{"id":3617,"date":"2020-06-12T00:48:01","date_gmt":"2020-06-12T05:48:01","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3617"},"modified":"2024-10-01T21:48:44","modified_gmt":"2024-10-02T02:48:44","slug":"voces-y-vida-en-el-tianguis-de-ciudad-granja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3617","title":{"rendered":"Voces y vida en el tianguis de Ciudad Granja"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3618\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Tianguis-1160x700-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1160\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Tianguis-1160x700-1.jpg 1160w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Tianguis-1160x700-1-300x181.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Tianguis-1160x700-1-1024x618.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Tianguis-1160x700-1-768x463.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Tianguis-1160x700-1-640x386.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 1160px) 100vw, 1160px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Son ya m\u00e1s de treinta a\u00f1os los que tiene el tianguis de Ciudad Granja de surtir a toda la zona, cada semana. La autora, que ha atestiguado al menos los \u00faltimos quince a\u00f1os, nos narra uno de sus cotidianos recorridos; hoy, en tiempos de pandemia las cosas no han cambiado mucho.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Marcela S\u00e1nchez Orth (MaSO)<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son 53 pasos desde la puerta de mi casa para encontrarme en sus entra\u00f1as. Su presencia inicia a las cinco de la ma\u00f1ana, con el toque desentonado de fierros que caen y gritos de hombres que piden. Despu\u00e9s viene la m\u00fasica: desde cumbia hasta corridos (en ocasiones hay marimba o banda), acompa\u00f1ada de los llamados a participar, a visitar: \u201cp\u00e1sele, p\u00e1sele\u2026 es fresco, del d\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Por las trocas estacionada frente a la casa reconozco si lleg\u00f3 el muchacho de los quesos, el de la fruta, la bisuter\u00eda o el que vende al mayoreo los jabones, que hoy no vino. La calle Circunvalaci\u00f3n poniente, ente Fresnos y Para\u00edso, ha tenido la visita de este tianguis ya por 30 a\u00f1os, de los cuales yo he estado en los \u00faltimos 15.<\/p>\n<p>Un d\u00eda con poco tiempo voy y vengo en 35 minutos, pero mis prisas no cambian su sabor: \u201c\u00bfMe pesa? Bueno a m\u00ed no, porque estoy peleada con la b\u00e1scula\u201d, comenta una clienta; \u201cel Uber, el Uber ya llego su Uber\u201d, grita entre la gente un muchacho de tez morena, delgado como el hambre y facciones ancestrales, que vende su servicio de cargador.<\/p>\n<p>Salgo de casa bien armada: t\u00f3per para el queso, bolsas ecol\u00f3gicas para verdura y fruta, bolsas de asas para cargar y una lista que nunca cumplo en su totalidad, porque siempre se me cuela alg\u00fan gusto o un color que conquista mi mirada.<\/p>\n<p>\u201cBuenos d\u00edas, se\u00f1ora Marce\u201d, me saluda Vero con familiaridad en un puesto de las frutas y una que otra verdura. C\u00f3mo han estado ahora las terapias Vero, le pregunto, ya que nunca falta la an\u00e9cdota divertida de otras clientas o la queja de sus hijos. \u201cMal, ya ve, con esto que pasa no las dejan salir\u201d, Re\u00edmos.<\/p>\n<p>\u201cBuenos d\u00edas, Tom\u00e1s\u201d, saludo en el puesto de verduras a quien desde el a\u00f1o pasado invit\u00e9 a iniciar un negocio de venta de bolsas ecol\u00f3gicas para verduras y frutas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo ha estado Se\u00f1ora?, me pregunta mientras atiende a alguien.<\/p>\n<p>\u2014Bien, aqu\u00ed sin novedad.<\/p>\n<p>\u2014Ya no me han pedido bolsas.<\/p>\n<p>\u2014No te preocupes Tom\u00e1s, yo te dije que era un negocio de oportunidad.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa no va a hacer tapabocas?<\/p>\n<p>\u2014No, esos son mucho trabajo y hay que darlos muy baratos.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, adem\u00e1s ya todo mundo hace.<\/p>\n<p>\u2014Con lo de las bolsas sigo, si se te ofrece, ya las vi en Chedraui: una bolsa a cincuenta pesos.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed se\u00f1ora, usted las estaba dando baratas.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, pues ya le voy a subir.<\/p>\n<p>\u201cCu\u00e1ntos quesos este d\u00eda, \u00bfle sumo la cajeta y la crema?\u201d, me bromea Daniel al verme, y junto est\u00e1 su primo, que se nota a leguas que va al gimnasio. Hoy vengo por poquito, le digo, y surto mi pedido.<\/p>\n<p>S\u00ed es com\u00fan que aqu\u00ed el ojo me gane: tiene en su mesa ricos picones, pan de nata, bolitas de nuez, chorizo verde, cajeta \u2013como la hac\u00eda mi mam\u00e1\u2013 y sopecitos. Junto est\u00e1n las charolas del pan, virote, bola dulce, bolillo, pero hoy no llevo, s\u00f3lo saludo al del puesto.<\/p>\n<p>Estos son los puestos que siempre visito en la esquina de Para\u00edso, si llevo prisa no regreso a casa recorriendo el pasillo del tianguis, sino que me salgo y cruzo a la otra banqueta para llegar sin distracciones. Pero hoy doy un segundo recorrido en sentido contrario a lo habitual.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se escuchan estallidos de choque de hielos y r\u00edos de agua \u201ctejuina\u201d, con golpes de metal en el recipiente de nieve. \u201c\u00bfQu\u00e9 le sirvo joven? \u00bfUsted cu\u00e1ntos? \u00bfCon todo o sencillo?\u201d A un lado el machete da un silbido, golpe firme seguido de otro para poder dar paso al l\u00edquido transparente y la carne suave de un coraz\u00f3n abierto.<\/p>\n<p>El paso de las personas ha dejado ya su huella, los puestos ya muestran sus fondos azules o de madera en las mesas, los productos ya escasean y las voces no han callado, la invitaci\u00f3n contin\u00faa: \u201cpase, lleve\u201d y un atrevido dice \u201cc\u00f3mpreme\u201d; algunos toldos me peinan el fleco o hacen que d\u00e9 reverencias al pasar, vencidos por las horas o por el sol que no ha dejado de brillar.<\/p>\n<p>Luz y sombra se entrelazan en este camino y un peque\u00f1\u00edn se topa conmigo, con sus ojos grandes y su boli fl\u00e1cido sigue distra\u00eddo a su mami. Me detengo, pregunto por un tapabocas de plata que regala luces al transe\u00fante. \u201cTreinta pesos, vea sin compromiso\u201d, hay camuflados, multicolores, de tigres y con sonrisas; la variedad es gloriosa.<\/p>\n<p>Termino mi recorrido donde empec\u00e9 y caigo en la tentaci\u00f3n: \u201cuna cajeta, por favor\u201d. Al regresar por la banqueta veo a una se\u00f1ora: sombrero con cinta rosada, carrito de lona color azul, pantal\u00f3n pesquero y blusa blanca ligera, sumergirse entre los coches estacionados para desaparecer y entrar en el pasillo de voces y vida que yo voy dejando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Son ya m\u00e1s de treinta a\u00f1os los que tiene el tianguis de Ciudad Granja de surtir a toda la zona, cada semana. 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