{"id":3581,"date":"2020-05-22T10:43:31","date_gmt":"2020-05-22T15:43:31","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3581"},"modified":"2020-05-24T21:38:18","modified_gmt":"2020-05-25T02:38:18","slug":"los-defectos-de-una-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3581","title":{"rendered":"Los defectos de una casa"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3582\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/construccion.jpg\" alt=\"\" width=\"780\" height=\"520\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/construccion.jpg 780w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/construccion-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/construccion-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/construccion-640x427.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 780px) 100vw, 780px\" \/><\/p>\n<blockquote><p>Es quiz\u00e1 a consecuencia del encierro por esta pandemia que el autor escudri\u00f1a en sus recuerdos c\u00f3mo fue que comenz\u00f3 la aventura de construir lo que hoy es su hogar, desde que s\u00f3lo fue un terreno. Y luego de diez a\u00f1os en uso y diez de obra conviene hacer memoria y ponerse al d\u00eda.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><em>Eduardo Mar de la Paz<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi casa fue construida azarosamente durante diez a\u00f1os, de manera que aquello que hicimos al principio despu\u00e9s fue obsoleto y, adem\u00e1s, conforme pasaba el tiempo surg\u00edan nuevas necesidades. Entramos a una espiral que nos atrap\u00f3, donde resultaba m\u00e1s f\u00e1cil adaptar que demoler y as\u00ed, con el tiempo, terminamos con algunos espacios sobrados y otros escasos. En esta cuarentena obligatoria es imposible evitar el inventario de cada espacio: como suele ocurrir, el exceso de tiempo en un solo lugar provoca que r\u00e1pido salten a la vista los defectos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace 22 a\u00f1os compramos el terreno luego de una prolongada negociaci\u00f3n con don Abd\u00f3n, su entonces propietario. Francamente no es que haya sido dif\u00edcil por el trato econ\u00f3mico, sino que \u00e9l \u2014negociante toda su vida\u2014 no ten\u00eda prisa en vender, y yo \u2014comprador sin dinero\u2014 tampoco ten\u00eda inter\u00e9s en apresurar la deuda, as\u00ed que mientras d\u00e1bamos tiempo mutuamente a las estrategias individuales, se consumieron meses y luego algunos a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como buen alte\u00f1o, don Abd\u00f3n compr\u00f3 todo lo que pudo durante su vida productiva y \u2014principio clave de la cultura regional\u2014 gastaba poco en su austera vida, as\u00ed que fue haci\u00e9ndose de terrenos y casas por muchos rumbos de la ciudad, cosa que le permiti\u00f3 vivir de sus rentas de viejo y tambi\u00e9n de las espor\u00e1dicas ventas, cuando la situaci\u00f3n apremiaba, claro; esto \u00faltimo sin decirlo expresamente, porque jam\u00e1s entraba en desventaja a cualquier \u201ctratada\u201d, como dec\u00eda \u00e9l mismo, fingiendo una cara de jugador de p\u00f3quer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me cont\u00f3 que alguna vez tuvo aqu\u00ed un establo, que todo alrededor eran unas barranquitas que fueron rellen\u00e1ndose desde la bas\u00edlica de Zapopan, hasta el r\u00edo, donde ahora est\u00e1 la avenida Patria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando contaba la historia de este terreno, yo evocaba la foto tan conocida del antiguo camino a Zapopan, aquella que muestra una carretera empedrada que remata en alg\u00fan punto cercano al santuario de \u201cLa Generala\u201d, es decir, lo que hoy conocemos como avenida de las Am\u00e9ricas, tomada desde un lugar que actualmente podr\u00eda identificarse como la colonia Providencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esos relatos tambi\u00e9n le daban sentido a la frase \u201ccolomitos lejanos\u201d, del himno tapat\u00edo de Pepe Gu\u00edzar, aunque a\u00f1os despu\u00e9s un amigo que sabe de historia local, me hizo notar que los colomitos de la canci\u00f3n en realidad eran unos nacimientos de agua cercanos a Atemajac, m\u00e1s pr\u00f3ximos a la avenida Federalismo, sobre Patria, no los del bosque del mismo nombre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para llevar a cabo la operaci\u00f3n, mi singular vendedor me hizo