{"id":3591,"date":"2020-05-27T10:58:06","date_gmt":"2020-05-27T15:58:06","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3591"},"modified":"2020-05-27T10:58:06","modified_gmt":"2020-05-27T15:58:06","slug":"corregir-las-horas-de-sueno-apoyado-en-los-trinos-de-los-pajaros-al-amanecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3591","title":{"rendered":"Corregir las horas de sue\u00f1o, apoyado en los trinos de los p\u00e1jaros al amanecer"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3592\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/amanecer.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/amanecer.jpg 1200w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/amanecer-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/amanecer-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/amanecer-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/amanecer-640x480.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>La historia de Jorge Arturo es la de muchos en esta cuarentena: ten\u00eda planes, pero el coronavirus los vino a modificar. Luego hubo algo de entusiasmo en \u201caprovechar\u201d de la mejor manera el encierro, pero m\u00e1s tard\u00f3 en amanecer, que en llegar de nuevo ese hast\u00edo, que todos hemos experimentado ya en carne propia. De una u otra manera, todos somos Jorge Arturo.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><em>Jorge Arturo Tovar<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ocho meses antes de que la cuarentena comenzara en M\u00e9xico, cuando el coronavirus era una cosa a\u00fan desconocida, yo estaba comenzando a planear mi primer viaje al extranjero: un intercambio acad\u00e9mico a Jap\u00f3n. Una semana antes de partir, la universidad japonesa me escribi\u00f3 para decirme que gracias por participar, se cancela todo.<\/p>\n<p>Yo, que hab\u00eda renunciado a mi trabajo un mes antes y que no met\u00ed clases en la universidad, pues se supon\u00eda que tomar\u00eda los cursos en Tokio, me qued\u00e9 sin compromisos, sin responsabilidades y sin planes. Unos d\u00edas despu\u00e9s, comenz\u00f3 la cuarentena.<\/p>\n<p>Me met\u00ed a las redes sociales: mientras que algunos sufr\u00edan por las clases en l\u00ednea, otros pasaban por una condici\u00f3n econ\u00f3mica precaria y otros m\u00e1s se infectaban; mi mayor pena era que mi viaje a Jap\u00f3n se hab\u00eda cancelado. En fin, no voy a negar que s\u00ed lo sufr\u00ed. Con todo y la culpa del que sabe que, de una forma u otra, es privilegiado.<\/p>\n<p>He pasado todos estos d\u00edas en casa, solo saliendo a lo indispensable (pero \u00bfqu\u00e9 es lo indispensable?), como ir al banco en alguna ocasi\u00f3n, o a la psic\u00f3loga (\u00bfir a la psic\u00f3loga tambi\u00e9n es privilegio? \u00bfEs indispensable?). Pero quitando esos \u00fanicos compromisos, me he quedado sin cosas qu\u00e9 hacer, m\u00e1s que las obligaciones autoimpuestas (que no han sido pocas): leer, escribir, hacer ejercicio. \u00a1Ah!: y usar el dinero destinado al viaje para los gastos de la casa.<\/p>\n<p>Al principio la motivaci\u00f3n de todo el tiempo libre -que probablemente no volver\u00e9 a tener nunca- me hizo escribir p\u00e1ginas y p\u00e1ginas de obras de teatro, entrar en todas las convocatorias disponibles y salir seleccionado en alguna. Sub\u00eda y bajaba las escaleras de mi casa corriendo mientras los gatos me observaban extra\u00f1ados, en un intento enfadoso por hacer cardio. Segu\u00ed estudiando japon\u00e9s nom\u00e1s para no perder el h\u00e1bito, aunque el prop\u00f3sito, al menos a corto plazo, ya lo hab\u00eda perdido.<\/p>\n<p>Y luego la motivaci\u00f3n se fue.<\/p>\n<p>Adquir\u00ed un nuevo h\u00e1bito, que, en s\u00ed, ya ven\u00eda desarrollando desde hace algunos meses, pero que no hab\u00eda cobrado fuerza hasta muy entrada la cuarentena: jugar videojuegos.<\/p>\n<p>Creo que no hab\u00eda jugado tantos videojuegos desde hace unos diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>O quiz\u00e1 no deber\u00eda hablar en plural, pues solo juego uno: <em>League of Legends<\/em>.<\/p>\n<p>No entrar\u00e9 en detalles, pero quien ya lo haya jugado sabr\u00e1 lo adictivo que se vuelve. M\u00e1s cuando el tiempo de ocio es demasiado.