{"id":4487,"date":"2024-09-09T22:17:26","date_gmt":"2024-09-10T03:17:26","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4487"},"modified":"2024-09-09T22:17:46","modified_gmt":"2024-09-10T03:17:46","slug":"tantos-siglos-y-las-lluvias-son-las-mismas-en-guadalajara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/?p=4487","title":{"rendered":"Tantos siglos y las lluvias son las mismas en Guadalajara"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Cronica-lluvias-Guadalajara-el-huevo-cojo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4494\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Cronica-lluvias-Guadalajara-el-huevo-cojo-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"343\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Cronica-lluvias-Guadalajara-el-huevo-cojo-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Cronica-lluvias-Guadalajara-el-huevo-cojo-300x169.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Cronica-lluvias-Guadalajara-el-huevo-cojo-768x432.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Cronica-lluvias-Guadalajara-el-huevo-cojo-640x360.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Cronica-lluvias-Guadalajara-el-huevo-cojo.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Hurgando en sus recuerdos, la autora nos cuenta sobre las lluvias a lo largo de su vida, recuento que abarca varias d\u00e9cadas del siglo pasado y se instala en el presente, no sin antes recordar que lo que parece novedad, ya deber\u00eda ser costumbre: en Guadalajara siempre ha llovido as\u00ed, y si no, que la Generala lo desmienta.<\/em><\/p>\n<p><strong>Ana Rosa Gonz\u00e1lez Carmona<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">La ciudad de Guadalajara, fundada el 14 de febrero de 1542, ha padecido a lo largo de sus casi quinientos a\u00f1os de historia de inundaciones, como queda asentado en los archivos de la Di\u00f3cesis, que a continuaci\u00f3n cito: \u201cen 1695 la imagen de Nuestra Se\u00f1ora de Zapopan es llevada a la ciudad de Guadalajara, azotada por epidemias e inundaciones, el alivio experimentado por la poblaci\u00f3n incrementa el fervor hacia Ntra. Sra. de Zapopan. Por el a\u00f1o de 1734 Guadalajara nuevamente sufre el embate de las tempestades con su secuela de inundaciones y epidemias por lo cual, de nuevo las autoridades civiles y la misma comunidad, suplican al obispo sea tra\u00edda la imagen de la virgen de Zapopan; el obispo accede y la imagen es llevada a todos los barrios y capillas de aquella antigua Guadalajara; posteriormente, los notarios dar\u00e1n testimonio de la mejor\u00eda que toda la ciudad obtuvo de esta visita, por lo mismo, los cabildos eclesi\u00e1stico y civil, la Audiencia y la gobernaci\u00f3n del reino, encabezados por el obispo, declara patrona y protectora de la ciudad episcopal, a Ntra. Sra. De Zapopan, el pueblo de Dios le dar\u00e1 entonces un nuevo t\u00edtulo: Patrona contra rayos, tempestades y epidemias. La jura de este patronato conlleva, la obligaci\u00f3n de traer la imagen cada a\u00f1o durante el tiempo de lluvias, para que por turno fuese visitando todas las iglesias de la ciudad.\u201d Obligaci\u00f3n que todav\u00eda pervive.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">El temporal de lluvias en Guadalajara comienza el 13 de junio, d\u00eda de San Antonio, llueva o no llueva, como dec\u00eda mi amigo y compa\u00f1ero de la escuela Vocacional, Guillermo Garc\u00eda Oropeza, y termina los primeros d\u00edas del mes de octubre.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">En mi ni\u00f1ez, en la \u00e9poca de los a\u00f1os cuarenta del pasado siglo veinte, los truenos y los rel\u00e1mpagos que acompa\u00f1aban las tormentas me provocaban gran temor.