{"id":3505,"date":"2020-04-12T21:38:16","date_gmt":"2020-04-13T02:38:16","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3505"},"modified":"2020-04-12T21:38:16","modified_gmt":"2020-04-13T02:38:16","slug":"los-cuatro-escenarios-en-la-maquina-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3505","title":{"rendered":"Los cuatro escenarios en la ma\u0301quina del tiempo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3506\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/lucybarajas.jpg\" alt=\"\" width=\"1080\" height=\"1080\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/lucybarajas.jpg 1080w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/lucybarajas-300x300.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/lucybarajas-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/lucybarajas-290x290.jpg 290w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/lucybarajas-768x768.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/lucybarajas-640x640.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/lucybarajas-50x50.jpg 50w\" sizes=\"auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>La autora de la siguiente cr\u00f3nica (quien debuta en esta p\u00e1gina), dise\u00f1adora, cocinera y malabarista de muchas otras artes y oficios m\u00e1s, nos narra lo que fueron los primeros d\u00edas de su confinamiento, a causa de la epidemia del COVID-19. No es f\u00e1cil desprenderse de la intimidad y dejar entrar a los lectores un momento, a ver lo que sucede entre las cuatro paredes habitadas solo por dos personas.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><em>Lucy Barajas<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013Para ti no sera\u0301 tan difi\u0301cil, ya estas acostumbrada al <em>home office<\/em>. Por favor no salgas para nada innecesario, no te expongas, ya veremos que\u0301 pedir en li\u0301nea\u2013 me deci\u0301a mi esposo esa man\u0303ana, al encender su computadora. Habi\u0301an empezado los primeros cinco di\u0301as de encierro que pedi\u0301an por la pandemia.<\/p>\n<p>Tengo como diecisiete an\u0303os de <em>freelance<\/em> y el <em>home office<\/em> es mi estado natural, es parte de mi vida, siempre me gusto\u0301 eso de la libertad.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfNi al vivero? \u2013 le dije.<\/p>\n<p>\u2013No, ni al vivero\u2013 respondio\u0301 voltea\u0301ndome a ver, tratando de ponerse serio, pero con pleno conocimiento de mi gusto por las plantas.<\/p>\n<p>\u2013Estamos en un Apocalipsis zombie, \u00bfverdad?, le pregunte\u0301 sonriendo, disimulando un poco la ansiedad que me da perder el control de mis di\u0301as y escondiendo las preguntas que queri\u0301a hacerle de su negocio.<\/p>\n<p>Me sonrio\u0301 ra\u0301pidamente mientras segui\u0301a inmerso en la computadora, como si tuviera que parar un desastre. Yo habi\u0301a escuchado di\u0301as antes co\u0301mo sus clientes empezaban a bajarse del barco.<\/p>\n<p>Esa misma man\u0303ana vi que la fra\u0301gil begonia que compre\u0301 dentro de una latita semanas antes de la pandemia, necesitaba urgente un estable soporte para seguir creciendo derecha; el peso la venci\u0301a, pero para mi sorpresa ha desarrollado perfectas y grandes hojas nuevas. La nombre\u0301 \u201cLa Betsy\u201d; sus hojas esta\u0301n llenas de puntos blanquecinos, como si le hubiera dado un brote de alergia bonita; no me di cuenta en estos di\u0301as por estar pegada a las noticias, que esta\u0301 empezando a dar una flor tambie\u0301n, no sabi\u0301a que podi\u0301a adaptarse en interior, considerando sus circunstancias.<\/p>\n<p>Estar encerrada te pone ma\u0301s atenta a muchas cosas, adema\u0301s de lavarte las manos hasta la resequedad. Es verdad que, aunque estoy habituada al <em>home office<\/em>, me estoy distrayendo ma\u0301s fa\u0301cil.<\/p>\n<p>Entre las llamadas que e\u0301l hace a su equipo, mis <em>mails<\/em>, sus <em>mails<\/em>, las notas de voz de los dos y las conferencias en li\u0301nea que se acomodan en algu\u0301n horario junto con el mejor a\u0301ngulo de nuestra casa, \u2013pero ninguna con el ruido de la licuadora\u2013, los di\u0301as son cero aburrimiento.