{"id":3917,"date":"2021-02-27T10:38:01","date_gmt":"2021-02-27T16:38:01","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3917"},"modified":"2021-02-27T10:43:11","modified_gmt":"2021-02-27T16:43:11","slug":"corto-circuito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3917","title":{"rendered":"Corto circuito"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/malicki-m-beser-a2rw1MQXAe4-unsplash.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-3918\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/malicki-m-beser-a2rw1MQXAe4-unsplash-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/malicki-m-beser-a2rw1MQXAe4-unsplash-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/malicki-m-beser-a2rw1MQXAe4-unsplash-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/malicki-m-beser-a2rw1MQXAe4-unsplash-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/malicki-m-beser-a2rw1MQXAe4-unsplash-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/malicki-m-beser-a2rw1MQXAe4-unsplash-2048x1365.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/malicki-m-beser-a2rw1MQXAe4-unsplash-640x427.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Mi cuerpo se iba poniendo cada vez m\u00e1s fr\u00edo, no pude pronunciar palabra alguna, solo me desintegr\u00e9 y ca\u00ed al piso gritando y llorando de dolor. Ca\u00ed en algo que hasta el d\u00eda de hoy no tiene fondo ni forma.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><em>Brissa Arely Mart\u00ednez Garibay<\/em><\/h4>\n<h5><em>Foto de <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@themalicki?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Malicki M Beser<\/a> v\u00eda <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/s\/photos\/depression?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash<\/a><\/em><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ten\u00eda 18 a\u00f1os cuando me embarac\u00e9, 18 a\u00f1os cuando me cas\u00e9 y 18 a\u00f1os cuando tuve a mi hija. Conclusi\u00f3n: mi vida termin\u00f3 a los 18.<\/p>\n<p>Esa era una broma que sol\u00eda hacerle a mi hija cuando comenzaba su adolescencia. Siempre fuimos muy unidas y aunque por a\u00f1os intent\u00e9 una y otra vez embarazarme, nada m\u00e1s no se daba. No hab\u00eda una raz\u00f3n l\u00f3gica, o por lo menos que a m\u00ed me dejara satisfecha, por el contrario: ten\u00eda una frustraci\u00f3n, vac\u00edo, coraje y hasta envidia al ver mujeres embarazadas y yo aguantando constantemente los comentarios tan est\u00fapidos como el de \u201c\u00bfpara cu\u00e1ndo la parejita?\u201d.<\/p>\n<p>Era detestable pues, por un lado, no conozco a nadie que hasta el d\u00eda de hoy pueda decidir con exactitud cu\u00e1ndo uno de los millones de espermatozoides y un \u00f3vulo har\u00e1n click y den paso a un embarazo. Por otro lado, era terrible explicarle a toda esa gente que cada mes acud\u00eda puntualmente \u2014cual caballero ingl\u00e9s\u2014 al laboratorio Independencia, con la esperanza de que esa liga s\u00e1dica que envuelve tu brazo, por fin convenciera a los cinco mililitros de sangre para que arrojara un resultado positivo. Siempre fue preferible responder con tono desenfadado que no me interesaba tener m\u00e1s hijos.<\/p>\n<p>As\u00ed transcurrieron los a\u00f1os y un buen d\u00eda mi peque\u00f1a beb\u00e9 se me acerc\u00f3 para tener una pl\u00e1tica important\u00edsima: \u201cya casi cumplir\u00e9 mis 15, mami, y quiero una fiesta\u201d.