{"id":3983,"date":"2021-03-18T14:32:50","date_gmt":"2021-03-18T20:32:50","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=3983"},"modified":"2021-06-16T15:03:22","modified_gmt":"2021-06-16T20:03:22","slug":"soy-kafka-y-el-banco-me-ha-vencido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=3983","title":{"rendered":"Soy Kafka y el banco me ha vencido"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Banco-ok.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3981\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Banco-ok.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"577\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Banco-ok.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Banco-ok-300x169.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Banco-ok-768x433.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Banco-ok-640x361.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Quien no ha tenido que sufrir con un tr\u00e1mite en alguna instituci\u00f3n bancaria, no sabe de lo que se ha perdido. En ocasiones, el simple hecho de pretender obtener una tarjeta se convierte en una tarea digna de equipararse a obtener una presea. El autor de la siguiente cr\u00f3nica nos comparte su reciente experiencia al respecto.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Humberto Or\u00edgenes Romero Porras<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El lunes por la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de un sue\u00f1o intranquilo, despert\u00e9 convertido en un monstruoso Kafka. Uno pensar\u00eda que todo lo que hab\u00eda que escribir acerca de los tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos ya fue escrito en <em>El proceso<\/em>, en el <em>Bartleby <\/em>de Melville y en la literatura rusa; sin embargo, existe una variante mexicana. <em>Historia de un informe. El inventor de tr\u00e1mites<\/em>, relato de Jorge Ibarg\u00fcengoitia,\u00a0fue publicado en el diario <em>Exc\u00e9lsior,\u00a0<\/em>en 1971, para ironizar sobre la in\u00fatil burocracia en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>La empresa donde laboro me solicit\u00f3 sacar una tarjeta de n\u00f3mina. Jam\u00e1s imagin\u00e9 que una tarde se convertir\u00eda en cinco d\u00edas cumpliendo las doce tareas de H\u00e9rcules.<\/p>\n<p>Sal\u00ed, sintiendo el imponente sol de las dos de la tarde, rumbo a una instituci\u00f3n bancaria de cuyo nombre no quiero acordarme. Mi silla de ruedas opuso la primera resistencia a mi traves\u00eda: sus llantas duras, inm\u00f3viles no avanzaban por el defectuoso pavimento.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 las penas de S\u00edsifo con la tarea de un Atlas. Sostener mi propio mundo se convirti\u00f3 en un reiterado ejercicio de tres cuadras.<\/p>\n<p>Y no, se\u00f1or, no puede usted sacar aqu\u00ed una tarjeta que no sea de PyME, debido a las caracter\u00edsticas de la cuenta que \u201capertur\u00f3\u201d con nosotros antes.<\/p>\n<p>Inicia la romer\u00eda. Mi celular se qued\u00f3 sin pila y tuve que volver a casa, ligeramente decepcionado, pero las opciones no se agotaban.<\/p>\n<p>Segundo d\u00eda, segunda traves\u00eda, segundo banco, ahora cruzando la avenida que de sem\u00e1foros carec\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Oiga, aqu\u00ed no viene el n\u00famero de emisor, \u00bfa qui\u00e9n vamos a enlazar la cuenta. \u2014Ah, deje les hablo. No, me dicen que no saben.<\/p>\n<p>\u2014Uy, pues cuando tenga el n\u00famero vuelve a venir.<\/p>\n<p>La casualidad quiso que otro banco estuviera al lado. Ahora s\u00ed va la buena.<\/p>\n<p>Pues no, no fue la buena.<\/p>\n<p>\u2014Claro que aqu\u00ed le podemos ayudar, se\u00f1or, nada m\u00e1s traiga otro comprobante de domicilio porque el de gas no nos sirve.<\/p>\n<p>Volver a casa, pedir Uber, llegar tarde al trabajo. Me pagan por horas y eran horas las que desperdiciaba.<\/p>\n<p>Fue hasta el tercer d\u00eda que pude comprender que me hab\u00edan asignado los turnos L001 y D001 el primer y el tercer d\u00eda, como para jugar con aquello que dice \u201clos \u00faltimos ser\u00e1n los primeros\u201d.<\/p>\n<p>Los bancos se llaman as\u00ed porque unos hombres sentados en bancos se dedicaban a prestar dinero. Las vueltas que da la vida quisieron que los asientos sean lo m\u00e1s a\u00f1orado en las filas del cajero autom\u00e1tico. Llevar mi propio asiento a todos lados les pareci\u00f3 seguramente ofensivo a los dioses de las tasas de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Y s\u00ed, dir\u00e1n que la tercera es la vencida, pero no. Fue error m\u00edo. Llev\u00e9 otro comprobante: del agua, pero ya pasado de fecha.