{"id":3410,"date":"2019-09-06T08:41:33","date_gmt":"2019-09-06T13:41:33","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3410"},"modified":"2019-09-06T08:43:34","modified_gmt":"2019-09-06T13:43:34","slug":"ilusiones-amores-y-pozole-de-cantina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3410","title":{"rendered":"Ilusiones, amores y pozole de cantina"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3414\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/el-ciervo-cantina_full.jpg\" alt=\"\" width=\"1183\" height=\"728\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/el-ciervo-cantina_full.jpg 1183w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/el-ciervo-cantina_full-300x185.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/el-ciervo-cantina_full-768x473.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/el-ciervo-cantina_full-1024x630.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/el-ciervo-cantina_full-640x394.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 1183px) 100vw, 1183px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>El presente texto fue el <strong>ganador del concurso de Cr\u00f3nicas Cantineras<\/strong>, convocado por la cantina <strong>La Occidental<\/strong>, en el marco de su sexto aniversario. El jurado, integrado por los escritores Jos\u00e9 Israel Carranza, David Izazaga y el periodista Jonathan Lomel\u00ed, destac\u00f3 en su dictamen que \u201cel autor incursiona con aut\u00e9ntico inter\u00e9s social en una realidad que resulta asombrosa, y, en resumen, hace ver con absoluta novedad lo que quiz\u00e1s tengamos a la otra cuadra de donde estemos y que jam\u00e1s nos hab\u00edamos percatado de ello\u201d. Rob Hern\u00e1ndez, autor de la cr\u00f3nica ganadora, es integrante del <strong>Taller de Cr\u00f3nica \u201cEl Huevo Cojo\u201d.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Rob Hern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo no cre\u00eda en el amor a primera vista, nunca lo he experimentado; pero si lo he visto en alguien m\u00e1s y fue en una cantina. Lo vi en los ojos de aqu\u00e9l hombre que me pidi\u00f3 mi tel\u00e9fono, que me pregunt\u00f3 si ir\u00eda al pozole al d\u00eda siguiente, que me invit\u00f3 a seguir tomando en otra cantina y al que no volver\u00e9 a ver. Esa noche observ\u00e9 el brillo de sus ojos y su sonrisa t\u00edmida que se esbozaba al conversar conmigo; pude sentir la sensaci\u00f3n de alguien que se emociona cuando conoce a la persona que quiere dejar de ver por el resto de su vida.<\/p>\n<p>No lo digo como un logro, lo digo como una culpa. Yo simplemente estaba ah\u00ed, sentado en El Ciervo, tomando una cerveza, mirando los cuadros de las divas mexicanas, platicando, contando mis aventuras, preguntando las suyas, con Vicente Fern\u00e1ndez de fondo y las palabras fluyendo entre dos hombres, bebiendo en la barra de una cantina de Guadalajara.