{"id":3598,"date":"2020-06-01T11:10:57","date_gmt":"2020-06-01T16:10:57","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3598"},"modified":"2020-06-01T11:15:57","modified_gmt":"2020-06-01T16:15:57","slug":"el-presente-como-punto-ciego-o-la-ensenanza-de-los-tenis-rotos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3598","title":{"rendered":"El presente como punto ciego o la ense\u00f1anza de los tenis rotos"},"content":{"rendered":"<p><sub><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3599\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VivianaPantoja1.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1200\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VivianaPantoja1.jpg 1200w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VivianaPantoja1-300x300.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VivianaPantoja1-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VivianaPantoja1-290x290.jpg 290w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VivianaPantoja1-768x768.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VivianaPantoja1-640x640.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VivianaPantoja1-50x50.jpg 50w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/>\u00a0<\/sub><\/p>\n<pre>Imagen de Viviana Pantoja.<\/pre>\n<blockquote><p><sub>\u201cMe voy muy lejos a un futuro probable, me abstraigo a una vida paralela o remuevo las cenizas de lo acontecido. El presente es mi mayor enemigo, ese quien, si no existiera el tiempo, mis pensamientos lo agarrar\u00edan entre todos\u201d.<\/sub><\/p><\/blockquote>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<h4><em><sub>NoHilda<\/sub><\/em><\/h4>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>En mi cuarto, unos minutos antes de salir, me vi los tenis: tra\u00eda los rotos; la l\u00f3gica para usar mis zapatos depende de mi econom\u00eda, en este momento no tengo tantos pares, y como mis ingresos no son tan buenos gracias al Covid, no podr\u00e9 comprarme unos nuevos muy pronto, as\u00ed que me qued\u00e9 con los rotos. \u201cParecer\u00e9 pordiosera\u201d, pens\u00e9 al momento de bajar las escaleras. Tengo una teor\u00eda: si las acciones son m\u00e1s r\u00e1pidas que el pensamiento, la influencia de este disminuye, por lo tanto, si act\u00fao m\u00e1s r\u00e1pido de lo que pienso, mis pensamientos irracionales se ver\u00e1n afectados notoriamente. <\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>Mis hijos me esperaban afuera, baj\u00e9 las escaleras de manera que pon\u00eda en riesgo el buen estado de mis huesos y cerr\u00e9 la puerta casi con la estela que dej\u00e9, ya era demasiado tarde para un arrepentimiento; el arrepentimiento siempre llega tarde. No me cambi\u00e9 los tenis y me arriesgu\u00e9 a ser juzgada como la peor vestida de Tonal\u00e1, al fin que en la papeler\u00eda no habr\u00eda polic\u00eda de la moda. Al menos eso cre\u00eda.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>En la calle en que vivimos no hay pavimento, ni en las que est\u00e1n a su alrededor. Ir a la papeler\u00eda es lo m\u00e1s cerca que tenemos de una salida para despejar la mente. Mis hijos se fueron en bici, lo que en ese momento me parec\u00eda buena idea para que hicieran ejercicio e ir m\u00e1s r\u00e1pido. Llevaba mi mochila de siempre: tiene tres compartimentos, dos de ellos con cierre; el otro solo tiene un cuadrado de velcro que ya no pega, ah\u00ed guardo mi celular. Todos llev\u00e1bamos los cubrebocas al cuello, listos para subirlos hasta la nariz en cuanto entr\u00e1ramos \u201ca la civilizaci\u00f3n\u201d. Mis hijos, como siempre, ligeros, aparentemente sin miedos y mis pasos, como \u00faltimamente, m\u00e1s cansados de tanto huir de los pensamientos, quiz\u00e1 por eso se me rompan m\u00e1s f\u00e1cilmente los tenis. <\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>Antes de llegar a nuestro destino de bol\u00edgrafos y marcatextos, hay un parque que imanta a ni\u00f1os, pelotas, frescura y gritos. Cruzamos r\u00e1pido, casi sin ver, para poder disfrutar plenamente de todo aquello cuando vini\u00e9ramos de regreso. Hay que cruzar una avenida y eso, con dos hijos en bicicleta, es como cruzar una jungla: hay que cuidarse de lo que uno provoca y de lo que provoquen los animales; ya no parec\u00eda tan buena idea andar con bicicletas. Detr\u00e1s de m\u00ed hubo un choque: mi espalda y mis pensamientos se impactaron al imaginar las probabilidades de accidentarnos, un aturdimiento me lleg\u00f3 de golpe a la cabeza al enfrentarme a esa imagen de huesos rotos o sangre humectando el pavimento.