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">Cuando las lluvias eran torrenciales, al terminar de llover no se pod\u00eda cruzar la calle de una banqueta a la de enfrente sin mojarse los zapatos, los ni\u00f1os de aquella \u00e9poca hac\u00edan puentes con tablas y piedras, se met\u00edan sin zapatos a la corriente y daban la mano a las se\u00f1oras que quer\u00edan cruzar la calle por el puente, mediante un pago moderado.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">En ese tiempo la ciudad ten\u00eda las calles empedradas y hab\u00eda grandes coladeras en el arroyo junto a los machuelos de las banquetas en ciertos puntos claves de la urbe, para que el agua de lluvia se fuera a los drenajes y no hubiera inundaciones. Una de esas coladeras estaba casi en la esquina de Nicol\u00e1s Romero con la calle de Morelos, cerca de la casa en la que viv\u00edamos mi familia y yo. En las noches lluviosas mi pap\u00e1 sal\u00eda provisto de un palo y su paraguas, a quitar la basura que cubr\u00eda parte de la coladera, impidiendo que el agua se drenara con la rapidez deseada.\f<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">Una tarde, dentro del temporal de lluvias, cay\u00f3 una tormenta que no s\u00f3lo inund\u00f3 las calles sino tambi\u00e9n las casas, entre las inundadas estaba la nuestra, el agua dentro subi\u00f3 aproximadamente 20 cent\u00edmetros.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">Como la lluvia no paraba, debido a mis pocos a\u00f1os, pens\u00e9 que se trataba de otro diluvio universal; mi mam\u00e1 me tranquiliz\u00f3 dici\u00e9ndome que Dios Nuestro Se\u00f1or hab\u00eda prometido que el diluvio universal no se repetir\u00eda. <\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_4496\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Puente-sobre-el-rio-SJ.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4496\" class=\"size-medium wp-image-4496\" src=\"https:\/\/www.elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Puente-sobre-el-rio-SJ-300x174.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"174\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Puente-sobre-el-rio-SJ-300x174.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Puente-sobre-el-rio-SJ.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4496\" class=\"wp-caption-text\">Puente para cruzar el r\u00edo San Juan de Dios.<\/p><\/div>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">En otra ocasi\u00f3n, durante mi adolescencia, tambi\u00e9n por la tarde llovi\u00f3 torrencialmente y nuestra casa volvi\u00f3 a quedar inundada totalmente. En esa \u00e9poca, despu\u00e9s de una lluvia abundante y prolongada, era frecuente o\u00edr que las tiendas en ambos lados de la Calzada Independencia se hab\u00edan inundado y el agua da\u00f1ado parte de las mercanc\u00edas contenidas en ellas. Pocas personas en nuestros d\u00edas saben que Guadalajara se fund\u00f3 en la ladera del r\u00edo de San Juan de Dios y que \u00e9ste corre entubado, abajo de la Calzada Independencia, desde los a\u00f1os treinta del siglo pasado. El agua sigue su cauce y converge en el r\u00edo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">Antes de que entubaran al r\u00edo hab\u00eda puentes para cruzarlo e ir a la parte oriente de la ciudad y viceversa.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">En el pasado siglo veinte, cuando una persona abordaba a otra en la calle para pedirle las se\u00f1as de un lugar que buscaba, la interpelada respond\u00eda diciendo: camine tantas cuadras para arriba, o si era el caso para abajo. Esta manera de indicar d\u00f3nde se encontraba un lugar determinado estaba relacionada con el R\u00edo de San Juan de Dios, a saber: caminar hacia abajo en direcci\u00f3n del r\u00edo, hacia arriba en direcci\u00f3n contraria al r\u00edo, o en su caso hacia la Calzada Independencia o en direcci\u00f3n contraria a ella.