{"id":4089,"date":"2021-04-27T16:20:26","date_gmt":"2021-04-27T21:20:26","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4089"},"modified":"2021-05-10T14:24:11","modified_gmt":"2021-05-10T19:24:11","slug":"629-con-letra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=4089","title":{"rendered":"629 con letra"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/629a-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4092\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/629a-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/629a-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/629a-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/629a-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/629a-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/629a-2048x1365.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/629a-640x427.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<blockquote><p>Seguramente a la mayor\u00eda le ha sucedido perderse, tomando una ruta de cami\u00f3n que no era la que cre\u00eda. La situaci\u00f3n se agrava si la \u00abperdida\u00bb es en la noche. Y se agrava m\u00e1s si el pasajero no tiene mucho tiempo de vivir en la gran ciudad y en su lugar de origen no hab\u00eda mas que dos rutas de camiones. Peor, si la an\u00e9cdota sucedi\u00f3 hace unos a\u00f1os, cuando no hab\u00eda Maps en los celulares, ni Ubers.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Gerardo Guerrero<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed termino\u201d, me dijo el chofer, y sent\u00ed la sangre correr por mis talones.<\/p>\n<p>Era la primera vez que tomaba un cami\u00f3n en la ciudad y, dentro del nerviosismo (por ser debutante), cierta seguridad me reafirmaba, pues un d\u00eda antes \u2014a plena luz del d\u00eda\u2014 hab\u00eda ensayado la traves\u00eda de ir del poniente de la ciudad de Guadalajara hasta Huentit\u00e1n el Alto y de regreso. La ida, sencilla: un cami\u00f3n, dos trasbordos en el metro y el macrob\u00fas. El regreso, todav\u00eda m\u00e1s: el macrob\u00fas, un tren y un cami\u00f3n. Para un reci\u00e9n llegado del rancho, esto se sent\u00eda como un reto mayor, pero estaba seguro de tenerlo en la bolsa.<\/p>\n<p>Ya de noche, abord\u00e9 el cami\u00f3n que me llevar\u00eda a casa. Eran alrededor de las ocho treinta, lo que signific\u00f3 asiento seguro. Eleg\u00ed el de hasta atr\u00e1s para poder bajar r\u00e1pido y sin obst\u00e1culo, y, adem\u00e1s, para poder apreciar el juego de luces que la unidad ofrec\u00eda a los pasajeros. Era, aquel escenario, de una atm\u00f3sfera fluorescente: el verde y magenta ne\u00f3n hac\u00edan lucir tanto al Calvin me\u00f3n, como al peluche del espejo retrovisor. La Virgen de Guadalupe, que proteg\u00eda las espaldas del conductor, parec\u00eda sacada de uno de esos juegos de canicas de las ferias. Se impon\u00eda, radiante y arrogante, con un juego de luces LED digno de Las Vegas. Los rostros cansados de los dem\u00e1s pasajeros parec\u00edan indiferentes ante el espect\u00e1culo, pero los detalles de mi primer viaje nocturno en transporte p\u00fablico ten\u00edan toda mi atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya entrados en camino, una llamada al celular interrumpi\u00f3 mi concentraci\u00f3n del viaje. Era mi mam\u00e1, para preguntar sobre el primer d\u00eda de clases.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY por d\u00f3nde vas? \u2014 pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Ahm, pues no s\u00e9, pero veo el estadio de las Chivas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s loco? Ese cami\u00f3n no va para la casa\u2026<\/p>\n<p>\u2014C\u00f3mo crees, m\u00e1. Es el que ten\u00eda que tomar, ahorita se regresa. Te marco m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Colgu\u00e9 el tel\u00e9fono confiado en que, en cualquier momento, el cami\u00f3n dar\u00eda vuelta para regresar a terrenos m\u00e1s conocidos. A la mitad de Av. Aviaci\u00f3n, la esperanza se me esfumaba cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>Entre callecitas y bald\u00edos, el chofer entr\u00f3 en una colonia que parec\u00eda cada vez menos urbe y m\u00e1s ejido. Iluso, y sabiendo para mis adentros que nunca iba a suceder, una peque\u00f1a parte de m\u00ed se aferraba todav\u00eda a aquella ansiada vuelta en u. El freno son\u00f3 y el chofer mencion\u00f3 las palabras.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo? \u00bfNo va a regresar? \u2014 le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014No, joven. Aqu\u00ed termino, voy a cerrar el cami\u00f3n.<\/p>\n<p>Con miedo, y sinti\u00e9ndome en el medio de la nada, baj\u00e9 a la cuadra (que parec\u00edan tres pegadas) en d\u00f3nde el chofer estacion\u00f3 el Mercedes. Mientras caminaba, de la forma m\u00e1s disimulada posible \u2014pues algo me dec\u00eda que en ese lugar no me conven\u00eda ser humano sino esp\u00edritu\u2014 tom\u00e9 el tel\u00e9fono y le marqu\u00e9 a mi mam\u00e1 para confirmar sus sospechas. Al preguntar sobre mi ubicaci\u00f3n, la \u00fanica informaci\u00f3n que pude darle fue el nombre de las calles que le\u00ed en las placas: S\u00e9ptima Oriente y Quinta Norte. A\u00f1os m\u00e1s tarde, hubiera bastado con abrir Maps para conocer mi ubicaci\u00f3n exacta y pedir un Uber para salir de aquel extra\u00f1o lugar, pero aquella noche \u00e9ramos yo, las llamadas y los SMS contra el mundo.