\u00a0 Un <em>Camaro<\/em> rojo estaba estacionado justo delante de mi reciente aturdimiento, yo iba con la mirada baja y el conductor sali\u00f3 estir\u00e1ndose sin fijarse m\u00e1s que en su comodidad. Roz\u00f3 mi cabello con sus brazos, \u00e9l tra\u00eda sandalias. \u00bfQui\u00e9n lleva sandalias a esta hora?, dijeron aquellos pensamientos que quer\u00edan prohibirme salir con mis tenis rotos. Sandalio, que as\u00ed lo nombrar\u00e9, tambi\u00e9n ten\u00eda un hijo: un ni\u00f1o de aproximadamente tres a\u00f1os con un peluche de Minion mal hecho, que mientras esperaba a su pap\u00e1 se entreten\u00eda viendo una caja de sand\u00edas asoleadas y abrazaba su peluche como extra\u00f1ando a alguien. <\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>Tom\u00e9 a mi hija por el manubrio, esquiv\u00e9 al ni\u00f1o cuidando de no golpearlo y seguimos caminando. \u201cPor favor, use cubrebocas\u201d dice el letrero con caligraf\u00eda perfecta justo a la entrada de la papeler\u00eda, me asegur\u00e9 de traerlo puesto atendiendo a este nuevo tic urbano. La papeler\u00eda ubicada en medio de una serie de locales de comida (el negocio que est\u00e1 a la izquierda es una paleter\u00eda y a la derecha de un restaurante de sushi, ambos solo para llevar) parece resaltar ah\u00ed como un colorido fruto en medio de un \u00e1rbol, su ramo no alimenta al est\u00f3mago, pero s\u00ed a la creatividad. Hay de todo: marcadores <em>Stabilo<\/em>, engrapadoras <em>Mae<\/em>, sobres de pl\u00e1stico con broche, impresiones a bajo precio, lecciones de vida, y por supuesto, todo me lo llev\u00e9. Cuando entr\u00e9, el due\u00f1o atend\u00eda a dos hombres que no s\u00e9 bien decir si ten\u00edan sobrepeso o los m\u00fasculos mal acomodados, ambos usaban gorras que seguramente disimulaban una calvicie prematura y argumentaban que todos los archivos estaban en una <em>usb<\/em> que no se dejaba abrir, as\u00ed que me atendi\u00f3 el hijo de los due\u00f1os: un joven delgado y distra\u00eddo. Para las impresiones hay que mandar los archivos v\u00eda Whatsapp al n\u00famero de la due\u00f1a, yo lo hab\u00eda hecho desde la ma\u00f1ana, as\u00ed que, en teor\u00eda, no tendr\u00eda problemas. Pero muchas de mis teor\u00edas no siempre aciertan y tuve que prestar mi celular al joven para que lo vinculara a la impresora. Mientras, yo estaba como ni\u00f1a en jugueter\u00eda admirando la variedad de tipos de plumas azules, las agendas, las flautas y las lupas de todos los tama\u00f1os; de fondo, la discusi\u00f3n por los documentos en la <em>usb<\/em> segu\u00eda sin cambios. El muchacho me regres\u00f3 mi celular y autom\u00e1ticamente, sin mirar, lo puse en la bolsa frontal de mi mochila. Eran varias impresiones las que hab\u00eda mandado. Hab\u00eda otra empleada que, con galletas en mano, atend\u00eda a las personas que llegaban despu\u00e9s de m\u00ed, se levantaba el cubrebocas para desaparecer una galleta o sacar los labios estirados para tomar agua de horchata, o a riesgo de equivocarme, leche para remojar el bocado.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>Lleg\u00f3 otra se\u00f1ora: quer\u00eda impresiones y al parecer ella hab\u00eda mandado un mensaje antes que yo, as\u00ed que la muchacha decidi\u00f3 no atenderla y el muchacho se hizo cargo. Solo tienen dos impresoras. El joven atendi\u00f3 a la otra se\u00f1ora mientras yo estaba parada, invisible, como un ente que nadie nota; bueno, casi nadie.\u00a0 Los musculosos de gorra se cambiaron de impresora y en ese momento ya estaban a mi izquierda, la se\u00f1ora de las impresiones tempranas a la derecha, cerca de las agendas, las lupas y las flautas; el calor estaba por todos lados.