{"id":3473,"date":"2020-04-03T13:35:53","date_gmt":"2020-04-03T19:35:53","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3473"},"modified":"2020-04-03T13:35:53","modified_gmt":"2020-04-03T19:35:53","slug":"antes-que-el-coronavirus-nos-alcance","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3473","title":{"rendered":"Antes que el coronavirus nos alcance"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3475\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/San-Cris-3.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/San-Cris-3.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/San-Cris-3-225x300.jpg 225w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/San-Cris-3-640x853.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<h4><em>Maria del Refugio Reynozo Medina<\/em><\/h4>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>D\u00eda 1. S\u00e1bado<\/strong><\/p>\n<p><em>-La cosa se va a poner fea<\/em>, le dijo su pap\u00e1 a Sebasti\u00e1n luego de beberse todas las declaraciones oficiales y mirar las incontables notas por la ventana del celular.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfEl coronavirus en donde derecho viene mam\u00e1?<\/p>\n<p>Mi hijo Sebasti\u00e1n solo sabe que el coronavirus comenz\u00f3 en China y a sus siete a\u00f1os piensa que viene en camino, en una especie de peregrinar, por eso nos vamos a \u201cSan Cris\u201d.<\/p>\n<p>San Crist\u00f3bal, un pueblo con unos 2700 habitantes, tan cerca de la carretera como alejado de la civilizaci\u00f3n, porque no tenemos un cine, una biblioteca activa, una unidad deportiva y no hay un centro de salud. En su lugar hay una casita de salud humedecida de las paredes, con techos descarapelados a la que a veces le colocan \u201cparches\u201d para que siga en pie y una obra a medio construir rodeada de maleza que dejaron abandonada y que dicen algunos pobladores iba a ser el centro de salud, pero \u201cla dejaron a medias porque se robaron el dinero\u201d. Al paso de dos administraciones de gobierno municipal, sigue ah\u00ed detenida, lo \u00fanico que cambia es la yerba que crece, se seca y vuelve a surgir con la lluvia de los temporales.<\/p>\n<p>Salimos de madrugada, despu\u00e9s de poco m\u00e1s de una hora de viaje llegamos. Nos recibe un r\u00f3tulo verde con letras blancas: San Crist\u00f3bal Zapotitl\u00e1n. La luminosidad de los anuncios de PEMEX de la reci\u00e9n estrenada gasolinera aparece entre la oscura carretera como espejismo de progreso. Una canoa iluminada por luces blancas rodeada de flores con un mensaje que dice: pueblo de artesanos pescadores y m\u00fasicos y un juego de letras de l\u00e1mina perfectamente decoradas con el nombre de San Crist\u00f3bal, forman parte de un excelso maquillaje que da la ilusi\u00f3n de un pueblo m\u00e1gico, cuando all\u00e1 adentro ni siquiera se cuenta con servicios b\u00e1sicos de esparcimiento y salud.<\/p>\n<p>En la parada del autob\u00fas hay unas cinco personas esperando para ir a Guadalajara, por el camino m\u00e1s personas avanzan en busca de transporte y en el \u201cator\u00f3n\u201d -nombre popular del punto de encuentro entre las dos calles que conducen a la salida del pueblo- esperan al cami\u00f3n los jornaleros que trabajan en los campos de frambuesas, cultivo que de unos diez a\u00f1os para ac\u00e1 ha proliferado con \u00e9xito en estos lugares.<\/p>\n<p>Los peque\u00f1os negocios de comida ya est\u00e1n abiertos. La fonda de Chuya est\u00e1 lista, con sus mesas acomodadas para recibir a las personas que entran y salen de prisa. En otro local, una vaporera humeante con tamales y una olla de atole. En el negocio de en frente la plancha llena de tacos y mitades de bolillos. La tortiller\u00eda ya est\u00e1 funcionando, m\u00e1s adelante, el puesto de los pollos prepara el asador con una llamarada que casi alcanza los cables de la luz. El horno de la panader\u00eda Balmori ya despide el humo y en unas dos horas comenzar\u00e1 a percibirse el inconfundible olor a pan, que ha estado en este lugar desde hace al menos 90 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed nada de esto se detiene, todos los esfuerzos y movimientos en torno a la comida son pocos cuando se trata de satisfacer el hambre, y esta es el motivo para ponerse en pie, con raz\u00f3n se escucha a las mujeres que se encuentran en la calle o en la peque\u00f1a fruter\u00eda mientras elijen la mejor pieza \u2013<em>esa comedera que no nos deja verdad<\/em>. Aqu\u00ed es como una casa grande, todos nos conocemos, los nombres, los apodos y con suerte hasta la historia de vida de algunos.