<\/p>\n<p>Una sonrisa congelada se dibuj\u00f3 en mi rostro. \u00a1En qu\u00e9 momento ya hab\u00edan pasado casi 15 a\u00f1os! Me llen\u00e9 de alegr\u00eda, pero tambi\u00e9n de miedo. Habr\u00eda que empe\u00f1ar hasta los ri\u00f1ones para hacer la fiesta y es que no pod\u00eda ser cualquier fiesta: era la fiesta de una princesa. En fin, se hizo lo que ten\u00eda que hacerse y fueron meses de preparativos, de ilusiones compartidas, de disgustos y de la constante amenaza que tenemos grabada gen\u00e9ticamente los padres: si no te portas bien, se cancela la fiesta. Aunque todos sabemos que no ser\u00e1 as\u00ed y menos cuando ya invirti\u00f3 uno hasta lo de la tanda.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el gran d\u00eda y fue una fiesta maravillosa, casi perfecta. Fui inmensamente feliz de ver a mi peque\u00f1a sintiendo esa realizaci\u00f3n; era una felicidad que cre\u00ed que nos durar\u00eda grabada en la memoria durante muchos a\u00f1os y que no existir\u00eda nada m\u00e1s que pudiera empa\u00f1ar ese recuerdo.<\/p>\n<p>Tan solo dos meses dur\u00f3 esa resaca de felicidad. Una ma\u00f1ana \u2014recuerdo estar en aquella oficina fr\u00eda y blanca como manicomio, o quiz\u00e1 solo era un presagio\u2014 yo sent\u00ed m\u00e1s fr\u00edo de lo com\u00fan, siendo que era un d\u00eda de agosto. Mis compa\u00f1eros de trabajo estaban metidos cada uno en sus respectivas labores y de repente mi tel\u00e9fono son\u00f3 y el identificador anunciaba una llamada entrante de mi exmarido, eso, de entrada, no era muy bueno que digamos; titubeando y todo tom\u00e9 la llamada.<\/p>\n<p>\u2014Brissa\u2026<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, buenos d\u00edas, a tus \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>Y \u00e9l, siempre sutil y delicado me dijo:<\/p>\n<p>\u2014Arely est\u00e1 embarazada.<\/p>\n<p>Mi cuerpo se iba poniendo cada vez m\u00e1s fr\u00edo, no pude pronunciar palabra alguna, solo me desintegr\u00e9 y ca\u00ed al piso gritando y llorando de dolor. Ca\u00ed en algo que hasta el d\u00eda de hoy no tiene fondo ni forma.<\/p>\n<p>No recuerdo en qu\u00e9 momento pude rehacerme y levantarme, el fr\u00edo era a\u00fan m\u00e1s intenso: quemaba mis huesos, trababa mi quijada e inmovilizaba mi cuerpo. Sal\u00ed de aquel peque\u00f1o manicomio y decid\u00ed que ese d\u00eda no volver\u00eda a casa.<\/p>\n<p>No pod\u00eda ni siquiera imaginar c\u00f3mo ver\u00eda a mi hija, si en la ma\u00f1ana cuando la dej\u00e9 en casa era a\u00fan una ni\u00f1a y ahora una simple llamada me hab\u00eda dicho que mi hija era no solo una mujer, sino ya una madre. \u00a1Eso no era lo que yo hab\u00eda dejado al salir! Era mi peque\u00f1ita, a la que todas las tardes iban a tocarle a la puerta varios ni\u00f1os para que saliera a jugar.<\/p>\n<p>Me era imposible imaginar que una ni\u00f1a tan peque\u00f1a debiera ahora criar a otro ni\u00f1o, era un crimen. Mi ni\u00f1a, para la que yo deseaba independencia, viajes, carrera universitaria, vivir en el extranjero siendo exitosa en lo que ella decidiera, ya no podr\u00eda realizar sus sue\u00f1os. A ella le costar\u00eda cada logro lo doble o lo triple que a cualquier jovencita de su edad. Todo eso se hizo un nudo en mi cabeza y en mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a casa al d\u00eda siguiente, no recuerdo ya ni qu\u00e9 dije ni qu\u00e9 hice. Solo recuerdo que