<\/p>\n<p>Mientras continuaba al tel\u00e9fono, caminando hac\u00eda lo que parec\u00eda una avenida principal, mam\u00e1 rastreaba en la computadora mi localizaci\u00f3n exacta. Sent\u00ed miradas \u2014como las que recibe un forastero en tierra extra\u00f1a\u2014 provenientes de un grupo de sombras con ropa holgada montadas en bicicleta, rodeadas de una<\/p>\n<p>nube de humo densa y de olor peculiar. Evit\u00e9 el contacto visual a toda costa, sin ansiar otra cosa m\u00e1s que estar en casa.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s en una colonia que se llama La Choricera, all\u00e1 por Tesist\u00e1n\u2014, me dijo.<\/p>\n<p>Naturalmente, conocer el nombre del lugar reemplaz\u00f3 todo buen augurio por im\u00e1genes mentales que elimin\u00e9 r\u00e1pidamente. Qued\u00e9 con ella en que caminar\u00eda hac\u00eda la avenida m\u00e1s grande, y que, en determinado cruce, mis familiares llegar\u00edan por m\u00ed. Al llegar al punto acordado, busqu\u00e9 un lugar con luz y lo encontr\u00e9 debajo de un tejab\u00e1n en una tienda de abarrotes. La avenida que ten\u00eda enfrente estaba transitada y, a diferencia de las calles por las que hab\u00eda caminado, el alumbrado p\u00fablico hac\u00eda su funci\u00f3n. Solo quedaba esperar a que el comando encargado diera con el paradero del activo.<\/p>\n<p>Los encargados de la tienda de abarrotes parec\u00edan estar por cerrar el changarro, cuando un cliente m\u00e1s apareci\u00f3 para comprar cigarros y refresco. Despu\u00e9s de pagar y de despedirse del tendero, a los pocos pasos, a aquel sujeto le apareci\u00f3 otro de igual calibre por las espaldas. Lo embosc\u00f3 haci\u00e9ndole un candado en el cuello con el brazo derecho y cerr\u00e1ndolo m\u00e1s con el izquierdo. En el forcejeo, los cigarros y el refresco salieron volando hacia lados contrarios, mientras el tipo se resist\u00eda a seguir siendo sometido por el agresor. Yo, con el coraz\u00f3n acelerado, solo deseaba no estar en el momento y lugar equivocados, y, sobre todo, seguir siendo un espectador desapercibido. El primero se tir\u00f3 al suelo, revolc\u00e1ndose para poder zafarse de los brazos del otro. Al lograrlo, se puso de pie inmediatamente y, mir\u00e1ndolo a los ojos, le dijo encabronado:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me asustaste, pendejo!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ea!, no sea joto, \u00bfqui\u00e9n pensaste que era?<\/p>\n<p>Para entonces, sent\u00eda que hab\u00eda pasado una eternidad. Esper\u00e9 alrededor de otros veinte minutos cuando por fin vi caras conocidas. Sub\u00ed al carro y pude soltar el cuerpo.<\/p>\n<p>La diferencia de una letra en las rutas de los camiones resulta importante, pues tal parece que entre el 629 y el 629 B, hay como 20 kil\u00f3metros de diferencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Seguramente a la mayor\u00eda le ha sucedido perderse, tomando una ruta de cami\u00f3n que no era la que cre\u00eda. La situaci\u00f3n se agrava si la \u00abperdida\u00bb es en la noche. Y se agrava m\u00e1s si el pasajero no tiene mucho tiempo de vivir en la gran ciudad y en su lugar de origen no hab\u00eda mas que dos rutas de camiones. Peor, si la an\u00e9cdota sucedi\u00f3 hace unos a\u00f1os, cuando no hab\u00eda Maps en los celulares, ni Ubers. &nbsp; Gerardo Guerrero &nbsp; \u201cAqu\u00ed termino\u201d, me dijo el chofer, y sent\u00ed la sangre correr por mis talones. Era la primera vez que tomaba un cami\u00f3n en la ciudad y, dentro del nerviosismo (por ser debutante), cierta seguridad me reafirmaba, pues un d\u00eda antes \u2014a plena luz del d\u00eda\u2014 hab\u00eda ensayado la traves\u00eda de ir del poniente de la ciudad de Guadalajara hasta Huentit\u00e1n el Alto y de regreso. La ida, sencilla: un cami\u00f3n, dos trasbordos en el metro y el macrob\u00fas. El regreso, todav\u00eda m\u00e1s: el macrob\u00fas, un tren y un cami\u00f3n. Para un reci\u00e9n llegado del rancho, esto se sent\u00eda como un reto mayor, pero estaba seguro de tenerlo en la bolsa. Ya de noche, abord\u00e9 el cami\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4092,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,14],"tags":[1270,1271,92,116,152,1272,1273,762,1274],"class_list":["post-4089","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-de-aqui-y-de-alla","category-las-cronicas","tag-1270","tag-629-a","tag-cronica","tag-el-huevo-cojo","tag-guadalajara","tag-la-chori","tag-la-choricera","tag-taller-de-cronica","tag-tesistan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4089","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4089"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4089\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4094,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4089\/revisions\/4094"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4092"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4089"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4089"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}