{"id":4285,"date":"2021-09-13T22:00:52","date_gmt":"2021-09-14T03:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4285"},"modified":"2024-09-24T11:51:56","modified_gmt":"2024-09-24T16:51:56","slug":"diamela-eltit-la-escritora-visual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=4285","title":{"rendered":"Diamela Eltit, la escritora visual"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/diamela-eltit_51406055271_o.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4286\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/diamela-eltit_51406055271_o-1024x685.png\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"408\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/diamela-eltit_51406055271_o-1024x685.png 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/diamela-eltit_51406055271_o-300x201.png 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/diamela-eltit_51406055271_o-768x514.png 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/diamela-eltit_51406055271_o-1536x1028.png 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/diamela-eltit_51406055271_o-2048x1371.png 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/diamela-eltit_51406055271_o-640x428.png 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<blockquote><p>&nbsp;<\/p>\n<p>Considerada durante mucho tiempo como una escritora rara, Diamela Eltit lleva adelante un proyecto literario que super\u00f3 la \u00e9poca de la dictadura, el machismo, la cr\u00edtica adversa y la incomprensi\u00f3n de sus pares. A 30 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de Lump\u00e9rica, -su primera obra con la que rompi\u00f3 los c\u00e1nones de la narrativa cl\u00e1sica, y con un libro nuevo bajo el brazo-, Eltit se afianza como una escritora de prestigio internacional que se convirti\u00f3, sin querer, en un referente de la literatura chilena contempor\u00e1nea.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Mariana Gonz\u00e1lez<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Indicaciones para la primera escena: Una mujer (34 a\u00f1os, 3 hijos) en una habitaci\u00f3n escribe la hoja final de una novela. No es cualquier novela. Se trata de una que, a\u00fan no lo sabe, marcar\u00e1 al mundo literario chileno y se convertir\u00e1 en un hito. Afuera los milicos, los muertos, los desaparecidos.<\/p>\n<p>Es 1983. Y una Diamela Eltit (Santiago, 1949) fogueada en la calle, con el contacto con los <em>lumpen<\/em>, los de abajo, profesora de educaci\u00f3n media y parte de los artistas contempor\u00e1neos de avanzada da vida a <em>Lump\u00e9rica<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Im\u00e1genes en blanco y negro: Diamela lava la acera de la calle Maip\u00fa frente a los prost\u00edbulos. Diamela besa en la boca a un indigente. Diamela habla en franc\u00e9s en un escenario teatral. La Diamela Eltit escritora fue antes una artista visual, del entonces desconocido performance en el que el arte tomaba a las calles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Era 1973 y la represi\u00f3n y el silenciamiento del r\u00e9gimen militar de Augusto Pinochet reci\u00e9n florec\u00eda. Un grupo de artistas se reun\u00eda en el Departamento de Estudios Human\u00edsticos de la Universidad de Chile en torno a profesores como Enrique Lihn, Nicanor Parra y Ronald Kay. Los talleres con este \u00faltimo sembraron en Eltit el inter\u00e9s por lo visual, por trabajar en los bordes, por la utilizaci\u00f3n del lenguaje al extremo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Diamela ten\u00eda 24 a\u00f1os, se hab\u00eda graduado en Pedagog\u00eda y ense\u00f1aba castellano a tiempo completo en el Liceo Carmela Carvajal. Reci\u00e9n comenzaba la licenciatura en Literatura en la U. de Chile.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cFue una ampliaci\u00f3n de los espacios, de mi propio espacio art\u00edstico, mental, imaginario y proyect\u00f3 mi trabajo de manera mucho m\u00e1s eficaz que como no lo habr\u00eda hecho desde mi escritorio\u201d, se refiri\u00f3 Eltit a esa etapa experimental de su vida, en una entrevista a la revista <em>La \u00c9poca,<\/em> en 1988.