{"id":3698,"date":"2020-07-27T20:12:10","date_gmt":"2020-07-28T01:12:10","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3698"},"modified":"2020-07-27T20:12:10","modified_gmt":"2020-07-28T01:12:10","slug":"calzada-del-estigma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3698","title":{"rendered":"Calzada del estigma"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3700\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/calzada2.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"774\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/calzada2.png 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/calzada2-300x227.png 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/calzada2-768x581.png 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/calzada2-640x484.png 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/>\u00a0<\/strong><\/p>\n<blockquote><p><strong>\u00a0<\/strong>No obstante las diferencias clasistas que absurdamente dividen la ciudad, los tapat\u00edos tenemos puntos de convergencia en los que nos unimos para formar una sola metr\u00f3poli: mientras lo m\u00e1s com\u00fan es que los del oriente vayan al Estadio Jalisco y al Omnilife, o en menor medida a la Feria Internacional del Libro en diciembre, los de la Calzada para arriba vienen a nuestros barrios a comprar talavera en Tonal\u00e1, o a mentarle su madre a r\u00e9feris y luchadores en la Arena Coliseo.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Tasto\u00e1n Castorena<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Guadalajara hacia el este. Sitio infame y a veces hasta desconocido para los de la Calzada pa\u2019rriba. Terru\u00f1o y patria de los que nacimos como nace el sol: en el oriente. La mayor parte de mi vida se ha repartido entre los barrios de Talpita, San Marcos y Circunvalaci\u00f3n Belisario, es decir, de la Calzada pa\u2019ll\u00e1, ese ecuador tapat\u00edo, absurdo e imaginario, que divide a la ciudad en dos, teniendo que de la Calzada pa\u2019c\u00e1 vive la \u201cgente bien\u201d, y de la Calzada pa\u2019ll\u00e1, vivimos los de barrio, la gente del populacho.<\/p>\n<p>En Talpita pas\u00e9 la primera parte de mi vida, ese barrio bravo de calles y banquetas anchas cuyos casinos de nombre hom\u00f3nimo (el \u201cTalpita\u201d y \u201cRosales\u201d), fueron sede de los salvajes toquines de los grupos de rock tapat\u00edo como \u201cLa Solemnidad\u201d y \u201cToncho Pilatos\u201d.<\/p>\n<p>Me acostumbr\u00e9 a ver durante todas las tardes de la temporada seca, las enormes tolvaneras que levantaban los jugadores de la cancha de f\u00fatbol de la unidad deportiva Talpita, que se encontraba en contra esquina de mi hogar. Esperaba adem\u00e1s con ansias los d\u00edas mi\u00e9rcoles y jueves en los que afuera de la casa, mi hermano, mi madre y yo, esper\u00e1bamos la ruta 156 Centro-Santa Cecilia, que nos trasladar\u00eda al coraz\u00f3n de la ciudad para tomar nuestras primeras clases de viol\u00edn en la casa-museo L\u00f3pez Portillo.<\/p>\n<p>Talpita se encuentra rodeada por los barrios comerciales de San Onofre, San Juan Bosco y Santa Cecilia. De este lado de la ciudad, a diferencia de la Calzada pa\u2019c\u00e1, la gente no iba a comprar sus v\u00edveres y enseres de la vida cotidiana a los centros ni plazas comerciales. En este hemisferio no hab\u00eda Centro Magno, ni Gran Plaza, ni Plaza Galer\u00edas. Ac\u00e1 me toc\u00f3 vivir todav\u00eda una buena \u00e9poca para los mercados de Talpita, el Mercado Hundido y los tianguis de las calles 70 y 74; todo esto antes de que la naci\u00f3n de los Wal-Mart y la Mam\u00e1 Lucha atacaran, afectando severamente a los comercios locales. Quiz\u00e1 lo m\u00e1s moderno que exist\u00eda en la zona era el Gigante y los multicinemas que se encontraban en lo que hoy es la Gran Terraza Oblatos.<\/p>\n<p>Mi hermano y yo crecimos viendo en la televisi\u00f3n local el bloque infantil del Canal 7 o C7, cuya programaci\u00f3n se sincronizaba con el Once Ni\u00f1os del Polit\u00e9cnico Nacional: Bizbirije, Mona la Vampira, El Conejito Callado, Los Cuentos de la Calle Broca (nuestros predilectos), y en sus postrimer\u00edas, el fabuloso 31 Minutos. Luego comenzaba la programaci\u00f3n estatal, con el fant\u00e1stico documental \u201cCaminando con Dinosaurios\u201d, y despu\u00e9s otro programa cuyo nombre olvid\u00e9 pero que ense\u00f1aba a los ni\u00f1os la historia y geograf\u00eda de Jalisco; en mi mente s\u00f3lo queda la m\u00fasica del intro de dicha transmisi\u00f3n, que era una guitarrita al comp\u00e1s de \u201cObla-di-Obla-d\u00e1\u201d de The Beatles.