{"id":4172,"date":"2021-06-11T19:02:07","date_gmt":"2021-06-12T00:02:07","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4172"},"modified":"2021-06-11T19:02:07","modified_gmt":"2021-06-12T00:02:07","slug":"del-recuerdo-que-llena-y-deja-vacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=4172","title":{"rendered":"Del recuerdo que llena y deja vac\u00edo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pano-MiraReal-Real-del-Monte.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4173\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pano-MiraReal-Real-del-Monte-1024x446.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"266\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pano-MiraReal-Real-del-Monte-1024x446.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pano-MiraReal-Real-del-Monte-300x131.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pano-MiraReal-Real-del-Monte-768x335.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pano-MiraReal-Real-del-Monte-1536x670.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pano-MiraReal-Real-del-Monte-640x279.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/pano-MiraReal-Real-del-Monte.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>La siguiente es una historia de amor, entrelazada con un viaje a Mineral del Monte, en Hidalgo. La suerte con la que el autor entrelaza su narraci\u00f3n personal con el recorrido en ese viaje hace que la historia fluya y emocione.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Iv\u00e1n Rivera<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No sab\u00eda si lo que estaba por hacer me llevar\u00eda al para\u00edso o a las entra\u00f1as del infierno. Hac\u00eda menos de una semana que acababa de conocer a una persona que me enamor\u00f3 con tan s\u00f3lo ver sus ojos. No sab\u00eda nada de ella: si era familiar, si pertenec\u00eda a una clase de secta sat\u00e1nica que se dedicaba a invitar a personas a lugares lejanos para luego matarlas, o a un grupo narcotraficante que mermara un sue\u00f1o de un viaje.<\/p>\n<p>Recuerdo haberla visto en las inmediaciones de Insurgentes con una bolsa de pl\u00e1stico en la mano, unos <em>jeans<\/em> que le ajustaban muy bien a su figura y una playera deslavada; nada de ese atractivo se comparaba con la belleza de sus ojos: un par de candiles grandes color canela, tan d\u00f3ciles como un cachorro, pero tan penetrantes como una fiera: cautelosos, \u00e1giles e intimidantes. Trat\u00e9 de convencerme, de encontrar alg\u00fan detalle, un defecto mayor sobre su figura que me impidiera abrir mi boca para no hablarle, pero fue imposible, fui presa de sus ojos.<\/p>\n<p>Lo que sigue es una t\u00edpica historia: le habl\u00e9, acept\u00f3 con gusto mis palabras e intercambiamos tel\u00e9fonos; esa misma noche nos quedamos hablando hasta las 3 de la ma\u00f1ana sobre temas diversos de la vida. Al d\u00eda siguiente nos citamos en una cafeter\u00eda de Bellas Artes, esas que conservan su lugar en la historia: que si ah\u00ed cen\u00f3 Pedro Infante, que si el mismo expresidente fue a comer y un sinf\u00edn de historias que no son tan cre\u00edbles. El lugar s\u00ed conservaba su encanto, con todas sus paredes forradas en madera, una luz tenue y muy c\u00e1lida que ameniza las pl\u00e1ticas de los comensales. Cada metro tiene una cabina estilo estadounidense que aseguran un ambiente privado y el t\u00edpico suelo a cuadros que no puede faltar en las construcciones del centro hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Yo no ten\u00eda noci\u00f3n del tiempo y s\u00f3lo me dedicaba a escuchar la amarga historia de la persona que estaba frente a m\u00ed: amores pasados, traumas de la historia, crecimientos personales y deseos a futuro, todo como una entrevista de trabajo: o aceptas las condiciones o no vuelves a saber qu\u00e9 paso con el puesto. Como dije: desde el principio fui su presa. Recuerdo que llegamos a la pl\u00e1tica sobre los deseos de viajar y conocer la mayor cantidad de pueblos m\u00e1gicos del pa\u00eds:<\/p>\n<p>\u2014Voy a ir a Mineral del Monte el pr\u00f3ximo viernes, \u00bfvienes?