<\/p>\n<p>Mal d\u00eda. En la noche me ocurri\u00f3 que un Uber dijo: \u201cdame un minuto y voy\u201d. Se me apag\u00f3 el celular, jam\u00e1s lleg\u00f3. Me entregu\u00e9 esa noche a las fantas\u00edas. Me supe atrapado en la irrealidad. O mejor: en la m\u00e1s mordaz de las realidades.<\/p>\n<p>Al cuarto d\u00eda llev\u00e9 un nuevo comprobante del agua, mi padre hurg\u00f3 en el caj\u00f3n de la oficina donde los guarda. Por fin todo se arreglaba. Imprim\u00edan mis papeles, abr\u00edan el sobre de la ansiada tarjeta.<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n pone uno de referencia en el banco? \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 esa alma caritativa que conteste llamadas a nuestro nombre? \u00bfQui\u00e9n contesta? \u00bfQui\u00e9n contesta por uno? \u00bfQui\u00e9n est\u00e1 dispuesto a escuchar cu\u00e1nto debemos sin ir a cont\u00e1rselo a alguien m\u00e1s?<\/p>\n<p>Una dosis de irrealidad ajena: al lado de m\u00ed, un sujeto bien vestido, de zapatos oxford de un negro reluciente y apabullante. Un tic nervioso lo delata: no para de mover los pies. \u201cHe recibido sesenta llamadas, cuatro mientras estoy aqu\u00ed. \u00bfDebo? No, me dice la se\u00f1orita que es un recordatorio. <em>En el lapso de cinco d\u00edas ya no te van a molestar<\/em>, \u2014dice el sujeto de al lado imitando a un desafortunado funcionario del banco\u2014. Son como changos.\u201d<\/p>\n<p>Y el asesor que tiene enfrente le responde: \u201cs\u00ed, la verdad no entiendo. Es lo que les decimos, si el cliente est\u00e1 regular&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Casi lo logro. Ignoro por qu\u00e9 la fatalidad me persigui\u00f3 por cuarta ocasi\u00f3n. \u201cOye, aqu\u00ed el se\u00f1or me trajo un comprobante que no tiene nombre; uy, no, es que necesita ser de una persona f\u00edsica. Mire, se\u00f1or, la cuenta que le acabo de hacer se va a cancelar en cuatro d\u00edas si usted no me trae un comprobante\u201d.<\/p>\n<p>Al salir de la sucursal \u00a1oh, sorpresa!: trabajadores de la CFE tapando el paso por la banqueta. Los servicios p\u00fablicos y el banco conjunt\u00e1ndose para imposibilitar la felicidad de los mexicanos.<\/p>\n<p>Me baj\u00e9, resignado en mi derrota, a la calle con veh\u00edculos pasando peligrosamente cerca de m\u00ed. No me importaba un carajo si alguien tuviera la bondad de atropellarme.<\/p>\n<p>Cruc\u00e9 el primer tramo de la avenida y en el camell\u00f3n vi un arco\u00edris que se formaba con el agua del aspersor. Un rayo de esperanza o la burla exacerbada del destino.<\/p>\n<p>No hay quinto malo. Un nuevo comprobante me fue prometido por correo electr\u00f3nico. Mi padre lo envi\u00f3 a una direcci\u00f3n que ya no existe. Una hora arrojada al olvido; despu\u00e9s pude imprimirlo. Uno de luz, porque luz le faltaba a mi camino.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 al banco. Listo. \u201cPero se activa ma\u00f1ana probablemente porque a\u00fan falta validar el comprobante.\u201d<\/p>\n<p>El banco valid\u00f3 mi existencia horas m\u00e1s tarde con un correo electr\u00f3nico. Ingrese esta clave en su s\u00faper aplicaci\u00f3n para recibir el s\u00faper token.<\/p>\n<p>Varios s\u00faper intentos despu\u00e9s, sigo hoy intentando lidiar con el banco.<\/p>\n<p>Asumiendo mi fracaso termino la historia de c\u00f3mo fue que, por querer unirme al gremio de los asalariados, termin\u00e9 en la legi\u00f3n de los derrotados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<pre><strong>(Esta cr\u00f3nica fue le\u00edda en el podcast \"Las bolas del engrudo\" por el autor)<\/strong><\/pre>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/anchor.fm\/elhuevocojo\/embed\/episodes\/Soy-Kafka-y-el-banco-me-ha-vencido-e1083ru\" height=\"102px\" width=\"400px\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/episode\/1VZFl7KKv0IwbGEyEiOgDp\" width=\"100%\" height=\"232\" frameBorder=\"0\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Quien no ha tenido que sufrir con un tr\u00e1mite en alguna instituci\u00f3n bancaria, no sabe de lo que se ha perdido. 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