{"id":3537,"date":"2020-04-29T17:58:33","date_gmt":"2020-04-29T22:58:33","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3537"},"modified":"2020-04-29T17:58:33","modified_gmt":"2020-04-29T22:58:33","slug":"karanavirus-life-changing-for-all-of-us","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3537","title":{"rendered":"\u201cKaranavirus\u201d: life changing for all of us"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3538\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/karana-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1800\" height=\"1188\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/karana-2.jpg 1800w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/karana-2-300x198.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/karana-2-1024x676.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/karana-2-768x507.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/karana-2-1536x1014.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/karana-2-640x422.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 1800px) 100vw, 1800px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Esta cr\u00f3nica, escrita las primeras semanas del encierro, nos cuenta c\u00f3mo viven las consecuencias de la pandemia algunos de los familiares del autor, en los pa\u00edses vecinos del norte; para nadie es extra\u00f1o ya que el impacto del COVID-19 est\u00e1 siendo en materia econ\u00f3mica, brutal, por decir lo menos. Y, al menos ahora, es el principio.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Carlos Garc\u00eda<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Am\u00e9rica del norte est\u00e1 unida, al menos en un solo padecimiento.<\/p>\n<p>En Regina, provincia de Saskatchewan, en Canad\u00e1, aun con nieve y temperaturas congeladas, los ni\u00f1os se aburren de estar en casa haciendo <em>homeschool<\/em>, llevan as\u00ed tres semanas. Santiago y Emiliana, de 10 y 8 a\u00f1os, entienden lo que sucede, al menos con el virus, y estoy seguro de que esto quedar\u00e1 en su memoria, as\u00ed como la crisis de los 80\u2019s qued\u00f3 en la m\u00eda.<\/p>\n<p>Crecer con ropa y juguetes que hab\u00edan sido de nuestros hermanos era normal, inclusive de nuestros primos. La crisis en M\u00e9xico comenz\u00f3 a finales de los 70\u00b4s y termin\u00f3 a mediados de los 90\u00b4s; parece tan lejana que casi la olvid\u00e9, sin embargo, hoy se asom\u00f3 y me dijo: ya te extra\u00f1aba.<\/p>\n<p>Mi hermano en Canad\u00e1 se preocupa, pues el cierre de las fronteras con Estados Unidos no est\u00e1 muy claro y dependen de los alimentos que provienen de este pa\u00eds. Aun hay comida en el supermercado a dos cuadras de su casa, pero no sabe por cuanto tiempo habr\u00e1. De la misma forma que sus hijos, \u00e9l hace <em>homeoffice<\/em> desde el principio de la pandemia, sin embargo, no sabe por cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s se llamar\u00e1 <em>homeoffice<\/em> y cu\u00e1ndo comenzar\u00e1 a llamarse desempleo. La gente en Canad\u00e1 no est\u00e1 acostumbrada a ahorrar -me coment\u00f3- all\u00e1 las crisis no exist\u00edan y por lo tanto su preocupaci\u00f3n no era la falta de recursos, sino solamente el crudo invierno. Este a\u00f1o todo se vislumbra a\u00fan m\u00e1s crudo. \u00c9l, sin embargo, est\u00e1 \u201cpreparado\u201d. Al menos eso cree.<\/p>\n<p>En San Diego, California, en Estados Unidos, a Roberto y Alyssa (mi cu\u00f1ado y mi concu\u00f1a), el virus les cambi\u00f3 la vida. Ellos, junto a su hijo de 5 meses, Leo, han tenido que abandonar su casa y mudarse abruptamente a Nebraska antes de que cierren el estado y blinden las carreteras, para intentar contener el virus.