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">Mediando el siglo XX, al empezar a pavimentar las calles empedradas de la ciudad: Hidalgo, Morelos, Pedro Moreno, etc\u00e9tera, del sector Hidalgo, substituyeron las grandes coladeras que drenaban las aguas pluviales por bocas de tormenta de \u00e1rea reducida, dando por resultado que cuando las lluvias son abundantes, el agua empieza a inundar las banquetas y los zaguanes de las fincas.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">En 1969 se construy\u00f3 el primer centro comercial en Guadalajara, que lleva por nombre Plaza del Sol en un lugar cercano al arroyo del Chicalote, que se forma con el agua que baja del cerro de La Primavera y cada temporal de lluvias sufre varias inundaciones.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">En 1963 empec\u00e9 a trabajar en una f\u00e1brica de productos qu\u00edmicos que se encontraba situada, detr\u00e1s de la Planta Potabilizadora de Agua de la ciudad de Guadalajara. Para llegar, tomaba un cami\u00f3n Analco-Moderna en los portales, frente a la Plaza de Armas, que despu\u00e9s de cierto recorrido tomaba la entonces Calzada de las Higuerillas, hoy Calzada Gobernador Curiel y me bajaba del cami\u00f3n en el cruce con la calle de Sombrerete. Despu\u00e9s de caminar una cuadra, llegaba a la f\u00e1brica que se llamaba Industrias Qu\u00edmicas de M\u00e9xico. La Calzada de las Higuerillas era muy ancha, pavimentada, de doble sentido, por la que se mov\u00edan camiones de carga, pipas de gasolina de Pemex, tr\u00e1ileres, camiones de pasajeros&#8230; ya que era una de las zonas industriales de la ciudad.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">Cuando llegaba el temporal de lluvias, la Calzada se inundaba de lado a lado, despu\u00e9s de tormentas fuertes. En 1968 pude adquirir un autom\u00f3vil Volkswagen. Uno de mis compa\u00f1eros que viajaba conmigo en el cami\u00f3n Analco-Moderna me dijo: \u201ccuando entres a la corriente en el auto ponlo en segunda y no dejes que se pare, porque va a entrar el agua por el escape\u201d. Fue una indicaci\u00f3n excelente, en diecisiete a\u00f1os que transit\u00e9 durante el temporal de lluvias por la Calzada en mi autom\u00f3vil, nunca se me par\u00f3.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">Era una odisea recorrer aquellos kil\u00f3metros despu\u00e9s de una lluvia abundante o durante ella, al cruzarme con cualquier veh\u00edculo de carga, cami\u00f3n o tr\u00e1iler, se levantaban olas de agua lodosa que tapaban completamente el Volkswagen, cubr\u00edan el parabrisas y moment\u00e1neamente perd\u00eda la visibilidad. Al salir de la Calzada deb\u00eda transitar por el paso a desnivel de la calle Ocho de Julio, que se encontraba siempre inundado despu\u00e9s de una lluvia abundante, para tomar la avenida Washington y volver a casa o visitar otro sitio cualquiera. Hab\u00eda otros dos pasos a desnivel al poniente que pod\u00eda tomar en lugar del de Ocho de Julio, pero todos estaban siempre anegados. Cuando eso suced\u00eda, los automovilistas ten\u00edamos que buscar una calle que nos llevara a la avenida Washington, cruzando las v\u00edas del ferrocarril. En una de esas noches, hab\u00eda una fila de autos esperando que un cami\u00f3n de carga entrara en una bodega sobre la calle por la que transit\u00e1bamos, a m\u00ed me toc\u00f3 quedar con el veh\u00edculo sobre una de las v\u00edas del tren. Estaba atenta a los movimientos del cami\u00f3n de carga, para ver en qu\u00e9 momento podr\u00edamos reanudar la marcha, cuando escuch\u00e9 el silbato del tren que se aproximaba al cruce donde est\u00e1bamos detenidos y al voltear en direcci\u00f3n a \u00e9l, sent\u00ed p\u00e1nico al observar que ven\u00eda sobre la v\u00eda en la que mi auto estaba atravesado, abr\u00ed la portezuela del veh\u00edculo e iba a echar pie a tierra para ponerme a salvo, cuando observ\u00e9 que la m\u00e1quina del tren se hab\u00eda parado y el maquinista re\u00eda, divertido con la broma pesada que nos hab\u00eda jugado.