{"id":3652,"date":"2020-07-01T09:44:59","date_gmt":"2020-07-01T14:44:59","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3652"},"modified":"2024-10-01T21:34:41","modified_gmt":"2024-10-02T02:34:41","slug":"pronunciar-tu-nombre-en-el-volcan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3652","title":{"rendered":"Pronunciar tu nombre en el volc\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3653\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/volcan1.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/volcan1.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/volcan1-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/volcan1-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/volcan1-640x480.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Esta cr\u00f3nica rescata un recuerdo, un episodio en la vida de la abuela del autor, sucedida el siglo pasado en las faldas del Volc\u00e1n de Colima y re\u00fane -aparte del episodio concreto que relata- muchos elementos que le vuelven entra\u00f1able. Es todo un viaje, v\u00edvido, real, m\u00e1gico.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h4><em>Efra\u00edn Amador<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luc\u00eda, mi abuela, ten\u00eda escasos cinco a\u00f1os la primera vez que camin\u00f3 hasta las faldas del volc\u00e1n de Colima. Dec\u00eda que debi\u00f3 ocurrir hacia el mes de octubre, porque el \u00e1rbol de array\u00e1n que estaba en el patio de su casa ya comenzaba a tener frutos maduros. Recordaba que era de madrugada y a\u00fan ten\u00eda los ojos abiertos, casi no hab\u00eda dormido pensando c\u00f3mo ser\u00eda el volc\u00e1n, cuando su mam\u00e1 se acerc\u00f3 hasta el petate que compart\u00eda con el resto de sus hermanas y le dijo con una voz casi imperceptible que era hora de levantarse, le ayud\u00f3 a vestirse y le hizo una trenza. Estaba a punto de salir, cuando su madre le puso una especie de abrigo que ella misma le hab\u00eda confeccionado, con la tela rescatada de los pa\u00f1os retirados que serv\u00edan de tapiz en los muros de la hacienda. Al salir hacia el patio sinti\u00f3 un viento fresco sobre la cara, vio a su hermana Br\u00edgida sobre el metate moliendo el nixtamal, se reincorpor\u00f3 para lavarse las manos en el nejayote, mientras le ordenaba que buscara el canasto grande, el que hab\u00edan comprado en el mercado de Tonila. Cuando nadie la ve\u00eda, se despoj\u00f3 de los zapatos de tela, as\u00ed evitar\u00eda que se maltrataran y los llevar\u00eda limpios a la doctrina, los escondi\u00f3 detr\u00e1s del tronco que estaba acostado a un lado de la puerta de entrada de su casa, que usaban como banca para reunirse todas las tardes a contar historias de aparecidos, hasta que llegaba la noche.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recorrieron las seis calles que formaban el pueblo para iniciar el camino hasta el volc\u00e1n, el motivo de la larga caminata que a buen paso les llevar\u00eda m\u00e1s de cuatro horas se deb\u00eda a Catalina, tu abuela, que les hab\u00eda pedido que fueran hasta all\u00e1 para recolectar salvia para hacer sus medicinas.<\/p>\n<p>Tu abuela sab\u00eda curar con plantas, con masajes y con rezos, conoc\u00eda del uso del caldo de armadillo, comprend\u00eda los efectos de una flor de toloache bajo la almohada, pod\u00eda rezar la oraci\u00f3n para curar a los ni\u00f1os grandes que se orinaban en la cama, sab\u00eda muchas cosas, hab\u00eda ayudado casi a todo el pueblo con sus medicinas, menos a la mujer que viv\u00eda debajo del puente, a ella nunca la pudo aliviar: la tristeza la enferm\u00f3. Dicen que reci\u00e9n casada la mujer del puente fue con su marido a Tecom\u00e1n, estaban tan contentos en la playa que permanecieron hasta la noche, ella se sali\u00f3 porque empez\u00f3 a tener fr\u00edo, contemplaba la destreza de su esposo para nadar con la corriente que formaban las olas, de pronto vio algo similar a una s\u00e1bana blanca envolvi\u00e9ndolo para llevarlo mar adentro, nunca encontraron su cuerpo. Ella estuvo extraviada por semanas, hasta que la encontraron vagando por la laguna de Carrizalillos y la llevaron de nuevo a San Marcos, la abuela la sob\u00f3, le daba infusiones con distintas hierbas, pero la mujer nunca pudo recobrar la cordura, porque no es f\u00e1cil curar el dolor de coraz\u00f3n, te confes\u00f3 un d\u00eda la abuela.