<\/p>\n<p>Tiempo atr\u00e1s hab\u00eda escuchado de una cantina llamada El Ciervo, pero nunca prest\u00e9 atenci\u00f3n sobre su ubicaci\u00f3n o qui\u00e9nes iban ah\u00ed. \u201cF\u00edjate que hay una cantina que est\u00e1 por la Calzada y casi Ni\u00f1os H\u00e9roes, a la que siempre he querido ir, pero no he podido. Dicen que va mucho se\u00f1or, como me gustan\u201d, me coment\u00f3 un amigo. Claro, El Ciervo, \u00bfno?, le respond\u00ed. No s\u00e9 de d\u00f3nde ni c\u00f3mo lleg\u00f3 a mi mente el susodicho nombre, pero a partir de ese momento una cantina se volvi\u00f3 mi obsesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Google no daba mucha informaci\u00f3n sobre la cantina, pero s\u00ed su ubicaci\u00f3n: calle 20 de Noviembre, en el barrio de Analco. Al leer la direcci\u00f3n, vinieron a mi mente inmediatamente im\u00e1genes de mis andares nocturnos en esa zona, de todas las veces que he cruzado la ciudad por ah\u00ed, camino a casa de mis pap\u00e1s. El barrio de Analco es el primero que se encuentra \u201cde la Calzada para all\u00e1\u201d, por lo que se tiene cierto prejuicio sobre \u00e9l; hoteles de paso peque\u00f1os, trabajadoras sexuales en las calles, drogadictos deambulando, tiendas de venta de autopartes de \u201csegunda mano\u201d (por no decir robadas), calles oscuras y la Central Camionera vieja como custodia de todo ese mundo.<\/p>\n<p>Ten\u00eda a\u00f1os sin recorrer las calles interiores del barrio de Analco: Gante, Bartolom\u00e9 de las Casas, 5 de Febrero, 5 de Mayo, entre otras. Quer\u00eda ir, pero, para ser honesto, ten\u00eda miedo de adentrarme en ese mundo que hab\u00eda conocido de primera mano mientras estudiaba la primaria en la misma calle: 20 de Noviembre. Algo me llamaba a acudir una vez m\u00e1s, algo me atra\u00eda de esa cantina. No sab\u00eda ni c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo, pero visitar\u00eda esa cantina lo m\u00e1s pronto posible.<\/p>\n<p>Era un s\u00e1bado a las 8:30 pm y El Ciervo rondaba mi cabeza, no me dejaba. Una cantina gay, de m\u00e1s de 30 a\u00f1os en la ciudad de Guadalajara, \u00a1y yo no la conoc\u00eda! Dicen que el ocio es el padre de todos los vicios y de los arrebatos, y ese s\u00e1bado no ten\u00eda mucho qu\u00e9 hacer.\u00a0 Sin pensarlo dos veces, agarr\u00e9 mis miedos, mis inseguridades y manej\u00e9 hasta la Central Vieja. Me adentr\u00e9 en las calles oscuras y solitarias que conoc\u00eda, muy distintas a la luz de d\u00eda; pas\u00e9 a un lado de las trabajadoras sexuales en la calle 5 de Febrero, aceler\u00e9 enfrente del grupo de chicos que estaban en la esquina de 28 de Enero y Gante, di vuelta en la 20 de Noviembre, pas\u00e9 por fuera de la cantina, detuve el coche un poco, vi todo muy solo y pens\u00e9 en irme; al llegar a la esquina, mi instinto dio vuelta a la derecha en la 5 de Febrero, volv\u00ed a pasar por la 28 de Enero, aceler\u00e9 en la calle de Gante, volv\u00ed a tomar 20 de noviembre; me estacion\u00e9 afuera de una vecindad, vi salir a un ni\u00f1o descalzo con una botella de tequila en mano y a otros 5 asomarse por la ventana del departamento del primer piso; de pronto una luz me encandil\u00f3 mientras estacionaba el auto.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la luz apareci\u00f3 un se\u00f1or de unos 60 a\u00f1os, delgado, estatura baja, su\u00e9ter negro, camisa blanca, con lentes, peinado impecable como de Benito Ju\u00e1rez y con facha de bonach\u00f3n, lo cual me dio confianza. Mi primer pregunta fue si era seguro el barrio. Hasta parec\u00eda que me estaba burlando de \u00e9l por preguntarle eso, mientras me bajaba del coche sin dudar. \u00c9l me contest\u00f3: \u201cPara eso estoy yo aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Me escolt\u00f3 hasta la entrada, con las puertitas de madera tan caracter\u00edsticas de una cantina, eso me dio un primer aire de confianza en el barrio y en el lugar. Oiga y aqu\u00ed, \u00bfcu\u00e1ndo hay m\u00e1s gente?, le pregunt\u00e9. \u201cPues viernes o s\u00e1bados como a esta hora, o si no ma\u00f1ana en el pozole del domingo\u201d.