{"id":3857,"date":"2021-01-18T18:33:55","date_gmt":"2021-01-19T00:33:55","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3857"},"modified":"2021-01-18T18:33:55","modified_gmt":"2021-01-19T00:33:55","slug":"recuerdos-de-mi-primera-vez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3857","title":{"rendered":"Recuerdos de mi primera vez"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3858\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/andrey-konstantinov-WBqlmXm9aDA-unsplash.jpg\" alt=\"\" width=\"2400\" height=\"1590\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/andrey-konstantinov-WBqlmXm9aDA-unsplash.jpg 2400w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/andrey-konstantinov-WBqlmXm9aDA-unsplash-300x199.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/andrey-konstantinov-WBqlmXm9aDA-unsplash-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/andrey-konstantinov-WBqlmXm9aDA-unsplash-768x509.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/andrey-konstantinov-WBqlmXm9aDA-unsplash-1536x1018.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/andrey-konstantinov-WBqlmXm9aDA-unsplash-2048x1357.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/andrey-konstantinov-WBqlmXm9aDA-unsplash-640x424.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 2400px) 100vw, 2400px\" \/><\/p>\n<blockquote><p>\u00bfAlguien recuerda acaso la primera vez que se aventur\u00f3 a cocinar sin ayuda? En el presente texto, la autora nos cuenta esa primera vez que quiso impresionar a su mam\u00e1 preparando un platillo y todas las vicisitudes que se le presentaron en esa tarea.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong><em>BRISSA ARELY MARTINEZ GARIBAY<\/em><\/strong><\/h4>\n<p>Foto de <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@konstandy?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Andrey Konstantinov<\/a> v\u00eda <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/s\/photos\/cooking-potatoes?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eran los tiempos en que las madres a\u00fan pod\u00edan dejarnos solos para ir a trabajar. Y no s\u00e9 si el dise\u00f1o de las madres y de los hijos de antes eran diferentes a los que se fabrican en estos \u00faltimos tiempos, pero de verdad deseo que alg\u00fan d\u00eda vuelva a ser as\u00ed. Y me refiero al hecho de que una madre que sale a trabajar, o a alg\u00fan mandado, no sienta ese desasosiego en el coraz\u00f3n de que no exista m\u00e1s peligro que regresar y encontrar la nevera vac\u00eda o la casa \u201cpatas pa\u2019 arriba\u201d.<\/p>\n<p>Tendr\u00eda yo como 9 o 10 a\u00f1os cuando una noche mi madre me dijo: \u201cyo, a tu edad, ya hac\u00eda de comer para mis hermanos\u201d. Me sent\u00ed, creo, muy rara, ya que al parecer era yo una anciana in\u00fatil, perezosa, quedada, sin oficio ni beneficio.<\/p>\n<p>Era temporada vacacional en la escuela, as\u00ed que mi mam\u00e1 ten\u00eda que dejarnos comida hecha a mi hermano y a m\u00ed y era bastante pesado en ocasiones que llegaba de trabajar y, teniendo ganas de echarse a descansar, tan solo mirar con gran nostalgia la cama, como si le invitara a saborear de una rica siesta y disfrutar el placer de que ambas se volvieran una sola, como en el acto de amor m\u00e1s sublime. Pero no, la pobre mujer ten\u00eda que regresar a la cocina a preparar los alimentos para que sus peque\u00f1os v\u00e1stagos se alimentaran al siguiente d\u00eda.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como despu\u00e9s de ese venenoso comentario que me hiciera mi madre, tome una decisi\u00f3n: al d\u00eda siguiente yo solita preparar\u00eda la comida, total, si mi mam\u00e1 a mi edad ya alimentaba a los trogloditas de sus hermanos, por qu\u00e9 no podr\u00eda yo alimentar al m\u00edo.<\/p>\n<p>Fui por una revista de recetas, de esas que uno siempre compra con las ganas de preparar ex\u00f3ticos platillos y que terminas arrumbando porque los m\u00e9ndigos ingredientes ni en la imaginaci\u00f3n del mism\u00edsimo Julio Verne se encontrar\u00edan; pero bueno, eso yo a\u00fan no lo sab\u00eda y al hojearla descubr\u00ed que hab\u00eda un platillo sencillo y sin chiste con el que no habr\u00eda cabida para el fracaso: \u201cpapas rellenas\u201d.<\/p>\n<p>Con el pecho inflado de orgullo le dije a mi madre que descansara, ya que yo preparar\u00eda la comida al d\u00eda siguiente, solamente le ped\u00ed que me dejara dinero para ir al mercado a comprar las cosas. Con la mirada entre asombrada, intrigada y burlona, me pregunt\u00f3 por lo que preparar\u00eda de comer y le respond\u00ed: es una sorpresa.