{"id":3828,"date":"2020-12-04T20:25:56","date_gmt":"2020-12-05T02:25:56","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3828"},"modified":"2020-12-04T20:27:01","modified_gmt":"2020-12-05T02:27:01","slug":"del-rio-de-granizo-en-una-noche-de-verano-o-es-que-no-somos-tan-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3828","title":{"rendered":"Del r\u00edo de granizo en una noche de verano, o es que no somos tan pobres"},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3831\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Granizada.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Granizada.jpg 960w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Granizada-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Granizada-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Granizada-640x480.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>La madrugada del domingo 30 de junio de 2019 cay\u00f3 una granizada at\u00edpica en la zona metropolitana de Guadalajara, espec\u00edficamente hacia la zona industrial, la colonia Atlas, el Fraccionamiento Revoluci\u00f3n y zonas aleda\u00f1as a Tlaquepaque. La autora de esta cr\u00f3nica, que vive justo en la colonia Atlas, escribi\u00f3 sobre las vicisitudes que vivieron algunos de sus vecinos esa madrugada que a\u00fan recuerdan.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<h4><em>Minerva Mendoza<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antes de la lluvia y el granizo que cay\u00f3 la madrugada con que inici\u00f3 el domingo 30 de junio de 2019 sobre mi colonia, la Atlas, en Guadalajara, mi referencia de la tormenta m\u00e1s fuerte con granizo ten\u00eda que ver con una de algunos a\u00f1os antes, que\u00a0 tras su paso, hab\u00eda dejado montoncitos de hielo en las esquinas de mi patio de 4 x 6 mt<sup>2<\/sup> de superficie, y aunque no me distingo por mi maravillosa memoria, con todo, muy pronto me di cuenta de que la tormenta que esta vez ca\u00eda \u2014y que al terminar nos dejar\u00eda una capa de hielo de 1.5 metros de grosor en ciertos lugares\u2014 no ten\u00eda antecedentes y era inaudita, aunque no inimaginable, porque no descarto, en mi imaginaci\u00f3n ociosa, que tal vez, alg\u00fan Dios tambi\u00e9n ocioso, la hab\u00eda imaginado como un ensayo para enmarcar alguna especie de distop\u00eda clim\u00e1tica, para alguna especie de escenario apocal\u00edptico del siglo xxi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Nosotros no somos tan pobres<\/strong><\/p>\n<p>No s\u00e9 si aqu\u00ed todo va de mal en peor porque la verdad es que nosotros no somos tan pobres, y como no tenemos vacas \u2014pues somos citadinos\u2014, no hubo una que se llevara el r\u00edo, pero \u00c1lex, el hijo de mi vecino Luis, vio c\u00f3mo el r\u00edo de agua, hielo, tierra y ramas, se trajo tres carros y un sill\u00f3n \u2014desde lo que calculamos fue alg\u00fan punto hacia la prepa 4, por R\u00edo Ameca (mi calle)\u2014, y los fue a dejar en sabe d\u00f3nde.<\/p>\n<p>Hab\u00eda sido un d\u00eda de s\u00e1bado vestido de felicidad, yo no ven\u00eda de ninguna tristeza, era un s\u00e1bado cualquiera de limpiar la casa, de resolver alg\u00fan pendiente de trabajo, de encargar pizza en D\u2019Marco, era m\u00e1s bien un s\u00e1bado com\u00fan, de esos en donde la felicidad se arrellana y se recuesta en la comodidad; no est\u00e1bamos tristes porque aqu\u00ed, en mi casa, no se hab\u00eda muerto ninguna t\u00eda Jacinta \u2014aunque s\u00ed ten\u00eda yo una muy enferma, mi t\u00eda Lupe, que morir\u00eda en diciembre, pero esta es otra historia.