<\/p>\n<p>Los domingos despu\u00e9s de las 2:00 pm, es t\u00edpico el pozole en El Ciervo; se juntan a pasar la tarde entre cervezas, canciones rancheras de amor y desamor, sombreros, risas, tequilas y besos llenos de pelos de bigotes. Un escenario sin duda prometedor.<\/p>\n<p>Sub\u00ed unas peque\u00f1as escaleras y lo que me recibi\u00f3 fue un rostro de El Heraldo, un cuadro de considerable tama\u00f1o con la foto de Ver\u00f3nica Castro, que te mira y hasta parece que te da la bienvenida al m\u00e1s puro estilo de <em>Mala noche, no<\/em>. Ok, pens\u00e9, aqu\u00ed es El Ciervo, la cantina gay m\u00e1s antigua de Guadalajara.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 mi celular con cierta cautela, a\u00fan no agarraba confianza en el lugar y el barrio, y el reloj marcaba las 9:15 pm. Solo estaba yo y otros tres hombres sentados en barra, al fondo una mesa de dos barbones con sombrero, otra mesa justo en medio del lugar, con dos se\u00f1ores altos, barbudos y panzones, rodeados de pantallas de 50 pulgadas, que transmit\u00edan un partido de f\u00fatbol y una rockola que para ese momento emit\u00eda canciones de la espa\u00f1ola m\u00e1s mexicana: Roc\u00edo D\u00farcal. Parece mentira que estando en pleno 2019, no nos hayamos dado cuenta que en este tipo de lugares se rompen los estereotipos desde hace mucho tiempo. Desde hace a\u00f1os, en esta cantina se encuentran hombres que gustan de otros hombres pero no son afeminados, ven f\u00fatbol, no visten entallados, toman el tequila derecho, se agarran a putazos y son unos caballeros a la hora de conquistar a otros hombres. Lo siento 2019, El Ciervo te lleva al menos 30 a\u00f1os de ventaja en albergar nuevas masculinidades.<\/p>\n<p>Me incorpor\u00e9 en la barra, el lugar de los solitarios. Sa\u00fal, el encargado de los tragos, me atendi\u00f3, me llev\u00f3 una cerveza, churros y pepinos. Frente a mi se desplegaban las miradas de Mar\u00eda F\u00e9lix, Ang\u00e9lica Mar\u00eda, Silvia Pinal y muchas otras divas mexicanas que no identifiqu\u00e9. Volteaba a la derecha y el hombre que estaba ah\u00ed me miraba y se volteaba, como temeroso; a mi izquierda estaba la entrada, vac\u00eda. No me quedaba m\u00e1s que observar a las divas, las mesas a mi derecha que estaban vac\u00edas, observar a los barbones gordos del fondo que se besaban, o refugiarme en mi celular. Pero no, sab\u00eda que algo me hab\u00eda llevado hasta ah\u00ed. Intent\u00e9 platicar con el de mi derecha y nada; para ese momento no era tan \u201ccompa\u201d de Sa\u00fal y en un af\u00e1n de sacar pl\u00e1tica hice la peor pregunta que se puede hacer en una cantina: \u00bfY aqu\u00ed c\u00f3mo o a qu\u00e9 hora sirven la comida? Ni hambre ten\u00eda, la hice s\u00f3lo para convivir.<\/p>\n<blockquote><p><em>Hermoso cari\u00f1o, hermoso cari\u00f1o que Dios me ha mandado, a ser destinado, nom\u00e1s para m\u00ed\u2026 <\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Chente comenzaba a sonar y nada me era m\u00e1s parad\u00f3jico que escucharlo en medio de una cantina gay. Hace no mucho se dej\u00f3 ver la homofobia de Vicente Fern\u00e1ndez, al decir que no dejar\u00eda que le trasplantaran un h\u00edgado, porque no sab\u00eda qui\u00e9n era el donante y <em>\u00bfqu\u00e9 tal si era de un gay?; <\/em>sin embargo ese d\u00eda estaba siendo el <em>soundtrack<\/em> perfecto para la velada de amor de unas cuantas parejas de hombres. \u00a1Toma eso Chente!