{"id":4145,"date":"2021-06-04T14:21:03","date_gmt":"2021-06-04T19:21:03","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4145"},"modified":"2021-06-07T11:58:37","modified_gmt":"2021-06-07T16:58:37","slug":"de-a-pedacito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=4145","title":{"rendered":"De a pedacito"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/WhatsApp-Image-2021-06-04-at-12.34.54-PM-1.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-4146\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/WhatsApp-Image-2021-06-04-at-12.34.54-PM-1.jpeg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/WhatsApp-Image-2021-06-04-at-12.34.54-PM-1.jpeg 750w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/WhatsApp-Image-2021-06-04-at-12.34.54-PM-1-225x300.jpeg 225w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/WhatsApp-Image-2021-06-04-at-12.34.54-PM-1-640x853.jpeg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>El autor de la siguiente cr\u00f3nica se vale de su experiencia de haber vivido en Atotonilco El Alto, Jalisco, un buen rato, para contarnos sobre las joyas culinarias de ah\u00ed, los secretos mejor guardados de esa regi\u00f3n, que siempre se ha destacado por contar con muchos lugares para satisfacer el apetito y el sano esparcimiento. Recordar una parte de nuestra vida a trav\u00e9s de los sabores gastron\u00f3micos es un tema recurrente y siempre necesario. \u00a1Buen provecho!<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Gerardo Guerrero<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00bfApoco no eres de aqu\u00ed?\u00bb<\/em>, es la pregunta que surge cuando hablo de algo que sucede all\u00e1 en mi rancho. <em>\u00abNo, s\u00ed soy de aqu\u00ed, pero mis pap\u00e1s y mis hermanos viven all\u00e1; yo ya me regres\u00e9 [&#8230;] Viv\u00ed seis bla bla bla bla, hasta que bla bla bla&#8230;\u00bb<\/em>, es la retah\u00edla que responde, seguida de las risas de mis amigos a quienes les toca presenciar por en\u00e9sima vez la misma escena.<\/p>\n<p>Con el criterio adecuado, cambiar de lugar de residencia puede ser una experiencia emocionante y llena de cosas por descubrir; para un p\u00faber puede ser todo lo contrario, aunque supongo, tambi\u00e9n depende del mono.<\/p>\n<p>Llegamos a vivir a Atotonilco el Alto cuando ten\u00eda doce a\u00f1os. Tan brusco fue el cambio y tan poco tiempo de adaptaci\u00f3n hubo, que justo el domingo antes del d\u00eda de inicio de clases, el cami\u00f3n terminaba de descargar los \u00faltimos muebles en la casa. Aquel d\u00eda, tan cansados y hambrientos como se est\u00e1 despu\u00e9s de desplazar cinco vidas completas a poco m\u00e1s de cien kil\u00f3metros en menos de cuarenta y ocho horas, salimos en busca de una buena pizza para cenar. Descubrimos un carrito, cerca del centro, y pedimos dos pizzas y una Fanta para llevar. \u00abNo vendemos pizzas completas, se\u00f1or. Solo <em>de a pedacito<\/em>\u00bb, recuerdo que le dijeron a mi pap\u00e1.<\/p>\n<p>En nuestra primera semana, todav\u00eda con la casa volteada, probamos suerte a ir descubriendo aquellos lugares ricos para comer. Uno de los primeros d\u00edas dimos con la Loncher\u00eda Tere. La especialidad: el lonche de pierna, as\u00ed: sencillito. Deshebrada y sin adobo, con su crema, jitomate y jalape\u00f1o, todo en un bolillo redondito y delicioso que difiere con los que uno ve en la ciudad. Por otro lado, un licuado de guayaba extragrande, de esos a los que les sientes en el fondo los granulitos de az\u00facar.<\/p>\n<p>Nos encontr\u00e1bamos disfrutando aquella sencilla delicia cuando, de golpe y a la hora en punto, las seis o siete personas que trabajaban en el lugar detuvieron sus actividades para, con una intensa devoci\u00f3n, ponerse a rezar frente al televisor en un\u00edsono impecable con la monja que sale en el <em>prime time <\/em>de Mariavisi\u00f3n. Despu\u00e9s de breves minutos, con la misma sincron\u00eda y rapidez, todo volvi\u00f3 a lo habitual.<\/p>\n<p>A los d\u00edas sucedi\u00f3 lo inevitable: descubrimos a Los Cu\u00f1ados. Llegar a una de sus taquer\u00edas es exponerse, desde la banqueta, a ser envuelto por ese delicado aroma a cerdo rematado con adobo y guisado en su fant\u00e1stica manteca. Sin temor a equivocarme, quiz\u00e1s esta sea la mejor carne al pastor del pa\u00eds, en una de esas del planeta. Rebanada en el tama\u00f1o perfecto, ni picada ni fileteada, y ba\u00f1ada con su salsa de chile morita; ya sea en una gringa, o bien, en un plato de cuatro tacos repletos de cebolla y cilantro en arm\u00f3nica composici\u00f3n vitruviana, es una maravilla catalogada por expertos como un tipo de experiencia iluminada.