{"id":3386,"date":"2019-03-01T19:48:16","date_gmt":"2019-03-02T01:48:16","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3386"},"modified":"2020-02-04T11:49:58","modified_gmt":"2020-02-04T17:49:58","slug":"invocacion-de-una-ruta-mala-pero-no-tan-peor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3386","title":{"rendered":"Invocaci\u00f3n de una ruta mala pero no tan peor"},"content":{"rendered":"\r\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" class=\"wp-image-3387\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/626-c-1024x576.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/626-c-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/626-c-300x169.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/626-c-768x432.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/626-c.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p>Todos (o bueno: al menos todos quienes en alg\u00fan momento anduvimos en cami\u00f3n) tenemos an\u00e9cdotas \u2014buenas o malas\u2014 de nuestras aventuras con alguna ruta de transporte en espec\u00edfico. Las m\u00e1s se ligan, como es el caso de esta cr\u00f3nica de Mois\u00e9s Navarro, con aquella que tomamos sistem\u00e1ticamente durante a\u00f1os, para ir a la escuela o al trabajo. En este caso se trata de la 626. \u00bfLa conocen?<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Mois\u00e9s Navarro<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ya me hab\u00eda olvidado de la ruta 626. De la vez que nos abandon\u00f3 en plena tormenta porque el r\u00edo de El Brise\u00f1o estaba desbordado y no hab\u00eda forma de pasar a la preparatoria n\u00famero 9. Tampoco recordaba la ocasi\u00f3n en que un chofer me grit\u00f3 por pedir la parada demasiado pronto, ni del salvaje que conduc\u00eda su unidad a m\u00e1s de ochenta kil\u00f3metros por hora a lo largo de la avenida Mariano Otero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Olvid\u00e9 tambi\u00e9n los brincos de camiones sin amortiguadores, los amontonaderos, los corajes de los operadores cuando recib\u00edan transvales, las unidades que conduc\u00edan con las puertas abiertas, cuando esto \u00faltimo se supon\u00eda que ya estaba prohibido. Hab\u00eda enterrado en mi mente el rostro del chofer que casi me tumba de la unidad por no detenerse bien cuando yo iba a bajar, hab\u00eda olvidado a los que me bajaron en doble fila y a\u00a0los que me dejaron con la mano estirada y me hicieron perder la primera clase.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El 626 es como cualquier otra ruta en Guadalajara. No es buena, porque ninguna lo es en esta ciudad, pero tampoco est\u00e1 en el top diez de rutas desastrosas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tomaba aquel cami\u00f3n cuando iba a la preparatoria n\u00famero 9. Lo hice por tres a\u00f1os consecutivos. Siempre a las 7:20 de la ma\u00f1ana, pues entraba a las ocho. De regreso, lo hac\u00eda despu\u00e9s de la 13:00 horas, pues era la hora a la que sal\u00edamos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La preparatoria 9 est\u00e1 en El Brise\u00f1o, colonia que est\u00e1 ubicada despu\u00e9s del Perif\u00e9rico. La ruta m\u00e1s sencilla para llegar es ir por Mariano Otero, tomar el retorno para pasar al otro lado del Peri y dar vuelta a la derecha en la agencia de camiones que est\u00e1 en la esquina de la calle Mateo del Regil. Cuando comenc\u00e9 a ir el paso a desnivel ni exist\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y digo que era la ruta sencilla porque al 626 le gustaba rodear: llegaba a Mariano Otero, daba vuelta a la derecha en Avenida Cop\u00e9rnico, luego en la glorieta tomaba Avenida Felipe Zetter y despu\u00e9s volv\u00eda a Mariano Otero. Exist\u00edan, adem\u00e1s, tres derroteros: Brise\u00f1o, Fort\u00edn y Miramar. S\u00f3lo este \u00faltimo no pasaba por la preparatoria.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La ventaja de los camiones que pasan por escuelas, es que la vida estudiantil inicia antes de entrar a clase, y que no termina a la salida, sino cuando bajas del cami\u00f3n camino a tu casa. La desventaja es que un buen d\u00eda puedes subir muy quitado de la pena y de pronto recibir una nalgada que resuena en toda la unidad, cortes\u00eda de la vieja confianzuda que resulta ser la hermana de la vecina de tu abuelita, mientras todos los pasajeros \u2014compa\u00f1eros incluidos\u2014 est\u00e1n mirando. \u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A la hora de la salida, un gran conglomerado de estudiantes se sentaba a esperar el cami\u00f3n. Yo siempre me hac\u00eda menso y abordaba hasta que la muchacha que me gustaba tambi\u00e9n lo hac\u00eda. Era una gran estrategia que ten\u00eda una peque\u00f1a falla: no me animaba a hablarle. Otra muchacha utilizaba la misma t\u00e1ctica, pero ella s\u00ed se animaba a hablarme. As\u00ed que ah\u00ed se armaba un tri\u00e1ngulo medio raro. La falla en su plan era que casi nunca\u00a0me animaba a responderle. Por fortuna (o no) hab\u00eda compa\u00f1eros metiches que facilitaban la conversaci\u00f3n y que me obligaron, so pena de avergonzarme delante de toda la escuela, a abrir la boca.