<\/p>\n<p>Nosotros no est\u00e1bamos enojados por ninguna cebada que, sec\u00e1ndose al sol, la lluvia se hubiera llevado o la hubiera quemado con el agua fr\u00eda, porque en la ciudad vivimos diferente \u2014en mi colonia, se podr\u00e1 vivir de otras plantas, pero no del cultivo de cebada\u2014. Pero ya lo creo que s\u00ed estuvimos asustados porque esa lluvia de la madrugada del domingo 30 de junio del 2019 no s\u00f3lo era torrencial, sino que era torrencial y at\u00edpica, y a veces, no es ning\u00fan secreto, vestimos a lo diferente de amenaza y esta puede asustar demasiado. La tormenta dio muy poco tiempo para cualquier otra cosa que no fuera asegurarse de que el agua y el granizo no entraran a nuestra casa.<\/p>\n<p>No tuvimos tiempo de posarnos bajo ning\u00fan tejab\u00e1n a mirar desgracias, no s\u00f3lo porque no tenemos tejabanes en la colonia Atlas, sino porque, una vez que el sonido me avis\u00f3 que aquella no era una tormenta como las que azotan a Guadalajara en sus veranos (ni siquiera una de las peores, de esas en que uno puede recordar a un cierto dios enojado con el mundo, llenas de luces y rugidos), y constat\u00e9, asom\u00e1ndome por mi ventana, que la tormenta se hab\u00eda apropiado del estacionamiento del cotito en donde vivo tapiz\u00e1ndolo del blanco del granizo, lo \u00fanico en que pens\u00e9 fue en revisar ventanas y que la puerta de mi patio estuviera cerrada.<\/p>\n<p>Para cuando baj\u00e9 de mi habitaci\u00f3n al patio en la planta baja, este tambi\u00e9n estaba cubierto de hielo y ya estaba inundado. \u201cDiego, baja, ay\u00fadame, Diego, Diego\u201d, en mi ingenuidad y susto, me asalt\u00f3 el impulso del absurdo. Mi plan era que ten\u00edamos que despejar la alcantarilla removiendo el hielo para que el agua se fuera por el drenaje, pero para cuando Diego, mi hijo, baj\u00f3, me hab\u00eda quedado claro que no importaba cu\u00e1nto empujara al hielo que cubr\u00eda la alcantarilla, ser\u00eda imposible tenerla despejada. Aun as\u00ed, hicimos el intento, pero el agua, enfriada por el hielo y que para entonces ya me llegaba a los talones, en cosa de unos minutos comenz\u00f3 a quemarnos los pies; de todas formas insistimos, turn\u00e1ndonos. Cinco minutos bastaron para darnos cuenta que contra el granizo y el agua, que ca\u00edan mientras el cielo nos rug\u00eda, no hab\u00eda gran cosa qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p>Nuestros buenos augurios para el futuro no depend\u00edan de ninguna vaca Serpentina, nuestra tragedia no era de esas magnitudes, nuestro evento no fue cat\u00e1strofe, pero qui\u00e9n sabe c\u00f3mo le ir\u00eda a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue?<\/strong><\/p>\n<p>Cualquiera puede consultar la prensa del domingo 30 de junio de 2019 para buscar la hora en que inici\u00f3 la tormenta que terminar\u00eda por dejar, en algunas zonas de la colonia Atlas (y otras del lugar), una capa de hielo, tierra y ramas de 1.50 metros o m\u00e1s, pero la realidad es que nosotros cuatro, mis vecinos de a dos casas, Luis y \u00c1lex (padre e hijo), Diego y yo (hijo y madre), no podemos recordar la hora exacta en que cada uno por su lado se dio cuenta de que esa noche de verano no ser\u00eda una noche de tormenta cualquiera; y es que cuando la tormenta lleg\u00f3 cantando en medio de un rugido estereof\u00f3nico uno no mir\u00f3 el reloj para ver a qu\u00e9 horas algo diferente y un poco movido de lugar en la naturaleza decidi\u00f3 que \u201caqu\u00ed est\u00e1 bien, y ah\u00ed les va\u201d. As\u00ed, Luis dice que eran como las 12:30; \u00c1lex, que no, pap\u00e1, que eran como las 2 de la ma\u00f1ana; Diego, que la verdad yo no me acuerdo, y yo, que pues menos.