cumplir tr\u00e1mites oficiales engorrosos que le correspond\u00edan a \u00e9l, pero que inteligentemente puso en su lista de condiciones para cerrar el trato. Hab\u00eda ciertas ventajas para m\u00ed, as\u00ed que acept\u00e9 y fui recompensado no s\u00f3lo con esas peque\u00f1as facilidades, tambi\u00e9n con grandes cantidades de guayabas que don Abd\u00f3n tra\u00eda de su rancho en San Gabriel. Recuerdo que algunas veces tuve que ir a recogerlas a otro rancho que ten\u00eda en Tlajomulco, donde hoy en d\u00eda existen cientos de casas, seg\u00fan pude constatar hace poco desde la carretera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s comenzamos el proyecto. Un arquitecto primero, luego un ingeniero civil y manos a la obra, hasta que el bolsillo aguante, pero como a veces ocurre, seg\u00fan nos consta hoy en d\u00eda a todos en el planeta, los planes personales cambian de un d\u00eda para otro, empezando por los laborales y sus consecuencias. Vino la primera pausa, despu\u00e9s un ligero avance, otra vez pausa; posteriormente la falta de dinero provoc\u00f3 el abandono de la obra por mucho tiempo y las dudas sobre seguir o vender se hac\u00edan presentes a cada tanto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La familia crec\u00eda, los gastos tambi\u00e9n, hac\u00edamos cuentas y nos pregunt\u00e1bamos si hab\u00eda sido lo correcto apostar todo a esta casa, pues luego de algunos a\u00f1os la crueldad de las matem\u00e1ticas indicaba que lo invertido ya nos hubiera dado para comprar una casa terminada, en lugar de este largo camino de la obra financiada por nosotros, sin mayor idea que la ingenua convicci\u00f3n del s\u00ed se puede.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En las cajas de fotos, todav\u00eda impresas porque no se usaban las digitales de manera masiva, tenemos algunas con Mariana frente al terreno con el letrero de venta, tambi\u00e9n embarazada de nuestra primera hija, luego embarazada de la segunda, despu\u00e9s con ellas caminando por el terreno, unas posteriores jugando en la obra que fue destino familiar del paseo dominical, hasta que crecieron antes las hijas que la casa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cSi quieres divorciarte empieza por construir una casa, ver\u00e1s en la que te metes\u201d, me hab\u00edan advertido, a pesar de ello, seguimos: la casa y el matrimonio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Javier, el ingeniero, sin duda hab\u00eda integrado nuestro proyecto a sus tareas de apostolado, porque estamos seguros de que, a la larga, nuestra casa nunca le result\u00f3 negocio, pero a pesar de ello no abandon\u00f3 el barco, con la generosidad y profesionalismo del capit\u00e1n que sin duda permanece hasta el final.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asumimos que hab\u00edamos llegado a un punto de no retorno, primera medida radical: cambio de arquitecto. Fue cuando empezamos a familiarizarnos con m\u00e1s profundidad con t\u00e9rminos de ingenier\u00eda, planos, materiales y cotizaciones. El\u00edas fue estrat\u00e9gico: \u201cvamos a hacer algo que rescate la mayor parte construida, pero s\u00ed habr\u00e1 que cambiar cosas\u201d, nos dijo con ese tono amable del que sabe dar malas noticias con impecable diplomacia; sin embargo, obviamente lo tradujimos en p\u00e9rdida econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El\u00edas hizo un cambio radical de la idea original: como mago, desapareci\u00f3 una idea e hizo aparecer otra completamente nueva, conservando casi todos los elementos construidos. Ni siquiera intentamos explicarnos c\u00f3mo lo hizo, para no estropear ni un instante la renovada decisi\u00f3n de empezar de nuevo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De todas formas, los aciertos y voluntad de ayuda del ingeniero y del arquitecto, rivalizaban con el bolsillo, as\u00ed que a pesar de ellos tuvimos que darnos algunas licencias sobre sus planteamientos. La cartera manda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La nueva rutina, \u00e9sta que ya empieza a llamarse \u201cnueva normalidad\u201d \u2014seg\u00fan los expertos y analistas de las consecuencias sociales del coronavirus\u2014 nos ha hecho n\u00f3madas dentro de la casa. Por eso hay m\u00e1s tiempo para mi labor de inspector remiso de obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La consecuencia es que despu\u00e9s