<\/p>\n<p>En mi cerebro pasaba la incertidumbre de no conocerla, de pensar si era la mejor opci\u00f3n. \u00bfY si me mataba llegando? \u00bfSi era un secuestro ya planeado y la \u00fanica forma de lograrlo era seduci\u00e9ndome para vivir un viaje sin retorno? (piensa Iv\u00e1n, act\u00faa con la cabeza). \u00a1Al diablo, la vida es una y yo s\u00f3lo quiero beber del veneno de su encanto, no importa que me termine matando!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Claro!<\/p>\n<p>Lo siguiente fue arreglar pagos del hotel, punto para recogernos y esperar 96 horas (tiempo suficiente para echarme para atr\u00e1s o arrebatarme como siempre lo hac\u00eda).<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gu\u00eda para viajar a Mineral del Monte, en Hidalgo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mapa es lo de menos, si se viaja desde la Ciudad de M\u00e9xico puede usted elegir el camino que m\u00e1s le plazca, pero lo ideal es tomar la ruta m\u00e1s r\u00e1pida, que, adem\u00e1s de ser m\u00e1s efectiva en tiempos conserva un buen c\u00famulo de detalles que usted no puede dejar pasar.<\/p>\n<p>Se recomienda viajar de noche, ya que se aprecian mejor las calles de la Ciudad de M\u00e9xico, usted podr\u00e1 ver el caer de las hojas en el mes de octubre, esos cedros, pirules, laureles y jacarandas que se desnudan durante el oto\u00f1o y que pintan la urbe de color caf\u00e9; en la noche el espect\u00e1culo no pierde su magia, ya que la escasez de autom\u00f3viles permite escuchar el sonido de los \u00e1rboles que se mueven al comp\u00e1s del viento en sus diferentes direcciones.<\/p>\n<p>Al salir de la ciudad y en los l\u00edmites entre la CDMX e Hidalgo se sugiere poner extrema atenci\u00f3n a la antigua ciudad de Tenochtitl\u00e1n, ya que por la noche suele iluminarse por la luz de la luna y algunas otras artificiales de colores que hacen verla m\u00e1s imponente. Tambi\u00e9n poner extrema atenci\u00f3n al cielo. Al entrar a Hidalgo las luces de la ciudad se van alejando y permiten ver una mayor cantidad de estrellas, algunas con mayor luz, otras de color rojo, todas estas acompa\u00f1an a la luna y alumbran la carretera, flanqueada de matorrales y pueblos desperdigados a lo lejos.<\/p>\n<p>Tenga cuidado con los animales silvestres como las ardillas, conejos, correcaminos y la fauna diversa que cruza por la carretera, ya que puede usted dejar sin madre coneja a conejitos inocentes, eso y abollar su autom\u00f3vil, pero sobre todo porque al ser una carretera de solo dos carriles que se contraponen s\u00ed dificulta la necesidad de realizar alg\u00fan movimiento brusco y puede usted sufrir accidentes.<\/p>\n<p>Antes de llegar abra su ventana, sienta la brisa y vea el plateado de la laguna de Atezca, tendr\u00e1 que bajar y cruzar una cerca de pinos para apreciar todo el lago.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, si usted es de sensaciones extremas le recomendamos quitarse alg\u00fan su\u00e9ter o prenda t\u00e9rmica para sentir un fr\u00edo \u00fanico, acompa\u00f1ado por una neblina que dificulta el trayecto al pueblito m\u00e1gico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Sobre Mineral del Monte<\/strong><\/p>\n<p>Mineral del Monte ofrece diversos atractivos, el pueblo est\u00e1 situado en el estado de Hidalgo, a 2712 metros sobre el nivel del mar. Los habitantes en la regi\u00f3n se dedicaron a la miner\u00eda en los \u00faltimos dos siglos hasta la mitad del siglo pasado. En \u00e9l se pueden observar casas del estilo de la <em>Nueva Espa\u00f1a, <\/em>pues en 1800 arribaron mineros ingleses para explotar las tierras.<\/p>\n<p>El pueblo, adem\u00e1s de conservar su belleza hist\u00f3rica materializada en sus construcciones, tambi\u00e9n ofrece los vestigios de las minas en las que muchos mineros pudieron haber perdido la vida en alg\u00fan derrumbe, a\u00fan hay lugares que hoy sirven de atractivos tur\u00edsticos que se pueden recorrer subi\u00e9ndose a un carrito tur\u00edstico.<\/p>\n<p>Entre sus atractivos se encuentra el pante\u00f3n ingl\u00e9s, construido en un bosque de oyamel, sobre un cerro, su frente est\u00e1 resguardado por una verja de hierro forjado junto con una placa que narra la leyenda <em>Blessed are the dead who die with the Lord<\/em>, es decir: \u201cBenditos son quienes mueren con el Se\u00f1or\u201d, fue construido en 1851, cuando el ingl\u00e9s Thomas Straffon decide donarlo como parte de su desempe\u00f1o como funcionario de las compa\u00f1\u00edas dedicadas a la explotaci\u00f3n minera en el estado.