<\/p>\n<p>A pesar de ser de la Calzada pa\u2019ll\u00e1, nuestros padres de vez en cuando nos llevaban los fines de semana al Parque Metropolitano, al poniente de la ciudad, o al bosque de Los Colomos, ya en Zapopan. No por ello dej\u00e1bamos de frecuentar atracciones dentro de nuestras fronteras, como los aviones militares del Cuartel Colorado, el Museo del Globo en la 5 de Febrero (copia en miniatura del Museo del Papalote en la CDMX), o la Barranca de Huentit\u00e1n, esa maravillosa formaci\u00f3n natural que es lo \u00fanico que impide que la ciudad crezca hacia el norte.<\/p>\n<p>Mis estudios del mismo modo fueron de este laredo: Jard\u00edn de ni\u00f1os en la colonia San Marcos; la secundaria en la 12 Mixta \u201cM\u00e9xico 2000\u201d, a espaldas de la Cl\u00ednica 110 del IMSS. S\u00f3lo la educaci\u00f3n primaria la curs\u00e9 en los l\u00edmites de mi jurisdicci\u00f3n, estando primero en la escuela Luis P\u00e9rez Verd\u00eda (que en su interior ten\u00eda canarios, tortugas y ponis), y luego en la Urbana 182 Tom\u00e1s Escobedo, en la colonia Monumental. Finalmente, hice el bachillerato en la escuela que en la d\u00e9cada de los 70\u2019s y 80\u2019s fuera uno de los semilleros de la rebeld\u00eda tapat\u00eda de \u201cLos Vikingos\u201d: la preparatoria n\u00famero 2 (\u201cprepa Dios\u201d, pa\u2019 los cuates.)<\/p>\n<p>Comenc\u00e9 a salir con mayor frecuencia de mi demarcaci\u00f3n oriental para trasladarme a territorios m\u00e1s c\u00e9ntricos y de mayor alcurnia, ya alcanzada mi mayor\u00eda de edad. El CUCSH, donde curs\u00e9 la carrera de derecho, as\u00ed como todas las dependencias gubernamentales y judiciales, se encuentran del otro lado de la Calzada: el Ayuntamiento, la Ciudad Judicial, el SAT, el Tribunal de lo Administrativo\u2026 De este lado -ir\u00f3nicamente- s\u00f3lo tenemos Puente Grande, el complejo penitenciario m\u00e1s grande del occidente del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Del mismo modo, uno comienza a cruzar al lado aburguesado de la ciudad no s\u00f3lo por motivos acad\u00e9micos o laborales, sino con fines de entretenimiento y diversi\u00f3n. Cada vez se vuelven m\u00e1s frecuentes las visitas a los modernos restaurantes de Chapultepec, los caf\u00e9s de L\u00f3pez Cotilla y uno que otro bar del centro. Igualmente (y me duele aceptarlo), mi circunscripci\u00f3n citadina no ofrece mucho en el \u00e1mbito intelectual o cultural. La mayor parte de las librer\u00edas, bibliotecas y centros culturales se encuentran en el oeste de Guadalajara. Ac\u00e1 s\u00f3lo tenemos escuelas de m\u00fasica del ayuntamiento que cierran cada tres a\u00f1os con el cambio de administraci\u00f3n municipal y una que otra biblioteca p\u00fablica, que en el mejor de los casos cuenta con libros editados por la Comisi\u00f3n Nacional de Libros de Texto Gratuito o aquellos que anta\u00f1o formaban parte de la colecci\u00f3n de \u201cLos Libros del Rinc\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Pero no todo son tolvaneras de f\u00fatbol, grupos de rock ochenteros y calles cerradas cada ocho d\u00edas con motivo de fiestas infantiles o el bautizo de alguna bendici\u00f3n. De este lado tambi\u00e9n tenemos barrios tan antiguos como el de Analco, con su gallarda efigie del valiente Tenamaxtle; el Centro M\u00e9dico Nacional de Occidente al que acuden personas de diversos estados y ciudades a buscar soluci\u00f3n a sus malestares f\u00edsicos, e igualmente tenemos los tianguis m\u00e1s grandes y reconocidos de la ciudad. Lo digo con conocimiento de causa: aunque los tianguis de Santa Tere o el de las antig\u00fcedades de Avenida M\u00e9xico son importantes, ninguno es tan grande ni tan variado como el Baratillo los domingos, o el de los viernes en la calle 66.