de 10 a\u00f1os de uso y 10 a\u00f1os de obra, encuentro contactos de energ\u00eda donde no necesitamos, falta alguno en sitios de mayor demanda de los usuarios; sobran salidas de telefon\u00eda, el internet dej\u00f3 de ser al\u00e1mbrico y la se\u00f1al\u2026 ese s\u00ed es un problema, llega muy deficiente a la cocina; es algo a lo que nunca le di importancia, de hecho, cuando lo not\u00e9 me parec\u00eda que tampoco nos ven\u00eda mal porque era una forma indirecta \u2014aunque perversa\u2014 de restar horas de tel\u00e9fono a las hijas, sin imaginar que alg\u00fan d\u00eda llegar\u00eda a ser un asunto de seguridad nacional dentro de esta rep\u00fablica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la menor provocaci\u00f3n de riesgo soy el primero que act\u00faa con medidas preventivas, incluso si es necesario pasar horas de llamada en espera, con la grabadora de la empresa proveedora del servicio, faltaba m\u00e1s. En el a\u00f1o uno de la obra, el internet era al\u00e1mbrico y lo normal es que hubiese una computadora por casa. Cuando por fin terminamos, la tecnolog\u00eda hab\u00eda cambiado. Podr\u00eda decir que empezamos en sistema an\u00e1logo y terminamos en digital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con el tiempo cambi\u00f3 el uso de algunos espacios, as\u00ed, por ejemplo: el estudio se transform\u00f3 en el lugar para ver televisi\u00f3n, altamente apreciado hoy en d\u00edas de aislamiento social. El jard\u00edn por fin tiene usuarios que disputan al perro este territorio, la mascota se vio beneficiada porque aumentaron sus horas promedio de convivencia directa dentro de la casa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin duda el centro neur\u00e1lgico de la nueva normalidad es la cocina, y \u00e9sta \u2014hay que admitirlo\u2014 qued\u00f3 peque\u00f1a, escasa. Ya lo ten\u00eda tan asimilado que fue una gran decepci\u00f3n redescubrirlo en esta cuarentena; ni modo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, eso no le resta m\u00e9rito a su alto valor. Aqu\u00ed han ocurrido las conversaciones m\u00e1s divertidas y profundas: debates, carcajadas y maldiciones contra don Covid gui\u00f3n diecinueve.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, ha surgido por parte de la mayor\u00eda familiar (me declaro en minor\u00eda), el gusto por la preparaci\u00f3n de la comida. Los tutoriales y clases <em>on line<\/em> han hecho diferencia, solo que la computadora, tel\u00e9fono o lo que se utilice para recibir la lecci\u00f3n gastron\u00f3mica, debe colocarse en un lugar espec\u00edfico para que no se pierda la se\u00f1al <em>wi fi<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pese a todo, el conjunto me gusta: lo he disfrutado tanto no solo porque no hay opciones, sino porque al final de cuentas mi casa, como la vida, fue construida improvisando, arriesgando, a prueba y error; quiz\u00e1 abundan los errores y es que, claro, uno no puede andar por ah\u00ed queriendo planear todo y menos esperando que salga bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las lecciones del Covid tambi\u00e9n son de aceptaci\u00f3n gustosa de lo que tenemos, aunque algunas cosas est\u00e9n defectuosas, en realidad, es lo de menos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es quiz\u00e1 a consecuencia del encierro por esta pandemia que el autor escudri\u00f1a en sus recuerdos c\u00f3mo fue que comenz\u00f3 la aventura de construir lo que hoy es su hogar, desde que s\u00f3lo fue un terreno. Y luego de diez a\u00f1os en uso y diez de obra conviene hacer memoria y ponerse al d\u00eda. &nbsp; Eduardo Mar de la Paz &nbsp; Mi casa fue construida azarosamente durante diez a\u00f1os, de manera que aquello que hicimos al principio despu\u00e9s fue obsoleto y, adem\u00e1s, conforme pasaba el tiempo surg\u00edan nuevas necesidades. Entramos a una espiral que nos atrap\u00f3, donde resultaba m\u00e1s f\u00e1cil adaptar que demoler y as\u00ed, con el tiempo, terminamos con algunos espacios sobrados y otros escasos. En esta cuarentena obligatoria es imposible evitar el inventario de cada espacio: como suele ocurrir, el exceso de tiempo en un solo lugar provoca que r\u00e1pido salten a la vista los defectos. &nbsp; Hace 22 a\u00f1os compramos el terreno luego de una prolongada negociaci\u00f3n con don Abd\u00f3n, su entonces propietario. 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