{"id":3900,"date":"2021-02-18T00:40:14","date_gmt":"2021-02-18T06:40:14","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3900"},"modified":"2021-03-16T15:30:45","modified_gmt":"2021-03-16T21:30:45","slug":"eramos-tres-y-viviamos-trenzadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3900","title":{"rendered":"\u00c9ramos tres y viv\u00edamos trenzadas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/tamara-bellis-ZvPoZtY-0ng-unsplash.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-3901\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/tamara-bellis-ZvPoZtY-0ng-unsplash-1024x681.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/tamara-bellis-ZvPoZtY-0ng-unsplash-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/tamara-bellis-ZvPoZtY-0ng-unsplash-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/tamara-bellis-ZvPoZtY-0ng-unsplash-768x511.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/tamara-bellis-ZvPoZtY-0ng-unsplash-1536x1021.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/tamara-bellis-ZvPoZtY-0ng-unsplash-2048x1362.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/tamara-bellis-ZvPoZtY-0ng-unsplash-640x426.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Este breve texto lleno de im\u00e1genes, de recuerdos y amor, ha sido bien trenzado por su autora, quien as\u00ed logra entrelazar las palabras para crear un recuerdo tan firme, como lo eran esas trenzas hechas por su abuela.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Priscila Mac\u00edas<\/h3>\n<h5>Foto de <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@tamarabellis?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Tamara Bellis<\/a> v\u00eda <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/s\/photos\/braids?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash<\/a><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se sabe que no hay trenzas sin tres partes, nosotras \u00e9ramos tres y viv\u00edamos trenzadas. Como acto de gala antes de dormir, mi abuela arrastraba su silla de bejuco amarillo al pie de la cama, se levantaba tres dedos sobre la rodilla las enaguas y echaba en un suspiro su cuerpo al borde del asiento.<\/p>\n<p>Blanca, mi hermana, danzaba de puntitas apurando su paso mientras se descolocaba el cabello que -como hilos de miel- se enredaban entre sus largos y finos dedos manchados de acuarela azul, para ser la primera en acercarse al regazo. Dos, tres y hasta cuatro tirones para desenredar y el jugo de medio lim\u00f3n para no dejar rastros de rebeld\u00eda y trenzar como su abuela Lupe le ense\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>El ritual implicaba, adem\u00e1s, apretar y no soltar, seguir trenzando y entrelazar listones para decorar y abrazar al cabello inquieto, como mis ansias de leer a deshoras: trenzar, mech\u00f3n, apretar, trenzar, mech\u00f3n, apretar. Cada vuelta de list\u00f3n siempre era una nueva historia de abandono, golpes e ignorancia padecida, de las mujeres a las que les heredamos el arte de trenzarse en la vida.<\/p>\n<p>Pero en esta familia no hab\u00eda noche que superase al nudo ciego de los listones que, como cuentas de un rosario, los ataba, ni a\u00f1os que no cumplieran el apretar y no soltar, porque lapidariamente cada que nos trenzaba desde la ra\u00edz, nos enunci\u00f3 la vida que nos deseaba: \u201cno dejen de estudiar, no sean como yo, que no conoc\u00ed ni la O por lo redondo\u201d.<\/p>\n<p>Con la trenza apretada y el ce\u00f1o estirado, me bastaba una palmadita en el hombro para urgirme a leer en voz alta las deshilachadas hojas del libro de oraciones, porque nos matern\u00f3 en la lengua de la fe, entre letan\u00edas que su memoria solt\u00f3 con el paso de la vida.<\/p>\n<p>Se inclinaba al bur\u00f3, acurrucaba una vela encendida entre las manos que noche a noche le tra\u00eda el recuerdo entrecortado de su madre, quien la trenz\u00f3 en amor hasta antes de los nueve a\u00f1os de edad, porque all\u00e1 en el pueblo se dec\u00eda que, a Angelita, el \u00faltimo suspiro la alcanz\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<pre><strong>(Esta cr\u00f3nica fue le\u00edda en el podcast \"Las bolas del engrudo\" por la autora)<\/strong><\/pre>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/anchor.fm\/elhuevocojo\/embed\/episodes\/ramos-tres-y-vivamos-trenzadas-erc4qc\" width=\"400px\" height=\"102px\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed-podcast\/episode\/0tdZptVR15NYh8rFOKplyD\" width=\"100%\" height=\"232\" frameborder=\"0\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Este breve texto lleno de im\u00e1genes, de recuerdos y amor, ha sido bien trenzado por su autora, quien as\u00ed logra entrelazar las palabras para crear un recuerdo tan firme, como lo eran esas trenzas hechas por su abuela. &nbsp; Priscila Mac\u00edas Foto de Tamara Bellis v\u00eda Unsplash &nbsp; Se sabe que no hay trenzas sin tres partes, nosotras \u00e9ramos tres y viv\u00edamos trenzadas. Como acto de gala antes de dormir, mi abuela arrastraba su silla de bejuco amarillo al pie de la cama, se levantaba tres dedos sobre la rodilla las enaguas y echaba en un suspiro su cuerpo al borde del asiento. Blanca, mi hermana, danzaba de puntitas apurando su paso mientras se descolocaba el cabello que -como hilos de miel- se enredaban entre sus largos y finos dedos manchados de acuarela azul, para ser la primera en acercarse al regazo. Dos, tres y hasta cuatro tirones para desenredar y el jugo de medio lim\u00f3n para no dejar rastros de rebeld\u00eda y trenzar como su abuela Lupe le ense\u00f1\u00f3. El ritual implicaba, adem\u00e1s, apretar y no soltar, seguir trenzando y entrelazar listones para decorar y abrazar al cabello inquieto, como mis ansias de leer a deshoras: trenzar, mech\u00f3n, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3901,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1163],"tags":[92,1180,561,116,1192,762],"class_list":["post-3900","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-priscila-macias","tag-cronica","tag-cronista","tag-cronistas-tapatios","tag-el-huevo-cojo","tag-priscila-macias","tag-taller-de-cronica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3900"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3970,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3900\/revisions\/3970"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3901"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}