<\/p>\n<p>Al llegar a casa, \u201cel negro\u201d corre apresuradamente; este perro lleg\u00f3 por casualidad con mi sobrina en una caminata hacia el arroyo de las afueras del pueblo, una tarde en la que ya no quiso desprenderse de ella y es tan fiel que pueden pasar semanas sin vernos y cuando llegamos nos encuentra como si fuera ayer que nos vimos, sin reproches, apresurando el paso y lami\u00e9ndonos las manos con su respiraci\u00f3n acelerada. Se duerme afuera de la cocina, en el jard\u00edn, con una seguridad que comprar\u00eda cualquiera.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os corren a casa de su abuela, yo a mi casa de la infancia, aunque ya no est\u00e1n los abuelos, pero converso con mi t\u00eda y mi madre para confirmar que es cierto, nada aqu\u00ed se detiene.<\/p>\n<p>Por la tarde paseo un poco en la hamaca, contemplo las flores que hoy ha dado el jard\u00edn y luego subo a la habitaci\u00f3n. A punto de ponerse el sol, se refleja la ventana en la pared blanca y las hojas del enorme \u00e1rbol de sauce se pintan en el muro, como bailarinas temblorosas, movi\u00e9ndose al comp\u00e1s de los ventarrones de marzo con los \u00faltimos rayos dorados del sol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>D\u00eda 2. Domingo<\/strong><\/p>\n<p>Amanecer aqu\u00ed es abrir los ojos y encontrarte con las ramas del enorme sauce que nos custodia y el concierto a seis voces de todas las aves que viven en el \u00e1rbol y en la palmera de al lado, adem\u00e1s del canto de los gallos, unos cerca, otros lejanos. Cuando salgo de la habitaci\u00f3n temprano dejo a mis hijos alguna nota, a ellos les gusta leerlas. Hoy escrib\u00ed: Ni\u00f1os estoy al lado, con su t\u00eda Mirza, comiendo cocos; se cambian.<\/p>\n<p>Admiro el jard\u00edn, es un encanto \u00a0por las ma\u00f1anas ver el progreso de cada planta, apareci\u00f3 sola una extra\u00f1a especie con tallo y hojas espinosas de un verde cenizo, tiene en la punta un racimo de botones, a uno de ellos le asoman ya sus p\u00e9talos, son como hilos color lila que forman una escobetilla. Tan fr\u00e1giles como duras las espinas que los rodean.<\/p>\n<p>Afuera la gente sigue su d\u00eda de la manera m\u00e1s cotidiana posible. La escuela del pueblo ha cerrado sus puertas desde el martes, pero el principal centro de diversiones, \u201clas maquinitas\u201d, tanto hoy como los d\u00edas h\u00e1biles est\u00e1 a reventar. El peque\u00f1o local cuenta con cinco aparatos funcionando, cada uno tiene asignada una silla destartalada, algunas sin respaldo en las que el due\u00f1o del juego que ya ha depositado un peso es el que decide la funci\u00f3n, mientras por cada uno de ellos hay unos cinco mirones emocionados, amenizando la ocasi\u00f3n con gritos de apoyo: \u00a1t\u00fambalo, t\u00fambalo!, o acompa\u00f1ando al protagonista una vez que el tiempo haya devorado el peso depositado: \u00a1ya te mat\u00f3!<\/p>\n<p>A medio d\u00eda la necesidad de un medicamento nos obliga a salir a Jocotepec, a unos 20 minutos de aqu\u00ed est\u00e1 la \u00fanica farmacia Guadalajara. Hay una fila afuera y un cartel en la puerta de cristal que anuncia: \u201cEstimada clientela, por su seguridad y salud, solo se permite la entrada a dos clientes por turno<em>\u201d<\/em>. Y aunque hay unos cinco adentro, afuera ya nos hemos congregado unos 15 sin tomar en cuenta la \u201csana\u201d distancia. Aparece una empleada que pregunta si alguien viene a recoger env\u00edos. Un se\u00f1or le responde levantando la mano. Ella saca un cuaderno y comienza un interrogatorio:<\/p>\n<p>\u2013\u00bfDe cu\u00e1nto es su envi\u00f3?