<\/p>\n<p>Todo esto es informaci\u00f3n que puede uno encontrar en la red, sin embargo, lo que vale de ah\u00ed es su gente, entre turistas y vendedores caminan entre sus calles ancianos en huaraches y pantalones desgarrados, ancianas que van al centro para conseguir sus despensas, que guardan en canastas y bolsos de mimbre fabricados por ellos mismos; el ambiente se vuelve bohemio por la noche, ya que la neblina y los faros de estilo colonial permiten apreciar los matices de colores de los edificios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1bamos en la noche, caminando y conversando sobre la calle principal del municipio, su plaza de armas est\u00e1 acompa\u00f1ada de un palacio municipal con siete arcos y pintado de color naranja; en la parte superior un escudo de M\u00e9xico acompa\u00f1a al edificio, junto con un reloj que no da la hora exacta. Tambi\u00e9n tiene una iglesia con dos torres y con acabados barrocos que ilustran \u00e1ngeles y santos adorando a una virgen, plasmada en una placa de piedra encima de la inmensa puerta de madera.<\/p>\n<p>Su rostro era lo que m\u00e1s me iluminaba, toda la pl\u00e1tica sobre nosotros, sobre su sensualidad, sus deseos y aspiraciones. Buscamos el calor de un bar, nos sentamos y pedimos dos copas de vino. Mientras esper\u00e1bamos la pizza de horno y las bebidas me platicaba del afortunado momento de haberme encontrado, que s\u00f3lo hab\u00eda pasado por ese lugar cuando nos conocimos porque sab\u00eda que todo estaba predispuesto para encontrarme. Yo estaba extasiado por su voz, por la m\u00fasica: \u201cEl Marido de la Peluquera\u201d, de Pedro Guerra, inmortaliz\u00f3 nuestro encuentro.<\/p>\n<p>Hoy escribo esto con nostalgia, pens\u00e9 que esa emoci\u00f3n iba a perdurar, pero se qued\u00f3 ah\u00ed y no ha vuelto jam\u00e1s, los planes de seguir viajando se esfumaron como el viento. La emoci\u00f3n ya no se ha vuelto a sentir y las ganas de seguir construyendo s\u00f3lo se quedaron conmigo. El viaje me llen\u00f3 y me dej\u00f3 vac\u00edo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La siguiente es una historia de amor, entrelazada con un viaje a Mineral del Monte, en Hidalgo. La suerte con la que el autor entrelaza su narraci\u00f3n personal con el recorrido en ese viaje hace que la historia fluya y emocione. &nbsp; Iv\u00e1n Rivera &nbsp; No sab\u00eda si lo que estaba por hacer me llevar\u00eda al para\u00edso o a las entra\u00f1as del infierno. Hac\u00eda menos de una semana que acababa de conocer a una persona que me enamor\u00f3 con tan s\u00f3lo ver sus ojos. No sab\u00eda nada de ella: si era familiar, si pertenec\u00eda a una clase de secta sat\u00e1nica que se dedicaba a invitar a personas a lugares lejanos para luego matarlas, o a un grupo narcotraficante que mermara un sue\u00f1o de un viaje. Recuerdo haberla visto en las inmediaciones de Insurgentes con una bolsa de pl\u00e1stico en la mano, unos jeans que le ajustaban muy bien a su figura y una playera deslavada; nada de ese atractivo se comparaba con la belleza de sus ojos: un par de candiles grandes color canela, tan d\u00f3ciles como un cachorro, pero tan penetrantes como una fiera: cautelosos, \u00e1giles e intimidantes. Trat\u00e9 de convencerme, de encontrar alg\u00fan detalle, un defecto mayor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4173,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,14],"tags":[1243,1322,1321],"class_list":["post-4172","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-de-aqui-y-de-alla","category-las-cronicas","tag-cdmx","tag-hidalgo","tag-mineral-del-monte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4172","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4172"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4172\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4174,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4172\/revisions\/4174"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4173"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4172"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4172"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4172"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}