{"id":3566,"date":"2020-05-13T13:18:35","date_gmt":"2020-05-13T18:18:35","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3566"},"modified":"2020-05-13T13:18:35","modified_gmt":"2020-05-13T18:18:35","slug":"la-metamorfosis-de-la-azotea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3566","title":{"rendered":"La metamorfosis de la azotea"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3568\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/metamorfosis2.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/metamorfosis2.jpg 600w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/metamorfosis2-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/>\u00a0<\/strong><\/p>\n<blockquote><p><strong>En tiempos de confinamiento, una de las actividades m\u00e1s atractivas ha resultado subir a la azotea de sus casas y reinventarla, sacarle provecho. Y entonces aquel lugar, olvidado o poco valorado hoy se ha convertido en huerto, lugar de descanso, de recreaci\u00f3n y mil cosas m\u00e1s, como le sucedi\u00f3 al autor de esta cr\u00f3nica, que hasta gallina adopt\u00f3.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><em>Juan Valdovinos<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Eureka<\/strong><\/h4>\n<p>Eureka cacarea a las diez de la ma\u00f1ana. No es una gallina muy madrugadora, como lo podr\u00edan ser sus parejas los gallos. Se llama as\u00ed, pero Alejandra le dice Turuleca.<\/p>\n<p>\u2014Se llama Eureka cuando pone, cuando no pone se llama Turuleca \u2014bromea sobre la condici\u00f3n clueca del ave.<\/p>\n<p>Ya nos hemos comido unos diez de sus huevos desde su llegada; los pone peque\u00f1os, con una gran yema y apenas un poco de clara. Eureka es de talla chica, tiene las patas oscuras y un copete.<\/p>\n<p>Aunque algunos d\u00edas no pone, en una ocasi\u00f3n recogimos un par en la ma\u00f1ana. Vive en la azotea desde finales de abril. Su gallinero es de un metro por un metro y lo construimos con ayuda de tres tarimas, un metro de malla met\u00e1lica, algunas pijas para madera y lazo. Est\u00e1 ubicado a un costado de la alberca, junto a las plantas arom\u00e1ticas \u2014albahaca, hierbabuena, lavanda, menta, etc.\u2014, las dalias enanas, girasoles y otras flores, frente a los reto\u00f1os de ma\u00edz azul y la enorme maceta en forma de pez de cuya boca apuntando al cielo crece un maguey, debajo de las delgadas plantas de marihuana y los brotes de pepino, sand\u00eda, chile habanero, betabel, apio, j\u00edcama, cilantro y ch\u00edcharo.<\/p>\n<p>Pero el mes pasado no hab\u00eda nada de esto en la azotea: ni ave, ni huerto, ni alberca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Nivel de hippismo<\/strong><\/h4>\n<p>A mi esposa le gusta bromear sobre nuestra metamorfosis en este encierro.<\/p>\n<p>\u2014Parece que vivo en una comuna<em> hippie<\/em> \u2014me dice Alejandra, pero luego recapacita\u2014, mejor dicho, parece que vivo <em>como una hippie<\/em>.<\/p>\n<p>El nivel uno, agrega, es usar la misma ropa por varios d\u00edas seguidos. El nivel dos, utilizar los restos org\u00e1nicos para hacer composta. De acuerdo con nuestros c\u00e1lculos, los conciertos ac\u00fasticos en la azotea, sembrar nuestros propios alimentos y conseguir la gallina, nos sit\u00faan en un incipiente nivel cinco o seis. Pero no somos los \u00fanicos, lo descubr\u00ed a inicios de la semana, en una inopinada y breve conversaci\u00f3n en la tienda de la esquina.<\/p>\n<p>\u2014Ayer ya no alcanc\u00e9 a venir por el pan de pl\u00e1tano porque estuve cuidando las plantitas, estamos haciendo un huerto en la azotea \u2014le dije a la se\u00f1ora de la tienda un tanto orgulloso porque ese d\u00eda ya comenzaban los brotes. Un joven cliente en bicicleta me contest\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Yo acabo de comprar estos sensores de humedad \u2014mostr\u00f3 unos peque\u00f1os chips pegados a cables y algunos tubos\u2014, los colocas en la tierra, los programas junto con la manguera y, cuando detectan que les falta agua a las plantas, riega por ti. Es un riego autom\u00e1tico de Arduino que voy a ponerle a mis plantas.