<\/p>\n<p>Sentiste las diminutas gotas de roc\u00edo helado como si fueran ahuates incrust\u00e1ndose en tus pies, por eso decidiste dejar de caminar entre la hierba, optaste por la tierra en forma de surco a mitad del camino, que se acumulaba al paso de las carretas. Cuando escucharon el sonido lejano de las campanas dando la primera llamada a misa de las seis, el sendero se convirti\u00f3 en la l\u00ednea que part\u00eda en dos un ca\u00f1averal, de inmediato te imaginaste transitando un camino con una valla infinita formada por campamochas gigantes que hac\u00edan reverencias a su paso; el sembrad\u00edo de ca\u00f1as terminaba justo en el inicio de la pendiente, desde all\u00ed San Marcos te pareci\u00f3 como las casitas que pon\u00edan en el nacimiento.<\/p>\n<p>Hacia el oriente aparec\u00eda como desdibujada una casa m\u00e1s grande pero perdida en la nada, la se\u00f1alaste con tu dedo. Tu hermana te explic\u00f3 que era la estaci\u00f3n del tren que estaba en Villegas, a tus cinco a\u00f1os no hab\u00edas visto aun el tren, pero sab\u00edas que estaba cerca porque a veces escuchabas el sonido de su silbato a la mitad de la noche, sonaba apesadumbrado, como el aullido de los coyotes. Con los a\u00f1os te enterar\u00edas de que tu abuelo se qued\u00f3 a vivir en el pueblo despu\u00e9s de haber trabajado en la instalaci\u00f3n de las v\u00edas que hicieron posible que el tren llegara a Tuxpan y luego hasta Manzanillo. All\u00e1 en la estaci\u00f3n de Villegas, en el a\u00f1o de 1908, tu abuelo vio pasar en una locomotora a Porfirio D\u00edaz cuando inaugur\u00f3 la ruta ferroviaria Guadalajara-Manzanillo.<\/p>\n<p>Detuviste la marcha por unos instantes para observar el chacuaco que ahora era solo un diminuto cigarro que alguien hab\u00eda arrojado al piso, siempre dec\u00edas que cuando crecieras te gustar\u00eda trabajar all\u00ed, para comerte un costal de piloncillo. Te reprendi\u00f3 tu hermana aduciendo que cuanto m\u00e1s tardaras en caminar m\u00e1s tendr\u00edan que soportar las horas fuertes del sol. Reanudaron el camino, sin embargo, todas las observaciones que hac\u00edas de los lugares por donde iban pasando te permitieron conocer tan bien el camino que, dos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando estall\u00f3 la guerra cristera y el pueblo era asolado por federales y cristeros, varias veces guiaste a tus hermanos menores hasta las barrancas del volc\u00e1n para mantenerse a salvo.<\/p>\n<p>Llegaron hasta las faldas del volc\u00e1n, Br\u00edgida mir\u00f3 hacia el sol y dijo que ya iban a ser las diez; bebieron agua de un arroyo y del canasto que hab\u00eda cargado tu hermana, sac\u00f3 unos tacos envueltos en una servilleta de tela que a\u00fan estaban tibios, comieron de prisa, para cumplir el encargo de la abuela: llenar el canasto con salvia. Nunca hab\u00edas visto \u00e1rboles tan altos, a pesar de la nitidez de la luz solar, la gran cantidad de pinos que en lo alto entreveraban sus ramas imped\u00eda ver el cielo. Escuchaste una gran cantidad de silbidos entrecortados, corriste tras de tu hermana, la tomaste de nuevo de la mano, ella te tranquiliz\u00f3 explic\u00e1ndote que de seguro se trataba de una bandada de pericos. Br\u00edgida te condujo hasta el borde de una ca\u00f1ada que parec\u00eda estar alfombrada por florescencias amarillas. Te pidi\u00f3 cortar las ramitas que tuvieran flor y que las fueras acomodando en un ramo para tenerlo en casa; tal vez te encarg\u00f3 esa tarea para mantenerte ocupada all\u00ed donde la barranca aun no era tan pronunciada, mientras ella descend\u00eda para buscar la salvia. La vegetaci\u00f3n ocult\u00f3 por completo a tu hermana, pero escuchabas