<\/p>\n<p>A pie de carretera, como se le conoce a la calle principal, podemos encontrar los famosos caf\u00e9s: cantinas disfrazadas de expendios de aquel amargo y ansiado el\u00edxir. La maravilla de lugares como el Caf\u00e9 Anaya, o el ahora desaparecido El Gato Tuerto, reside una vez m\u00e1s en la sencillez de lo que ofrecen. Imag\u00ednelo usted: un vaso de unicel de diez onzas, por aquello de la portabilidad, pues estos lugares son la parada matutina obligatoria tanto de jornaleros como de oficinistas. Directo de la tetera -que est\u00e1 veinticuatro siete en la estufa- se vierte hasta la mitad agua hirviendo. Luego, extracto de caf\u00e9 en fr\u00edo, digamos, hasta poquito arriba de los tres cuartos; ah\u00ed para. Para entonces aquello ya est\u00e1 humeante. Para fulminar el resto del vaso, un chorro de rompope, que, sin perturbar su esencia, lleva la experiencia cafetera un pelda\u00f1o arriba. <em>\u00abCaf\u00e9, Nescaf\u00e9, Canela y T\u00e9\u00bb<\/em>, rezan los letreros afuera; ya depende de lo que uno traiga ganas.<\/p>\n<p>En vacaciones, cuando acompa\u00f1aba a mi pap\u00e1 a la oficina, nos d\u00e1bamos una escapada para ir a desayunar a los mejores tacos matutinos de Atotonilco: El Rey sin Fortuna (mejor conocidos como Los Tacos de Perro), ah\u00ed por la Matamoros. De nuevo: sencillos tacos de carne de res. Aqu\u00ed la magia es que van ba\u00f1ados en una salsa de jitomate mezclada con caldo de res: inimaginable.<\/p>\n<p>Cuando tocaba cena fuera de casa, entre las quesadillitas de la Presidencia, La Empanada Loca o El Taco Loco, era dif\u00edcil decidirse por una sola opci\u00f3n. Sin embargo, nuestras favoritas eran tres: Chuy El Coqueto -siempre me he preguntado qu\u00e9 le pas\u00f3 a su ojo- que ofrec\u00eda cena de comal en la sala de su casa, siempre abarrotada. Los Dogos de la Narcomenudista; un cl\u00e1sico carrito callejero de <em>hot dogs<\/em> y hamburguesas atendido por una se\u00f1ora que, se dec\u00eda, ofrec\u00eda otro tipo de productos a clientes m\u00e1s selectos. Y, por \u00faltimo: los tacos de El Paisa. <em>\u00abAh\u00ed le va una Lys, paisa\u00bb<\/em>, dec\u00eda el viejo extendi\u00e9ndote en su mano, sin interrumpir sus labores taqueras, un pedazo de papel de estraza cortado en el tama\u00f1o exacto de una servilleta. Sus salsas, para los amantes del comino, algo imperdible.<\/p>\n<p>Ya de ah\u00ed, y si alcanz\u00e1bamos, pues acaban pronto, remat\u00e1bamos con un churro con cajeta de con Los Juanes. Todav\u00eda, cuando vamos de visita, hay que ser selectivos porque un fin de semana no alcanza para hacer el <em>tour <\/em>completo.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como poco a poco y sin sentirlo, entre congregaciones religiosas encubiertas de loncher\u00edas, tacos como s\u00f3lo se dan los Altos de Jalisco y pizzas <em>de a pedacito<\/em>, en campo contrario me fui haciendo aliado.<\/p>\n<p>Hace once a\u00f1os que regres\u00e9 a vivir a la ciudad, sin embargo, mi est\u00f3mago amanece todos los d\u00edas con ganas de haber despertado all\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El autor de la siguiente cr\u00f3nica se vale de su experiencia de haber vivido en Atotonilco El Alto, Jalisco, un buen rato, para contarnos sobre las joyas culinarias de ah\u00ed, los secretos mejor guardados de esa regi\u00f3n, que siempre se ha destacado por contar con muchos lugares para satisfacer el apetito y el sano esparcimiento. Recordar una parte de nuestra vida a trav\u00e9s de los sabores gastron\u00f3micos es un tema recurrente y siempre necesario. \u00a1Buen provecho! &nbsp; Gerardo Guerrero &nbsp; \u00ab\u00bfApoco no eres de aqu\u00ed?\u00bb, es la pregunta que surge cuando hablo de algo que sucede all\u00e1 en mi rancho. \u00abNo, s\u00ed soy de aqu\u00ed, pero mis pap\u00e1s y mis hermanos viven all\u00e1; yo ya me regres\u00e9 [&#8230;] Viv\u00ed seis bla bla bla bla, hasta que bla bla bla&#8230;\u00bb, es la retah\u00edla que responde, seguida de las risas de mis amigos a quienes les toca presenciar por en\u00e9sima vez la misma escena. Con el criterio adecuado, cambiar de lugar de residencia puede ser una experiencia emocionante y llena de cosas por descubrir; para un p\u00faber puede ser todo lo contrario, aunque supongo, tambi\u00e9n depende del mono. Llegamos a vivir a Atotonilco el Alto cuando ten\u00eda doce a\u00f1os. 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