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente encontr\u00e9 en la mesa del comedor el dinerito para comenzar la aventura. Alegremente all\u00e1 iba yo, caminando por aquella transitada calle de 7 colinas para dirigirme hacia el mercado Independencia, con la bolsa del mandado en la mano llena de orgullo, hasta pod\u00eda sentir c\u00f3mo crec\u00ed. De repente, las vecinas arg\u00fcenderas (como las llamaba mi abuela) que nunca me pelaban, ahora, al verme con esa seguridad que me daba la bolsa (de ah\u00ed tambi\u00e9n aprend\u00ed la importancia de la bolsa entre las mujeres), me miraban con cierto respeto, como que hab\u00eda alcanzado una jerarqu\u00eda mayor: de la noche a la ma\u00f1ana ya ten\u00eda yo un lugar en la cadena alimenticia, esa que iban heredando los ancestros femeninos de mi familia.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 al mercado y busqu\u00e9 entre los puestecillos las tan anheladas papas, fue un poco dif\u00edcil encontrarlas, ya que yo solo las conoc\u00eda cocidas con lim\u00f3n y sal, en caldo, en cubos, a la francesa, doradas, en rodajas y en las bolsas de Sabritas, que, dicho sea de paso, sus bolsas est\u00e1n m\u00e1s infladas que mi orgullo de aquel momento, pero s\u00ed traen una que otra papa y siempre te quedas con ganas de m\u00e1s. Observ\u00e9 a los honorables verduleros, todos hombres que parec\u00edan muy rudos (qu\u00e9 raro que siendo tan rudos trabajen con inofensivas verduras) y buscaba entre todos ellos a cu\u00e1l podr\u00eda yo dirigirle mis dudas sin ser expuesta al rid\u00edculo p\u00fablico. Desvi\u00e9 mi mirada hacia una se\u00f1ora robusta, cachetona y rojita de sus mejillas que me mir\u00f3 con algo de ternura o compasi\u00f3n, como entendiendo que era mi primera vez y fue ella quien me introdujo en el desconocido mundo de las verduras crudas. Ya despu\u00e9s supe que su nombre era \u201cLa G\u00fcera\u201d.<\/p>\n<p>Eleg\u00ed las papas m\u00e1s grandes y bonitas, casi hasta hubiera ganado el concurso de \u201cMiss Papas\u201d, si es que ese concurso existiera; estaban chul\u00edsimas las condenadas papas, las pagu\u00e9 entusiasmada y pas\u00e9 al siguiente nivel, que era comprar jam\u00f3n y tocino, pero ese no significaba mayor reto: con pedirle al tendero lo que necesitaba era suficiente, yo no los ten\u00eda que escoger.<\/p>\n<p>Regres\u00e9 jubilosa a casa sintiendo por primera vez esa ilusi\u00f3n de convertirme en \u201calguien de bien\u201d y con la certeza de que en un futuro tendr\u00eda ya ganado el derecho de conseguir matrimonio, porque al parecer las mujeres que no sab\u00edan cocinar no pod\u00edan conseguir un buen marido ni hacer una buena familia, esos privilegios estaban negados.<\/p>\n<p>Lav\u00e9 las papas con todo el respeto que ya me merec\u00edan y el siguiente paso era cocerlas a fuego lento. \u00bfQu\u00e9 es fuego lento? Corr\u00ed al tel\u00e9fono para llamar a mi madrecita, quien me contest\u00f3 con gran paciencia: \u201c\u00a1que le bajes a la llama!\u201d, y me colg\u00f3. Lecci\u00f3n aprendida. Ah\u00ed estuve horas contemplando las hermosas papas creyendo que en alg\u00fan momento ellas solitas me dir\u00edan en coro: \u201cya estamos listas\u201d, pero no, las desdichadas papas no dec\u00edan nada y la verdad yo las ve\u00eda igual que al principio. Pens\u00e9 en tocarlas, pero \u00a1jam\u00e1s!, aunque mi ignorancia fuera mucha s\u00ed vi en alg\u00fan momento el importante cap\u00edtulo de Plaza S\u00e9samo de caliente y fr\u00edo, as\u00ed que nuevamente tom\u00e9 el tel\u00e9fono y le llam\u00e9 a la se\u00f1ora que me trajo a este mundo y le pregunt\u00e9 c\u00f3mo saber si las papas ya estaban cocidas, y esta vez me respondi\u00f3 con m\u00e1s ternura que la anterior: \u201c\u00a1estoy muy ocupada trabajandoooo!, \u00bfque no puedes meter un tenedor y ver si ya no est\u00e1n duras?, \u00bfque no piensas?\u201d.<\/p>\n<p>Alla voy de nuevo a la olla: tom\u00e9 el tenedor y no se dejaban pinchar. \u00a1Rayos!, siguen duras, me dije. As\u00ed que decid\u00ed darles otra oportunidad de disfrutar un poco m\u00e1s en la olla y las dej\u00e9 en la intimidad de su ba\u00f1o caliente. Despu\u00e9s de un rato volv\u00ed a revisarlas y ya no hubo necesidad de picotearlas, las papas estaban perfectamente desechas.<\/p>\n<p>\u00a1No, Dios m\u00edo! \u00a1No seas as\u00ed!, yo ni loca le llamo otra vez a mamita. Saqu\u00e9 las papas todas mutiladas como si hubieran ido a la guerra y yo, en mi desesperaci\u00f3n por rescatarlas, olvid\u00e9 el cap\u00edtulo de caliente y fr\u00edo de Plaza S\u00e9samo y me puse un quemad\u00f3n marca Acme. Pero, \u00bfqu\u00e9 era esa mano quemada comparada con la tragedia de mis papas fragmentadas? Las reconstru\u00ed con amor, tratando de que se vieran bonitas y al mezclarlas con mantequilla descubr\u00ed que se volv\u00edan tan moldeables como la plastilina y as\u00ed proced\u00ed al siguiente paso, total, ya ni se notaba que hab\u00edan explotado.