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl trabajo con el cuerpo es lo que va a posibilitar este cruce entre la fotograf\u00eda, la imagen y la escritura que en el caso de las primeras obras tambi\u00e9n ella entend\u00eda como cuerpo\u201d, dice Rub\u00ed Carre\u00f1o cr\u00edtica literaria y una de las estudiosas de la obra eltiana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue con la creaci\u00f3n del grupo Colectivo de Acciones de Arte (CADA), con quien Diamela materializ\u00f3 esta combinaci\u00f3n de lenguaje, cuerpo y arte que, junto con artistas como Lotty Rosenfeld, Juan Castillo, Magaly Meneses y su entonces pareja Ra\u00fal Zurita, llev\u00f3 a las calles. Sus \u201cacciones\u201d inclu\u00edan llevar el arte a indigentes y prostitutas, la escritura de poes\u00eda en el cielo o la liberaci\u00f3n de miles de hojas literarias desde un avi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEsos trabajos durante el CADA en plena dictadura eran no un trabajo clandestino, sino de resistencia, \u00e9sa es la palabra. Todos ven\u00edamos de una generaci\u00f3n con un pensamiento m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo. Los milicos no lograban entender lo que se estaba haciendo, era hasta grotesco, no ten\u00edan ni idea\u201d, afirma Paz Err\u00e1zuriz, fot\u00f3grafa y una de las artistas que colabor\u00f3 con el CADA.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para esa fecha, 1979, Eltit llevaba poco menos de tres a\u00f1os de trabajo en la escritura de <em>Lump\u00e9rica. <\/em>Las intervenciones del CADA le dar\u00edan los elementos para consolidar el car\u00e1cter irruptor que define al libro y a su obra en general.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque la cr\u00edtica de la \u00e9poca, marcada por la mordaza de la censura de la dictadura, la recibi\u00f3 medianamente bien, con el tiempo <em>Lump\u00e9rica<\/em> fue considerada una obra \u00edcono de la literatura chilena al romper con los conceptos tradicionales de la narrativa e incorporar elementos visuales, esc\u00e9nicos, teatrales, mezclados con met\u00e1foras y otros lenguajes literarios.<\/p>\n<p>\u201cEl aporte de <em>Lump\u00e9rica<\/em> se relaciona con el lenguaje en extremo literario de su escritura, tan lejana a realismo simpl\u00f3n y tambi\u00e9n con el car\u00e1cter cr\u00edtico de sus contenidos, las zonas prohibidas y calladas que exploraba\u201d, dice Pedro Gandolfo, cr\u00edtico literario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eltit dir\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s al periodista Juan Andr\u00e9s Pi\u00f1a que la construcci\u00f3n del libro fue dif\u00edcil y muchas veces estuvo al borde del naufragio por la manera en que quer\u00eda construirla y por el poco tiempo que ten\u00eda para trabajarla. Sus espacios se divid\u00edan entre su trabajo como profesora, su participaci\u00f3n en el CADA, sus tres hijos y su relaci\u00f3n de pareja con Zurita.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eltit rechaza siempre hablar de su \u00e1mbito m\u00e1s personal. Poco se sabe de la relaci\u00f3n entre la narradora y el poeta, m\u00e1s all\u00e1 de que fueron pareja por una d\u00e9cada, que tuvieron un hijo juntos y que ambos se dedicaron sus primeros libros. \u201cA Diamela Eltit: la Sant\u00edsima Trinidad y la Pornograf\u00eda\u201d.