{"id":4405,"date":"2022-01-23T23:52:04","date_gmt":"2022-01-24T05:52:04","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4405"},"modified":"2022-01-23T23:52:54","modified_gmt":"2022-01-24T05:52:54","slug":"en-dos-ruedas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=4405","title":{"rendered":"En dos ruedas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/en-dos-ruedas-cronica-mariana-gonzalez.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4406\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/en-dos-ruedas-cronica-mariana-gonzalez-1024x682.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/en-dos-ruedas-cronica-mariana-gonzalez-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/en-dos-ruedas-cronica-mariana-gonzalez-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/en-dos-ruedas-cronica-mariana-gonzalez-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/en-dos-ruedas-cronica-mariana-gonzalez-640x427.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/en-dos-ruedas-cronica-mariana-gonzalez.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>La ciudad de Guadalajara, la que cada vez es m\u00e1s accesible para tomar la bicicleta y desplazarse a varios lados, sigue teniendo algunas rutas mejores que otras. Se ha avanzado, pero falta mucho. Aqu\u00ed la autora nos comparte su experiencia en el pedaleo.<\/em><\/p>\n<p><strong>Mariana Gonz\u00e1lez-M\u00e1rquez<\/strong><\/p>\n<p>Foto de Murillo de Paula v\u00eda Unsplash<\/p>\n<p>Los rayos en las ruedas y su sombra continua en el pavimento. Las piernas en un rico vaiv\u00e9n de m\u00fasculos que se estiran y se encogen arriba, abajo. Mi bicicleta y yo circulamos sobre la calle Paseo Arboledas, hace un par de minutos que dejamos Mariano Otero, esa v\u00eda tan grande para los automotores y tan peque\u00f1a y peligrosa para quienes surcamos el pavimento en dos ruedas.<\/p>\n<p>Se siente rico pasar por aqu\u00ed. El verde de decanos \u00e1rboles, la brisa, la tranquilidad, la frescura de los jardines y de los camellones, el colorido de las flores. Un ambiente que se repite poco en esta ciudad.<\/p>\n<p>Transportarse en bicicleta en las calles de Guadalajara es como la rueda de la fortuna: seg\u00fan el camino que elijas sufrir\u00e1s m\u00e1s o menos, pero siempre, siempre padecer\u00e1s los coches que se precipitan sobre ti cuando dan vuelta a la derecha, los peatones que caminan sobre ciclopistas como si fueran en el parque, los camiones que te amenazan al dejarte escasos cent\u00edmetros de maniobra, los viene-viene que se apropian del poco espacio que hay para circular en calles angostas y -\u00bfpor qu\u00e9 no decirlo?- otros ciclistas que vienen en contra de la circulaci\u00f3n a alta velocidad.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, no voy a hablar del estado de las calles de \u201cbachelajara\u201d porque eso me llevar\u00eda qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntas l\u00edneas. Los sube y baja de la ciclopista de avenida Arcos son un ejemplo claro. Solo dir\u00e9 que parece calle empedradada.<\/p>\n<p>No hay nada como circular por la calle L\u00f3pez Cotilla. La cosa mejor\u00f3 un mont\u00f3n desde que pusieron los topes para que los coches circulen a menos de 30 kil\u00f3metros. Pedalear entre el bullicio de quienes buscan diversi\u00f3n significa tambi\u00e9n respirar olores que despiertan el apetito y las ganas de verse con alguien a tomar algo.<\/p>\n<p>Pasar por ah\u00ed me pone de buenas. Casi siempre la gente que anda por ac\u00e1 est\u00e1 en el mismo \u00e1nimo. Es como estar en un pa\u00eds de primera con sus jardineras con plantas de romero y lavanda, sus bares, caf\u00e9s y gente feliz intentando olvidarse de lo cotidiano. Confieso que a veces me invento trayectos solo para usar esta ciclopista que se convirti\u00f3 en mi preferida desde hace tiempo.<\/p>\n<p>El golpe de realidad viene en Federalismo. Mismo bullicio que L\u00f3pez Cotilla, pero m\u00e1s caos, tr\u00e1fico, gente traslad\u00e1ndose a su trabajo, a su casa, corajes en cada esquina. Es la ciclopista m\u00e1s antigua de la ciudad, la m\u00e1s invadida y la que m\u00e1s obst\u00e1culos representa. Desde el que vende dulces en la esquina, hasta la se\u00f1ora que, celular en mano, cruza la enorme avenida sin voltearla a ver, los camiones que descargan todo tipo de mercanc\u00eda, los enfermos en silla de ruedas o muletas que buscan un art\u00edculo ortop\u00e9dico. Pedir que respeten el espacio es arriesgarse a una groser\u00eda o, de menos, a una mala cara.<\/p>\n<p>La mejor parte de ese tramo viene despu\u00e9s de El Refugio que sigue siendo el centro, pero sin la locura del centro. Se disfruta el camino en picada, la explanada del parque, los ni\u00f1os disfrutando los juegos mec\u00e1nicos, el peque\u00f1o sembrad\u00edo en el camell\u00f3n y la tranquilidad de las calles.<\/p>\n<p>Para llegar a mi destino quedan pocos minutos y puedo elegir dos caminos: el que sigue la ruta del aroma de las rosas, los claveles y las lilis del mercado de las flores hasta avenida Maestros o el camino del Parque Alcalde, al que se llega despu\u00e9s de un par de cuadras de sortear tr\u00e1ilers repletos de flores o de compradores de ramos y coronas funerarias.<\/p>\n<p>Casi siempre elijo el segundo no s\u00f3lo por la sombra que dan los \u00e1rboles sino porque aqu\u00ed ocurre una de las experiencias m\u00e1s bonitas de pedalear en la ciudad.<\/p>\n<p>Todo consiste en avanzar un poco hacia el paseo Alcalde y esperar en Jes\u00fas Garc\u00eda a que pasen todos los coches para tener la calle libre. Despu\u00e9s pedalear r\u00e1pido y luego dar vuelta por Mariano B\u00e1rcenas junto al parque y de ah\u00ed dejar que la magia suceda dejando que la bici me lleve de bajadita y a toda velocidad mientras cierro los ojos.<\/p>\n<p>Siento la frescura de los \u00e1rboles y el sol que calienta mi rostro, el viento o la lluvia me dan en la cara y mueven mi cabello suave y ligero hasta que las llantas de la bici van perdiendo revoluciones. Corto, pero hermoso. Esa sensaci\u00f3n vale todos los obst\u00e1culos del mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciudad de Guadalajara, la que cada vez es m\u00e1s accesible para tomar la bicicleta y desplazarse a varios lados, sigue teniendo algunas rutas mejores que otras. Se ha avanzado, pero falta mucho. Aqu\u00ed la autora nos comparte su experiencia en el pedaleo. Mariana Gonz\u00e1lez-M\u00e1rquez Foto de Murillo de Paula v\u00eda Unsplash Los rayos en las ruedas y su sombra continua en el pavimento. 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