<\/p>\n<p>M\u00e1s personas comenzaron a llegar, entre ellas una pareja de mujeres que se fueron hasta el fondo. Otros dos se\u00f1ores que se sentaron a mi izquierda, y dos hombres m\u00e1s que se sentaron en una mesa, casi a la entrada. Todos en sus celulares, unos viendo el partido de f\u00fatbol, otros platicando entre ellos, otros con la mirada perdida, probablemente curando el alma, y yo ah\u00ed observando, buscando la raz\u00f3n que me hab\u00eda llevado hasta ese lugar. Quiz\u00e1 la raz\u00f3n era conocer que al d\u00eda siguiente ten\u00edan un pozole de cortes\u00eda con las bebidas a partir de las 2:00 pm y habr\u00eda que regresar a chingarme ese platillo mexicano delicioso.<\/p>\n<p>Nadie recuerda o sabe la raz\u00f3n por la que el lugar lleva el nombre de El Ciervo. Solo tienen en la barra una figura de cer\u00e1mica de un ciervo, con el nombre de la cantina grabado, pero ni el actual due\u00f1o, ni Sa\u00fal lo sabe. Mirando fijamente la figura, record\u00e9 esos documentales de Animal Planet en los que te explican la vida de los animales; hubo uno en que mostraban a los ciervos y su estilo de vida. Los ciervos hembras, por lo general se mueven en manadas, junto con los cr\u00edos, y los ciervos machos por lo regular est\u00e1n solos, en grupos de no m\u00e1s de cinco. Mesas de dos o tres y muchos solitarios en la barra, me recordaban esa imagen de los animales que le dan nombre a la cantina.<\/p>\n<p>De pronto Sa\u00fal comenz\u00f3 a platicar con uno de los dos se\u00f1ores que acababan de incorporarse a las especies solitarias de la barra. Luis, un doctor de 58 a\u00f1os, pensionado, con un centro m\u00e9dico en la periferia de la ciudad y asiduo visitante de la cantina. Fueron en sus ojos donde vi el brillo de qui\u00e9n se enamora como si fuera la primera vez.<\/p>\n<p>No recuerdo c\u00f3mo comenc\u00e9 a platicar con Luis, solo s\u00e9 que interrump\u00ed su pl\u00e1tica con Sa\u00fal. \u00a1Ah s\u00ed!, fue para preguntar c\u00f3mo repart\u00edan la comida en la cantina. Ups. Sa\u00fal me vio feo nuevamente y se fue. Luis me cont\u00f3 que despu\u00e9s de la segunda cerveza ya te comienzan a dar comida. \u201cOye Sa\u00fal, \u00bfhoy qu\u00e9 hay de comida?\u201d, pregunt\u00f3 Luis. \u201cHoy hay enchiladas de queso rojas y verdes\u201d, respondi\u00f3. \u00a1Hijo de&#8230;! a mi me ignor\u00f3 completamente cuando le pregunt\u00e9. Pero no import\u00f3, ya despu\u00e9s ser\u00edamos amiguitos.<\/p>\n<p>Luis, el doctor, es un se\u00f1or regordete de estatura media, tez morena, pelo negro, crespo, lacio, bigote negro. Vestido con camisa beige a cuadros, pantalones a la cintura, cintur\u00f3n negro de hebilla sencilla y celular en funda de esas que cuelgan en el cintur\u00f3n. Comenzamos platicar de la cantina, de que era mi primera vez en ese lugar, y por supuesto, sali\u00f3 a colaci\u00f3n el tema de los domingos de pozole, despu\u00e9s de las 2 pm.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfSa\u00fal, a qu\u00e9 hora est\u00e1 el pozole los domingos?\u201d, pregunt\u00f3 Luis. \u201cPos despu\u00e9s de las dos ya comienzan a llegar, y pos aqu\u00ed se pasan la tarde\u201d, contest\u00f3 mientras vert\u00eda los vasos sucios en una tina de agua con jab\u00f3n y limpiaba la barra. \u201c\u00bfVas a venir ma\u00f1ana?