<\/p>\n<p>\u2013De cuatro quinientos, le responde con voz muy baja.<\/p>\n<p>\u2013Ser\u00eda hasta ma\u00f1ana, \u00bfa qu\u00e9 hora vendr\u00eda?<\/p>\n<p>Mientras, la fila avanza y luego de la ceremoniosa aplicaci\u00f3n de gel antibacterial en las manos, ingreso.<\/p>\n<p>Enfrente de la Farmacia est\u00e1 el \u00fanico Aurrera por estos territorios, ah\u00ed van y vienen todos como siempre, a la entrada hay unos envases de gel antibacterial para que cada uno se despache. El estante del papel higi\u00e9nico est\u00e1 vac\u00edo y en las cajas esperan decenas de carritos hasta el tope con todo tipo de mercanc\u00eda: abarrotes b\u00e1sicos, jugos, bebidas rehidratantes, albercas inflables y carnes congeladas.<\/p>\n<p>Llegamos por un helado para los ni\u00f1os al Nevado de Toluca, el local est\u00e1 solo y mientras ordenamos, se asoma un oficial de tr\u00e1nsito buscando al due\u00f1o del auto que se ha estacionado en \u00e1rea de carga y descarga.<\/p>\n<p>\u2013Ya nos movemos, le digo.<\/p>\n<p>\u2013Compre a gusto, me responde.<\/p>\n<p>Por la tarde mis ni\u00f1os se ponen a jugar en el jard\u00edn con una amiguita de la cuadra, afuera se escucha m\u00fasica de alguna bocina, voces y risas de la familia vecina que corea como si nada una buena canci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>D\u00eda 3. Lunes<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cSe avisa que en la carnicer\u00eda El chino les ofrecer\u00e1n birria y tacos de barbacoa\u201d, <\/em>se escucha en el altavoz mientras afuera de la carnicer\u00eda est\u00e1 la vaporera sobre la flama para ofrecer la birria desde las 11 de la ma\u00f1ana. El tema de la comida sigue prevaleciendo por sobre todas las cosas, anuncian tambi\u00e9n el pollo fresco en la plaza y el tianguis de los lunes se instala como cada semana.<\/p>\n<p>Los puestos de ropa, de plantas del vivero, el de los churros y tostadas fritas tambi\u00e9n est\u00e1n presentes. La se\u00f1ora que da en pagos las bater\u00edas de cocina y utensilios de pl\u00e1stico vino igual que cada lunes con su indispensable cuadernito, donde anota los abonos y los encargos de sus clientes.<\/p>\n<p>Reviso el progreso de la flor ex\u00f3tica que observ\u00e9 ayer: ya comienzan a aparecer los delgados p\u00e9talos en otro de los botones. Pongo un poco de agua en los molcajetes en desuso que tenemos en el jard\u00edn para que vengan a tomar agua los p\u00e1jaros y comienzo con el proceso del desayuno.<\/p>\n<p>Sal\u00ed a la tiendita de la esquina y a la fruter\u00eda -una de las dos \u00fanicas que hay- para comprar lo del d\u00eda; aqu\u00ed no existen las filas, si acaso hay una o dos personas con las que se intercambia cordialidad a trav\u00e9s de frases como: \u00bf<em>Aqu\u00ed andas<\/em>?<\/p>\n<p>Mi hermano Lucas lleg\u00f3 hoy de Colima,<\/p>\n<p>\u2013<em>Yo creo eso del coronavirus ni ser\u00e1 cierto, porque nos dejaron pasar<\/em>, dijo mi cu\u00f1ada. <em>Adem\u00e1s pens\u00e9 que no estar\u00eda nadie en la caseta, claro que no iban a dejar solo, se trata de cobrar<\/em>.<\/p>\n<p>Hoy decid\u00ed en serio ya establecer el programa para las actividades escolares y juegos de los ni\u00f1os, luego del desayuno; escribimos del d\u00eda 1 hasta el d\u00eda 10 las actividades a realizar: cuentacuentos, dictado, problemas matem\u00e1ticos, jugar a mojarnos, moldear plastilina y hacer pasteles de lodo. Hoy tambi\u00e9n comenc\u00e9 a realizar un ejercicio de caminata por la tarde a la brecha que conduce a un rancho llamado El Sauz. Minutos antes de las seis, me encamino para encontrarme con mi primo Ren\u00e9.