<\/p>\n<p>Yo termino proyectos de disen\u0303o, pero no hay nuevos; todo se detuvo junto con esa factura que me deben, que pienso que tambie\u0301n esta\u0301 en cuarentena. Estoy pensando co\u0301mo presentar \u2013alegremente a distancia\u2013 un proyecto en plena pandemia, que es a distancia no por la contingencia, si no porque es para alguien en otro pai\u0301s.<\/p>\n<p>Estoy ma\u0301s atenta a lo de diario, como a esos perros encerrados y asoleados que no han parado de ladrar, su confinamiento \u2013si no me fallan las cuentas\u2013 es de seis an\u0303os para aca\u0301. No esta\u0301n acostumbrados a socializar y cualquier sombra los hace ladrar; cuando paran, de pronto la alarma de ese carro en la calle que nadie ha podido mover se dispara aburridamente sola; yo le pago al del gas por la ventana tomando el billete de una orillita, ordenamos una lasan\u0303a al restaurante de una amiga que la esta\u0301 pasando mal, sin clients; la imagino perfecta cuando me cuentan que dijo:<\/p>\n<p>\u2013Yo, como los violinistas del\u00a0<em>Titanic<\/em>, hasta el final\u2013.<\/p>\n<p>Lo visito de mi \u201coficina\u201d a la \u201csuya\u201d, pregunto si tiene que hacer una llamada porque quiero encender la licuadora; de pronto lo imagino tocando tambie\u0301n como esos mu\u0301sicos del\u00a0<em>Titanic<\/em>\u00a0cuando el barco empieza a hundirse.<\/p>\n<p>Todo el ambiente es raro, espeso. Recibo una compra a domicilio y se siente cierta tensio\u0301n al abrir la puerta: el mensajero estira la mano a punto de pasarme su pluma, pero duda, la regresa hacia e\u0301l y me dice:<\/p>\n<p>\u2013Si gusta, mejor yo anoto su nombre aqui\u0301, diciendo que si\u0301 recibio\u0301.<\/p>\n<p>Yo agradezco hacia mis adentros el higie\u0301nico gesto. Primera vez que dejo que alguien firme por mi.<\/p>\n<p>A medida que avanza el encierro somos compan\u0303eros en una misma casa- oficina, cada di\u0301a escucho co\u0301mo alguno de sus clientes detiene algo \u201chasta nuevo aviso\u201d. De pronto, distrai\u0301da, dudo si ya me lave\u0301 las manos y por si\u00a0acaso, lo vuelvo a hacer. La incertidumbre de que\u0301 van a hacer para sacar todos los sueldos, sus rentas y extras, se ha convertido en una pa\u0301gina ma\u0301s dentro del bonito arte de emprender.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQue\u0301 vas hacer?\u2013 le pregunte\u0301 visita\u0301ndolo en su \u201coficina\u201d.<\/p>\n<p>\u2013Lo que hay que hacer: lo que me toca hacer y ajustar lo que se pueda.<\/p>\n<p>\u2013Dejare\u0301 mi sueldo\u2013, me contesto\u0301 concentrado mientras se poni\u0301a la mano en la barbilla, en un gesto que solo yo le conozco.<\/p>\n<p>Tiene di\u0301as sin parar trepado en el \u201ccadillac del excel\u201d, que asi\u0301 bautizo\u0301 hace unos an\u0303os a un sistema\u0301tico documento excel, dotado de mu\u0301ltiples celdas inteligentes que se mueven a donde tu imaginacio\u0301n o tu preocupacio\u0301n las lleve. Lo creo\u0301 en esos momentos que te das cuenta que llevar un negocio va ma\u0301s alla\u0301 de los clientes, servicio, equipo o buen nombre y logotipo.<\/p>\n<p>Es para esos momentos que tienes que hacer un despliegue de estrategias militares y amplio conocimiento de la naturaleza humana.<\/p>\n<p>\u201cEl cadillac de los cotizadores\u201d, \u2013que es otro nombre tambie\u0301n\u2013, te permite ver los distintos escenarios dentro de momentos complejos.<br \/>\nYo imagino que su magia es como la de una ma\u0301quina del tiempo: se adelanta al futuro para motivarte, asustarte, te regresa o te trae a la numeralia pande\u0301mica presente; te pone de frente la realidad para darte la respuesta, esa, la que\u00a0dif\u00edcilmente hay que hacer dentro de una circunstancia extraordinaria:<\/p>\n<p><strong>Tomar decisiones.<\/strong><\/p>\n<p>En el \u201cCadillac\u201d se viaja asi\u0301:<\/p>\n<p>\u2013<strong>El primer escenario<\/strong>:\u00a0(ideal) todos ganan, el dinero no se corta, todo es estable y normal.<\/p>\n<p>\u2013<strong>El segundo escenario<\/strong>:\u00a0(conservador), algunos recortes, empezando por las cabezas y elimina cosas que uno crei\u0301a que son esenciales.