{"id":3585,"date":"2020-05-24T21:42:10","date_gmt":"2020-05-25T02:42:10","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3585"},"modified":"2020-05-24T21:48:05","modified_gmt":"2020-05-25T02:48:05","slug":"el-rumor-de-las-aulas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3585","title":{"rendered":"El rumor de las aulas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3586\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/elrumor1.jpg\" alt=\"\" width=\"980\" height=\"552\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/elrumor1.jpg 980w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/elrumor1-300x169.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/elrumor1-768x433.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/elrumor1-640x360.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 980px) 100vw, 980px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>M\u00e1s que llevar a cabo una estrategia, lo que se ha hecho es reaccionar: est\u00e1 claro que nadie estaba preparado para lo que estamos viviendo y que la educaci\u00f3n, tan acostumbrada a reglas, a ser cuadrada, sufre en el terreno de tener que ser d\u00factil. Pareciera que lo importante es que hay que cumplir: dejar constancia, testigos de que los ni\u00f1os en su casa est\u00e1n cumpliendo, aunque no sepamos muy bien c\u00f3mo est\u00e9n. El siguiente es un testimonio de una maestra de una escuela p\u00fablica de la zona metropolitana, que nos confirma c\u00f3mo est\u00e1n las cosas: no sabemos bien a bien.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<h4>Mar\u00eda del Refugio Reynozo Medina<\/h4>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La escuela y la casa est\u00e1n ahora en el mismo sitio, los profesores navegan en el mar de incertidumbres y alternativas que ofrece la educaci\u00f3n a distancia.<\/p>\n<p>Si no estuvi\u00e9ramos en aislamiento, mis compa\u00f1eros maestros y yo ahora permanecer\u00edamos en el aula, hablando de alg\u00fan contenido mezclado con un \u201cguarda silencio\u201d, o \u201ctoma tu lugar\u201d, caminando entre las mesas ocupadas por los alumnos.<\/p>\n<p>Comenzamos a escuchar sobre aulas virtuales, plataformas, <em>webinars<\/em>, <em>classroom<\/em>, micrositios. Activamos los correos institucionales y nos armamos para mirar de frente a las TICs, tantas veces enunciadas por los personajes de nuestro gremio, antes de que el virus hiciera su aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras, nuestros alumnos vagan en el oc\u00e9ano de sus m\u00faltiples contextos, en donde la lucha es por la supervivencia.<\/p>\n<p>\u2014Maestra: no tengo datos para ver el video.<\/p>\n<p>\u2014Maestra: yo s\u00ed tengo que seguir trabajando y no he podido ayudar a mi hijo con las tareas, porque se queda con su abuela y yo llego de noche.<\/p>\n<p>\u2014Maestra: mi ni\u00f1o se fue al rancho con su pap\u00e1 y all\u00e1 sigue. No ha podido hacer las tareas.<\/p>\n<p>Los maestros se vuelven mensajeros que entregan paquetes de trabajos para esperar la devoluci\u00f3n de resultados en una fotograf\u00eda o video y luego dar de regreso un archivo de imagen a manera de premiaci\u00f3n. Hay algunos padres preguntando por las actividades, obsesionados por conseguir la insignia. Muchos m\u00e1s est\u00e1n ausentes.<\/p>\n<p>\u2014Los ni\u00f1os que no trabajan en el aula no van a trabajar en su casa, \u00a1por Dios!, se escucha decir a una maestra.<\/p>\n<p>El profesor de educaci\u00f3n f\u00edsica se esfuerza por trasladar conceptos de expresi\u00f3n corporal y patrones b\u00e1sicos de movimiento a la reducida ventana del celular, para que luego los padres env\u00eden las evidencias.<\/p>\n<p>En fechas pr\u00f3ximas al d\u00eda del ni\u00f1o, les lanzamos como r\u00e1fagas las m\u00faltiples actividades que pueden hacer en casa, para celebrar uno de los momentos m\u00e1s esperados por ellos en las aulas.<\/p>\n<p>Una ni\u00f1a me env\u00eda foto de un pastel que prepar\u00f3, uno m\u00e1s muestra una fotograf\u00eda de una tarde de alberca; en un video, un par de hermanos aparecen jugando gallos con globos amarrados de los tobillos en un reducido patio. Hay otra imagen donde sonr\u00eden cuatro ni\u00f1os rodeando un pastel circular de chocolate. En un video m\u00e1s un alumno, en una habitaci\u00f3n azul al filo de su cama, toca un teclado para regalarnos un breve concierto. Un peque\u00f1o, sin m\u00e1s, aparece en medio de un patio con unas macetas al fondo, abrazando a un gallo colorado.<\/p>\n<p>\u2014Mire, maestra: \u00a1mi gallo!, dice sonriente.<\/p>\n<p>En medio de la pandemia, el grupo de WhatsApp es lo que nos acerca, el ni\u00f1o hura\u00f1o del sal\u00f3n se ha atrevido a grabar su voz y decirme: \u201cfeliz d\u00eda del maestro\u201d, la ni\u00f1a que tiene problemas de lenguaje ha subido un video con la lectura de un trabalenguas. Y es quiz\u00e1 esa circunstancia de poder establecer alguna comunicaci\u00f3n a distancia la que mantiene la curiosidad de los menores. Antes de la pandemia, no nos salud\u00e1bamos con mensajes de voz, no hab\u00eda otra comunicaci\u00f3n que la que ten\u00edamos cara\u00a0 a cara.