<\/p>\n<p>Las calles lucen solitarias porque as\u00ed son aqu\u00ed un lunes cualquiera por la tarde, camino por la calle Labastida, qu\u00e9 soledad, no es la organizada por las medidas sanitarias oficiales, esta es una soledad ancestral, por aqu\u00ed acontece muy poco. Hay una fila de unas tres casas por las que parece no haber pasado el tiempo, las banquetas son un conjunto de piedras lajas unidas las unas con las otras formando un tapete gris a prueba de todo. Los muros son de adobe, as\u00ed sin m\u00e1s, desnudos, mostrando su apariencia terrosa con trozos de yerba seca que se mezclaron para formar cada bloque hace al menos cien a\u00f1os. Las ventanas son de madera descolorida, el techo de tejas ha perdido el rojo de su color y ahora luce p\u00e1lido con huellas verdosas de humedad, decoradas con las manchas de los hongos que deja el tiempo.<\/p>\n<p>Al regreso paso por la plaza, son las siete de la noche y se encuentra en total oscuridad, aunque hay personas conversando sentadas en las bancas. Adelante est\u00e1 el puesto de los videos pirata, donde dos solitarios clientes husmean en las filas de discos a la luz de un foco amarillento que cuelga del techo del local improvisado.<\/p>\n<p>Una mujer va gritando: \u00a1gelatinas!, \u00a1churros!, mientras baja la velocidad de su carretilla al encuentro con un posible cliente.<\/p>\n<p>Pasadas las siete de la noche las tiendas de abarrotes y la carnicer\u00eda que anunciaba birria por la ma\u00f1ana siguen abiertas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>D\u00eda 4. Martes<\/strong><\/p>\n<p>Las abejas sostienen al mundo, dice la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas que conmemora el 20 de mayo como d\u00eda mundial de la abeja. Y es que esos peque\u00f1os seres, al transportar el polen de una flor a otra, posibilitan la producci\u00f3n de alimentos para la humanidad.<\/p>\n<p>Es muy bueno tener al apicultor en casa, hoy es el d\u00eda: tres trajes blancos para mi esposo, mi sobrino Benjam\u00edn y yo. El ahumador, los guantes y la caja con bastidores listos con cera para reemplazar la que hoy arrancaremos.<\/p>\n<p>Hace un buen d\u00eda, aun no es muy duro el sol, son las once de la ma\u00f1ana, por aqu\u00ed a\u00fan quedan bastantes \u00e1rboles de zapote y es temporada de frutos, crecen en racimos, cada uno del tama\u00f1o de un durazno. Se cortan verdes, muy duros y se maduran fuera del \u00e1rbol cuando se vuelven amarillos y suaves. Recuerdo cuando era ni\u00f1a que los colocaban dentro de recipientes con alg\u00fan grano: garbanzos o ma\u00edz. El primer nombre de este lugar fue Zapotitl\u00e1n que significa lugar de zapotes, aunque quedan pocos de esta especie y los ni\u00f1os de hoy ni siquiera saben que son comestibles. Mis abuelos dec\u00edan que eran somn\u00edferos y contaban de un muchacho que comi\u00f3 varios de ellos abajo del \u00e1rbol y cay\u00f3 dormido por un buen rato. Seguimos caminando por la vereda, los \u00e1rboles que est\u00e1n en floreo son los mezquites, los guam\u00fachiles y los aguilotes, de estos \u00faltimos quedan muy pocos.<\/p>\n<p>Pasamos una cerca de piedras y llegamos al lugar. Nos colocamos los trajes que cubren desde los tobillos hasta la cabeza y nos hacen parecer astronautas. Mi esposo que encabeza la misi\u00f3n, comienza a encender el ahumador con trozos de papel, partes de troncos secos y unas hojas de eucalipto deshidratadas, estas son para neutralizar a las abejas y que no se pongan inquietas. Avanzamos hacia el caj\u00f3n con alegr\u00eda y el pensamiento de que no seremos picados por ninguna, porque dice: <em>estas huelen todo, huelen hasta el miedo. <\/em><\/p>\n<p>Ya se percibe el aroma a eucalipto y mientras uno acciona el ahumador sobre la caja, otro levanta la tapa que deja ver cientos de abejas, una pegada a la otra formando un tapete amarillo que brilla con los rayos del sol; sumidas todas en su eterna labor comunitaria y el interminable zumbido. Comienzan a esparcirse con el humo. \u201cEse prieto robusto es el z\u00e1ngano\u201d, me se\u00f1alan a una que se ve diferente. La primera vez que escuch\u00e9 esa palabra fue de los labios de la \u201cSe\u00f1o Vicki\u201d, mi maestra de quinto de primaria, que con gran facilidad nos gritaba: \u00a1z\u00e1nganos! En ese tiempo no imaginaba que conocer\u00eda tan de cerca un verdadero z\u00e1ngano.