<\/p>\n<p><strong>-El tercer escenario<\/strong>:\u00a0(agresivo), no puede conservar todo, hay que dejar ir aunque duela y quedarse a flote; acepta lo que no es vital para la existencia y la actividad.<\/p>\n<p><strong>-El cuarto escenario:<\/strong>\u00a0todo se fue al carajo. El virus llego\u0301. Es el apocalipsis dentro de nu\u0301meros catastro\u0301ficos y hay que empezar de nuevo.<\/p>\n<p>Ha viajado por cada uno de los escenarios, del primero al cuarto, no quiere que nadie se baje. Cuando esta\u0301s del otro lado y hay gente que te espera, no puedes darte el lujo que te de\u0301 esta enfermedad que nos puso en encierro.<\/p>\n<p>Llevo di\u0301as escuchando los escenarios y me traslado en el tiempo an\u0303os atra\u0301s, cuando e\u0301ramos compan\u0303eros de trabajo con la seguridad del sueldo fijo y la festividad del aguinaldo. Nuestros lugares en el cuarto piso de la oficina, donde nos conocimos, teni\u0301an otra vista y a\u0301ngulo. Despue\u0301s, no entendimos de metro y medio de distancia y terminamos acerca\u0301ndonos demasiado.<\/p>\n<p>\u2013Haces bien en dejarte al final\u2013, le dije mientras e\u0301l se asomaba por encima de la pantalla para escuchar.<\/p>\n<p>\u2013Y a ti, \u00bfquie\u0301n te cuida?\u2013, le pregunte\u0301.<\/p>\n<p>\u2013Nadie, pero esa es la libertad. Decido, contesto\u0301.<\/p>\n<p>Mientras que avanzan los primeros cinco di\u0301as donde siento co\u0301mo se tambalea el barco y se decide responsablemente, me doy cuenta que no se necesita tanto. Todos los di\u0301as nos enteramos de muchos que tienen miedo de remar y de los que no esperan ningu\u0301n rescate y solos lo hacen. Liberarte te da la capacidad de elegir nuevos escenarios, liberarte de los esta\u0301ndares que te habi\u0301as puesto te permite crear en otro lado y no esperar milagros.<\/p>\n<p>Los virus siempre esta\u0301n cambiando y ma\u0301s vale que nosotros con ellos tambie\u0301n. \u00bfAprenderemos a armar distintos escenarios y descubrir nuevas formas de hacer las cosas? \u00bfSeguira\u0301 existiendo el virus despue\u0301s del virus?<\/p>\n<p>La distancia social y el encierro, para muchos, era parte necesaria e indispensable para liberarse de lo que ya no funciona. Los que teni\u0301an el compromise de verse, por costumbre o imposicio\u0301n, gozan en silencio de no hacerlo como cada jueves; para los que la soledad y la angustia los alcanzo\u0301, los minutos se\u00a0vuelven lentos, abandonos hondos. La ansiedad que llena la vida con amplios carritos de cosas y comida, no siempre podra\u0301 surtir la compan\u0303i\u0301a, porque para viajar en libertad antes de este evento histo\u0301rico habri\u0301a que aprender a soltar la dependencia afectiva, econo\u0301mica y otros altos riesgos que infectan el alma. El virus nos deja ver qu\u00e9 hemos construido al di\u0301a de hoy, solamente en el encierro vemos el resultado de lo que hemos cosechado.<\/p>\n<p>Las llamadas se empiezan a escuchar desde todos los puestos que tiene el negocio, siguen remando todos y confiando. Los clientes\u00a0se siguen bajando.<\/p>\n<p>Ya es el quinto di\u0301a del encierro, pasamos los dos de nuestras \u201coficinas\u201d a nuestro pequen\u0303i\u0301simo patio, saco un vino que tome\u0301 de la caja del desconocido que firmo\u0301 mi nombre. Empezamos a juntar nuestras sillas los dos hasta so\u0301lo dejar pasar un alfiler entre ellas; recorremos ra\u0301pido la lista de todo lo que cancelaremos: ni vital, ni importante, hemos escondido reservas de nuestro amor en muchos lugares. Nos damos la mano y nos besamos. De pronto no estamos viendo la simple pared que nos contiene encerrados: estamos dibujando el escenario de los hilos para dirigir la pequen\u0303a verde planta de hiedra que nos hace imaginar que tenemos justo lo necesario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La autora de la siguiente cr\u00f3nica (quien debuta en esta p\u00e1gina), dise\u00f1adora, cocinera y malabarista de muchas otras artes y oficios m\u00e1s, nos narra lo que fueron los primeros d\u00edas de su confinamiento, a causa de la epidemia del COVID-19. 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