\u00a0 Las palabras de Zurita en <em>Purgatorio <\/em>denotan la intensidad de su relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEllos tuvieron una asociaci\u00f3n muy fruct\u00edfera en el CADA, pero cada uno tiene su carrera y trataron siempre de separarla, son distintos g\u00e9neros literarios. Zurita es una persona bastante respetada y en eso coincide con Diamela, por algo estuvieron tanto tiempo juntos\u201d, dice Carre\u00f1o, amiga de Eltit desde hace dos d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Dos escenas<\/p>\n<p>1.Una ni\u00f1a hurga en una caja llena de libros. Las paperas que agobian su cuerpo la han confinado a varios d\u00edas de encierro y quiere matar el aburrimiento. La ni\u00f1a toma un libro. <em>Por qui\u00e9n doblan las campanas,<\/em> de Ernest Hemingway. Con su lectura comienza adem\u00e1s la fascinaci\u00f3n por el mundo de las letras que ya no la dejar\u00eda nunca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. Una joven charla con su madre. Intenta convencer a la casi adolescente de lo bien que le har\u00e1 entrar a la universidad, de \u201ctener un cart\u00f3n\u201d que le asegure la buena vida y comodidades que hasta ahora no ha tenido. La mujer quisiera estudiar literatura, pero sabe que hacerlo no es laboralmente conveniente. D\u00edas despu\u00e9s ser\u00e1 alumna de la Licenciatura de Ciencias Pol\u00edticas y Administrativas. M\u00e1s tarde reconsiderar\u00e1 y estudiar\u00eda Pedagog\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Una fotograf\u00eda: Un hombre y una mujer se abrazan, miran a la c\u00e1mara. Sus cuerpos decadentes y viejos, su cabello despeinado. Un patio, una habitaci\u00f3n, una cl\u00ednica psiqui\u00e1trica. Un texto, casi un poema, los acompa\u00f1a. El amor y la locura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante su estancia en M\u00e9xico como agregada cultural del gobierno de Patricio Aylwin, en plena transici\u00f3n democr\u00e1tica, Diamela Eltit recibe a Paz Err\u00e1zuriz en su casa de Coyoac\u00e1n. Ella le muestra copias del trabajo que desarrollaba sobre parejas que viv\u00edan en un hospital psiqui\u00e1trico de Santiago. Eltit se engancha de inmediato con las im\u00e1genes y comienzan a trabajar juntas. El resultado es <em>El infarto del alma<\/em>, publicado en 1994 y que toca uno de los temas recurrentes de la obra eltiana: la marginalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cYo trabajaba esta serie que empez\u00f3 como una forma de buscar a compa\u00f1eros desaparecidos por el r\u00e9gimen y me encontr\u00e9 con estas parejas que conviv\u00edan en un espacio tan marginal como es un psiqui\u00e1trico. A Diamela le entusiasm\u00f3 tanto este tema del \u201camor loco\u201d que me pidi\u00f3 que hici\u00e9ramos algo con eso\u201d, explica Err\u00e1zuriz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo marginal, los que est\u00e1n fuera del sistema son los ejes de los que emerge y a los que vuelve la literatura de Eltit. Desde finales de los 70, casi paralelamente al trabajo del CADA y junto con la artista visual Lotty Rosenfeld sal\u00eda a las hospeder\u00edas, los prost\u00edbulos, a las poblaciones m\u00e1s alejadas de la ciudad a filmar y hablar con la gente que viv\u00eda en la calle, a observar su entorno. De esas incursiones urbanas sali\u00f3 una conversaci\u00f3n que despu\u00e9s se convertir\u00eda en uno de sus libros, <em>Padre m\u00edo<\/em>. (1989).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un fragmento de la presentaci\u00f3n de <em>Padre m\u00edo<\/em> resume la visi\u00f3n que le dio su andar callejero y los personajes con los que se encontr\u00f3 en esa \u00e9poca: \u201cEs Chile, pens\u00e9. Chile entero y a pedazos en la enfermedad de este hombre; jirones de diarios, fragmentos de exterminio, s\u00edlabas de la muerte, pausas de mentira, frases comerciales, nombres de difuntos. Es una honda crisis del lenguaje, una infecci\u00f3n en la memoria, una desarticulaci\u00f3n de todas las ideolog\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una tarde de 2008 Diamela Eltit tomaba un t\u00e9 en \u201cEl 18\u201d, un antiguo restaurante del centro de Santiago. De la nada, un indigente se le acerca y la saluda. Le dice que escribe y le muestra un papel arrugado. Eltit serena y dispuesta, toma el trozo de papel e inicia una