{"id":4068,"date":"2021-04-15T14:32:58","date_gmt":"2021-04-15T19:32:58","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4068"},"modified":"2021-04-21T11:51:13","modified_gmt":"2021-04-21T16:51:13","slug":"no-se-si-me-gusta-creedence","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=4068","title":{"rendered":"No s\u00e9 si me gusta Creedence"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/creedence-kVlH-510x287@abc.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-4069\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/creedence-kVlH-510x287@abc.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/creedence-kVlH-510x287@abc.jpg 510w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/creedence-kVlH-510x287@abc-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/a><\/p>\n<blockquote><p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un d\u00eda me anim\u00e9 a decirle a mi mam\u00e1: \u201cquiero conocer a mi pap\u00e1\u201d. Ella es mujer norte\u00f1a y nada la dobla, creo que nunca la he visto llorar. Con voz tranquila y sin dejar de menear la olla de los frijoles me dijo: \u201centonces, la pr\u00f3xima semana vamos a comer con \u00e9l\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Abril Casas<\/h3>\n<p>Muy seguido me acuerdo que no tengo pap\u00e1. En mi adolescencia lo ten\u00eda presente todo el tiempo, ahora s\u00f3lo me acuerdo con cierta frecuencia. Por ejemplo, cuando escucho la canci\u00f3n \u201cHave you ever seen the rain\u201d de Creedence su banda favorita \u2014lo s\u00e9 porque me lo dijo en un encuentro que tuvimos cuando yo ten\u00eda 16 a\u00f1os\u2014; o cuando veo a otros padres ense\u00f1ando a sus hijos a andar en bicicleta. Yo aprend\u00ed como a los 20 a\u00f1os porque en mi infancia me rehusaba a que mi mam\u00e1, o uno de mis t\u00edos, me ense\u00f1ara. Despu\u00e9s me resign\u00e9, estaba esperando una lecci\u00f3n paternal que no llegar\u00eda, as\u00ed que le ped\u00ed a un amigo que me ayudara, con todo y la verg\u00fcenza de que, ya pejelagartona, en plena calle me vieran tambalearme en la bicicleta.<\/p>\n<p>Un d\u00eda me anim\u00e9 a decirle a mi mam\u00e1: \u201cquiero conocer a mi pap\u00e1\u201d. Ella es mujer norte\u00f1a y nada la dobla, creo que nunca la he visto llorar. Con voz tranquila y sin dejar de menear la olla de los frijoles me dijo: \u201centonces, la pr\u00f3xima semana vamos a comer con \u00e9l\u201d. Yo me sorprend\u00ed porque en mi casa el tema de mi padre estaba prohibido, nunca de manera expl\u00edcita, pero mi mam\u00e1 es especialista en aplicar la censura de manera visual. Si en la televisi\u00f3n sal\u00eda un anuncio cursil\u00f3n del d\u00eda del padre o alguien preguntaba por mi pap\u00e1, mi mam\u00e1 me volteaba a ver y yo me quedaba calladita. Con los a\u00f1os ya no hubo necesidad de la mirada y yo sola cambiaba el tema. Sent\u00eda que mi mam\u00e1 me censuraba porque no sab\u00eda c\u00f3mo lidiar con todo eso y a mi no me gustaba que se angustiara.<\/p>\n<p>Acababa de cumplir 16 a\u00f1os unos d\u00edas antes, lo recuerdo, y la cita con mi padre ser\u00eda a las 3:00 pm. En la ma\u00f1ana, en la escuela, no dejaba de pensar que ese d\u00eda iba a conocer a mi pap\u00e1, quien estuvo presente hasta que cumpl\u00ed tres a\u00f1os, para despu\u00e9s alejarse. No me pod\u00eda concentrar en las clases y sal\u00eda a cada rato al ba\u00f1o. Ah\u00ed, en la intimidad de un cubo met\u00e1lico de escuela p\u00fablica todo rayado de nombres y groser\u00edas dec\u00eda en voz bajita \u201cpap\u00e1\u201d y sent\u00eda un revoloteo en el est\u00f3mago. Decir \u201cpap\u00e1\u201d es, hasta ahora, una cosa extra\u00f1\u00edsima para m\u00ed, a\u00fan me sorprende c\u00f3mo la gente puede decir con soltura \u201cva a venir mi pap\u00e1\u201d, \u201c\u00e9l es amigo de mi pap\u00e1\u201d, o \u201cvoy a desayunar con mi pap\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Como la preparatoria n\u00famero 13 quedaba a unas calles de mi casa, iba y ven\u00eda caminando con