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">En una ma\u00f1ana lluviosa, varios empleados del departamento de administraci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda en la que trabaj\u00e1bamos se dirig\u00edan en un autom\u00f3vil a las ocho de la ma\u00f1ana rumbo a la f\u00e1brica, al entrar a uno de los pasos a desnivel subi\u00f3 repentinamente el nivel de agua y se quedaron varados en el paso inundado teniendo que ser rescatados por los bomberos de la ciudad, no sufrieron ning\u00fan da\u00f1o, solo el susto de verse rodeados por el agua.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">Los usuarios de la Calzada de las Higuerillas, est\u00e1bamos acostumbrados en el temporal de lluvias a sortear toda clase de dificultades, no as\u00ed los visitantes ocasionales del \u00e1rea.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">En una ocasi\u00f3n un americano de una filial de la compa\u00f1\u00eda, que radicaba en Estados Unidos, vino a visitar la f\u00e1brica de Guadalajara en el temporal de lluvias. Fui a recibirlo al aeropuerto a las cuatro de la tarde, lo llev\u00e9 a la f\u00e1brica y permaneci\u00f3 ah\u00ed hasta que anocheci\u00f3. Un funcionario del corporativo con sede en la ciudad de M\u00e9xico vino para atender al visitante. Al americano le hab\u00edan reservado una habitaci\u00f3n en un hotel en el centro de la ciudad, as\u00ed que le dijimos que al terminar la visita lo \u00edbamos a llevar al hotel, para que dejara su maleta y en seguida lo invitar\u00edamos a cenar a alg\u00fan restaurante de moda. El recorrido por las \u00e1reas productivas se prolong\u00f3 hasta las ocho de la noche. En las \u00faltimas horas de la tarde llovi\u00f3 en demas\u00eda, sin que ni el visitante ni su anfitri\u00f3n hubieran reparado en ello. El autom\u00f3vil en que salimos rumbo al hotel era de tama\u00f1o mediano, el funcionario venido de la ciudad de M\u00e9xico tom\u00f3 el asiento de la parte delantera y el americano se acomod\u00f3 en la parte posterior del veh\u00edculo. Durante el recorrido, en el que no ocurri\u00f3 nada fuera de lo habitual en una noche como esa, el americano no pronunci\u00f3 palabra e iba desmadejado en el asiento trasero, seg\u00fan pude darme cuenta al observarlo por el retrovisor. Al llegar al hotel, cuando el personal se hizo cargo del equipaje, le dije que lo \u00edbamos a esperar a que se instalara en su habitaci\u00f3n para irnos a cenar. \u201c\u00a1No, aqu\u00ed me quedo!\u201d, respondi\u00f3 enf\u00e1ticamente a mi invitaci\u00f3n. Creo que hab\u00eda tenido suficiente con el viaje de casi dos horas, entre aquel mar agitado de aguas lodosas que recorrimos de la f\u00e1brica al hotel.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">Hace casi cuatro d\u00e9cadas que no recorro la Calzada Gobernador Curiel, pero me causa extra\u00f1eza que, en el siglo XXI, sean noticia las inundaciones de las calles y avenidas de la ciudad, as\u00ed como de los pasos a desnivel en los temporales de lluvias abundantes, trat\u00e1ndose de algo que es recurrente a\u00f1o con a\u00f1o desde el siglo XVII.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hurgando en sus recuerdos, la autora nos cuenta sobre las lluvias a lo largo de su vida, recuento que abarca varias d\u00e9cadas del siglo pasado y se instala en el presente, no sin antes recordar que lo que parece novedad, ya deber\u00eda ser costumbre: en Guadalajara siempre ha llovido as\u00ed, y si no, que la Generala lo desmienta. Ana Rosa Gonz\u00e1lez Carmona La ciudad de Guadalajara, fundada el 14 de febrero de 1542, ha padecido a lo largo de sus casi quinientos a\u00f1os de historia de inundaciones, como queda asentado en los archivos de la Di\u00f3cesis, que a continuaci\u00f3n cito: \u201cen 1695 la imagen de Nuestra Se\u00f1ora de Zapopan es llevada a la ciudad de Guadalajara, azotada por epidemias e inundaciones, el alivio experimentado por la poblaci\u00f3n incrementa el fervor hacia Ntra. Sra. de Zapopan. 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