conversaci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>\u201cEra como si cualquiera de sus personajes tomara vida, pero para ella era una situaci\u00f3n completamente normal. No recuerdo muy bien sus palabras, pero ella me dec\u00eda como que estaba habituada, que era una especie de atracci\u00f3n, de afinidad\u201d, describe Carre\u00f1o, testigo de la escena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Afirma que Eltit construy\u00f3 una nueva forma de hacer literatura social con figuras como el hombre que bautiz\u00f3 como \u201cPadre m\u00edo\u201d o los reponedores de los supermercados de la novela <em>Mano de Obra<\/em> (2002). \u201cEse es el rol de su literatura: mostrar eso que el sistema asume como bueno no desde una perspectiva compasiva sino humanista y con un sentido art\u00edstico. Visibiliza lo que ella describe como los excedentes sociales, los que no tiene cabida en el sistema\u201d, dice Carre\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los \u201cexcedentes sociales\u201d en diversos contextos y \u00e9pocas, atraviesan toda su narrativa: <em>Por la patria<\/em> (1986), <em>El cuarto mundo<\/em> (1988), <em>Vaca Sagrada<\/em> (1991), <em>Los vigilantes<\/em> (1994), <em>Los trabajadores de la muerte<\/em> (1998), <em>Mano de obra<\/em> (2002), <em>Jam\u00e1s el fuego nunca<\/em> (2007), <em>Impuesto a la carne<\/em> (2010) y <em>Fuerzas especiales<\/em> (2013).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su inter\u00e9s por conocer y descubrir a los otros se evidencia en las investigaciones y an\u00e1lisis a la obra de Gabriela Mistral, Marta Brunet y Mar\u00eda Luisa Bombal, con lo que obtuvo la Beca del Social Science Research Council de EE. UU. y que se dice reafirma su postura del empoderamiento feminista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Eltit fue protagonista de una de las an\u00e9cdotas m\u00e1s pol\u00e9micas de la literatura chilena contempor\u00e1nea. En un art\u00edculo publicado en la revista <em>Ajo Blanco<\/em> por el escritor Roberto Bola\u00f1o en el que describi\u00f3 con sarcasmo la cena que tuvo en la casa de Eltit y su pareja Jorge Arrate, durante su regreso a Chile, en 1998. En ella se burla de su relaci\u00f3n y aprovecha para criticar los talleres literarios que ella desarrollaba por esa \u00e9poca -en donde conoci\u00f3 a Arrate- que a su juicio hab\u00edan tra\u00eddo una legi\u00f3n de \u201cdiamelitas\u201d con escrituras id\u00e9nticas a la suya.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su obra, su personalidad parca y reservada, su postura feminista y su propuesta literaria han sido blanco de la cr\u00edtica en los medios de comunicaci\u00f3n e incluso de sus pares. Desde los especialistas que afirman que su forma de narrar no se entiende, hasta quienes la tachan de feminista, de \u201cvaca sagrada\u201d, de <em>best seller<\/em> acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cConviene dejar sentada una verdad evidente: Eltit carece de originalidad y exhibe poca formaci\u00f3n intelectual\u201d escribi\u00f3 el cr\u00edtico Carlos Marks en una columna en el 2002.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otr0 episodio lo marc\u00f3 una columna de \u00c1lvaro Bisama en 2005 en el que critica parte de la obra de Eltit como textos \u201ccon sobrevida algo artificial\u201d que sirven m\u00e1s para la academia y en donde hac\u00eda referencia al concepto de las \u201cdiamelitas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEs un episodio, una pol\u00e9mica de la que prefiero no hablar. Solo que se descontextualiz\u00f3 el texto de la columna, pero no interesa ya, es cosa del pasado\u201d, afirma Bisama.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre las cr\u00edticas adversas ella se mantiene en su postura: \u201cNo me frustra de ninguna manera, porque la m\u00ed es una opci\u00f3n que tiene riesgo. (\u2026) Hay muchos autores conocidos pero que no han sido le\u00eddos por sectores mayoritarios. Y eso est\u00e1 muy ligado a las pol\u00edticas culturales\u201d dijo a La \u00e9poca en 1988.