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>Unos sudorosos minutos despu\u00e9s la se\u00f1ora pag\u00f3 y se fue. Lleg\u00f3 un hombre buscando lupas. \u201cClaro, est\u00e1n ah\u00ed arriba\u201d, contestaron mis pensamientos al mismo tiempo que la empleada con la boca llena de galletas. \u201cDame una mediana\u201d dijo el hombre, ignorando la discusi\u00f3n de los musculosos. La chica le cobr\u00f3 17 pesos y sent\u00ed un jal\u00f3n en mi mochila. Volte\u00e9 inmediatamente y el hombre tra\u00eda mi celular en la mano. \u201cPerd\u00f3n, pens\u00e9 que era el m\u00edo\u201d y se meti\u00f3 la mano a su bolsa del pantal\u00f3n queriendo explicar su fallida maniobra. A veces corro de mis pensamientos y, claro, ellos tardan en alcanzarme. En ese momento solo funcionaron mis ojos: hombre, manos, celular fuera de mi mochila. Mi boca sab\u00eda que ten\u00eda que decir algo y dijo lo m\u00e1s inapropiado en ese momento: \u201cEst\u00e1 bien, gracias\u201d. Hombre, manos, cubreboca, lupa, sandalias. \u201c\u00bfAlgo m\u00e1s?\u201d, me dijo el hijo de los due\u00f1os y yo le ped\u00ed que me mostrara las engrapadoras. \u00a1Era Sandalio!, por fin me alcanzaron mis pensamientos. Volte\u00e9 hacia atr\u00e1s: al parecer \u00e9l s\u00ed me hab\u00eda notado y sin necesidad de su lupa hab\u00eda visto con detalle mis pertenencias. Revis\u00e9 con detenimiento los ojos y los cubrebocas de todos los presentes que esperaban ser atendidos, pero ninguno era Sandalio, sus veloces pies hab\u00edan volado sobre la ligera goma de sus chanclas. \u201c\u00bfCon grapas o sin grapas?\u201d, me presion\u00f3 el joven tambi\u00e9n acalorado tras su cubrebocas. <\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>No s\u00e9 reaccionar sin violencia. O hac\u00eda un esc\u00e1ndalo ah\u00ed dentro o mejor ped\u00eda una engrapadora con grapas. \u201cLa de 65 pesos y el paquete de grapas\u201d. Guard\u00e9 mi celular en otro compartimiento y cambi\u00e9 mi mochila a mi lado izquierdo. Al parecer la <em>usb<\/em> era equivocada y uno de los musculosos hab\u00eda ido por otra. Solo quedaba uno de ellos, el que se hizo hacia atr\u00e1s y con su cintur\u00f3n jalone\u00f3 \u2014por segunda vez\u2014 mi mochila. Inmediatamente la tom\u00e9 entre las manos y \u00e9l, por el movimiento provocado, me revis\u00f3 de arriba a abajo como si no fu\u00e9ramos igual de altos. <\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014Perd\u00f3n es que el hombre que estaba a un lado me quiso robar el celular y ya estoy asustada\u2014 dijo mi boca, de nuevo, queriendo protagonizar.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014\u00bfQui\u00e9n? \u00bfEl que estaba aqu\u00ed? \u00bfNo es ese? \u2014, pregunt\u00f3 levantando las cejas hacia un lado, pero sin mover la cabeza. Me di cuenta de que \u00e9l no llevaba cubrebocas; entend\u00ed perfectamente sus gestos sin necesidad de mirarlo fijamente.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014No, ya se fue. Tra\u00eda sandalias\u2014 En esos momentos de verdad deseaba ser muda, seguramente en cualquier segundo dir\u00eda otra tonter\u00eda.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014\u00a1Eh! \u00a1Juancho!: un 399 ahorita con la se\u00f1ora. \u00bfNo est\u00e1 ah\u00ed afuera? \u2014, se volvi\u00f3 hacia m\u00ed en tono de reclamo.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014No, ya me asom\u00e9. Ya se fue.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014Nos hubiera dicho y ahorita lo agarr\u00e1bamos, aunque no le hubiera quitado su celular, pero para que no vaya a robar a m\u00e1s gente. \u00a1Juancho!, Voc\u00e9alo a la 722 para que est\u00e9n alertas por esta zona. \u00bfC\u00f3mo era?<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014Tra\u00eda un cubrebocas azul cielo, como el m\u00edo&#8230; y playera a rayas.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014Ahorita avisamos, los ratas andan nom\u00e1s viendo. Pero nos hubiera dicho y aqu\u00ed entre todos lo agarramos.<\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014Es que me qued\u00e9 en shock\u2014 dijo r\u00e1pidamente mi boca, aunque quer\u00eda decir que el hombre se llev\u00f3 una lupa mediana y que afuera lo esperaba su hijo, que yo ven\u00eda huyendo de mis pensamientos, que esa avenida es muy peligrosa, que hac\u00eda mucho calor, que yo hab\u00eda llegado primero antes que la otra se\u00f1ora, que extra\u00f1o ir por los lugares conocidos de mi antigua casa, que ya quer\u00eda llegar al parque, que mis hijos tambi\u00e9n me estaban esperando afuera porque no dejan entrar a m\u00e1s de una persona y que me sent\u00eda culpable por todo lo que hab\u00eda pasado y lo que podr\u00eda pasar hasta ese momento. <\/sub><\/p>\n<p><sub>\u2014As\u00ed pasa, pero es mejor decir las cosas para actuar r\u00e1pido y agarrarlo en flagrancia.