<\/p>\n<p>Con todo y el que no nos ponemos de acuerdo a qu\u00e9 hora empez\u00f3, Luis y \u00c1lex son m\u00e1s memoriosos que Diego y yo, y mientras mis vecinos recuerdan qu\u00e9 estaban haciendo, Diego y yo s\u00f3lo tenemos el recuerdo de lo mucho que nos apuraba buscar la manera de que el agua y el hielo, que hab\u00edan anegado el patio en cosa de cinco minutos, no entraran a la casa.<\/p>\n<p>En su casa, Alex jugaba X\u2013Bbox con Yael en la sala; Luis hab\u00eda ido al ba\u00f1o y cuando regresaba a su habitaci\u00f3n, escuch\u00f3 en la tormenta un ruido diferente; inspeccionando el lugar, se dio cuenta que por los bajantes internos para el cableado, el agua se met\u00eda en forma de un chorrito delgado y constante. Mand\u00f3 a Alex a la azotea a revisar el bajante del agua. Si el agua entra por el bajante del cableado, es porque el bajante principal est\u00e1 obstruido. En mi cotito todos sabemos que antes de cada verano hay que revisar que los bajantes de agua no est\u00e9n cubiertos por hojas secas, escombro viejo o lo que sea. En mi cotito sabemos que de no hacerlo, en alguna tormenta, la azotea podr\u00e1 inundarse y entonces el agua alcanzar\u00e1 los niveles de los bajantes del cableado y ser\u00e1 como abrir una llave en la sala.<\/p>\n<p>\u00c1lex destap\u00f3 el bajante, por lo pronto, eso ya estaba resuelto, su patio se hab\u00eda inundado, pero lo dejaron, el agua entr\u00f3, pero la tormenta termin\u00f3 antes de que los niveles subieran lo suficiente como para causarles alarma. As\u00ed esperaron a que la tormenta pasara.<\/p>\n<p>En mi casa, Diego y yo decidimos que lo mejor ser\u00eda cerrar la puerta del patio e improvisar empaques con bolsas de pl\u00e1stico para que el agua no entrara. Con ayuda de esp\u00e1tulas, sellamos la puerta del patio y la puerta de entrada. El estacionamiento tambi\u00e9n estaba inundado. As\u00ed esperamos a que la tormenta pasara.<\/p>\n<p>Los cuatro tenemos la impresi\u00f3n de que aquello dur\u00f3 toda la noche, pero sabemos que dif\u00edcilmente la tormenta pudo haber durado una hora, pues para cuando esta acab\u00f3, la madrugada todav\u00eda sigui\u00f3, todav\u00eda le colgaba un vestido de noche con brocados de incertidumbre y asombro.<\/p>\n<p>El estupor ante la tormenta nos hab\u00eda agotado a Diego y a m\u00ed, as\u00ed que con un cierto esfuerzo optamos por irnos a dormir como a las tres de la madrugada. No quisimos quitar nuestros empaques improvisados de las puertas, y eso, de alguna forma nos oblig\u00f3 a doblar la curiosidad por salir a la calle, y guardarla para ver si al d\u00eda siguiente todav\u00eda estaba ah\u00ed.<\/p>\n<p>Luis y \u00c1lex (y Yael) salieron a ver los estragos de la tormenta. Nuestra calle, R\u00edo Ameca, era un r\u00edo, no figuradamente un r\u00edo, sino uno, literalmente uno. Si el agua que corr\u00eda por la calle no se hab\u00eda metido a nuestras casas, fue porque estamos en un cierto desnivel, y la rampa de entrada a nuestro estacionamiento tiene un declive que sirvi\u00f3 para que el agua que ca\u00eda ac\u00e1 adentro buscara su cauce hacia all\u00e1, hacia la calle.<\/p>\n<p>Las casas de nuestro coto que dan a la calle, tambi\u00e9n la libraron gracias al declive de sus cocheras, pero las casas del frente no. El agua se hab\u00eda metido en muchas de ellas. En una en particular entraron el agua y el hielo, al parecer, por una ventana que dejaron abierta. La tormenta los hab\u00eda descubierto dormidos y para cuando se dieron cuenta, ellos s\u00ed que no pudieron hacer nada. En su casa, el hielo y el agua no s\u00f3lo alcanzaron m\u00e1s de medio metro, sino que dej\u00f3 encerrada a la familia (padre, madre e hija), porque el hielo de la calle y el de adentro les bloque\u00f3 la entrada y no pudieron abrir la puerta para salir.