00a0 Es una familia que sali\u00f3 para ayudar a llevar a la gente a la parte m\u00e1s segura.<\/p>\n<p>Mi madre dice: \u201cVamos para Santa Teresita, a casa de mi hermana, \u00bfnos pueden llevar a todos?\u201d.<\/p>\n<p>Voltean a vernos: a mi abuela, a mis dos t\u00edas, a mi madre, a mi prima, a mi hermano y a m\u00ed. Un muchacho baja de la caja de la camioneta y nos empieza a ayudar a subir. Una vez trepados, la camioneta arranca y comenzamos a alejarnos del caos que posee la ciudad en ese momento. Un ligero viento fluye mientras viajamos por la caja de la camioneta, apesta a gasolina y el calor es ensordecedor, pero no importa ya, nos estamos alejando poco a poco de ese olor a muerte.<\/p>\n<p>Nos miramos en silencio mientras la Calzada se va quedando en el m\u00e1s all\u00e1, porque todo lo malo de esta ciudad siempre les pasa a los de aquel lado, all\u00e1 est\u00e1n los esp\u00edritus de Gante desde ese maldito veintid\u00f3s de abril de mil novecientos noventa y dos.<\/p>\n<p>***<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Un a\u00f1o m\u00e1s de las tr\u00e1gicas explosiones del 22 de abril en Guadalajara. La cicatriz ha cerrado ya, luego de tantos a\u00f1os, pero eso no quiere decir que se haya olvidado lo sucedido. En este espacio hemos publicado ya varios testimonios que tienen que ver con aquel triste suceso. Para no dejar pasar este a\u00f1o, as\u00ed nada m\u00e1s, el aniversario vig\u00e9simo sexto, ahora la fot\u00f3grafa y viajera D\u00e1nae Kotsiras debuta en esta p\u00e1gina con una cr\u00f3nica en la que recuerda ese d\u00eda. D\u00e1nae Kotsiras &nbsp; *** &nbsp; La j\u00edcara se vac\u00eda sobre la tierra de las macetas, mi mano derecha dirige la orquesta de agua que diluye los tonos c\u00e1lidos de esta sinfon\u00eda de abril. La melod\u00eda de la voz de mi abuela se cuela entre el verde follaje de su jungla casera, su acento pueblerino mitiga el sonoro rugir del caos que impera ah\u00ed donde comienza el marco de esa enorme puerta de madera que da a la calle de Santa M\u00f3nica. 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