las semanas siguientes fueron peores, ah\u00ed conoc\u00ed la bajeza del ser humano. Amigos, familiares y desconocidos, todos opinando con crueldad, ligereza y estupidez. Llegaban los juicios acerca de la educaci\u00f3n y el comportamiento de mi hija. Hablaban de su indecencia o su falta de juicio y precauci\u00f3n. Comentaban si el novio se har\u00eda responsable. \u00bfResponsable? Una persona responsable no se encontrar\u00eda en esa situaci\u00f3n. Y una pregunta con la que me atorment\u00f3 m\u00e1s de una persona: \u00bfen d\u00f3nde estabas t\u00fa cuando pas\u00f3 eso?<\/p>\n<p>Era grotesco, eso ni siquiera tiene una respuesta y en un segundo me convert\u00ed en la responsable de la desdicha y el infortunio futuro de mi hija. No supe salvaguardar su pureza y su virtud, como la religi\u00f3n y la sociedad lo marcaban.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 lastre tan pesado. En mi cabeza sent\u00eda como una tromba de granizo con cada comentario vertido y llegu\u00e9 a pensar que si la gente me hubiera dado un peso por cada opini\u00f3n que emitiera, yo a estas alturas ser\u00eda millonaria.<\/p>\n<p>El cerebro es un \u00f3rgano maravilloso, capaz de crear obras de arte, pero tambi\u00e9n es capaz de destruir, solo falta encontrar el detonador adecuado y en el caso de mi cerebro embonaron perfectamente varios detonadores.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de alguno de esos comentarios y con mi cabeza dando vueltas con mil im\u00e1genes pasando en c\u00e1mara r\u00e1pida, sal\u00ed y tom\u00e9 mi veh\u00edculo. Era una tarde soleada, lo recuerdo porque me encandilaba demasiado, tom\u00e9 el Perif\u00e9rico y aceler\u00e9 todo lo que pude. Llanto y m\u00e1s llanto, culpabilidad, autoflagelaci\u00f3n, auto castigo, era solo eso lo que abundaba en mi interior, solo una imagen era constante en m\u00ed: una barda o un bondadoso \u00e1rbol que detuviera la carrera y a su vez el sentimiento.<\/p>\n<p>No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo manej\u00e9 ni cuantas cosas recorr\u00ed; recuerdo vagamente que mi celular timbraba muy seguido y creo haber hablado con un par de personas que me preguntaban con insistencia en d\u00f3nde estaba, pero ni yo quer\u00eda ser ubicada ni tampoco ten\u00eda idea. Mas r\u00e1pido, m\u00e1s lejos, como si la velocidad fuera a aminorar lo que sent\u00eda o lo que ocurr\u00eda. M\u00e1s de prisa, que detr\u00e1s de m\u00ed no hay nadie y adelante tampoco.<\/p>\n<p>En un momento inesperado la camioneta y yo hicimos un alto total y mi visi\u00f3n nublada me hizo percatarme que estaba en medio de una congestionada avenida, los cl\u00e1xones de los carros sonaban incesantes, mi cabeza gir\u00f3 hacia mi derecha y de frente a m\u00ed apareci\u00f3 un letrero anunciando un hospital. Como pose\u00edda, baj\u00e9 de mi veh\u00edculo y atraves\u00e9 esa avenida, entr\u00e9 y frente a m\u00ed estaba la recepci\u00f3n con su respectiva recepcionista, me par\u00e9 frente a ella y pas\u00e9 de la calma al colapso: le puse mi bolso en el mostrador, saqu\u00e9 mi cartera, las tarjetas, mis identificaciones y gritando le implor\u00e9: \u00a1ay\u00fademe por favor, me estoy volviendo loca! Sali\u00f3 de su cub\u00edculo y me tom\u00f3 de la mano y por primera vez alguien me pregunto: \u00bfc\u00f3mo se siente? Yo solo pod\u00eda llorar, con la poca cordura que a\u00fan me quedaba le entregu\u00e9 mis llaves y le indiqu\u00e9 que mi veh\u00edculo estaba a media avenida.