{"id":3820,"date":"2020-11-20T09:49:08","date_gmt":"2020-11-20T15:49:08","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3820"},"modified":"2020-11-20T09:49:08","modified_gmt":"2020-11-20T15:49:08","slug":"mitologia-tonalteca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3820","title":{"rendered":"Mitolog\u00eda tonalteca"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3821\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/daniel-van-den-berg-WVt8IBA-beE-unsplash-2.jpg\" alt=\"\" width=\"2400\" height=\"1600\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/daniel-van-den-berg-WVt8IBA-beE-unsplash-2.jpg 2400w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/daniel-van-den-berg-WVt8IBA-beE-unsplash-2-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/daniel-van-den-berg-WVt8IBA-beE-unsplash-2-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/daniel-van-den-berg-WVt8IBA-beE-unsplash-2-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/daniel-van-den-berg-WVt8IBA-beE-unsplash-2-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/daniel-van-den-berg-WVt8IBA-beE-unsplash-2-2048x1365.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/daniel-van-den-berg-WVt8IBA-beE-unsplash-2-640x427.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 2400px) 100vw, 2400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Hay algo que puede llegar a pesar m\u00e1s que el sol en el cenit, m\u00e1s que la propia vejez extrema, incluso m\u00e1s que la pobreza: las palabras. La autora de esta cr\u00f3nica construye im\u00e1genes demoledoras, utilizando las palabras precisas y cuenta un episodio cotidiano, volvi\u00e9ndolo casi m\u00e1gico. Oscuramente m\u00e1gico.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>NoHilda<\/strong><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<pre>Foto de <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@danielvandenberg?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Daniel van den Berg<\/a> v\u00eda <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/collections\/3411535\/hobo?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash<\/a>.<\/pre>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hacia el mediod\u00eda \u00e9l llega sin falta. Los caminos de tierra que se abren entre los matorrales secos de los bald\u00edos parecen ser sombras proyectadas de sus pronunciadas arrugas, s\u00edntomas de un tiempo imparable. \u00c9l es como las desagracias: nunca vienen solas. Lo acompa\u00f1a una adolescente de unos catorce a\u00f1os, quien le sirve de bast\u00f3n para apoyarse en el mundo. Ella parece ajena a todo, hasta a ella misma. Enmudecida, se ve las u\u00f1as como buscando una pregunta, m\u00e1s que una respuesta.<\/p>\n<p>Del hombro de \u00e9l cuelgan unos treinta cintos, serpientes de cuero domesticadas por su terco esp\u00edritu. En su mano izquierda reposa una cajita amarilla de mazapanes, que, siempre llena, satisfar\u00eda los antojos m\u00e1s infantiles de quien accediera a su inquisitoria pregunta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfFajos, mazapanes, jefita? \u2014 dice con un tono atemporal y sus palabras parecen amontonarse en el aire, desliz\u00e1ndose por la nada hasta llegar a los o\u00eddos de todos los presentes.<\/p>\n<p>\u2014Cinco por diez.<\/p>\n<p>Su cuerpo envolver\u00e1 entre sus m\u00fasculos unos setenta a\u00f1os. Recorre las calles de un barrio en las periferias de Tonal\u00e1, donde los atardeceres parecen cocerse como barro reci\u00e9n moldeado. Busca libertad, busca perd\u00f3n, busca el fin de una guerra de la que no se sabe su inicio. Va y viene todos los d\u00edas como ese sol que nunca se cansa de salir, que no se toma ni un d\u00eda de descanso.<\/p>\n<p>La rutina elige personas para encarnarse, para gru\u00f1ir a trav\u00e9s de ellas; a \u00e9l lo encontr\u00f3 f\u00e1cilmente.\u00a0\u00c9l es una de esas personas a las que se le recuerda con la emoci\u00f3n que surge al levantar una taza vac\u00eda que se pensaba llena, con el destanteo que hace temblar al cuerpo cuando pensamos que subiremos un escal\u00f3n y no hay nada, con la ansiedad que da cuando nos mueven las cosas del lugar donde las dejamos. El lugar com\u00fan que es m\u00e1s inc\u00f3modo que com\u00fan.<\/p>\n<p>\u2014No, gracias. Hoy no.<\/p>\n<p>Y como si esas palabras fueran de fuego, de pronto le cambia la cara. De sus poros comienza a brotar un enojo pesado, perceptible solo por el alma. Se le bajan las cejas, se le acent\u00faan las arrugas, se le deshace la cara. Tintinean los cinturones como anunciando una tormenta.<\/p>\n<p>\u2014Bueno. Gracias, jefita.<\/p>\n<p>Y ahora, los sonidos no se amontonan en el aire. Sus siete s\u00edlabas bajan a reptar por el suelo para acompa\u00f1ar sus pasos casi terribles. Un algo es recargado junto con su mano en el hombro de la adolescente quien, por un momento, sale de su abismo para plantar sus huellas m\u00e1s definidas por el peso recargado. Es momento de ella, el bast\u00f3n inm\u00f3vil que permite el avance. Ha encontrado una respuesta sin hallar la pregunta.<\/p>\n<p>Se van, dejando incontables malestares y una culpa que atraviesa toda bondad como una flecha helada. Los mazapanes pesan toneladas y ninguno de los que est\u00e1n ah\u00ed aligeran el suplicio. No existieron los h\u00e9roes. Todos temimos serlo. Preferimos helarnos con la culpa.<\/p>\n<p>Se agotan los tintineos y, como en un suspiro, el bienestar rebrota desde el aire aligerando de nuevo todas las palabras que vuelven a zumbar, aunque sea por unas horas. Aunque sea mientras exoneramos un poco nuestros cuerpos hasta que el sol se vuelva a acomodar en el z\u00e9nit del cielo de un Tonal\u00e1 que se protege de la modernidad con su mitolog\u00eda vigente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Hay algo que puede llegar a pesar m\u00e1s que el sol en el cenit, m\u00e1s que la propia vejez extrema, incluso m\u00e1s que la pobreza: las palabras. La autora de esta cr\u00f3nica construye im\u00e1genes demoledoras, utilizando las palabras precisas y cuenta un episodio cotidiano, volvi\u00e9ndolo casi m\u00e1gico. Oscuramente m\u00e1gico. &nbsp; NoHilda &nbsp; Foto de Daniel van den Berg v\u00eda Unsplash. &nbsp; Hacia el mediod\u00eda \u00e9l llega sin falta. Los caminos de tierra que se abren entre los matorrales secos de los bald\u00edos parecen ser sombras proyectadas de sus pronunciadas arrugas, s\u00edntomas de un tiempo imparable. \u00c9l es como las desagracias: nunca vienen solas. Lo acompa\u00f1a una adolescente de unos catorce a\u00f1os, quien le sirve de bast\u00f3n para apoyarse en el mundo. Ella parece ajena a todo, hasta a ella misma. Enmudecida, se ve las u\u00f1as como buscando una pregunta, m\u00e1s que una respuesta. Del hombro de \u00e9l cuelgan unos treinta cintos, serpientes de cuero domesticadas por su terco esp\u00edritu. En su mano izquierda reposa una cajita amarilla de mazapanes, que, siempre llena, satisfar\u00eda los antojos m\u00e1s infantiles de quien accediera a su inquisitoria pregunta. \u2014\u00bfFajos, mazapanes, jefita? \u2014 dice con un tono atemporal y sus palabras parecen amontonarse en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3821,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-3820","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-las-cronicas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3820","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3820"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3820\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3822,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3820\/revisions\/3822"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3821"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3820"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3820"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3820"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}