{"id":4441,"date":"2022-06-05T21:12:17","date_gmt":"2022-06-06T02:12:17","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4441"},"modified":"2022-06-05T21:12:17","modified_gmt":"2022-06-06T02:12:17","slug":"enumeracion-del-encuentro-con-un-monstruo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=4441","title":{"rendered":"Enumeraci\u00f3n del encuentro con un monstruo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/saulius-sutkus-OINghjNA1rg-unsplash.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4442\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/saulius-sutkus-OINghjNA1rg-unsplash-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/saulius-sutkus-OINghjNA1rg-unsplash-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/saulius-sutkus-OINghjNA1rg-unsplash-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/saulius-sutkus-OINghjNA1rg-unsplash-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/saulius-sutkus-OINghjNA1rg-unsplash-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/saulius-sutkus-OINghjNA1rg-unsplash-640x427.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/saulius-sutkus-OINghjNA1rg-unsplash.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm; text-align: left;\" align=\"right\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Un recuerdo que suena a mar. No Hilda nos regala esta cr\u00f3nica cadenciosa, con un ritmo que pareciera imitar al de las olas del mar y con una potencia como las de aquellas grandes olas que rompen la cresta justo antes de llegar a la playa. Llena de im\u00e1genes potentes y frases maravillosas como esta: \u00abtodo empieza con el agua. Ojal\u00e1 todo se acabara tambi\u00e9n con ella.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"margin: 0cm; text-align: left;\" align=\"right\"><b><span lang=\"ES-MX\" style=\"font-size: 11.0pt; font-family: 'Georgia',serif; color: black;\">No Hilda<\/span><\/b><\/h3>\n<p style=\"margin: 0cm; text-align: left;\" align=\"right\"><span lang=\"ES-MX\">Foto de <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@saulius?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Saulius Sutkus,<\/a> v\u00eda <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/s\/fotos\/madre-e-hija-en-el-mar?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash.<\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Inmersi\u00f3n.<\/p>\n<p>La mano de mi t\u00eda se siente caliente y tiene muchas arrugas. Siempre que estoy nerviosa me fijo en los detalles. Siempre estoy nerviosa. Me dice que me quite los zapatos y a pesar de que tengo miedo, la obedezco. Pienso que es normal tenerle m\u00e1s miedo a mi madre que al monstruo, porque el monstruo me puede matar y mi madre me mirar\u00e1 feo durante horas. Los zapatos de mi t\u00eda est\u00e1n olvidados en el carro, media hora antes de llegar ya se los hab\u00eda quitado. Me cuesta avanzar, es como si la arena sujetara mis pies como la mano de mi t\u00eda, pero la arena quiere impedir algo. Mi t\u00eda se r\u00ede para no caer, sus carcajadas parecen alas. Aguanto la respiraci\u00f3n para que el agua no haga de mi cuerpo su casa, pero es in\u00fatil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Trayecto.<\/p>\n<p>Mi est\u00f3mago est\u00e1 revuelto desde la primera cuadra recorrida, viajar con mis padres es el peor encierro. Con mucha nostalgia veo mi casa quedarse atr\u00e1s, siento que nunca volver\u00e9 a verla \u2014al menos no igual\u2014. Vamos a rezar, dice siempre mi madre. Rezamos en el camino, en la casa, en el templo, en las fiestas y en las tormentas. A veces yo no rezo, solamente muevo la boca y pronuncio con fuerza \u00fanicamente los sonidos de la \u2018s\u2019. El siseo que sale de mi boca con el <em>Padre nuestro<\/em> parece un jazz magistralmente ejecutado. S,s-s, Ss,s,s. Cuando estoy nerviosa juego a no pisar las grietas de la calle, pero cuando vamos en la camioneta es imposible. Me invento un juego con los cables de la luz: cuando se crucen, quiz\u00e1 me muera. Mantengo la vista fija en la ventanilla para saber cuando voy a morirme, es mejor saberlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Olor.<\/p>\n<p>Puedo oler lo que veo. Antes de llegar al mar mi padre no se cansa de se\u00f1alar el agua sacando el brazo por la ventanilla y a causa de unas ansias mar\u00edtimas, en un alto se quita la camisa de manga larga para quedarse vestido con un trapo que mi madre dice que eso ya no es camiseta interior y que si llegando no lo tira a la basura lo har\u00e1 ella, luego le dice que si no le da verg\u00fcenza andar as\u00ed como la gente corriente y mi padre la ignora se\u00f1alando de nuevo el mar. A ella no le importa que todos la ignoremos y luego de que mi t\u00eda contara la vez que se iba a ahogar y su pap\u00e1 la rescat\u00f3, mi madre sentencia que no nos dejar\u00e1 acercarnos solos al mar como para asegurarse de que con eso no la ignoraremos. Mi madre est\u00e1 molesta porque no le gusta salir. Todos los monstruos apestan, el mar es el m\u00e1s apestoso de ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Palabras.