<\/p>\n<p>Cuando el r\u00edo dej\u00f3 de moverse y dej\u00f3 una capa de hielo sobre la que Luis, \u00c1lex y Yael pudieron cruzar la calle, ayudaron en lo que pudieron, por lo menos hasta que los pies inmersos en hielo les permitieron; despu\u00e9s se fueron a su casa a vivir un poco el asombro, cambiarse la ropa, ba\u00f1arse e intentar dormir, tal vez como a eso de las 4 de la madrugada.<\/p>\n<p>Ya en la ma\u00f1ana del domingo, la curiosidad de Diego y m\u00eda no se desdobl\u00f3 como para ir a inspeccionar la zona; nuestra imaginaci\u00f3n, adormilada, no dio se\u00f1ales para ponernos a calcular estragos; nuestro ensimismamiento, taciturno, no nos dej\u00f3 pensar en tragedias. Quitamos nuestros empaques improvisados, despej\u00e9 la alcantarilla del patio y dej\u00e9 que el sol hiciera su trabajo derritiendo la capa de 10 cent\u00edmetro de hielo que hab\u00eda dejado la tormenta, me esper\u00e9 a que las hojas que el granizo le arrebat\u00f3 a mi \u00e1rbol se medio escurrieran y me puse a barrer; con lo que junt\u00e9, llen\u00e9 una bolsa tama\u00f1o jumbo.<\/p>\n<p>Esa misma ma\u00f1ana de domingo, Luis se levant\u00f3, esper\u00f3 a que el hielo de la calle se derritiera lo suficiente como para que el auto circulara y se llev\u00f3 a los muchachos a ver lo que hab\u00eda dejado la tormenta, (ahora eran \u00c1lex, Edgar, Paloma y Valeria).<\/p>\n<p>Vieron las calles de Ju\u00e1rez, Reforma, L\u00e1zaro C\u00e1rdenas cubiertas por el hielo, por gruesas capas de hielo \u2014en algunos lugares el grosor era de casi dos metros\u2014 supieron de las familias cuyo ajuar de casa qued\u00f3 inservible, pudieron ver los autos unos sobre otros acomodados por el juego de la corriente y tr\u00e1ilers y autos varados, casi completamente cubiertos por el hielo.<\/p>\n<p>El lunes que fui a trabajar, cada casa de mi cuadra ten\u00eda su respectivo cerrito de hielo en la calle. En la escuela, ese era el tema, pero yo prefer\u00ed no hablar mucho; a los pocos que me preguntaron, les contest\u00e9 a grandes rasgos c\u00f3mo me hab\u00eda ido para terminar el relato con un \u201ca nosotros no nos pas\u00f3 nada, a los que viven afuera de mi cotito s\u00ed\u201d. Por los relatos de los dem\u00e1s, supe que en algunas casas el hielo y el agua hab\u00edan colapsado los drenajes y que las tazas de sus ba\u00f1os se hab\u00edan convertido en fuentes internas.<\/p>\n<p>Para el martes, ya se ve\u00eda muy poco hielo, pero ahora en su lugar iban apareciendo aqu\u00ed y all\u00e1 lodo, ramas, hojas, basura. Diego calcula que bien pudieron haber pasado dos semanas para que la calle retomara su aspecto cotidiano.<\/p>\n<p>La reparaci\u00f3n de una que otra casa de enfrente de mi cotito (muchos de ellas construidas tal vez como hace medio siglo), me consolaba al d\u00e1rseme como pastillita de optimismo, tal vez ingenuo y rosa, de que eso parec\u00eda representar que nosotros (los del cotito y tambi\u00e9n los de enfrente) no somos tan pobres.<\/p>\n<p><em>Nota al margen<\/em>. Antes de que empezara este verano (sin desfalcos ni d\u00e9ficit), me puse a invertirle a la podada del ficus, la arreglada de la fachada y la renovaci\u00f3n de la azotea. Aunque bien pude haber pagado para sanar las cicatrices de la tormenta del a\u00f1o pasado en mi patio y la fachada trasera \u2014y como la cuarentena no parec\u00eda tener fin\u2014 mejor me guard\u00e9 un colch\u00f3n, por si las dudas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 La madrugada del domingo 30 de junio de 2019 cay\u00f3 una granizada at\u00edpica en la zona metropolitana de Guadalajara, espec\u00edficamente hacia la zona industrial, la colonia Atlas, el Fraccionamiento Revoluci\u00f3n y zonas aleda\u00f1as a Tlaquepaque. 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