\u201d me pregunt\u00f3 Luis mientras me miraba fijamente a los ojos. No s\u00e9, pero ya se me anda antojando el pozolito que tanto presumen, le contest\u00e9. \u201cVente ma\u00f1ana. Si vienes&#8230; yo te acompa\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>La noche corr\u00eda y saqu\u00e9 mi celular para ver qu\u00e9 hora era: 10:30 pm. Al principio una silla estaba entre Luis y yo. Para \u00e9sta hora, \u00e9l ya se encontraba en la silla contigua a mi. La conversaci\u00f3n hab\u00eda versado sobre los detalles de lo que suced\u00eda ah\u00ed, c\u00f3mo era la din\u00e1mica, qui\u00e9n iba y cu\u00e1ndo iba m\u00e1s gente. Hab\u00edamos tomado mayor confianza, ya no nos importaba que nos mirara Vero Castro, La M\u00e9ndez, La Do\u00f1a o el ciervo que estaba a un lado de nosotros. Comenz\u00e1bamos a compartir detalles m\u00e1s \u00edntimos de nuestras vidas.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfY t\u00fa a d\u00f3nde sales?\u201d me pregunt\u00f3. El tema m\u00e1s evidente parec\u00eda un tema tab\u00fa. Sab\u00edamos d\u00f3nde est\u00e1bamos, sab\u00edamos qu\u00e9 hac\u00edamos ah\u00ed, pero no nos anim\u00e1bamos a pronunciar la palabra gay. \u201cYo por lo general vengo aqu\u00ed de precopa, y antes me iba al Condado, otro bar as\u00ed de se\u00f1ores, \u00bfsi lo conoces?, bueno, ya lo cerraron. Pero abrieron otro: El Rodeo, ah\u00ed por Hidalgo y Federalismo\u201d.<\/p>\n<p>Hab\u00eda escuchado de esos lugares que me mencionaba, m\u00e1s nunca he sido cliente asiduo. La conversaci\u00f3n se enfoc\u00f3 en \u00e9l. Por muchos a\u00f1os ha visitado El Ciervo, ha sido testigo de c\u00f3mo han pasado tres due\u00f1os por ah\u00ed. Incluso recuerda que hace mucho tiempo la barra abarcaba casi la mitad del espacio. Llevaban grupos norte\u00f1os y serv\u00eda de punto de reuni\u00f3n de lo due\u00f1os de otros bares y antros gay: del California\u00b4s, M\u00f3nicas y El Condado.<\/p>\n<p>La atm\u00f3sfera de una cantina, la que sea, te ayuda a generar ese espacio \u00edntimo, en el que no importa con qui\u00e9n vayas, no importa qui\u00e9n seas, no importa de d\u00f3nde vengas o a d\u00f3nde vayas, siempre habr\u00e1 ocasi\u00f3n para brindar, compartir un abrazo o entonar una canci\u00f3n en conjunto.<\/p>\n<p>\u201cLa verdad es que me gusta venir aqu\u00ed los s\u00e1bados, porque es una manera de descansar un poco de la familia\u201d. Ya est\u00e1bamos en confianza Luis y yo, pero no sab\u00eda qu\u00e9 tanta confianza como para saber a qu\u00e9 tipo de familia se refer\u00eda. Dud\u00e9. Me vali\u00f3 y le pregunt\u00e9, \u00bfEres casado? Solt\u00f3 una carcajada y revir\u00f3 \u201c\u00bfPor qu\u00e9 me preguntas eso?\u201d. Chin, pens\u00e9 que hab\u00eda cometido una indiscreci\u00f3n que podr\u00eda acabar con nuestra reciente amistad cantinera. Luis siempre ha tenido muy claro su orientaci\u00f3n sexual, a lo m\u00e1s que lleg\u00f3 fue a salir con una internista del hospital mientras hac\u00eda la especialidad, casi se casaban, hasta que reflexion\u00f3 y decidi\u00f3 no enga\u00f1arse a s\u00ed mismo ni a ella. Despu\u00e9s de esa ocasi\u00f3n ha tenido parejas hombres duraderas, pero considera que las actuales generaciones no saben lo que quieren. Est\u00e1 soltero por el momento. Cuando habl\u00f3 de su familia, se refer\u00eda a su madre y una hermana que viven con \u00e9l.