{"id":3773,"date":"2020-09-25T13:26:36","date_gmt":"2020-09-25T18:26:36","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3773"},"modified":"2020-09-25T13:26:36","modified_gmt":"2020-09-25T18:26:36","slug":"cronica-de-una-muerte-anunciada-habra-que-pagar-derechos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3773","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de una muerte anunciada (habr\u00e1 que pagar derechos)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3774\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/chris-ainsworth-0jAM2cR_7b4-unsplash-1.jpg\" alt=\"\" width=\"2400\" height=\"1603\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/chris-ainsworth-0jAM2cR_7b4-unsplash-1.jpg 2400w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/chris-ainsworth-0jAM2cR_7b4-unsplash-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/chris-ainsworth-0jAM2cR_7b4-unsplash-1-1024x684.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/chris-ainsworth-0jAM2cR_7b4-unsplash-1-768x513.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/chris-ainsworth-0jAM2cR_7b4-unsplash-1-1536x1026.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/chris-ainsworth-0jAM2cR_7b4-unsplash-1-2048x1368.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/chris-ainsworth-0jAM2cR_7b4-unsplash-1-640x427.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 2400px) 100vw, 2400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Ser m\u00e9dico es quiz\u00e1 una de las tareas m\u00e1s demandantes, pero, adem\u00e1s, una que conlleva una serie de emociones -de la tristeza a la alegr\u00eda- intensas y desbordantes. La autora de la presente historia nos cuenta un d\u00eda de su vida y nos deja asomar un poco a ese mundo; adem\u00e1s de indignarse por insensateces como la desaparici\u00f3n del Seguro Popular y otras cosas.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Mar\u00eda Teresa Mireles<\/h4>\n<p>Foto de <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@guitarist321?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Chris Ainsworth<\/a> en <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/t\/people?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash<\/a>.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Hoy sent\u00ed muchas ganas de llorar. Fue un d\u00eda de esos que drenan toda tu energ\u00eda. Un d\u00eda que me succion\u00f3 el alma al punto de quedar tan desgastada como despu\u00e9s de lactar gemelos prematuros \u2014cosa que aguant\u00e9 solamente cinco meses y alternando con leche de f\u00f3rmula. \u00a0Un d\u00eda de esos, en los que el cielo se nubla y la boca te sabr\u00eda a sal por las l\u00e1grimas derramadas, de no ser por el maldito cubrebocas N95, que se las trag\u00f3 \u2014antes de que mi mano pulcra por el alcohol en gel pudiera sortear el pl\u00e1stico de mi careta\u2014 y que no me dej\u00f3 ni aspirar mi perfume favorito, cuyo aroma, inconscientemente, me ayuda a pasar un mal trago; me dej\u00f3 a cambio el olor a pasta de dientes y bacterias bucales en constante reproducci\u00f3n de mi propio aliento, mezclado con el del polipropileno electrost\u00e1tico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando mi esposo me vio llegar, a las nueve de la noche, y le cont\u00e9 brevemente lo que hab\u00eda sucedido, me concedi\u00f3 el quedarme sola en casa mientras \u00e9l se iba con los ni\u00f1os a cenar a la cochera de sus pap\u00e1s, una cena \u201cjuntos\u201d pero de lejos, con cubrebocas y una l\u00ednea divisoria marcada con sillas de metal, para que los gemelos no sobrepasen la sana distancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me cambi\u00e9 de ropa, prend\u00ed el aire acondicionado y el televisor, ped\u00ed cena a domicilio y me puse a acariciar a mi cada vez m\u00e1s canoso basset hound, que ocupa siempre el lugar de mi marido en la cama cuando \u00e9l no est\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi lunes pintaba para ser uno m\u00e1s de los de esta pandemia, en la que el trabajo ha amainado y me promet\u00eda salir de casa tan solo por un par de horas a atender dos pacientes, una de ellas, esposa de un buen amigo, a quien el resultado de la biopsia de la \u201cbolita\u201d en su seno nos sorprendi\u00f3 a