una bola de compa\u00f1eros. Ese d\u00eda me quer\u00eda regresar sola, as\u00ed que me escap\u00e9 entre las despedidas, el tumulto y los puestos de churros que se pon\u00edan en la salida: quer\u00eda ir repitiendo en voz baja esa palabra rara y ensayar qu\u00e9 carajos le iba a decir. Como toda mi generaci\u00f3n, a esa edad ya ten\u00eda la escuela Televisa bien aprendida, as\u00ed que imaginaba un encuentro de telenovela: una mezcla de l\u00e1grimas, reclamos y arrepentimientos, quiz\u00e1s una toma a\u00e9rea de un abrazo redentor. Quer\u00eda llevar un discurso bien armado que quedara justo en medio del reproche y el perd\u00f3n. No se la iba a dejar f\u00e1cil, pero ten\u00eda que escuchar sus razones, ya llevaba muchos a\u00f1os haciendo hip\u00f3tesis sobre ellas, pero no se me ocurr\u00eda ninguna que justificara tener una chamaca para despu\u00e9s irse. A m\u00ed me parec\u00eda imposible que alguien pudiera dormir con semejante bulto en la consciencia.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a mi casa, era lunes, mi mam\u00e1 no trabajaba y por eso la cita se hab\u00eda acordado para ese d\u00eda. Entr\u00e9 y el ambiente ya ten\u00eda un aire inusual. Mi mam\u00e1 estaba sentada en el sill\u00f3n, ojeando una revista. Esta escena era rar\u00edsima porque cuando mi mam\u00e1 no iba a trabajar se pon\u00eda a hacer la limpieza de toda la casa, a cocinar y a hacer \u201cmandados\u201d, casi nunca se sentaba mas que para comer. Mi conclusi\u00f3n fue que la pose relajada era fingida. \u201c\u00bfTe vas a cambiar?\u201d me pregunt\u00f3 sin quitar la mirada de una p\u00e1gina que ten\u00eda fotograf\u00edas de lugares para visitar en vacaciones. Le contest\u00e9 que s\u00ed y fui a mi cuarto a elegir el ajuar: unos jeans, unos botines color caf\u00e9 y una especie de gabardina larga de mezclilla deslavada, que en ese entonces estaban de moda y que me quedaba hasta las pantorrillas. No s\u00e9 por qu\u00e9 decid\u00ed ir como si fuera a un concierto de Ana B\u00e1rbara, pero yo me sent\u00eda so\u00f1ada con la vestimenta que, adem\u00e1s, ocultaba lo asustada que me sent\u00eda y las ganas que ten\u00eda de llorar.<\/p>\n<p>Llegamos a \u201cLas Trancas\u201d, un restaurante que estaba en Plaza del Sol en lo que ahora es una zapater\u00eda. Me gustaba ir ah\u00ed con mi mam\u00e1 porque era como un cubito separado de los otros locales y la comida era tipo campestre, cosas que ahora no me parecen tan especiales, pero entonces me fascinaban. En ese lugar, en el que yo hab\u00eda comido muchas veces con mi mam\u00e1, ser\u00eda el escenario del encuentro. Sent\u00ed un golpe en la panza cuando llegamos y ella dijo muy segura: \u201cmesa para tres, por favor\u201d. \u00a1Para tres! Mientras camin\u00e1bamos a la mesa escuch\u00e9 tras de m\u00ed: \u201cbuenas tardes, que gusto verlas\u201d, la voz de un se\u00f1or que, por alguna raz\u00f3n que hasta ahora no puedo explicar, me resultaba familiar. Era mi padre, lo supe sin tener que voltear.<\/p>\n<p>Juntos caminamos hacia la mesa y cuando nos sentamos me qued\u00e9 paralizada. Mi cabeza hac\u00eda tumbos pensando que ese hombre era mi pap\u00e1 y que ah\u00ed estaba sonriendo muy fresco, sentado en la misma mesa conmigo y mi mam\u00e1. \u00c9l ten\u00eda algunas canas en el poco cabello que le quedaba, vest\u00eda una camisa polo color azul marino que dejaba ver su sobrepeso, unos pantalones beige de gabardina y zapatos color caf\u00e9. Usaba unos anteojos con armaz\u00f3n dorado donde me reflejaba yo, por primera vez en a\u00f1os. Su voz, me pareci\u00f3 que era de esas que sal\u00edan en la radio.<\/p>\n<p>Mi mam\u00e1 y mi pap\u00e1 comenzaron a platicar como dos viejos amigos, mi madre nunca me habl\u00f3 mal de \u00e9l, me dec\u00eda que era un buen hombre. Aunque esa descripci\u00f3n escueta se desmoron\u00f3 con los a\u00f1os cuando yo ve\u00eda que ese \u201cbuen hombre\u201d no me llamaba ni en mi cumplea\u00f1os. Ambos se conocieron en la Kodak, y tuvieron un romance de pel\u00edcula. Mientras hablaban, me volteaban a ver de vez en cuando, pregunt\u00e1ndome qui\u00e9n sabe qu\u00e9 a lo que yo asentaba con la cabeza, a\u00fan sin poder decir una sola palabra.