<\/p>\n<p>\u201cY t\u00fa, \u00bfno tienes novio?\u201d. \u00c1ndele, eso me pasa por andar de investigador de vidas ajenas. La pl\u00e1tica vers\u00f3 en torno a c\u00f3mo ve\u00edamos el compromiso de algunos hombres al buscar una relaci\u00f3n con otros hombres, sus objetivos y que muchas veces no saben lo que quieren. A pesar de los dos ser gay, me sent\u00eda en un mundo totalmente extra\u00f1o. Mi mundo era muy diferente al de muchos de los que estaban ah\u00ed, o al menos as\u00ed lo sent\u00eda yo. De los lugares que yo frecuento, en ninguno me los topar\u00eda. En la vida nocturna gay, est\u00e1 muy marcada la brecha generacional. Muchos de los antros o bares son para chavitos, muy chavitos; uno que otro lugar para adultos j\u00f3venes y, ahora s\u00e9, que est\u00e1n lugares como El Ciervo, para una generaci\u00f3n mayor que la m\u00eda, para hombres que no encajan en el estereotipo de gay que se tiene socialmente.<\/p>\n<p>Ya daban las 11:30 pm. La noche avanzaba, Luis se acercaba cada vez m\u00e1s, y nuestras vidas quedaban al descubierto. Otra cerveza, Sa\u00fal se hab\u00eda vuelto muy dichararachero, contando m\u00e1s historias. La cantina dej\u00f3 de ser ese lugar tan ajeno que era cuando llegu\u00e9. Yo ten\u00eda claro que era un intruso, que hab\u00eda llegado ah\u00ed por una raz\u00f3n que no entend\u00eda, pero estaba ah\u00ed para descubrirlo. Mi historia para este momento de la noche ya no interesaba. Hab\u00eda otra historia: la de Luis, que era la que nos absorb\u00eda la mayor cantidad del tiempo, la mayor cantidad de preguntas y la mayor cantidad de carcajadas.<\/p>\n<p>Mientras los pepinos y los churros segu\u00edan llegando, \u00e9l me comentaba las dificultades de ser gay en un mundo tan banal, visual y donde se pondera mucho la juventud de las personas. Parec\u00eda que para \u00e9l ya no hab\u00eda mucho hacia d\u00f3nde hacerse, m\u00e1s que deambular los fines de semana de cantina en cantina, entre tragos de cerveza, enalteciendo otros aspectos de su vida. Quiz\u00e1 hasta que encontrara alguien que lo conociera de manera real y profunda, dejando de lado todos los preceptos banales del \u201cmundo gay\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfTe has enamorado?\u201d, me pregunt\u00f3. Nunca cre\u00ed que a esas horas, en ese lugar, una simple pregunta fuera a moverme completamente el interior, dej\u00e1ndome sin palabras ni explicaci\u00f3n coherente ante una respuesta negativa. \u00bfQu\u00e9 tienen las cantinas que hacen que se remuevan todos esos temas pendientes, que incluso, cre\u00edas ten\u00edas superados? Mi respuesta fue vaga: creo que no, creo que no me he enamorado. \u00bfY t\u00fa?. \u201cS\u00ed, he sido de relaciones largas; con uno dur\u00e9 10 a\u00f1os, con otro 3 y con el \u00faltimo 2 y medio. Ah\u00ed fue donde me d\u00ed cuenta que los chavos ya no saben muy bien lo que quieren, hoy en d\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Luis y yo est\u00e1bamos cada vez m\u00e1s cerca. Hab\u00edan bastado menos de dos horas para convertirnos en c\u00f3mplices, en \u00edntimos. Me cont\u00f3 que a su primer pareja la conoci\u00f3 en Guadalajara, con \u00e9l inici\u00f3 un negocio de exportaciones, se mud\u00f3 a vivir a Puerto Vallarta, me cont\u00f3 c\u00f3mo su pareja eligi\u00f3 a Luis sobre su familia, me cont\u00f3 que una vez pidi\u00f3 a su hermano que no se metiera ni preguntara sobre la relaci\u00f3n que llevaban ellos, me cont\u00f3 que eran el uno para el otro, me cont\u00f3 que \u00e9l era el amor de su vida.