todos. Esper\u00e1bamos el reporte de un tumor benigno y fue grande mi sorpresa al platicar con la pat\u00f3loga y enterarme que se trataba de un c\u00e1ncer extremadamente raro. Me prepar\u00e9 durante todo el fin de semana para esta consulta, que, sin duda, ser\u00eda dif\u00edcil. A pesar de mis 12 a\u00f1os de preparaci\u00f3n acad\u00e9mica, los nueve a\u00f1os en el ejercicio de mi pr\u00e1ctica profesional de alta especialidad y las ya incontables veces en que he dado una mala noticia, no es lo mismo decirle que tiene c\u00e1ncer a un desconocido, que, a un amigo, menos a un colega, mucho menos cuando se trata de un caso tan poco habitual y para el cual tuve que revisar la escasa literatura m\u00e9dica reciente y comentar el asunto con varios m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 al consultorio #3 del piso 14 del Hospital Zambrano Hellion, despu\u00e9s de presionar cuatro veces distintos botones del ascensor con el codo derecho cubierto por mi bata blanca \u2014cuya blancura nunca ser\u00e1 tan relucinete como la de los comerciales de detergente por m\u00e1s que la talle\u2014, hacer varios rodeos protocolarios que intentan dar sentido de amplitud a los reducidos espacios en que la gente aguarda para ser transportada de un lugar a otro dentro de un nosocomio, pasar por un filtro de toma de temperatura con term\u00f3metro infrarrojo \u2014que ojal\u00e1 hiciera desaparecer algunas sinapsis tan recorridas por mis neuronas\u2014, de alcoholizarme las manos al menos en cinco ocasiones en el trayecto, salir del elevador, atravesar el recinto a cuya izquierda se lee en letras met\u00e1licas con acabado mate: \u201cCentro de C\u00e1ncer de Mama\u201d y que quedan frente a la sala de espera que semeja el <em>lobby<\/em> de un hotel; saludar a las cinco recepcionistas con la mano derecha y una voz que se empe\u00f1a en no perder sonoridad, a pesar de tanto artilugio cubriendo mi rostro, el suyo y de las m\u00faltiples pantallas de acr\u00edlico que las separan de las pacientes en su espacio de trabajo; pasar a trav\u00e9s de una puerta de cristal con picaporte de metal \u2014que solo se puede abrir despu\u00e9s de pasar tu gafete electr\u00f3nico sobre un rect\u00e1ngulo negro a su derecha\u2014 y recorrer otro pasillo minimalista color crema que separa el \u00e1rea de distribuci\u00f3n, de los consultorios m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antes de cualquier otra cosa, tom\u00e9 una toalla clorada del recipiente colocado en la extensi\u00f3n lateral izquierda de mi blanco escritorio y realic\u00e9 la rutina de limpieza de superficies que me ha dictado mi TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) y que se ha convertido en una tarea mec\u00e1nica los \u00faltimos seis meses, para sentirme menos amenazada. Me sent\u00e9 en la silla giratoria ergon\u00f3mica de malla gris, ajust\u00e9 la altura y me dispuse a preparar los expedientes electr\u00f3nicos de las pacientes a recibir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La consulta de Gaby sucedi\u00f3 como lo hab\u00eda planeado. Por el hecho de ser m\u00e9dicos, ella y su esposo conoc\u00edan de antemano el resultado, as\u00ed que al momento de darles la noticia no les sorprendi\u00f3 tanto, aunque las l\u00e1grimas no dejaron de correrles por el rostro, las palabras hicieron pausas prolongadas mientras se intentaban ordenar los pensamientos, y los ojos inyectados y los p\u00e1rpados hinchados dejaban ver que la tristeza llevaba al menos un par de horas embarg\u00e1ndolos. Tuve que mantener la compostura, sin dejar de mostrar empat\u00eda y comprensi\u00f3n. Platicamos del diagn\u00f3stico y les expliqu\u00e9 los pasos a seguir, mir\u00e1ndolos a los ojos; les dediqu\u00e9 con paciencia los diez minutos que requirieron para aclarar dudas y al final los abrac\u00e9 a ambos, uno a la vez, sin importarme el jodido COVID. 