<\/sub><\/p>\n<p><sub>Aj\u00e1. S\u00ed. Buen serm\u00f3n del polic\u00eda obeso sin cubrebocas, pens\u00e9. <\/sub><\/p>\n<p><sub>\u00a0<\/sub><\/p>\n<p><sub>Aunque no hay muchos \u00e1rboles en el parque, su ausencia se equilibra con arbustos y plantas. Un vecino agujere\u00f3 una botella de pl\u00e1stico de <em>Sidral Aga<\/em>, le conect\u00f3 una manguera y usa aquello de aspersor para regar el pasto. Gracias a eso el verde predomina tambi\u00e9n por lo bajo. Dos ni\u00f1as se columpiaban mientras sus carcajadas se mezclaban con los chirridos de las cadenas oxidadas, una madre con ropa de gimnasio pateaba de forma horrible el bal\u00f3n hacia su hijo peque\u00f1o, un se\u00f1or se agachaba como en c\u00e1mara lenta para soltarle la correa a su schnauzer, que parec\u00eda igual de viejo que \u00e9l. \u201cEs que, ma, me hubieras dicho\u201d, dijo mi hijo frustrado ante la mirada de impresi\u00f3n de mi hija. El viento parec\u00eda llevarse su enojo \u2014\u201cTraes la navaja en la mochila y de nada te sirve si no reaccionas\u201d \u2014 y luego devolverlo. Yo sonre\u00eda delante de \u00e9l para no llorar. \u201cAdem\u00e1s ten\u00edas a los polic\u00edas a un lado\u201d, dijo viendo a los columpios. Yo me sob\u00e9 el cuello e hice unas bromas para aparentar fortaleza hasta que nos lleg\u00f3 la brisa del aspersor de Sidral y se nos refrescaron los \u00e1nimos. Mis hijos tomaron sus bicicletas y dijeron que ir\u00edan a dar una vuelta, creyendo ingenuamente que yo no sab\u00eda que ir\u00edan en busca de quien trajera sandalias. Saltaron a la vista, como las hebras del pasto, mil formas para haber reaccionado en ese pasado tan cercano, pero en el presente, algo parece ocultarlas. Sentada ah\u00ed como una flor, con toda mi vulnerabilidad expuesta, pens\u00e9 en los puntos ciegos y que quiz\u00e1 el m\u00edo sea el presente, la flagrancia. Nunca s\u00e9 qu\u00e9 hacer en el presente. Me voy muy lejos a un futuro probable, me abstraigo a una vida paralela o remuevo las cenizas de lo acontecido. El presente es mi mayor enemigo, ese quien, si no existiera el tiempo, mis pensamientos lo agarrar\u00edan entre todos.<\/sub><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sub>A mi lado hab\u00eda una corona de cristo, esa planta que, de casa en casa, en nuestro antiguo rumbo, sol\u00edamos contar de camino a la papeler\u00eda grande. Record\u00e9 brevemente esos d\u00edas, pero asoci\u00e9 con m\u00e1s fuerza su simbolismo. Me lleg\u00f3 a la mente la imagen de Jes\u00fas crucificado, que sin saber por qui\u00e9n estaba rodeado, ten\u00eda a sus costados dos ladrones: uno bueno y uno malo. Me re\u00ed internamente, creo. Mir\u00e9 hacia mis pies observando el hoyo de mis tenis, no quer\u00eda seguir pensando en eso, pues s\u00e9 que sobrepensar en lo que puede pasar es precisamente lo que me llev\u00f3 a huir de mis pensamientos, y luego, a abrumarme por todo lo que dej\u00e9 acumulado. Saqu\u00e9 del sobre de pl\u00e1stico mis hojas impresas y me puse a leer. A esas alturas del d\u00eda, de la pandemia o de mi vida, seguir pensando agrandar\u00eda el punto ciego del presente, tan grande como el hoyo de mis tenis.<\/sub><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Imagen de Viviana Pantoja. \u201cMe voy muy lejos a un futuro probable, me abstraigo a una vida paralela o remuevo las cenizas de lo acontecido. 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Tengo una teor\u00eda: si las acciones son m\u00e1s r\u00e1pidas que el pensamiento, la influencia de este disminuye, por lo tanto, si act\u00fao m\u00e1s r\u00e1pido de lo que pienso, mis pensamientos irracionales se ver\u00e1n afectados notoriamente. \u00a0 Mis hijos me esperaban afuera, baj\u00e9 las escaleras de manera que pon\u00eda en riesgo el buen estado de mis huesos y cerr\u00e9 la puerta casi con la estela que dej\u00e9, ya era demasiado tarde para un arrepentimiento; el arrepentimiento siempre llega tarde. 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