<\/p>\n<p>Mientras narraba todas estas historias del amor de su vida, su rostro cambi\u00f3, sus ojos se iluminaron, su sonrisa se enfatiz\u00f3 con una alegr\u00eda que denotaba mucha paz, sus manos se relajaron y su mirada se perdi\u00f3 en la nada. La m\u00fasica segu\u00eda sonando pero no la puedo recordar, s\u00f3lo sus historias y c\u00f3mo es que todo el bullicio de la cantina enmudeci\u00f3 cuando me dijo: Lo vi en una reuni\u00f3n y desde ese momento supe que ser\u00eda el amor de mi vida, y as\u00ed lo fue.<\/p>\n<p>Para m\u00ed ya no exist\u00eda la cantina, ni las divas, ni Chente, ni los pepinos, ni la cerveza, solo estaba esa gran historia de amor que hab\u00eda acabado, porque siempre lo narr\u00f3 en pasado; y ese d\u00eda estaba ah\u00ed frente a mi, solamente recordando. Nunca hab\u00eda experimentado la sensaci\u00f3n de lo que representaba el amor a primera vista, y esa noche con Verito Castro como testigo, no s\u00f3lo la vi en el rostro de alguien m\u00e1s, la sent\u00ed, porque un amor tan grande como el que me describi\u00f3, no son de los que solamente se escuchan, en este caso pude vivirlo como si hubiera sido propio.<\/p>\n<p>Me sent\u00ed un intruso que no merec\u00eda ser part\u00edcipe de algo tan profundo de alguien que acababa de conocer, que me estaba abriendo su coraz\u00f3n y yo s\u00f3lo de curioso. Decid\u00ed irme. Me termin\u00e9 mi cerveza y apagu\u00e9 mi celular. Me comenc\u00e9 a despedir. No me permiti\u00f3 pagar mi cuenta Luis, tampoco Sa\u00fal, que se convirti\u00f3 en su aliado. \u201cNo, todo est\u00e1 agregado a la cuenta del muchach\u00f3n Luis\u201d. Entend\u00ed la complicidad entre asiduos a la cantina. Tengo mucho sue\u00f1o, ya me tom\u00e9 varias cervezas, tengo que manejar, ma\u00f1ana tengo cosas qu\u00e9 hacer, comenc\u00e9 a poner pretextos para irme lo m\u00e1s pronto posible. Lo mismo que me hab\u00eda llevado me indicaba que era hora de partir. \u201cSi quieres vamos a otro lado, te invito una cerveza.\u201d No en serio, muchas gracias. Entendi\u00f3 mi decisi\u00f3n y no sigui\u00f3. Ya estaba por bajar las escaleras que unas horas antes me dieron la bienvenida, cuando me asalt\u00f3 una duda. Me regres\u00e9 con Luis.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfTodo bien?\u201d, se sorprendi\u00f3 Luis a mi regreso. Oye, pero si es el amor de tu vida, \u00bfpor qu\u00e9 terminaron? No me pod\u00eda ir sin el desenlace de aquella historia que no s\u00f3lo me emocion\u00f3 mientras la conoc\u00eda, me hizo vivirla y entender la sensaci\u00f3n de enamorarse a primera vista de alguien, y querer pasar el resto de la vida con esa persona. La historia s\u00ed ten\u00eda un final. Mientras viv\u00edan en Puerto Vallarta, ten\u00edan que venir seguido a Guadalajara por temas de la exportaci\u00f3n. En una de esas ocasiones la pareja de Luis se vino manejando y en carretera se estrell\u00f3 de frente con otra camioneta. Muri\u00f3 al instante. A \u00e9l le toc\u00f3 acudir a identificar el cuerpo. As\u00ed fue el final de su m\u00e1s grande historia de amor. Yo me qued\u00e9 sin palabras.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfMe pasas tu tel\u00e9fono?