{"id":3689,"date":"2020-07-22T09:54:43","date_gmt":"2020-07-22T14:54:43","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3689"},"modified":"2020-07-22T09:54:43","modified_gmt":"2020-07-22T14:54:43","slug":"un-sombrero-para-el-estadio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3689","title":{"rendered":"Un sombrero para el estadio"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3691\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Estadio3.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"860\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Estadio3.jpg 720w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Estadio3-251x300.jpg 251w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Estadio3-640x764.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>El autor de la siguiente cr\u00f3nica, rememorando algunos momentos entra\u00f1ables de su ni\u00f1ez, nos recuerda la \u00e9poca en que acompa\u00f1aba a su pap\u00e1 al estadio Jalisco, cuando a\u00fan en su primera etapa no contaba ni con techo ni con la parte alta. Memorables tambi\u00e9n esos domingos que las Chivas jugaban ah\u00ed a medio d\u00eda y terminado el partido hab\u00eda que seguir la fiesta.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Miguel Mariscal<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entramos al estadio Jalisco y mi padre Alfredo me pidi\u00f3 que gritara: \u201carriba el Che Guevara\u201d. En lugar de pedirme una porra para su equipo favorito, prefiri\u00f3 que lanzara una consigna ignorada en ese entonces por m\u00ed. Sus razones habr\u00e1 tenido: tal vez su ideolog\u00eda pol\u00edtica un tanto de izquierda, aunada a la solidaridad de los sucesos pol\u00edticos recientes (dos o tres a\u00f1os atr\u00e1s), como la muerte de Ernesto Guevara en la sierra de Bolivia, la guerrilla en Guerrero de Genaro V\u00e1zquez Rojas y Lucio Caba\u00f1as, o la matanza de los estudiantes en Tlatelolco. En fin, afloraban en esos momentos dos pasiones, las dos de choque. Todo lo percibo como un recuerdo vago.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que si recuerdo con claridad fue aquella ocasi\u00f3n que, en medio de un acalorado partido, tal vez de las Chivas (casi siempre jugaban en domingo) \u00a0el sol estaba con todo, a tal grado que mi padre me hizo un gab\u00e1n con hojas de peri\u00f3dico \u2014aquellos de tipo s\u00e1banas\u2014 para protegerme los brazos. Con seguridad la afici\u00f3n en el estadio \u2014sin techo\u2014 sufr\u00eda tambi\u00e9n las mismas inclemencias que yo. Al t\u00e9rmino del partido, mi padre siempre se esperaba a que el coloso se desalojara, mientras su hijo juntaba el mayor n\u00famero de vasos desechables (de cart\u00f3n y no de pl\u00e1stico) del suelo, para la construcci\u00f3n de sus castillos imaginarios. Al salir lo hicimos entre andamios, arena, cal y cemento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El partido de futbol era el pre\u00e1mbulo para seguir la fiesta. Despu\u00e9s del estadio hab\u00eda que pernoctar en las cantinas que Alfredo (ya con amigos o parientes) se encontraba de paso rumbo a la casa, hasta caer en el obligado <em>Organito<\/em>, cantina tradicional rumbo al parque Morelos, donde m\u00e1s de alguna vez quer\u00eda dejarnos ah\u00ed de ayudantes a mi hermano y a m\u00ed por no tener para pagar la cuenta. Era una broma porque al final pagaba la cuenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El futbol siempre estuvo presente en casa. Nos lo inculcaron desde ni\u00f1os: ya llev\u00e1ndonos al estadio o vi\u00e9ndolo por televisi\u00f3n, o meti\u00e9ndonos en alg\u00fan equipo infantil. Alfredo nos regal\u00f3 un bal\u00f3n a mi hermano y a m\u00ed, uno para cada uno, de aquellos balones de cuero que ten\u00edan <em>blader,<\/em> o sea: c\u00e1mara. Despu\u00e9s un uniforme completo de nuestro equipo favorito. La simpat\u00eda por un equipo u otro era la variable que lo hac\u00eda m\u00e1s interesante.