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Aquella ruta tambi\u00e9n me salv\u00f3 de un par de enfrentamientos directos. Un repartidor de agua se enoj\u00f3 porque lo vi a los ojos. Me dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9, puto?\u201d. Yo ni le respond\u00ed y el camioncito repartidor dio la vuelta y en eso lleg\u00f3 el 626 salvador. En otra, mi rival de amores me ret\u00f3 \u201ca la salida\u201d, pero nuestra chica (que no era de ninguno) no estaba enterada, se subi\u00f3 a la unidad y prefer\u00ed seguirla para no hablarle a esperar los supuestos putazos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hace poco pas\u00e9 por la preparatoria y no me evoc\u00f3 gran nostalgia. No la construcci\u00f3n en s\u00ed. Vi que han levantado nuevos edificios, que la unidad deportiva de al lado sigue igual que siempre: con sus canchas terregosas de f\u00fatbol y de b\u00e9isbol, donde los grandes ficus ocultaban a todas las parejas en pleno faje. El DIF de a un costado sigue intacto, pero probablemente ya no est\u00e9 la enfermera que nos manoseaba cuando \u00edbamos a sacar el certificado m\u00e9dico. La iglesia conserva el color de siempre, como de pueblo, con su jardincito y sus calles empedradas. El\u00a0r\u00edo que se desborda y da\u00f1a las casas construidas en su cauce cada temporal de lluvias contin\u00faa desatendido. Siguen los mismos puestos de comida, la papeler\u00eda. S\u00f3lo desaparecieron los cybercaf\u00e9s.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En el peri\u00f3dico vi que la ruta 626 comenz\u00f3 a cobrar nueve pesos sin permiso, s\u00f3lo porque se les antoj\u00f3. Si la noticia hubiera sido acerca de cualquier otra, no me hubiera obligado a recordar an\u00e9cdotas de su p\u00e9simo servicio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Quiz\u00e1 tampoco hubiera recordado cuando Gabriela se subi\u00f3 con m\u00e1s de diez globos que le hab\u00edan regalado por su cumplea\u00f1os, o las veces que nos sub\u00edamos con guitarra y arm\u00e1bamos nuestro ambiente, o de la ocasi\u00f3n en que escuch\u00e9 que los amigos de mi hermano me llamaban \u201cel enojado\u201d, ni de los tiempos en que el cami\u00f3n se iba hasta el tr\u00e9bol de L\u00f3pez Mateos y bajaba gente debajo del puente. Tampoco de aquella vez en que nos regresaron a nuestra casa porque la Primavera se estaba quemando y hab\u00eda contingencia ambiental, pero en lugar de ir a nuestros hogares nos fuimos de vagos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Lo que no se me olvida es el d\u00eda en que nos fuimos a una exposici\u00f3n de f\u00edsica en el centro de la ciudad y no le avisamos a nadie y mis pap\u00e1s casi, casi levantan una alerta \u00c1mber porque regres\u00e9 hasta en la noche en un 626 semivac\u00edo, probablemente el \u00faltimo de la noche. Tampoco olvido cuando me arm\u00e9 de valor y por fin me fui con ella hasta su casa, pero ya no supe c\u00f3mo regresar a la m\u00eda y anduve camine y camine en c\u00edrculos, hasta que pas\u00f3 una ruta que dec\u00eda \u201cPlaza del Sol\u201d. Tambi\u00e9n est\u00e1n los d\u00edas de visitas en casa de mis amigos en Miramar, Arenales tapat\u00edos o Para\u00edsos del Coli, lugares completamente desconocidos para m\u00ed. Y es que fue en aquella ruta \u2014mala pero no tan peor\u2014 donde comenc\u00e9 a descubrir mi ciudad.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos (o bueno: al menos todos quienes en alg\u00fan momento anduvimos en cami\u00f3n) tenemos an\u00e9cdotas \u2014buenas o malas\u2014 de nuestras aventuras con alguna ruta de transporte en espec\u00edfico. Las m\u00e1s se ligan, como es el caso de esta cr\u00f3nica de Mois\u00e9s Navarro, con aquella que tomamos sistem\u00e1ticamente durante a\u00f1os, para ir a la escuela o al trabajo. En este caso se trata de la 626. \u00bfLa conocen? Mois\u00e9s Navarro Ya me hab\u00eda olvidado de la ruta 626. De la vez que nos abandon\u00f3 en plena tormenta porque el r\u00edo de El Brise\u00f1o estaba desbordado y no hab\u00eda forma de pasar a la preparatoria n\u00famero 9. Tampoco recordaba la ocasi\u00f3n en que un chofer me grit\u00f3 por pedir la parada demasiado pronto, ni del salvaje que conduc\u00eda su unidad a m\u00e1s de ochenta kil\u00f3metros por hora a lo largo de la avenida Mariano Otero. Olvid\u00e9 tambi\u00e9n los brincos de camiones sin amortiguadores, los amontonaderos, los corajes de los operadores cuando recib\u00edan transvales, las unidades que conduc\u00edan con las puertas abiertas, cuando esto \u00faltimo se supon\u00eda que ya estaba prohibido. 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