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su curr\u00edculum figuran solo dos premios: el Iberoamericano de Letras Jos\u00e9 Donoso, por la Universidad de Talca, Chile en 2010 y el Jos\u00e9 Nuez Martin en 1995.\u00a0 Aunque su obra ha sido estudiada en pa\u00edses como Espa\u00f1a, Reino Unidos, M\u00e9xico y en EE. UU. -donde imparte una c\u00e1tedra en universidades de California y Nueva York-, recibi\u00f3 la prestigiosa beca Guggenheim y ha recibido homenajes en Espa\u00f1a y Cuba en donde se le dedic\u00f3 la Semana del autor en la Casa de las Am\u00e9ricas, Eltit es poco valorada en Chile. Su aporte ha permeado solo en algunos c\u00edrculos acad\u00e9micos y m\u00e1s bien con cercanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cDiamela es muy querida pero tambi\u00e9n muy odiada. No ha sido f\u00e1cil para ella salir adelante desde enfrentarse a la dictadura hasta los tab\u00faes de ser una escritora mujer, que escribe feo. Ha sido muy valiente. Te puede gustar o no gustar, pero en Chile es una escritora importante y parte de las criticas vienen de ese valor\u201d, afirma Carre\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De sus talleres literarios en la d\u00e9cada de los 90 no solo se desprende su relaci\u00f3n con el pol\u00edtico de izquierda y excandidato presidencial Jorge Arrate con quien vive actualmente, sino tambi\u00e9n escritoras de la post- dictadura como Lina Meruane y Andrea Jeftanovic, quienes han desarrollado una literatura con \u201cciertos gui\u00f1os\u201d a su forma de escribir, afirma Pedro Gandolfo, lo que considera \u201cuna de sus contribuciones en la formaci\u00f3n de escritores contempor\u00e1neos\u201d.<\/p>\n<p><em>El infarto del alma<\/em> y <em>Pu\u00f1o y letra<\/em> (2005) han sido llevadas al teatro en los \u00faltimos dos a\u00f1os por dos j\u00f3venes directores chilenos. Este mismo a\u00f1o Eltit public\u00f3 <em>Fuerzas especiales<\/em> en donde retoma al grupo social de m\u00e1s actualidad en Chile: los estudiantes, al que Eltit se siente cercana y en donde se repite su atracci\u00f3n a lo marginal, hacia quienes est\u00e1n a contrapelo del poder, como dijera en una entrevista en 1988.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00daltima escena: una mujer, una escritora sentada en una vieja silla lee un libro, frente a ella j\u00f3venes sentados escuchan atentos, al fondo un patio, un muro, una reja tapizada de butacas, una barricada, una escuela en toma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Considerada durante mucho tiempo como una escritora rara, Diamela Eltit lleva adelante un proyecto literario que super\u00f3 la \u00e9poca de la dictadura, el machismo, la cr\u00edtica adversa y la incomprensi\u00f3n de sus pares. A 30 a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de Lump\u00e9rica, -su primera obra con la que rompi\u00f3 los c\u00e1nones de la narrativa cl\u00e1sica, y con un libro nuevo bajo el brazo-, Eltit se afianza como una escritora de prestigio internacional que se convirti\u00f3, sin querer, en un referente de la literatura chilena contempor\u00e1nea. &nbsp; &nbsp; Mariana Gonz\u00e1lez &nbsp; Indicaciones para la primera escena: Una mujer (34 a\u00f1os, 3 hijos) en una habitaci\u00f3n escribe la hoja final de una novela. No es cualquier novela. Se trata de una que, a\u00fan no lo sabe, marcar\u00e1 al mundo literario chileno y se convertir\u00e1 en un hito. Afuera los milicos, los muertos, los desaparecidos. Es 1983. Y una Diamela Eltit (Santiago, 1949) fogueada en la calle, con el contacto con los lumpen, los de abajo, profesora de educaci\u00f3n media y parte de los artistas contempor\u00e1neos de avanzada da vida a Lump\u00e9rica. &nbsp; *** Im\u00e1genes en blanco y negro: Diamela lava la acera de la calle Maip\u00fa frente a los prost\u00edbulos. 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