<\/p>\n<p>Lo practic\u00e1bamos como todo ni\u00f1o inicia en el futbol: en la calle. Jugando con los amigos donde al final terminabas peleado con ellos; despu\u00e9s en equipos barriales, si te iba bien en canchas de tierra y piedra, si no, en dunas como del Sahara, o humedales como la Florida. Si eras bueno te aconsejaban calarte en alg\u00fan club, de lo contrario segu\u00edas de llanero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace tiempo un amigo me dec\u00eda \u2013y creo que tiene algo de raz\u00f3n\u2013 el ejercicio es bueno, el deporte es malo. Malo en el sentido de que cuando se formaliza o profesionaliza, entran un sinf\u00edn de factores de riesgo: desde las lesiones como producto de la exigencia y competitividad, hasta por intereses de terceros como entrenadores, directivos o mercenarios; digamos, el corporativismo del deporte. El caso del futbol no es la excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juan Villoro \u2013aficionado de coraz\u00f3n\u2013 dice: \u201cel futbol es un deporte muy singular ya que establece un contacto con la tribu del comienzo, con lo que fuimos al principio, con la horda encandilada por el fuego, las caras pintadas, los s\u00edmbolos m\u00e1gicos. Y al mismo tiempo con nuestra propia infancia. (\u2026) donde tenemos mucho de ni\u00f1os cuando creemos en los h\u00e9roes, cuando pensamos que nuestro equipo es el mejor de todos, cuando nos ilusionamos contra toda esperanza\u201d. En efecto, una madurez digamos infantil que nos lleva a la diversi\u00f3n y al conocimiento como grupo en una \u00e9poca determinada del hombre. Todos los hombres en todas las \u00e9pocas llevaron en sus entra\u00f1as el juego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A petici\u00f3n de los directivos deportivos y a beneficio de la afici\u00f3n tapat\u00eda, se inaugur\u00f3 el estadio Jalisco en 1960. Fue una clara respuesta al incremento de la afici\u00f3n de las Chivas, el Atlas y el club Oro, era ya insuficiente el \u201cMart\u00ednez Sandoval\u201d, primer estadio de la ciudad, en honor a una familia de joyeros que lo sufrag\u00f3, ubicado en la colonia Oblatos, al oriente de la ciudad. Por ello la decisi\u00f3n del nuevo campo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl 8 de octubre de 1964, durante una asamblea de la FIFA en Tokio, M\u00e9xico gan\u00f3 la sede para el Mundial de 1970\u201d. Guadalajara fue parte de la sede de los partidos internacionales para dicha justa. Aunque el estadio Jalisco era un edifico nuevo, era insuficiente para recibir a los equipos del grupo tres de la competencia mundialista. Ante las exigencias de la Federaci\u00f3n Internacional de futbol de contar con infraestructura de primer mundo, al estadio ten\u00edan que hacerle sus respectivas remodelaciones, algunas de ellas era ponerle una segunda planta y su techumbre. Y as\u00ed fue.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Supe despu\u00e9s que el mundial de M\u00e9xico 70 fue el primero que se trasmiti\u00f3 en vivo por televisi\u00f3n, dejando en segundo lugar la transmisi\u00f3n radiof\u00f3nica; el primero en tener tarjetas de amonestaciones y sustituciones; y el primero que deton\u00f3 las marcas comerciales como <em>Adidas<\/em>. Adem\u00e1s de la consagraci\u00f3n de Brasil como potencia futbolera, con Pel\u00e9 a la cabeza, misma selecci\u00f3n que fue acogida por el Jalisco y su afici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed que, mientras un ni\u00f1o jugaba al final del partido en las tribunas con los vasos desechables a construir castillos imaginarios, los alba\u00f1iles constru\u00edan la planta alta del estadio Jalisco con su sombrero\u2026 y la Selecci\u00f3n Mexicana y sus directivos tambi\u00e9n constru\u00edan sus castillos imaginarios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El autor de la siguiente cr\u00f3nica, rememorando algunos momentos entra\u00f1ables de su ni\u00f1ez, nos recuerda la \u00e9poca en que acompa\u00f1aba a su pap\u00e1 al estadio Jalisco, cuando a\u00fan en su primera etapa no contaba ni con techo ni con la parte alta. 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