<\/p>\n<p>A Roberto, su tipo de trabajo como encargado de embarques, no lo permite hacer <em>homeoffice<\/em> y debido a la situaci\u00f3n de contingencia le han dado 6 semanas de estancia domiciliaria a medio pago, sin opci\u00f3n a retornar a su trabajo en por lo menos 3 meses, es decir: las siguientes 6 semanas, no tendr\u00eda ingresos; sin embargo, todo empeor\u00f3 hace unos d\u00edas que Alyssa recibi\u00f3 la noticia de que ser\u00eda despedida a final de mes. All\u00e1 las garant\u00edas y derechos laborales no contemplan finiquitos ni seguros de desempleo. As\u00ed que deber\u00e1n abandonar inmediatamente San Diego, una ciudad encantadora, pero extremadamente cara.<\/p>\n<p>Roberto vender\u00e1 su auto y su moto, Alyssa tambi\u00e9n vender\u00e1 su auto y est\u00e1n haciendo adem\u00e1s venta de garage, luego saldr\u00e1n rumbo a Nebraska, sin autos, sin cosas y sin trabajo. Alyssa es de una ciudad muy peque\u00f1a y a sus 26 a\u00f1os, en su pa\u00eds, jam\u00e1s hab\u00eda vivido alguna crisis, para ella todo es nuevo y atemorizante. Sin embargo, tomo una abrupta decisi\u00f3n r\u00e1pidamente: llevarse lo poco que pueda recuperar, antes de que todo llegue a empeorar. Sin empleo y sin seguros m\u00e9dicos Estados Unidos es la pesadilla americana.<\/p>\n<p>En mi caso, hace unas semanas me mandaron de <em>homeoffice<\/em> por lo menos 6 semanas, con la encomienda de no malgastar mi dinero. El d\u00eda de quincena -y pago- me llamaron y me dijeron que me pagar\u00e1n la mitad y cuando esto mejore se compensar\u00e1 lo retenido de forma paulatina, al menos es lo que hasta ahora se ha dicho. La incertidumbre en cada d\u00eda de pago se sumar\u00e1 a la ansiedad de las cuentas por pagar.<\/p>\n<p>De forma abrupta la crisis de salud de convirti\u00f3 en una crisis econ\u00f3mica: se ve\u00eda venir desde hace varias semanas, pero no pens\u00e9 que el efecto fuera a producirse as\u00ed de r\u00e1pido y contundente.<\/p>\n<p>Informaci\u00f3n corrupta, err\u00f3nea y mal intencionada he visto pasar desde mi casa los \u00faltimos d\u00edas. Hasta ayer el <em>homeoffice<\/em> parec\u00eda una virtud, hoy se ve como desgracia.<\/p>\n<p>Entre tanto, la comicidad del Tik-tok, la veracidad del Facebook e Instagram, teor\u00edas conspirativas y noticias de la pandemia, el \u201ckaranavairus\u201d (como muchos le nombran a ra\u00edz de un video de parodia sobre la crisis pand\u00e9mica de salud) nos ha trastornado la vida cotidiana, nos mantiene en encierro permanente con miedo a lo que sucede, pero sobre todo a lo que suceder\u00e1 el resto del 2020.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Esta cr\u00f3nica, escrita las primeras semanas del encierro, nos cuenta c\u00f3mo viven las consecuencias de la pandemia algunos de los familiares del autor, en los pa\u00edses vecinos del norte; para nadie es extra\u00f1o ya que el impacto del COVID-19 est\u00e1 siendo en materia econ\u00f3mica, brutal, por decir lo menos. Y, al menos ahora, es el principio. &nbsp; Carlos Garc\u00eda &nbsp; Am\u00e9rica del norte est\u00e1 unida, al menos en un solo padecimiento. En Regina, provincia de Saskatchewan, en Canad\u00e1, aun con nieve y temperaturas congeladas, los ni\u00f1os se aburren de estar en casa haciendo homeschool, llevan as\u00ed tres semanas. Santiago y Emiliana, de 10 y 8 a\u00f1os, entienden lo que sucede, al menos con el virus, y estoy seguro de que esto quedar\u00e1 en su memoria, as\u00ed como la crisis de los 80\u2019s qued\u00f3 en la m\u00eda. Crecer con ropa y juguetes que hab\u00edan sido de nuestros hermanos era normal, inclusive de nuestros primos. La crisis en M\u00e9xico comenz\u00f3 a finales de los 70\u00b4s y termin\u00f3 a mediados de los 90\u00b4s; parece tan lejana que casi la olvid\u00e9, sin embargo, hoy se asom\u00f3 y me dijo: ya te extra\u00f1aba. 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