<\/p>\n<p>Durante tres a\u00f1os trabaj\u00e9 con mi abuelo vendiendo art\u00edculos para mascotas en el conocido Jard\u00edn de los Perros del \u201cBara\u201d, y tambi\u00e9n en el tianguis de los mi\u00e9rcoles en el Mercado Alcalde. Las diferencias eran abismales: mientras en el Alcalde la mayor\u00eda de nuestras clientas eran ancianas del barrio del Santuario que compraban canarios y periquitos australianos, en el Baratillo (y ante la alarmante y sorpresiva presencia de personal de la SEMARNAT) hab\u00eda comerciantes que escond\u00edan debajo de nuestra tarima cajas con animales ex\u00f3ticos como cocodrilos, serpientes y chimpanc\u00e9s. A pesar de que la jornada laboral en el Bara era de catorce horas, a\u00fan le tengo gran aprecio a este centro comercial urbano (el m\u00e1s antiguo de la ciudad: data de la \u00e9poca de la colonia, ubic\u00e1ndose hist\u00f3ricamente en diversos lugares, pero que desde los a\u00f1os treinta del siglo pasado se encuentra en el sitio hoy conocido por todos), donde presuntamente ya no se venden animales, pero a\u00fan se puede encontrar desde un jab\u00f3n Zote hasta la refacci\u00f3n descontinuada del carro m\u00e1s antiguo que uno se pueda imaginar.<\/p>\n<p>No obstante las diferencias clasistas que absurdamente dividen la ciudad (inclusive un profesor en la carrera nos sugiri\u00f3 despectivamente a los alumnos, que como futuros abogados ten\u00edamos que tirarle a vivir no de la Calzada Independencia para arriba, sino de Am\u00e9ricas hacia el poniente), los tapat\u00edos tenemos puntos de convergencia en los que nos unimos para formar una sola metr\u00f3poli: mientras lo m\u00e1s com\u00fan es que los del oriente vayan al Estadio Jalisco y al Omnilife, o en menor medida a la Feria Internacional del Libro en diciembre, los de la Calzada para arriba vienen a nuestros barrios a comprar talavera en Tonal\u00e1, o a mentarle su madre a r\u00e9feris y luchadores en la Arena Coliseo (donde al interior la divisi\u00f3n social nuevamente se hace notar entre la concurrencia: los pudientes del <em>ring-side<\/em> y los proletarios del grader\u00edo o gallinero, pero que al salir todos seguimos siendo tan amigos como siempre).<\/p>\n<p>Finalmente, y conforme uno crece, adquiere consciencia de la grandeza de la ciudad. No por nada es la segunda metr\u00f3poli del pa\u00eds. Uno va siendo testigo de la construcci\u00f3n y modernizaci\u00f3n de la ciudad: la eterna obra del tren ligero, el carril exclusivo del macrob\u00fas, el futuro perib\u00fas, Plaza Andares, los enormes edificios de departamentos (car\u00edsimos, por cierto\u2026)<\/p>\n<p>Aunque a veces uno siente nostalgia por lugares que nunca conoci\u00f3 pero que los padres nos platican: habr\u00eda sido genial transitar en veh\u00edculo por la calle Morelos, desde el Hospicio Caba\u00f1as hasta su culminaci\u00f3n en La Minerva, o entrar a los grandes cines como aquel que mi pap\u00e1 dice que por su ambientaci\u00f3n e iluminaci\u00f3n parec\u00eda un peque\u00f1o pueblito: el Alameda, ubicado en las confluencias de la calle Obreg\u00f3n y la multi aludida Calzada Independencia. O quiz\u00e1s aquellas limpias y pulcras avenidas con sus pabellones floreados que dieron origen a aquel mote de \u201cCiudad de las Rosas.\u201d<\/p>\n<p>Igualmente con la madurez y la investigaci\u00f3n minuciosa, uno va siendo consciente de la destrucci\u00f3n de la que ha sido v\u00edctima la metr\u00f3poli: donde antes estaba el atrio de la Catedral (ahora en peligro por la tripa de transporte colectivo que en alg\u00fan momento pasar\u00e1 por un costado de su cimiento), hoy se encuentra avenida Alcalde; sobre lo que fue el virreinal Templo de la Soledad y una oficina de correos, se edific\u00f3 un palacio municipal y una rotonda de personas ilustres (donde no todas son tan ilustres); donde existi\u00f3 un r\u00edo en el que lavaban sus ropas los guadalajarenses, hoy se encuentra una avenida hedionda que divide imaginariamente a la sociedad de Guadalajara, aquella ciudad que tras tres fallidos intentos, finalmente se logr\u00f3 fundar en lo que alguna vez fue el Valle de Atemajac.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0No obstante las diferencias clasistas que absurdamente dividen la ciudad, los tapat\u00edos tenemos puntos de convergencia en los que nos unimos para formar una sola metr\u00f3poli: mientras lo m\u00e1s com\u00fan es que los del oriente vayan al Estadio Jalisco y al Omnilife, o en menor medida a la Feria Internacional del Libro en diciembre, los de la Calzada para arriba vienen a nuestros barrios a comprar talavera en Tonal\u00e1, o a mentarle su madre a r\u00e9feris y luchadores en la Arena Coliseo. &nbsp; Tasto\u00e1n Castorena &nbsp; Guadalajara hacia el este. 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