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 la licuadora e introduje el jam\u00f3n, el tocino y un poco de mantequilla derretida para hacer el relleno, retom\u00e9 mi buen \u00e1nimo con la esperanza de que \u201cel de arriba\u201d se hubiera distra\u00eddo para no ver la torpeza que comet\u00ed con la cocci\u00f3n de las papas y hubiera decidido destinarme en un futuro un marido de menos categor\u00eda.<\/p>\n<p>En cuanto prend\u00ed la licuadora hizo un esc\u00e1ndalo mayor al normal (mamita olvid\u00f3 decirme que la licuadora no serv\u00eda), tan solo unos segundos bastaron para que la tapa y el contenido salieran volando hacia el techo. \u00a1Cat\u00e1strofe! Si Dios estuvo distra\u00eddo en el anterior paso, seguramente en este s\u00ed hab\u00eda estado presente. \u00a1S\u00ed, a fuerzas, con el esc\u00e1ndalo de la licuadora se dio cuenta \u00e9l y toda la corte celestial!<\/p>\n<p>Creo que con l\u00e1grimas en mis ojitos quit\u00e9 del techo el relleno y as\u00ed como que nadie vio lo met\u00ed en las desgraciadas papas, total, nadie en este mundo terrenal lo vio, solo yo.<\/p>\n<p>Paso 3: meter al horno las papas. Esta vez las papas no iban solas, sino acompa\u00f1adas del remedo de relleno y de un poco de queso para gratinarse. \u00bfGratinarse?, me quedo con la duda, lo prefiero a arriesgarme a otra gritoniza, ya bastante tengo con mi tragedia. Las indicaciones dec\u00edan meter al horno a quien sabe cu\u00e1ntos grados por 30 minutos; pero \u00bfqu\u00e9 son 30 minutos a los 10 a\u00f1os de edad? Al parecer lo suficiente para que aquellas hermosas papas de concurso todas rubias quedaran calcinadas, no bronceadas, no doradas, sino totalmente irreconocibles.<\/p>\n<p>\u00a1Ya vali\u00f3! Ya ten\u00eda yo a Dios totalmente volteado desde el esc\u00e1ndalo con la licuadora y las bajezas que comet\u00ed con el relleno, ahora tambi\u00e9n el olor a quemado llegaba hasta el infinito y m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>As\u00ed que se tomaron decisiones radicales desde ese momento: cuando mi mam\u00e1 no pudiera cocinar, siempre ser\u00eda mejor cruzar aquella transitada calle y poner carita de hambre, ah\u00ed justo enfrente viv\u00eda mi abuelita y ella nos aliment\u00f3 cada vez que fue necesario.<\/p>\n<p>Las papas fueron un fracaso y como no me equivoqu\u00e9 y los milagros no existen, imaginen el marido que me toco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfAlguien recuerda acaso la primera vez que se aventur\u00f3 a cocinar sin ayuda? En el presente texto, la autora nos cuenta esa primera vez que quiso impresionar a su mam\u00e1 preparando un platillo y todas las vicisitudes que se le presentaron en esa tarea. &nbsp; BRISSA ARELY MARTINEZ GARIBAY Foto de Andrey Konstantinov v\u00eda Unsplash &nbsp; Eran los tiempos en que las madres a\u00fan pod\u00edan dejarnos solos para ir a trabajar. Y no s\u00e9 si el dise\u00f1o de las madres y de los hijos de antes eran diferentes a los que se fabrican en estos \u00faltimos tiempos, pero de verdad deseo que alg\u00fan d\u00eda vuelva a ser as\u00ed. Y me refiero al hecho de que una madre que sale a trabajar, o a alg\u00fan mandado, no sienta ese desasosiego en el coraz\u00f3n de que no exista m\u00e1s peligro que regresar y encontrar la nevera vac\u00eda o la casa \u201cpatas pa\u2019 arriba\u201d. Tendr\u00eda yo como 9 o 10 a\u00f1os cuando una noche mi madre me dijo: \u201cyo, a tu edad, ya hac\u00eda de comer para mis hermanos\u201d. Me sent\u00ed, creo, muy rara, ya que al parecer era yo una anciana in\u00fatil, perezosa, quedada, sin oficio ni beneficio. Era temporada vacacional en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3858,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-3857","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-las-cronicas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3857","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3857"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3857\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3859,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3857\/revisions\/3859"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3858"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3857"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3857"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3857"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}