<\/p>\n<p>De aquellos momentos ya no recuerdo nada, no s\u00e9 cu\u00e1ntos d\u00edas estuve ah\u00ed entre dormida y sedada, recuerdo visitantes como sombras, pero nada m\u00e1s. Ya no hab\u00eda recuerdos, pero tampoco dolor.<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda apareci\u00f3 un hombre de bata blanca y aspecto bondadoso, se present\u00f3 como el doctor Rosas, psiquiatra, me explic\u00f3 con toda la tranquilidad que mi cabeza hab\u00eda hecho corto circuito, pero que con paciencia y tiempo arreglar\u00edamos el estallido de mis circuitos. Me pidi\u00f3 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n no sentir verg\u00fcenza y que la gran mayor\u00eda de los seres humanos tienen conflictos mentales pero que, lamentablemente, a ese \u00f3rgano que es el m\u00e1s importante de nuestro ser, nunca le damos la importancia y el mantenimiento que requiere.<\/p>\n<p>En los meses posteriores perd\u00ed el sue\u00f1o, perd\u00ed el habla y perd\u00ed muchos de mis sentimientos. Tomaba un coctel diario de 18 pastillas que literalmente me conectaban y me desconectaban. Tuvieron que aislarme durante todo ese tiempo, porque el miedo al ruido, a la oscuridad, a la gente me redirig\u00edan al abismo.<\/p>\n<p>Mi ni\u00f1a se convirti\u00f3 en madre antes de tiempo, ya que tuvo que ense\u00f1arme a hacer de nuevo todo lo que yo perd\u00ed en un instante: con su barriguita llena cuid\u00f3 de mam\u00e1, daba medicamentos en dosis y horarios exactos, con sus desvelos cuid\u00f3 de mis miedos, ahuyent\u00f3 fantasmas, callaba con cuentos las voces de mi cabeza y me ayud\u00f3 a recuperar las palabras y los recuerdos, pero en realidad jam\u00e1s se vuelve del todo de una experiencia mental como esa.<\/p>\n<p>Ha sido un largo camino, mucho m\u00e1s largo que el que recorr\u00ed en aquella camioneta. Hoy gran parte de m\u00ed sigue peleando todos los d\u00edas por mantener el equilibrio; ya no lucho por rescatar a la parte que se qued\u00f3 all\u00e1, sino por no dejar ir a la que hoy est\u00e1 aqu\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Mi cuerpo se iba poniendo cada vez m\u00e1s fr\u00edo, no pude pronunciar palabra alguna, solo me desintegr\u00e9 y ca\u00ed al piso gritando y llorando de dolor. Ca\u00ed en algo que hasta el d\u00eda de hoy no tiene fondo ni forma. &nbsp; Brissa Arely Mart\u00ednez Garibay Foto de Malicki M Beser v\u00eda Unsplash &nbsp; Ten\u00eda 18 a\u00f1os cuando me embarac\u00e9, 18 a\u00f1os cuando me cas\u00e9 y 18 a\u00f1os cuando tuve a mi hija. Conclusi\u00f3n: mi vida termin\u00f3 a los 18. Esa era una broma que sol\u00eda hacerle a mi hija cuando comenzaba su adolescencia. Siempre fuimos muy unidas y aunque por a\u00f1os intent\u00e9 una y otra vez embarazarme, nada m\u00e1s no se daba. No hab\u00eda una raz\u00f3n l\u00f3gica, o por lo menos que a m\u00ed me dejara satisfecha, por el contrario: ten\u00eda una frustraci\u00f3n, vac\u00edo, coraje y hasta envidia al ver mujeres embarazadas y yo aguantando constantemente los comentarios tan est\u00fapidos como el de \u201c\u00bfpara cu\u00e1ndo la parejita?\u201d. Era detestable pues, por un lado, no conozco a nadie que hasta el d\u00eda de hoy pueda decidir con exactitud cu\u00e1ndo uno de los millones de espermatozoides y un \u00f3vulo har\u00e1n click y den paso a un embarazo. 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