<\/p>\n<p>Ellos acarician la idea de volver al aula.<\/p>\n<p>\u2014Maestra: cu\u00e1ndo volvamos al sal\u00f3n, \u00bfpuedo llevar mis imanes?<\/p>\n<p>\u2014Maestra: ya quiero volver.<\/p>\n<p>\u2014Maestra: cuando regresemos le voy a llevar algo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed pasan los d\u00edas de confinamiento y de lunes a viernes me conecto un par de horas para encontrarme con tres, cuatro o hasta seis alumnos que est\u00e1n del otro lado, atentos a la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda les grabo un audio con un cuento, una f\u00e1bula o una poes\u00eda. A veces es Federico Garc\u00eda Lorca, cont\u00e1ndoles por qu\u00e9 el lagarto y la lagarta est\u00e1n llorando, o Jaime Sabines convid\u00e1ndolos a tomar la luna a cucharadas.<\/p>\n<p>En el dise\u00f1o de estos ambientes virtuales hay un universo m\u00faltiple, din\u00e1micas de escuela tan distintas como diversos los profesores. Algunos ni\u00f1os de los vecinos est\u00e1n cansados de la cantidad de trabajos, los padres se lamentan de la dif\u00edcil tarea que representa hacer cumplir a sus hijos todas las actividades. Circulan en las redes sociales memes:<\/p>\n<p><em>\u2018\u2019Maestra ya no me deje tanta tarea, porque si no me mata el COVID me matar\u00e1 mi madre de un putazo\u2019\u2019<\/em>, dice un cartel sostenido por un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Me encuentro con padres angustiados, algunos mejor se ausentan y cierran los ojos para esperar que esto cese y volver a enviar a sus hijos a las aulas. Aunado al mar de incertidumbres de padres alumnos y maestros, hay quien solicita informes, productos de sesiones de consejo t\u00e9cnico virtuales, planeaciones de clases en formatos espec\u00edficos, disposiciones que llegan a \u00a0o\u00eddos de los profesores como una bofetada que antecede al contagio del peor virus.<\/p>\n<p>Este confinamiento ha arrebatado tantas cosas\u2026 las ma\u00f1anas en el aula parecen lejanas, el festival del D\u00eda del Ni\u00f1o esperado por todos tambi\u00e9n se fue. Las madres y las abuelas de los alumnos que cada diez de mayo asist\u00edan, ataviadas con sus ropajes relucientes, ya no pudieron departir en el festival que tal vez sea \u2014en medio de lo cotidiano\u2014 el mayor homenaje a su apost\u00f3lica labor.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que nos vimos con nuestros alumnos en el aula no sab\u00edamos que era el adi\u00f3s: as\u00ed nos pesc\u00f3 el virus, as\u00ed nos pesca la vida, nunca sabemos cu\u00e1ndo es el \u00faltimo momento.<\/p>\n<p>No lo imaginaba, de lo contrario los hubiera abrazado tanto, hubi\u00e9ramos cantado alto, tom\u00e1ndonos de las manos para hacer una ronda. Hubiera insistido en la lecci\u00f3n de la eme con la ni\u00f1a que empezaba a leer.<\/p>\n<p>Las voces y gritos habituales de: \u201cmaestra, maestra\u201d, se van apagando hasta desaparecer por completo. Cuando regresemos veremos otros rostros y ellos un nuevo maestro.<\/p>\n<p>Ahora estamos aqu\u00ed, a\u00fan no asimilamos que el ciclo presencial ha terminado y que el d\u00eda del retorno volveremos a otra realidad, a otro mundo. Los chicos de sexto, que estar\u00edan planeando su evento de clausura, en revancha organizan un video para hacer un ejercicio de despedida a distancia y convocan a sus compa\u00f1eros a sumarse.<\/p>\n<p>El coronavirus, como un ladr\u00f3n nocturno que procura buscar los objetos de mayor valor antes de atacar, se ha llevado eso: los recortes de la vida tan valiosos en las aulas, los recuerdos escolares que los alumnos guardar\u00edan en su memoria, solo espero que con ello le baste y no regrese para darnos la estocada final.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; M\u00e1s que llevar a cabo una estrategia, lo que se ha hecho es reaccionar: est\u00e1 claro que nadie estaba preparado para lo que estamos viviendo y que la educaci\u00f3n, tan acostumbrada a reglas, a ser cuadrada, sufre en el terreno de tener que ser d\u00factil. Pareciera que lo importante es que hay que cumplir: dejar constancia, testigos de que los ni\u00f1os en su casa est\u00e1n cumpliendo, aunque no sepamos muy bien c\u00f3mo est\u00e9n. El siguiente es un testimonio de una maestra de una escuela p\u00fablica de la zona metropolitana, que nos confirma c\u00f3mo est\u00e1n las cosas: no sabemos bien a bien. \u00a0 \u00a0 Mar\u00eda del Refugio Reynozo Medina \u00a0 La escuela y la casa est\u00e1n ahora en el mismo sitio, los profesores navegan en el mar de incertidumbres y alternativas que ofrece la educaci\u00f3n a distancia. Si no estuvi\u00e9ramos en aislamiento, mis compa\u00f1eros maestros y yo ahora permanecer\u00edamos en el aula, hablando de alg\u00fan contenido mezclado con un \u201cguarda silencio\u201d, o \u201ctoma tu lugar\u201d, caminando entre las mesas ocupadas por los alumnos. Comenzamos a escuchar sobre aulas virtuales, plataformas, webinars, classroom, micrositios. 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