\u201d S\u00ed, claro. Mi instinto fue d\u00e1rselo err\u00f3neo. No s\u00e9 por qu\u00e9 tom\u00e9 esa decisi\u00f3n. Quiz\u00e1 son esas acciones que se dan en un ambiente al que no perteneces, como yo en El Ciervo. \u201cDeja te marco\u2026\u201d H\u00edjole Luis, me quede sin bater\u00eda, mira&#8230; (le ense\u00f1\u00e9 el celular apagado), pero llegando a casa lo guardo y te escribo. Tuve miedo, no s\u00e9 a qu\u00e9. Quiz\u00e1 fue un miedo a enfrentarme a temas que hab\u00edan sido expuestos esa noche y que me tomaron desprevenido, solo y rodeado de personas totalmente ajenas. Me desped\u00ed nuevamente.<\/p>\n<p>\u201cOye, \u00bfpero ma\u00f1ana s\u00ed vienes al pozole de las 2:00 de la tarde?, si quieres aqu\u00ed te veo\u201d. Te escribo, Luis. Me march\u00e9. Regres\u00e9 a esas calles del barrio de Analco y me alej\u00e9 nuevamente, \u00e9sta vez con una promesa hecha a un amigo de cantina que me abri\u00f3 su coraz\u00f3n y su vida. No lo s\u00e9, pero hoy que pienso en esa noche no dejan de venir a mi mente sentimientos encontrados, con un aroma a pozole. Quiz\u00e1 tengo que regresar un domingo despu\u00e9s de las 2:00 pm, para ordenarlos y ponerle un final decente a esta historia deliberadamente inconclusa.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El presente texto fue el ganador del concurso de Cr\u00f3nicas Cantineras, convocado por la cantina La Occidental, en el marco de su sexto aniversario. El jurado, integrado por los escritores Jos\u00e9 Israel Carranza, David Izazaga y el periodista Jonathan Lomel\u00ed, destac\u00f3 en su dictamen que \u201cel autor incursiona con aut\u00e9ntico inter\u00e9s social en una realidad que resulta asombrosa, y, en resumen, hace ver con absoluta novedad lo que quiz\u00e1s tengamos a la otra cuadra de donde estemos y que jam\u00e1s nos hab\u00edamos percatado de ello\u201d. Rob Hern\u00e1ndez, autor de la cr\u00f3nica ganadora, es integrante del Taller de Cr\u00f3nica \u201cEl Huevo Cojo\u201d. &nbsp; Rob Hern\u00e1ndez &nbsp; Yo no cre\u00eda en el amor a primera vista, nunca lo he experimentado; pero si lo he visto en alguien m\u00e1s y fue en una cantina. Lo vi en los ojos de aqu\u00e9l hombre que me pidi\u00f3 mi tel\u00e9fono, que me pregunt\u00f3 si ir\u00eda al pozole al d\u00eda siguiente, que me invit\u00f3 a seguir tomando en otra cantina y al que no volver\u00e9 a ver. Esa noche observ\u00e9 el brillo de sus ojos y su sonrisa t\u00edmida que se esbozaba al conversar conmigo; pude sentir la sensaci\u00f3n de alguien que se emociona cuando conoce [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3413,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,1169],"tags":[1170],"class_list":["post-3410","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-de-aqui-y-de-alla","category-rob-hernandez","tag-cantina-el-ciervo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3410","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3410"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3410\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3417,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3410\/revisions\/3417"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3413"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3410"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3410"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3410"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}