<\/p>\n<p>Aunque no utilizaremos ese m\u00e9todo (regar plantas uno mismo es terap\u00e9utico y satisfactorio), la esperanza en sus ojos \u2014quiz\u00e1 tambi\u00e9n en el resto de su rostro, no lo s\u00e9 debido al cubrebocas\u2014 fue contagiosa. Este encierro ha llevado a diferentes individuos como nosotros a comenzar peque\u00f1os huertos en los espacios subutilizados de la casa. La supervivencia de estos espacios verdes, me temo, depender\u00e1 del cercano temporal de lluvias, as\u00ed como de la constancia luego de nuestra liberaci\u00f3n. Digo liberaci\u00f3n, pero no estoy seguro de cu\u00e1nta libertad tendremos al regresar a nuestros distintos cautiverios fuera de casa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Zeus nos observa<\/strong><\/h4>\n<p>Para el cumplea\u00f1os de Alejandra, el pasado dos de abril, ordenamos a trav\u00e9s de Amazon una alberca inflable. Lleg\u00f3 despu\u00e9s del festejo, pero la disfrutamos de cualquier manera. Fue el inicio de la transformaci\u00f3n de la azotea. La alberca es redonda, azul, de dos metros con cuarenta cent\u00edmetros. Nos acomodamos bien ambos. Seg\u00fan el fabricante, tiene capacidad para unos dos mil litros de agua. Lleg\u00f3 al mediod\u00eda, y antes de llenarla, limpiamos y acomodamos diferentes cosas bajo un sol abrasador. Al siguiente d\u00eda, yo luc\u00eda un doloroso bronceado producto de las labores de limpieza.<\/p>\n<p>\u2014Creo que soy el \u00fanico que se quema antes de usar la alberca \u2014le dije a Alejandra por la noche, mientras colocaba paliativos en mi roj\u00edsima espalda.<\/p>\n<p>\u2014Pero ten\u00edas que barrer sin camisa, verdad.<\/p>\n<p>Tardamos varias horas en llenar el ansiado regalo, y casi en cuanto nos cubri\u00f3 los tobillos nos metimos al agua. Al poco tiempo nos estorbaron los trajes de ba\u00f1o y terminaron sec\u00e1ndose en el suelo para dar inicio a una und\u00edvaga sesi\u00f3n de artes amatorias. En un momento de intrepidez, intentamos utilizar el borde de la alberca como soporte. Culminamos entre risas porque el agua termin\u00f3 desbord\u00e1ndose y nosotros con ella. Estas sesiones continuaron los siguientes d\u00edas con mejores resultados, pero fueron pausadas porque Zeus apareci\u00f3 sobre nuestra azotea, con varios polic\u00edas en su interior y con una tronante y gangosa voz de la cual apenas se alcanza a escuchar, debido al ruido de sus h\u00e9lices: atenci\u00f3n, atenci\u00f3n, qu\u00e9date en casa, evita sanciones, contagios y muertes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>La venganza de Eureka<\/strong><\/h4>\n<p>\u00bfY por qu\u00e9 la gallinita dijo Eureka? Le pregunta Ernesto Acher con voz de ni\u00f1o a Daniel Rabinovich, quien cansado de contestar termina reconociendo la incapacidad de las gallinas para hablar, provocando el llanto del falso ni\u00f1o en el sketch \u201cLa gallina dijo eureka\u201d, presentado por Marcos Mundstock, de los ingeniosos humoristas argentinos Les Luthiers. Mundstock falleci\u00f3 una semana antes de la llegada de nuestra gallina a la casa, por lo tanto, suger\u00ed a Alejandra llamar as\u00ed a nuestra emplumada productora de huevo org\u00e1nico.<\/p>\n<p>Eureka se come todo resto de comida, pero las semillas del jitomate y del pepino son sus favoritas. Le hemos colocado tambi\u00e9n alimento para ponedora, aunque dudamos de su efectividad porque ella pone cuando quiere. Alejandra coment\u00f3 pocos d\u00edas antes su inquietud de tener una gallina en casa, y como la mayor\u00eda de sus deseos y objetivos, se volvi\u00f3 realidad lo antes posible. Una t\u00eda suya la escuch\u00f3 decirlo en una breve reuni\u00f3n familiar en casa de sus padres, y algunos minutos despu\u00e9s apareci\u00f3 con el animal entre las manos. Al llegar a casa, mi padre y yo construimos su gallinero. Fue casi a la par del inicio de nuestro huerto en la azotea.<\/p>\n<p>Mi padre regres\u00f3 de Amealco, donde viv\u00eda \u2014lo repatriamos, dice Alejandra\u2014, y acostumbrado a los huertos, nos ha ayudado a darle una mejor vista a las plantas de la azotea y de la casa, as\u00ed como a sembrar todo lo dem\u00e1s, entre eso, los reto\u00f1os de flores desayunados por Eureka una ma\u00f1ana despu\u00e9s de burlar la puerta de su gallinero. Quiz\u00e1 fue en un acto vengativo luego de comernos sus aovados productos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Por sus frutos los reconocer\u00e9is <\/strong><\/h4>\n<p>Aunque todav\u00eda no gozamos de los frutos de este huerto, como dice la canci\u00f3n \u201cEl huerto\u201d de Jaime L\u00f3pez y Roberto Gonz\u00e1lez, s\u00ed hay otras satisfacciones personales a ra\u00edz de ello.