32 a\u00f1os de edad y un diagn\u00f3stico de c\u00e1ncer son una combinaci\u00f3n que me es imposible no abrazar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que no me esperaba era la sucesi\u00f3n de acontecimientos durante la consulta de la segunda paciente en mi agenda. En el evento de mi calendario telef\u00f3nico se mostraba la siguiente informaci\u00f3n: Mayra, 34 a\u00f1os, consulta de primera vez, antecedente de c\u00e1ncer de mama derecha, tratada en 2017 a trav\u00e9s del programa de la Fundaci\u00f3n TecSalud en convenio con el apartado de Gastos Catastr\u00f3ficos del recientemente extinto Seguro Popular \u2014en donde atend\u00ed al menos 100 pacientes en los \u00faltimos cuatro a\u00f1os\u2014, motivo de consulta: vigilancia, revisi\u00f3n semestral rutinaria que dura cinco a\u00f1os, en donde nos aseguramos que no hay una recurrencia de la enfermedad. Imagin\u00e9 que la consulta durar\u00eda 20 minutos y terminar\u00eda con tonos de voz tranquilizadores y aliviados, mucho gusto en conocerte, te veo en seis meses para tu siguiente revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mayra y su esposo entraron y se sentaron, mientras yo me pon\u00eda de pie y les daba la bienvenida con amables ademanes. Pregunt\u00e9 su motivo de consulta, que, aunque ya lo ten\u00eda registrado en mi agenda, eso me permite romper el hielo con una escucha activa que les da a mis pacientes la certeza de que no soy un robot extractor de informaci\u00f3n esencial \u2014las dejo explayarse, cosa que por lo general dura menos de cinco minutos. Comenc\u00e9 el mon\u00f3tono interrogatorio orientado de mi especialidad y no me gustaron dos cosas: 1). En el caso del c\u00e1ncer de Mayra de 2017 se logr\u00f3 identificar que el origen fue una mutaci\u00f3n gen\u00e9tica de BRCA1, es decir, un c\u00e1ncer hereditario y, 2). Al llegar al apartado de los s\u00edntomas, Mayra me explic\u00f3 que en su mama izquierda sent\u00eda \u201ccomo que algo brincaba\u201d, al momento de palparse, expresi\u00f3n utilizada por muchas pacientes y que en la mayor\u00eda de los casos acaba siendo algo sin importancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El \u00fanico c\u00e1ncer de mama que se puede prevenir es el que va a suceder debido a una mutaci\u00f3n gen\u00e9tica, identificada en la paciente, antes de que el c\u00e1ncer suceda. Y ah\u00ed estaba Mayra, con un riesgo muy elevado de tener un segundo c\u00e1ncer de mama en el seno contralateral, una mutaci\u00f3n identificada, ninguna acci\u00f3n preventiva y \u201calgo que le brincaba\u201d en su seno izquierdo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Revis\u00e9 a Mayra. Lo que le brincaba era una masa de 5.5 cm. La mand\u00e9 a hacerse una mamograf\u00eda y un ultrasonido en ese momento y regres\u00f3 con un espantoso BIRADS 5: alta sospecha de c\u00e1ncer, se recomienda biopsia, arriba del 95% de probabilidades de tener otro c\u00e1ncer, ahora en la mama izquierda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hace falta decir que la biopsia sali\u00f3 positiva. Mayra tendr\u00e1 que pasar nuevamente por un esquema completo de quimioterapia, una doble mastectom\u00eda \u00a1sin reconstrucci\u00f3n!, con resecci\u00f3n de ganglios axilares, 25 sesiones de radioterapia, la p\u00e9rdida de su cabello, la incertidumbre de una vida futura en la cual a\u00f1ora ver crecer a su hija de 9 a\u00f1os, quien antes de llegar a la consulta le suplic\u00f3 que no volviera a pasar por los tratamientos; el tangible, universal y polifac\u00e9tico miedo a la muerte, la culpa por no haberse podido quitar el otro seno antes por motivos econ\u00f3micos y el ahora agregado asunto de d\u00f3nde, c\u00f3mo, con qui\u00e9n y con qu\u00e9 dinero tratarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al darle el resultado unos d\u00edas despu\u00e9s, su voz se quebr\u00f3 y comenz\u00f3 a llorar, se retir\u00f3 el cubrebocas no sin antes pedirme permiso de hacerlo. \u00bfC\u00f3mo neg\u00e1rselo? El llanto se hizo m\u00e1s pronunciado, no despu\u00e9s de platicar de todos los tratamientos por los que tendr\u00eda que pasar nuevamente, sino en el momento de preguntarle si ten\u00eda IMSS o alg\u00fan seguro de gastos m\u00e9dicos mayores y responderme con una negativa. \u201cEsto es a lo que le ten\u00eda m\u00e1s miedo doctora, \u00bfd\u00f3nde me voy a tratar?\u201d, me dijo en un tono de voz que denotaba desconsuelo, mientras se sorb\u00eda la nariz y se la limpiaba con un pa\u00f1uelo desechable a punto de deshacerse por tanta humedad contenida, con una mano que sostuve entre las m\u00edas, sin importarme el jodido COVID. 