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como se me han ido horas y horas invertidas en ese juego, muchas de las cuales tuve que tomar de mi horario de sue\u00f1o. En pocos d\u00edas pas\u00e9 de tener un horario normal a dormir a las cinco o incluso seis de la ma\u00f1ana. A las once de la noche comenzaba a jugar, asegur\u00e1ndome que ser\u00eda solo una hora o dos, para terminar asustado escuchando a los p\u00e1jaros trinar en la ventana, anunciando el amanecer.<\/p>\n<p>Y la culpa siempre presente: \u00bfPor qu\u00e9 no aprovecho mejor el tiempo? Jugar es un desperdicio.<\/p>\n<p>Ahora trato de corregir mi horario de sue\u00f1o. El trino de los p\u00e1jaros es el par\u00e1metro.<\/p>\n<p>S\u00e9 que no lo voy a resolver acost\u00e1ndome a las once o diez y cerrando los ojos. As\u00ed que trato de hacerlo restando una hora por d\u00eda. En lugar de acostarme a las cinco, me acuesto a las cuatro, al d\u00eda siguiente a las tres, y as\u00ed consecutivamente.<\/p>\n<p>No siempre lo consigo.<\/p>\n<p>No mido el tiempo que tardo en dormir una vez que me acuesto, pero me doy cuenta de que llevo horas cuando vuelvo a escuchar trinar a los p\u00e1jaros. Entonces s\u00e9 que son las seis o al menos las cinco y que otra vez me despertar\u00e9 muy tarde. Si miro por la ventana una media hora m\u00e1s cuando mucho, puedo ver c\u00f3mo amanece. Pienso: \u201cchale\u201d, y ahora s\u00ed me duermo.<\/p>\n<p>Mi madre, que se levanta muy temprano para comenzar su d\u00eda incluso en cuarentena, se ha dado cuenta de mi falta de sue\u00f1o. Me ha preguntado \u201c\u00bfEst\u00e1s prepar\u00e1ndote para cuando vayas a Jap\u00f3n o qu\u00e9?\u201d, con un tono muy serio, como si de verdad creyera que eso hago, por m\u00e1s sarc\u00e1stica que suene la pregunta.<\/p>\n<p>De vez en cuando me pregunta si lo volver\u00e9 a intentar, si planeo, de nuevo, ir a Tokio a estudiar. Ya veremos, respondo, con muchas ganas de decir que s\u00ed, pero sin querer hacerme ilusiones.<\/p>\n<p>Seguir\u00e9 compitiendo contra los p\u00e1jaros.<\/p>\n<p>Llegar\u00e1 el momento (tiene que llegar) en que los escuche despu\u00e9s de haber dormido, cuando tenga que tomar el cami\u00f3n para ir a la universidad nuevamente, en alg\u00fan futuro indeterminado.<\/p>\n<p>Por ahora solo quiero dormir antes de que canten.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La historia de Jorge Arturo es la de muchos en esta cuarentena: ten\u00eda planes, pero el coronavirus los vino a modificar. Luego hubo algo de entusiasmo en \u201caprovechar\u201d de la mejor manera el encierro, pero m\u00e1s tard\u00f3 en amanecer, que en llegar de nuevo ese hast\u00edo, que todos hemos experimentado ya en carne propia. De una u otra manera, todos somos Jorge Arturo. &nbsp; Jorge Arturo Tovar &nbsp; Ocho meses antes de que la cuarentena comenzara en M\u00e9xico, cuando el coronavirus era una cosa a\u00fan desconocida, yo estaba comenzando a planear mi primer viaje al extranjero: un intercambio acad\u00e9mico a Jap\u00f3n. Una semana antes de partir, la universidad japonesa me escribi\u00f3 para decirme que gracias por participar, se cancela todo. Yo, que hab\u00eda renunciado a mi trabajo un mes antes y que no met\u00ed clases en la universidad, pues se supon\u00eda que tomar\u00eda los cursos en Tokio, me qued\u00e9 sin compromisos, sin responsabilidades y sin planes. Unos d\u00edas despu\u00e9s, comenz\u00f3 la cuarentena. Me met\u00ed a las redes sociales: mientras que algunos sufr\u00edan por las clases en l\u00ednea, otros pasaban por una condici\u00f3n econ\u00f3mica precaria y otros m\u00e1s se infectaban; mi mayor pena era que mi viaje a Jap\u00f3n se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3592,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1171,1172],"tags":[],"class_list":["post-3591","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-covid-19","category-diarios-de-la-cuarentena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3591"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3591\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3593,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3591\/revisions\/3593"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3592"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}