<br \/>\nCuando lleg\u00f3 la comida me sent\u00ed un poco m\u00e1s relajada, como que el movimiento de las quijadas al masticar relaj\u00f3 mi boca y entonces comenc\u00e9 a preguntarle sobre su vida. Me sorprendi\u00f3 lo mucho que hab\u00eda viajado por su trabajo, aun en Kodak, y lo culto que era. Me habl\u00f3 de m\u00fasica, libros y obras de teatro con una elocuencia que me dej\u00f3 at\u00f3nita. En alguna parte de la conversaci\u00f3n me enlist\u00f3 todos los \u00e1lbumes de Creedence y me relat\u00f3 la vida de sus integrantes. Mi padre era encantador. Olvid\u00e9 el discurso que hab\u00eda armado camino a casa, los reclamos y la pregunta obligada: \u00bfpor qu\u00e9 te fuiste? Estaba envuelta en su carisma y me sent\u00eda halagada por c\u00f3mo me miraba. \u201cQu\u00e9 bonita est\u00e1s, hija\u201d, eso me desarm\u00f3. Ten\u00eda un padre que era todo lo que hab\u00eda so\u00f1ado. Pasaron dos horas de risas, carcajadas y de an\u00e9cdotas de mis padres en el trabajo. Me pregunt\u00f3 sobre mi vida, mis gustos musicales y literarios, mis estudios y los planes que ten\u00eda para la universidad. Todo lo que yo dec\u00eda parec\u00eda sorprenderle, mientras me ve\u00eda con ternura.<\/p>\n<p>Al terminar de comer agradeci\u00f3 la invitaci\u00f3n, me dijo que me llamar\u00eda todas las semanas, que ese era un nuevo comienzo. Yo me sent\u00eda tan emocionada que le dije \u201cte quiero pap\u00e1\u201d, a lo que \u00e9l respondi\u00f3: \u201cyo tambi\u00e9n te quiero, hija\u201d. Afuera del restaurante nos abrazamos e imagin\u00e9 la toma a\u00e9rea. Lloramos mucho mientras mi madre nos ve\u00eda sonriendo, manteniendo una distancia prudente. Yo s\u00f3lo pensaba en ir corriendo a mi casa a buscar m\u00fasica de Creedence y hablar con alguien m\u00e1s para decirle muy campechana: \u201ces que fui a comer con mi pap\u00e1\u201d. Nos despedimos y mi mam\u00e1 y yo caminamos hacia la parada del cami\u00f3n ah\u00ed en avenida Mariano Otero. Mientras esper\u00e1bamos, me vio a los ojos y me dijo: \u201cme gusta que est\u00e9s tan contenta\u201d.<\/p>\n<p>Las llamadas semanales nunca llegaron. No volv\u00ed a necesitar la palabra \u201cpap\u00e1\u201d hasta que me cas\u00e9 y mi esposo se convirti\u00f3 en uno. El tema de mi padre volvi\u00f3 a su lugar: el silencio. Escribo esta cr\u00f3nica mientras escucho a Creedence que, honestamente, no s\u00e9 si me gusta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Un d\u00eda me anim\u00e9 a decirle a mi mam\u00e1: \u201cquiero conocer a mi pap\u00e1\u201d. 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Despu\u00e9s me resign\u00e9, estaba esperando una lecci\u00f3n paternal que no llegar\u00eda, as\u00ed que le ped\u00ed a un amigo que me ayudara, con todo y la verg\u00fcenza de que, ya pejelagartona, en plena calle me vieran tambalearme en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4069,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,14],"tags":[1262,92,1180,561,116,1263,613,762],"class_list":["post-4068","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-de-aqui-y-de-alla","category-las-cronicas","tag-creedence","tag-cronica","tag-cronista","tag-cronistas-tapatios","tag-el-huevo-cojo","tag-papa","tag-plaza-del-sol","tag-taller-de-cronica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4068","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4068"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4068\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4073,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4068\/revisions\/4073"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4069"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4068"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4068"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4068"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}