<\/p>\n<p>Mi madre platica con mi abuela y yo observo al monstruo pensando que ella no se est\u00e1 dando cuenta, no lo veas tanto porque se te van a secar los ojos, me dice tratando de evitar el contacto. Yo quer\u00eda ver cu\u00e1nto aguantaba con los ojos secos. Mi padre se da cuenta de mi hipnosis y me dice que vayamos, que no tenga miedo, que \u00e9l no me soltar\u00e1. Mi madre me cubre de bloqueador despu\u00e9s de que mi padre le dijera que para eso hab\u00edamos ido, que me dejara ir. El agua fr\u00eda me entrecorta la respiraci\u00f3n, as\u00ed se ha de sentir morir. La piel roja de mi padre entibia un poco el agua que hay entre nosotros, te voy a ense\u00f1ar a nadar dice, pero nunca lo hace. Cuando las olas me llegan hasta el cuello quiero salirme y lloro de miedo. Descubro que el mar sabe a muchas l\u00e1grimas. Mi padre me deja jugando en la arena y por primera vez lejos de las palabras de mi madre escucho un silencio cobijado por las olas. El monstruo que ondea no puede hablar, ha hundido todas las palabras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Humedad.<\/p>\n<p>Todo empieza con el agua. Ojal\u00e1 todo se acabara tambi\u00e9n con ella. Por la noche la humedad del aire no me deja respirar, intento inhalar con todas mis fuerzas, pero solo entra calor expandido. El monstruo vive tambi\u00e9n en el aire, peque\u00f1as part\u00edculas de mar ya se han alojado en mis pulmones, quiero ir a verlo de cerca, en la noche, pero no me atrevo. Me asomo por la ventana para ver c\u00f3mo es y tiemblo de horror: nunca duerme. La cara de mi madre es fea cuando est\u00e1 dormida, me alegra verla as\u00ed, m\u00e1s vulnerable que yo, pero tambi\u00e9n me da culpa que me de alegr\u00eda. Su boca abierta con las comisuras hacia abajo parece esos huecos de donde salen los cangrejos y luego llega una ola y lo tapa. El mar tapa todos los huecos. Mis t\u00edas se fueron al malec\u00f3n y yo no pude ir porque eso no era para ni\u00f1as. Nada es para ni\u00f1as.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mareo.<\/p>\n<p>Apenas nos bajamos de la camioneta, mi t\u00eda toma mi mano y me jala con fuerza: c\u00f3rrele, vamos a ser las primeras. Las olas me llegan hasta las rodillas y me atraen con furia ciega, ese primer mareo nunca podr\u00e9 olvidarlo. Vente, yo te agarro, me dice, yo pienso que si nos ahogamos no hay ning\u00fan pap\u00e1 cerca que nos ayude, no quiero seguirla, pero lo hago. Me dejo ir. Estuve en el mar cinco terribles minutos, luego mi madre me llam\u00f3 para que me cambiara, para que me pusiera sandalias, para que me peinara, para que me sentara junto a ella, donde me pudiera ver; estuve con mi madre a\u00f1os a\u00fan m\u00e1s terribles. Un d\u00eda despu\u00e9s los ojos me ard\u00edan y me daban comez\u00f3n, ya se me estaban secando. Por la noche mi madre compr\u00f3 gotas humectantes y me puso dos en cada ojo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Escucha.<\/p>\n<p>Guard\u00e9 muchos caracoles para escuchar al monstruo. Como tent\u00e1culos, el sonido se met\u00eda a mi o\u00eddo, se enganchaba y no pod\u00eda alejar los caracoles de mi cabeza. Mi oreja es un caracol. El monstruo habla con cadencia, son <em>eses<\/em> peque\u00f1as y grandes SSSssssSSSssss\u2026 El monstruo est\u00e1 rezando, en un idioma que yo conozco; una oraci\u00f3n que he aprendido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Madre.<\/p>\n<p>Una mujer me grita desde la playa y mi madre me tranquiliza. Tengo mucho miedo. Tengo miedo de que me haga da\u00f1o. Mi madre me abraza, me rodea. La mujer se acerca caminando torpemente por la arena, me mira fijamente con enojo y me dice con su mirada, sin palabras que yo le he quitado algo y mi madre, tambi\u00e9n sin palabras, la calla gritando m\u00e1s fuerte que ella: SSSssssSSSssss\u2026 La mujer me toma de la mano y me sube al carro, me sacude la arena, me da mis zapatos y me dice que me los ponga, que es hora de irnos. Mi madre, tan paciente como inmensa me mira y con su ritmo inconfundible me dice que me esperar\u00e1 siempre, su abrazo lleno de espuma no se me ir\u00e1 de la piel nunca. Saco la lengua de molusco gigante y la paso sobre mi brazo para recordar el sabor salado de mi madre. La mujer me mira desde el retrovisor y yo ignoro lo que dice. Volteo hacia atr\u00e1s y el oleaje me despide. Desde ese d\u00eda el mar dej\u00f3 de ser un monstruo y pas\u00f3 a ser mi madre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Un recuerdo que suena a mar. No Hilda nos regala esta cr\u00f3nica cadenciosa, con un ritmo que pareciera imitar al de las olas del mar y con una potencia como las de aquellas grandes olas que rompen la cresta justo antes de llegar a la playa. Llena de im\u00e1genes potentes y frases maravillosas como esta: \u00abtodo empieza con el agua. Ojal\u00e1 todo se acabara tambi\u00e9n con ella. &nbsp; No Hilda Foto de Saulius Sutkus, v\u00eda Unsplash. &nbsp; Inmersi\u00f3n. La mano de mi t\u00eda se siente caliente y tiene muchas arrugas. Siempre que estoy nerviosa me fijo en los detalles. Siempre estoy nerviosa. Me dice que me quite los zapatos y a pesar de que tengo miedo, la obedezco. Pienso que es normal tenerle m\u00e1s miedo a mi madre que al monstruo, porque el monstruo me puede matar y mi madre me mirar\u00e1 feo durante horas. Los zapatos de mi t\u00eda est\u00e1n olvidados en el carro, media hora antes de llegar ya se los hab\u00eda quitado. Me cuesta avanzar, es como si la arena sujetara mis pies como la mano de mi t\u00eda, pero la arena quiere impedir algo. Mi t\u00eda se r\u00ede para no caer, sus carcajadas parecen alas. 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