<\/p>\n<p>Las abejas comienzan a ponerse intranquilas, una de ellas se ha pegado a la malla de mi rostro y me zumba insistente cerca del o\u00eddo, pero me concentro en la resistencia del traje y la imposibilidad de que traspase por los diminutos agujeros.<\/p>\n<p>Poco a poco se van alejando y con su ausencia dejan ver cada una de las paredes insertas en la caja, ocho bastidores hinchados de miel, una verdadera obra maestra con la exactitud de las matem\u00e1ticas. Las rejillas hexagonales por donde asoma la miel est\u00e1n acomodadas sin margen de error, son perfectas. La imagen que veo en los frascos del supermercado est\u00e1 aqu\u00ed en vivo, real.<\/p>\n<p>Poco a poco las abejas se van desprendiendo para dejarnos ver la cosecha. La de hoy es de un amarillo claro porque en esta temporada as\u00ed es. La de la temporada pasada fue oscura, eso lo define el tipo de flor que se da en cada estaci\u00f3n. \u00a0No conoc\u00eda seres tan organizados como estas peque\u00f1as voladoras, el valor de llevarme a la boca una cucharada de miel m\u00e1s all\u00e1 de los ciento cincuenta pesos que se cobran por un litro, es inmenso, vale lo que valen los ocho o diez meses que transcurren para recibir una cosecha con precio de oro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>D\u00eda 5. Mi\u00e9rcoles<\/strong><\/p>\n<p>Ya comienza a cansarme la rutina de lavar trastes, preparar desayuno, comida y cena, lavar una carga de tama\u00f1o extra grande, tenderla, destenderla y doblarla para despu\u00e9s volverla a poner en el cesto de la ropa sucia. Pero sobre todo eso, el encuentro diario con decenas de platos, vasos, cucharas, cazuelas que aparecen burlones como una maldici\u00f3n y llenan de nuevo el fregador. Pienso por un momento en las mujeres de este lugar, las que han ofrecido su vida entera a este ritual y a las que la historia jam\u00e1s condecorar\u00e1 por los millares de tepalcates fregados, aunque ese sacrificio sin saberlo haya brindado felicidad a muchas generaciones. Esas mujeres que han resistido, acaso gracias a los acontecimientos que matizan el diario deber como la procesi\u00f3n de las fiestas patronales, el viacrucis del viernes santo, la caminata hacia el cerro de la cruz los d\u00edas tres de mayo, los fines de ciclo escolar o los festivales del diez de mayo en la primaria.<\/p>\n<p>S\u00ed es bondadosa tambi\u00e9n la vida aqu\u00ed, si no fuera por la ardua tarea de colocar la compostura para la llegada de la virgen de Zapopan en enero, la preparaci\u00f3n de los tamales de piedra en diciembre, la fiesta del Se\u00f1or del Dulce nombre, la del santo patrono Se\u00f1or San Crist\u00f3bal y las posadas, entonces s\u00ed tal vez nuestras mujeres morir\u00edan de hast\u00edo.<\/p>\n<p>Y como nada de esto ocurre por estos d\u00edas, antes que el coronavirus, me ha alcanzado una necesidad imperiosa de salir corriendo, volando, para dirigirme hacia la Avenida Chapultepec y entrar en la \u201cJoseluisa\u201d. Caminar por los pasillos y buscar y buscar entre todos los nombres, todos los libros y devorarlos hasta saciar este hast\u00edo.<\/p>\n<p>Los pendientes en la agenda han desaparecido, por lo pronto los de hoy son\u00a0 la lista del mandado: papel higi\u00e9nico, jab\u00f3n para las manos, focos, y un buen veneno para las cucarachas que con nuestra ausencia comenzaron a salir.<\/p>\n<p>Y mientras me sumerjo en mis pensamientos, Daniel el vocero de uno de los altavoces, me interrumpe:<\/p>\n<p><em>-Vamos a pasar un aviso: en el domicilio de la se\u00f1ora Gregoria Flores les est\u00e1n vendiendo tilapias fresquecitas y filete de tilapia. Para las personas que gusten comprar tilapias fresquecitas y filete de tilapia pasen al domicilio de Gregoria flores<\/em>.<\/p>\n<p>No terminaba de anunciar el hombre cuando una voz femenina lo interrumpe como si se tratara de una batalla frontal, una verdadera lucha por las audiencias:<\/p>\n<p><em>-En la carnicer\u00eda de Martin les ofrecen carne de puerco y acaban de salir unos sabrosos chicharrones de carne de puerco<\/em>.