34 a\u00f1os, c\u00e1ncer de mama por segunda ocasi\u00f3n, ausencia de un seguro de gastos m\u00e9dicos, extinta la atenci\u00f3n gratuita en el mejor programa que ha existido para tratar c\u00e1ncer de mama en todo el norte de M\u00e9xico y falta del recurso econ\u00f3mico para pagarla de su bolso, son una combinaci\u00f3n que me es imposible no tocar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le digo a Mayra? \u00bfQue va a estar bien, como me pidi\u00f3 que lo hiciera, cuando ese c\u00e1ncer que era prevenible est\u00e1 ahora en una etapa 3 y es agresivo? \u00bfCuando el pron\u00f3stico es sombr\u00edo? \u00bfC\u00f3mo le miento vi\u00e9ndola a los ojos y tom\u00e1ndole su mano h\u00fameda por las l\u00e1grimas y los mocos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Por qu\u00e9 chingados nadie paga una cirug\u00eda reductora de riesgo en este pa\u00eds con la excusa de que es una mama sana! Pues s\u00ed, \u00a1es una mama sana en ese puto momento, pero despu\u00e9s no! \u00a1Despu\u00e9s significa enfermedad! \u00a1Despu\u00e9s significa muerte! Despu\u00e9s significa, bajita la mano, 200 mil o 400 mil pesos en tratamientos, si es un c\u00e1ncer como el de Mayra, millones de pesos si es de otro tipo, millones que alguien va a tener que pagar. Por eso el apartado de Seguro Popular que cubr\u00eda estos tratamientos se llamaba \u201cGastos Catastr\u00f3ficos\u201d. \u00bfEn qu\u00e9 jodida cabeza cabe desaparecer el Seguro Popular de un d\u00eda para otro?. Ya ni para qu\u00e9 hablar de por qu\u00e9 solo los seguros de gastos m\u00e9dicos mayores pagan una reconstrucci\u00f3n mamaria en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfFracasamos como m\u00e9dicos?, \u00bfcomo instituci\u00f3n?, \u00bfcomo sociedad?, \u00bfcomo gobierno?, \u00bfcomo pa\u00eds? \u00bfQue no se supone que la salud es un derecho? \u00bfQue el enfoque preventivo es el estandarte?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfFracasamos? \u00bfO podemos hacer m\u00e1s? \u00bf\u201cSana\u201d distancia? \u00bfQu\u00e9 le digo a Mayra? Le dije una frase que en mis nueve a\u00f1os de pr\u00e1ctica como especialista en c\u00e1ncer de mama nunca me habr\u00eda imaginado decirle a una de mis pacientes: \u201cconsigue IMSS\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Ser m\u00e9dico es quiz\u00e1 una de las tareas m\u00e1s demandantes, pero, adem\u00e1s, una que conlleva una serie de emociones -de la tristeza a la alegr\u00eda- intensas y desbordantes. La autora de la presente historia nos cuenta un d\u00eda de su vida y nos deja asomar un poco a ese mundo; adem\u00e1s de indignarse por insensateces como la desaparici\u00f3n del Seguro Popular y otras cosas. &nbsp; Mar\u00eda Teresa Mireles Foto de Chris Ainsworth en Unsplash. \u00a0 Hoy sent\u00ed muchas ganas de llorar. Fue un d\u00eda de esos que drenan toda tu energ\u00eda. Un d\u00eda que me succion\u00f3 el alma al punto de quedar tan desgastada como despu\u00e9s de lactar gemelos prematuros \u2014cosa que aguant\u00e9 solamente cinco meses y alternando con leche de f\u00f3rmula. \u00a0Un d\u00eda de esos, en los que el cielo se nubla y la boca te sabr\u00eda a sal por las l\u00e1grimas derramadas, de no ser por el maldito cubrebocas N95, que se las trag\u00f3 \u2014antes de que mi mano pulcra por el alcohol en gel pudiera sortear el pl\u00e1stico de mi careta\u2014 y que no me dej\u00f3 ni aspirar mi perfume favorito, cuyo aroma, inconscientemente, me ayuda a pasar un mal trago; me dej\u00f3 a cambio el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3774,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-3773","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-las-cronicas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3773","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3773"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3773\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3775,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3773\/revisions\/3775"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3774"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3773"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3773"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3773"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}