{"id":4131,"date":"2021-05-18T00:02:21","date_gmt":"2021-05-18T05:02:21","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4131"},"modified":"2021-06-16T15:07:20","modified_gmt":"2021-06-16T20:07:20","slug":"la-historia-de-la-mujer-maravilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=4131","title":{"rendered":"La historia de la Mujer Maravilla"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/mujer-maravilla.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-4132\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/mujer-maravilla.jpg\" alt=\"\" width=\"1023\" height=\"682\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/mujer-maravilla.jpg 1023w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/mujer-maravilla-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/mujer-maravilla-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/mujer-maravilla-640x427.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 1023px) 100vw, 1023px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>La autora de la presente historia hurga en el pasado para traer a cuenta una ocasi\u00f3n en que, como a muchos nos pas\u00f3, tuvo un accidente que pudo haber tenido consecuencias lamentables; afortunadamente no fue as\u00ed y entonces vale la pena capturar aquel recuerdo y convertirlo en cr\u00f3nica.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Mariana Gonz\u00e1lez-M\u00e1rquez<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La casa de mi abuela paterna me gustaba porque ten\u00eda mucho espacio y porque ah\u00ed hab\u00eda una ni\u00f1a con la que pod\u00eda jugar por horas. Galdina, se llamaba. Mi prima mayor la cuidaba mientras su mam\u00e1 trabajaba. En esa casona de la calle Gante coincid\u00edamos por las tardes, cuando mis pap\u00e1s me dejaban encargada con la abuela Cata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Era una casa vieja y enorme. Dos pisos de adobe, una sala grande e iluminada que mis t\u00edos insist\u00edan en pintar de verde, un patio central lleno de plantas, dos recamaras abajo y otras tres arriba, un comedor que ten\u00eda una ventanita en media luna que daba a la cocina y atr\u00e1s un patio de lavado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero lo que m\u00e1s me gustaba era la fachada, porque adem\u00e1s de las escaleras para llegar al recibidor y un jard\u00edn elevado, ten\u00eda una terraza abierta que daba a la calle. Aunque me provocaba un poco de v\u00e9rtigo, sol\u00eda recargarme en la bardita a observar los coches y a ver a la gente pasar, a o\u00edr a los mec\u00e1nicos del taller de abajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era la forma de ver a los pollos y codornices que criaban en la casa de al lado. Una de las bardas de la terraza daba a una especie de recibidor que los vecinos transformaron en un patio de crianza lleno de jaulas con animales que ol\u00eda a caca de pollo. Me pod\u00eda quedar largo rato viendo a las aves y en ocasiones hasta me tocaba mirar cuando recog\u00edan los huevos. Mi abuela sol\u00eda agregarlos al chocomilk. Nunca me gust\u00f3 que lo hiciera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No recuerdo qu\u00e9 mes era, pero s\u00ed que era un d\u00eda nublado. En ese a\u00f1o 85 el Teatro Diana no era teatro, ni era tan moderno. Era el tradicional Cine Diana donde sol\u00edan pasar pel\u00edculas para ni\u00f1os. Mis pap\u00e1s y mi hermano mediano, \u2014entonces era el \u00fanico, porque el otro vendr\u00eda despu\u00e9s\u2014 decidieron ir a ver no s\u00e9 qu\u00e9 pel\u00edcula y yo, alborotada por jugar con Galdina, decid\u00ed quedarme en la casa de Gante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa tarde jugamos a las mu\u00f1ecas y se nos ocurri\u00f3 salir a la terraza a corretear un rato. Cansadas, decidimos parar y sentarnos en la bardita que daba al patio de aves. Galdina se par\u00f3 y puso las manos frente a m\u00ed invit\u00e1ndome a jugar manitas calientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cMarinero que se fue a la marimarimar (clap, clap) \/ para ver qu\u00e9 pod\u00eda veryveryver \/ lo \u00fanico que pudo veryveryver (clap, clap) \/ fue el fondo de la marimarimar\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Comenc\u00e9 a ver a Galdina cada vez m\u00e1s lejos. Una de las palmadas me hizo perder el equilibrio y ca\u00ed de espaldas al vac\u00edo. La pared caf\u00e9 pasaba y pasaba frente a mis ojos como si fuera cancha de los S\u00faper campeones. Interminable. El olor a caca de ave comenz\u00f3 a invadir mi nariz. Y luego las jaulas y las aves frente a m\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No s\u00e9 si fue el impulso o qu\u00e9 pas\u00f3, pero ca\u00ed de panza. Vagamente recuerdo el grito de Galdina y el alboroto de las aves. No supe m\u00e1s de m\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0***<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una enfermera platica conmigo y me lleva una paleta. La pared es caf\u00e9 claro y recuerdo lo que me pas\u00f3 hace un par de horas. Mi mam\u00e1 entra casi llorando y me pregunta c\u00f3mo me encuentro. Me duele la panza, pero le digo que bien. Huelo a caca de ave.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El doctor le dice que solo fue el golpe, que nada de qu\u00e9 preocuparse, que tuve suerte, que las radiograf\u00edas no indican nada grave. Mam\u00e1 me ve y hace cara de desaprobaci\u00f3n. \u201c\u00bfQu\u00e9 diablos estabas haciendo en la barda?\u201d. Silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me subo al coche. Pap\u00e1 dice que iremos por mi hermano a la casa de Gante, que lo dejaron largado en cuanto llegaron y corrieron por m\u00ed al hospital. Para frente al sem\u00e1foro y voltea al asiento de atr\u00e1s. \u201c\u00bfPues te cre\u00edste la mujer maravilla o qu\u00e9?\u201d R\u00ede. Mam\u00e1 desaprueba. Al llegar con la abuela me presenta con todos como la Mujer maravilla. R\u00eden y me abrazan. Jam\u00e1s me pude quitar el apodo. Desde entonces odio los huevos de codorniz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<pre><strong>(Esta cr\u00f3nica fue le\u00edda en el podcast \"Las bolas del engrudo\" por la autora)<\/strong><\/pre>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/anchor.fm\/elhuevocojo\/embed\/episodes\/La-historia-de-la-mujer-maravilla-e1085js\" height=\"102px\" width=\"400px\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/episode\/4SGDcMe9T5hi7HzTLFm4oW\" width=\"100%\" height=\"232\" frameBorder=\"0\" allowtransparency=\"true\" allow=\"encrypted-media\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La autora de la presente historia hurga en el pasado para traer a cuenta una ocasi\u00f3n en que, como a muchos nos pas\u00f3, tuvo un accidente que pudo haber tenido consecuencias lamentables; afortunadamente no fue as\u00ed y entonces vale la pena capturar aquel recuerdo y convertirlo en cr\u00f3nica. &nbsp; Mariana Gonz\u00e1lez-M\u00e1rquez &nbsp; La casa de mi abuela paterna me gustaba porque ten\u00eda mucho espacio y porque ah\u00ed hab\u00eda una ni\u00f1a con la que pod\u00eda jugar por horas. 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