<\/p>\n<p>El hombre sube entonces el volumen de su voz y por instantes no se escucha a ninguno. La mujer insiste y termina su preg\u00f3n:<\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n acaba de llegar la fruta y verdura fresquecitas, les ofrecen frutas y verduras, nopales tiernitos a veinte pesos el kilo<\/em>.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, se mezcla con la rutina la voz chillona de un hombre que va en su camioneta anunciando a trav\u00e9s de la bocina: <em>Tres kilos del jitomate por 35 pesos, ac\u00e9rquese, lleg<\/em>\u00f3<em> el jitomate rojo, lleg<\/em>\u00f3<em> el jitomate macizo, para la sopa, para la salsa, \u00e1ndele.<\/em><\/p>\n<p>\u2013<em>Sebasti\u00e1n ve ll\u00e9vale estas gu<\/em>\u00e1<em>simas a tu t\u00eda Tere<\/em><\/p>\n<p>Ayer le\u00edmos que la gu\u00e1sima que tenemos en el jard\u00edn sirve para aliviar muchos males, como antibi\u00f3tico natural, para disminuir el az\u00facar en la sangre y como calmante de dolores abdominales.<\/p>\n<p>\u2013<em>Mam\u00e1, \u00bfcu\u00e1nto cuesta una limusina<\/em>?<\/p>\n<p>\u2013Quinientos mil, respondo.<\/p>\n<p>\u2013Me comprar<em>\u00e9<\/em> una si gano el premio de la rifa del avi\u00f3n. Me dice Natalia con enorme seguridad, -Lo primero que har\u00e9 es comprar la caja de mu\u00f1ecas Lol.<\/p>\n<p>Hoy todo el d\u00eda se ha escuchado el sonido de la m\u00e1quina de pap\u00e1 cortando la madera y forjando cajones para las abejas, tambi\u00e9n a \u00e9l comienza a cansarle la rutina.<\/p>\n<p>Otro anuncio: &#8211;<em>Se avisa que a la una de la tarde en el domicilio de Manuel Castellanos les ofrecer\u00e1n un sabroso pozole y tostadas con carne para las personas que gusten pueden pasar al domicilio del se\u00f1or Manuel Castellanos<\/em>.<\/p>\n<p>Mi madre me env\u00eda un mensaje: \u201cMar\u00eda, no salgan, le\u00ed que hoy es el d\u00eda m\u00e1s peligroso\u201d. Ella y mi t\u00eda Tere se mantienen con las puertas cerradas noche y d\u00eda, mientras los gallos con su canto, las voces afuera, el grito de Tarzan grabado en el anuncio del vendedor de agua y la moto que reparte tortillas a domicilio desaf\u00edan a la muerte y a la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maria del Refugio Reynozo Medina \u00a0 D\u00eda 1. S\u00e1bado -La cosa se va a poner fea, le dijo su pap\u00e1 a Sebasti\u00e1n luego de beberse todas las declaraciones oficiales y mirar las incontables notas por la ventana del celular. \u2013\u00bfEl coronavirus en donde derecho viene mam\u00e1? Mi hijo Sebasti\u00e1n solo sabe que el coronavirus comenz\u00f3 en China y a sus siete a\u00f1os piensa que viene en camino, en una especie de peregrinar, por eso nos vamos a \u201cSan Cris\u201d. San Crist\u00f3bal, un pueblo con unos 2700 habitantes, tan cerca de la carretera como alejado de la civilizaci\u00f3n, porque no tenemos un cine, una biblioteca activa, una unidad deportiva y no hay un centro de salud. En su lugar hay una casita de salud humedecida de las paredes, con techos descarapelados a la que a veces le colocan \u201cparches\u201d para que siga en pie y una obra a medio construir rodeada de maleza que dejaron abandonada y que dicen algunos pobladores iba a ser el centro de salud, pero \u201cla dejaron a medias porque se robaron el dinero\u201d. Al paso de dos administraciones de gobierno municipal, sigue ah\u00ed detenida, lo \u00fanico que cambia es la yerba que crece, se seca y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3477,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-3473","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-las-cronicas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3473","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3473"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3473\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3478,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3473\/revisions\/3478"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3477"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}