su voz que te comentaba que las plantas que estabas cortando se llamaban \u00e1rnica y serv\u00edan para curar heridas. Cuando ya hab\u00edas logrado recolectar un gran ramo te fuiste a sentar bajo un \u00e1rbol de tronco muy grueso, segu\u00edas escuchando la voz de tu hermana a la que ya no le pon\u00edas atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con una vara dibujaste en la tierra el contorno de las enormes ra\u00edces expuestas, luego notaste que la vara se hund\u00eda al pasar por un punto, te acercaste para descubrir un hueco debajo de una de las ra\u00edces, te pareci\u00f3 similar a las madrigueras de los cacomixtles, hurgaste primero con la vara y al introducir las manos descubriste un objeto: era un peque\u00f1o chiquihuite que conten\u00eda algo que no pudiste identificar, pero que luego se\u00f1alaste como peque\u00f1os panes, galletas suaves o frutas ins\u00edpidas, comiste una sin identificar su sabor, no te gust\u00f3 su consistencia. Enseguida te recostaste y de inmediato comenzaste a escuchar el sonido de una m\u00fasica estruendosa, acompa\u00f1ada de una infinidad de murmullos que parec\u00edan brotar de la tierra; te incorporaste para ver el origen de la misteriosa melod\u00eda, de inmediato una gran multitud de ni\u00f1os diminutos aparecieron entre los arbustos hasta rodearte, cuando estuvieron cerca de ti notaste que ten\u00edan la cara arrugada y que cada uno portaba un instrumento musical, cubr\u00edan su peque\u00f1o cuerpo con una prenda de diversos colores parecida a los gabanes, giraban a tu alrededor y luego desaparec\u00edan, para despu\u00e9s mostrarse en puntos dispersos a la vez que dialogaba entre ellos utilizando otro idioma.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00f3 tu hermana con el canasto repleto de ramitas de salvia te encontr\u00f3 girando alrededor del \u00e1rbol, tuvo necesidad de jalarte para que emprendieran el regreso. En el trayecto no mencionaste ninguna palabra y con frecuencia deten\u00edas tus pasos para llevar la mirada hacia el volc\u00e1n.<\/p>\n<p>Al llegar a tu casa vomitaste, no quisiste comer ni tomar agua, sin responder a ninguno de los cuestionamientos de tu madre ca\u00edste en un profundo sue\u00f1o.<\/p>\n<p>La siguiente ma\u00f1ana, cuando la abuela acudi\u00f3 para recoger la salvia, tu mam\u00e1 le cont\u00f3 que estabas enferma, hasta ese momento pudiste articular palabras para contarles que hab\u00edas jugado con muchos ni\u00f1os all\u00e1 en el volc\u00e1n, la abuela explic\u00f3 que no eran ni\u00f1os, sino los duendes del volc\u00e1n.<\/p>\n<p>\u201cPienso que a esta ni\u00f1a ya le robaron el alma\u201d, dijo la abuela mientras guardaba algunas cosas en su morral, te pintaron de negro la cara con el holl\u00edn del fog\u00f3n para que los duendes a tu regreso no te reconocieran, de inmediato emprendieron de nuevo un viaje hasta el pie del \u00e1rbol donde hab\u00edas encontrado el chiquig\u00fcite; cuando llegaron hasta all\u00e1, tu abuela grito: \u201c\u00a1Luc\u00eda, regresa!, \u00a1Luc\u00eda, regresa!, \u00a1Luc\u00eda, regresa!\u201d.<\/p>\n<p>Cada vez que gritaba tu nombre azotaba el suelo con una vara de membrillo, despu\u00e9s te pidi\u00f3 que les dejaras unas gorditas de horno en el mismo lugar donde hab\u00edas encontrado el chiquihuite; por \u00faltimo, pas\u00f3 por todo tu cuerpo una rama de Santa Mar\u00eda que luego tiraron donde el camino formaba una cruz con la vereda que llevaba hacia la barranca de San Antonio.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, cuando te comiste sola un plato repleto de arrayanes con chile y sal, supieron que estabas curada: ya hab\u00edas recuperado tu alma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Esta cr\u00f3nica rescata un recuerdo, un episodio en la vida de la abuela del autor, sucedida el siglo pasado en las faldas del Volc\u00e1n de Colima y re\u00fane -aparte del episodio concreto que relata- muchos elementos que le vuelven entra\u00f1able. 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