<\/p>\n<p>Con la llegada de Juanjo, mi padre, comenzamos la siembra de diferentes plantas. \u00c9l sabe muchas cosas y, aunque no se lo he dicho \u2014pero lo sabe\u2014, lo admiro mucho. Sabe de energ\u00eda el\u00e9ctrica, agronom\u00eda, m\u00fasica, libros, historia, comida y muchas otras cosas. Yo soy el \u00fanico reto\u00f1o entre \u00e9l y Guicho, como le decimos de cari\u00f1o a mi madre. El pasado 22 de abril, Juanjo regres\u00f3 de un exilio cuyos detalles aun no comprendo del todo. Alejandra y yo nos lo trajimos de regreso a Guadalajara despu\u00e9s de visitarlo en Amealco, de ah\u00ed su \u201crepatriaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Al llegar a nuestra casa, plantamos diferentes semillas en distintos lugares de la azotea: maceteros fijos, macetas de pl\u00e1stico y de barro, cartones de huevo. Esperamos, y apenas al segundo d\u00eda ya hab\u00eda tiernos reto\u00f1os saliendo de la tierra preparada. Nos sorprendi\u00f3 la rapidez del crecimiento de los girasoles, de los chiles habaneros, del ma\u00edz azul, del pepino, pero tambi\u00e9n nos extra\u00f1\u00f3 la similitud entre todas estas plantas: una semilla de enredadera hab\u00eda invadido toda la tierra donde sembramos porque cerca hab\u00eda algunas de sus ramas secas, y como es bien sabido: hierba mala nunca muere. Al inicio fue complicado diferenciarlas para arrancarlas y dejar espacio a los frutos consumibles, incluso perdimos un par de plantas de sand\u00eda y de betabel, pero con los d\u00edas los reto\u00f1os ya muestran sus formas t\u00edpicas: el tallo rojo del betabel, las arrugadas hojas de la marihuana o las largas hojas del ma\u00edz.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n, con la visita de Ra\u00fal M\u00e9ndez \u2014gran amigo fot\u00f3grafo y avezado en las percusiones\u2014, dimos una serenata a los reto\u00f1os. Armados con una guitarra, un par de congas y de bongos, un chequere, un bajo y las \u00faltimas cervezas de la cuarentena, cantamos y tocamos sones cubanos, trova, rock y blues hasta la medianoche.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Es un pez y de su boca sale un maguey<\/strong><\/h4>\n<p>Algo olvidada, detr\u00e1s de la puerta del pasillo estaba una maceta enorme en forma de pez con la boca muy abierta apuntando al cielo, como si del agua saltara en forma de u. Con tierra podr\u00eda pesar unos sesenta kilos. Estaba en la casa incluso antes de nuestra llegada, y quiz\u00e1 se quede ah\u00ed cuando nos vayamos. Dentro ten\u00eda s\u00f3lo tierra hasta la mitad y algo de basura. La vaci\u00e9 para llevarla a la azotea, y aun as\u00ed su peso no bajaba de 20 kilos, seg\u00fan estim\u00e9. Es de diferentes tonos de naranja. El pez muestra una breve aleta a cada lado, est\u00e1 recostado en el suelo, muestra su imbricada panza cuyo extremo es la cola. Una vez en la azotea, lo llenamos de tierra para sembrar un maguey. De tener alas, la maceta parecer\u00eda un drag\u00f3n lanzando verdes llamas.<\/p>\n<p>De ser un estorboso objeto sin mayor sentido, este pez de barro se convirti\u00f3 en una de las macetas m\u00e1s atractivas de la casa, as\u00ed como sucedi\u00f3 con la azotea en su metamorfosis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 En tiempos de confinamiento, una de las actividades m\u00e1s atractivas ha resultado subir a la azotea de sus casas y reinventarla, sacarle provecho. Y entonces aquel lugar, olvidado o poco valorado hoy se ha convertido en huerto, lugar de descanso, de recreaci\u00f3n y mil cosas m\u00e1s, como le sucedi\u00f3 al autor de esta cr\u00f3nica, que hasta gallina adopt\u00f3. &nbsp; Juan Valdovinos &nbsp; &nbsp; Eureka Eureka cacarea a las diez de la ma\u00f1ana. No es una gallina muy madrugadora, como lo podr\u00edan ser sus parejas los gallos. 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